Cap XLIX: "New York"

- ¿Sabes cuál es mi sueño? ¿Ese que nunca te dije pero que prometí contártelo algún momento?... ¿Quieres saberlo ahora? ¿Antes de qué me vaya?- le preguntó Rachel detenida frente a ella con los ojos completamente hinchados, las lágrimas arruinando su rímel dejándolo caer sobre sus mejillas y la nariz roja por tanta humedad-

- No- susurró ella mordiéndose la mejilla interna para no romper a llorar o retenerla en un abrazo que durara ya para el resto de sus días- no lo sé

- Lo que muchos tienen y poco valoran…solo quería formar una familia- murmuró la morena con la voz quebrada y pasándose bruscamente el brazo bajo sus ojos- era mi sueño…solo mío- terminó ella señalándose a si misma con fuerza y luego apuntándola a ella con furia- quería una hija para ser la madre que la mía no fue…

- Rachel…

- ¡Y ese es mi sueño! ¡Nada de esa mierda que nos hacías bailar o cantar!…Yo sueño mi futuro desde que tengo conocimiento de el…quería ser feliz por el resto de mi vida

- Y vas a serlo- susurró ella entre dientes reteniendo con fuerza el nudo en su garganta que no la dejaba respirar- tú sabes que vas a serlo

- Gracias por decírmelo, entonces- ironizó Rachel dándole una última mirada y ella supo que ahora solo faltaba algo: la morena se impulsó hacia adelante con ganas de besarla y si la misma Rachel no se hubiese detenido ella iba a dejarse hacer lo que quisiera- Suerte, Quinn- la morena volteó, abrió la puerta y corrió hacia el taxi que estaba afuera esperándola. Ella cerró con ira y caminó hasta la cocina, cerró las cortinas pero al instante las jaló hacia abajo y en su paso rompió los vasos que estaban en la mesada. Giró sobre ella misma, tomó la mesa y la tiró contra la pared. No le importó que tan salvaje podía verse pero llegó hasta el living y arrojó al piso todo lo que contenía la mesa ratona y luego el mismo mueble-

- ¡Te odio!- gritó encorvándose sobre sus rodillas y empuñando sus manos contra la alfombra. Golpeó el piso con su puño y gritó aún más cuando un trozo de vidrio se ancló entre su uña y su piel, lo dejó allí y se sentó contra el sillón a observarlo: la sangre caía en un pequeño hilo desde la punta de su dedo índice hasta la curva que formaba con su pulgar. Y luego bajó raramente mucho más hasta rodear su muñeca. Azotó su cabeza contra el mueble y continuó llorando: ¿era así cómo debía sentirse el amor? Se lo había preguntado tanta veces y ahora sabía que sí: así de doloroso debía sentirse-


Había llegado con Rachel al hospital donde estaba internada su madre el jueves por la tarde, a las 11: 45 habían entrado a su departamento para almorzar algo o , como ella misma se excusó, para llegar más tarde a visitar a Judy. Le encantó ver a la morena con un delantal más abajo de sus rodillas y cortándole verduras para una salsa vegetariana. Comieron al lado de la otra, en un pequeño abrazo y compartiendo el tenedor en más de una ocasión. Finalmente Quinn tomó una pequeña chaqueta y salieron rumbo al hospital.

Por costumbre, se habían tomado las manos al bajar del mini Cooper e ingresaron a la clínica de esa manera, Quinn caminó delante por el largo pasillo y al llegar a enfermería preguntó por su madre; no le pareció raro que le tocara la habitación número 22 y, después de tomar un pequeño pase, tiró de su novia y se dirigieron con rapidez a lo largo de todo ese pasaje blanco.

Russel estaba en una de las sillas de espera y se puso de pie apenas vió a su hija, Quinn apretó más fuerte el agarre con su novia y con el otro brazo saludó a su padre rodeándolo velozmente por los hombros. Ni siquiera le importó que tan rápida e informal pudo sentirse esa presentación, pero ella solo dijo "Papá, ella es Rachel, mi novia" y con una sonrisa observó el intercambio de la morena con él. Rachel parecía algo alejada y tímida por lo que ella no la obligó a más de lo que quería hablar.

Quinn escuchó el estado de salud de Judy por la boca de su padre y suspiró al notar que tenía razón: ahora estaba fuera de peligro y en unos dos días, o tal vez menos, iban a darle el alta y podía regresar a su vida normal; porque el mismo Russel le aseguró darle tratamiento psicológico luego.

La rubia murmuró que pasaría a verla y sintió a su novia soltarle la mano:

- Ve sola…es necesario- le aconsejó Rachel sonriéndole con tranquilidad y ella se inclinó para dejarle un beso en la mejilla. No supo cuanto tiempo se quedó admirándola pero fue el suficiente largo para que su padre le palmeara la espalda y le recordara lo que iba a hacer. Quinn giró con lentitud y atravesó el pasillo a paso rápido: cuanto más pronto terminara con su madre más pronto iba a volver con Rachel y disfrutar de ella.

Encontró en una placa de madera el número 22 y tomó el picaporte; apoyó la frente un momento contra la puerta y tomó aire: finalmente abrió y descubrió la pequeña cantidad de luz que se colaba por las cortinas. Cerró con el máximo cuidado y observó desde allí la postura de su madre: estaba acostada, apenas un cable con suero atravesaba su pecho y respiraba como si acabara de nacer.

Avanzó a paso lento hasta ella y se quedó de pie a su lado: jamás la había visto tan vulnerable ni mucho menos había sentido tanto aprecio por ella como en esa momento. Le acarició el rostro y le dejó un beso en la frente. La llamó por lo bajo y suspiró con alivio al verla abrir los ojos; Quinn le sonrió sinceramente y por primera vez recibió otra de vuelta.

- Hola

- Hola, Quinn

- ¿Te sientes mejor?

- Gracias por venir- dijo Judy y Quinn bajó la vista a su mano, su madre la había tomado en un acto íntimo y la sujetó transmitiéndole cariño-

- No tienes que agradecerme… ¿por qué lo hiciste, mamá? – preguntó Quinn sin rodeos y apretó sus dientes al recibir otra pregunta-

- ¿Has venido sola?-

- No… ¿te has…

- ¿Con quién entonces?

- Mamá no es…

- ¿Crees que no lo sé?- preguntó Judy y Quinn pudo distinguir el regreso de su molestia al hablar- María me dijo que estuviste con una mujer en tu casa varios días…No, no dijo eso…Una niña, esa fue la palabra que usó "tu hija estuvo repartiéndose cariño con una niña"

- Estuve en casa con Rachel, sí

- ¿Así se llama? ¿Está afuera? ¿La trajiste para terminar matándome, Quinn?- preguntó Judy elevando la voz y soltando con desprecio la mano de su hija-

- Nadie quiere dañarte más de lo que tú misma quieres…cálmate, por favor…

- María es la persona más chismosa de nuestro círculo, Quinn… ¿te imaginas a quiénes se los habrá contado ya? ¿Quieres matarme?... ¡Entonces dile que entre y terminas por hacerlo!

- Mamá, cálmate- le pidió Quinn tomándole los hombros para volver a recostarla pero Judy se resistía y por el contrario le apartó las manos y continuó gritando-

- ¿Eso es lo que querías hacer de mi vida? ¿Qué me convirtiera en la burla de todo el mundo?

- Mamá…

- ¿Sales con mujeres? ¿Y ahora con una jovencita?...

- Mamá ella es mi novia y la amo, ya te lo había dicho. Por favor, cálmate y…

- ¡No me voy a calmar!...Quiero que la dejes… ¡Quiero que la dejes y te comportes como yo te eduqué!

- Lo siento, pero eso no pasará, mamá….Rachel se mudará a finales de año a mi departamento y…mamá ¿qué te pasa?- preguntó Quinn preocupada al verla caer contra el colchón fuertemente- mamá

- No sabes…- murmuró Judy tomándose el pecho y respirando con dificultad- no sabes como me arrepiento de haber perdido a tu hermano y no a ti-

- ¡Mamá!- gritó Quinn intentando que las palabras no le perforaran el corazón en ese momento y sacudiendo a su madre para intentar despertarla- ¡Mamá!-

De repente, dos enfermeras ingresaron y ella sintió un brazo fuerte tomar el suyo, su padre la giró y la retuvo contra su pecho; ella descubrió a Rachel detrás antes de caer sobre él a llorar.


Quinn cerró los ojos y se abrazó a los muslos de su novia, después del nuevo ataque de su madre salieron juntas al pasillo e inmediatamente ella recostó su cabeza sobre las piernas de Rachel y pudo sentir un poco de paz con las caricias de la morena en su cabello.

- Dime algo- le pidió a su novia no solo para no dormirse sino para olvidar las palabras de Judy que aun giraban dentro de su cabeza-

- Te amo- le dijo Rachel y ella sollozó una risa-

- No quiero dormir-

- Te amo…Te amo, Quinn…Te amo…- repitió incansablemente la morena con el efecto contrario. Ella sintió su cuerpo relajarse y ,cuando comenzó a soñar, la voz de alguien más la obligó a ponerse de pie rápidamente-

- Buenas noches- saludó el hombre y ella le dio una rápida mirada a la ventana: finalmente sí había dormido y al menos una hora- soy el doctor Erik Growney y soy quien está a cargo de la paciente Judy Fabray… son ustedes sus familiares ¿cierto?

- Así es- respondió Russel al instante y el doctor dio el diagnostico: su madre no podía pasar por otra crisis nerviosa ni rodearse de las personas que lo provocaran. Quinn sintió la pesada mirada de Rachel sobre ella y luego escuchó la indicación del hombre:

- Su madre quiere verla- le aseguró a Quinn y ella sintió sus piernas flaquear- a ambos- agregó el hombre señalando a Russel y retirándose con un cordial saludo.

Esta vez no le susurró a Rachel que ya regresaría ni le besó la mejilla, caminó con rapidez hacia la habitación que su madre ocupaba y entró en ella con la misma fuerza. Estaba por reclamar cientos de cosas y pedirle a su madre que detenga esa locura de querer llamar la atención jugando con su salud pero Judy se adelantó y todo le recordó a como era antes:

- No quiero recibir tratamientos de nadie, mucho menos de mi propio esposo- dijo la mujer y Quinn sintió el pulso acelerado de su corazón: estaba utilizando aquella voz autoritaria que la mandó a ella parte de su vida- no quiero psicólogos ni nadie a quien deba contarle problemas que no tengo

- Mamá…

- Me darán el alta mañana y quiero regresar a casa. Con mi familia- aseguró Judy y Quinn observó rápidamente a su padre: él parecía igual de confundido que ella- no quiero morir aún pero si alguno de los dos quiere que lo haga entonces actúen en contra de mis deseos

- Judy…

- No te quiero en mi vida, Russel, como profesional, te necesito como mi esposo….Prométeme que no me someterás como a tus pacientes

- Judy…

- Promételo

- Te lo prometo- susurró Russel y Quinn sintió ganas de vomitar. Le faltaba el aire, el calor subía por sus mejillas y la imagen de Rachel desnuda bajo ella días atrás, con el teléfono en mano y estirado en su dirección, pasó por su mente y la razón por todo ello golpeó su rostro. Y su piel y su corazón-

- Y tú, Quinn… ¿quieres que muera?

- No digas eso mamá- murmuró ella sin mirarla a la cara y sintiendo las lágrimas comenzar a amontonarse contra sus ojos-

- Entonces… ¿dejarás a esa niña?

- Mamá…

- ¿La dejarás y dejarás que yo te consiga la persona perfecta para que te ame y tú lo ames por el resto de tu vida?...Si no lo haces, Quinn te juro que terminaré tomando cada frasco de pastillas que vea frente a mis ojos

- Mamá no digas…

- ¿¡Lo harás, Quinn!? ¿Si o no?... ¿Terminarás para siempre con esa niña?


Rachel bajó del taxi y caminó decidida hacia el interior de su casa.

Azotó la puerta principal, arrojó al paso un florero y abrió de una patada la puerta de su cuarto.

¿Por qué no podía haber llovido ese día también? Así se hubiese quedado dos horas bajo el agua y otra nueva gripe la hubiese imposibilitado de asistir al Instituto los días siguientes: sin Quinn, pisar el McKinley los últimos días no tenía sentido.

Estaban a tan solo menos de un mes de su cumpleaños, llevaba deseando sus 18 desde que ese número era una piedra en su relación con Quinn y, ahora, tenerlos y cumplir más, ya no hacían falta realmente.

Increíblemente esa noche no lloró. Se arrojó contra la cama y su vista se fijó en la pared que terminaba con su casa, frente a ella. El color de la habitación nunca le había molestado tanto como en ese momento.

Se arrastró con lentitud en esa posición y se sentó sobre el colchón con las piernas cruzadas ¿por qué demonios olvidaba que además de una relación, lo suyo con Quinn parecía un juego? Peligroso y con puntos esperando ser contados. Y el ganador se llevaba todo y el perdedor terminaba sin nada. Quinn ya le había robado todas las lagrimas el día anterior, todos los besos desde que comenzaron a salir y todas las ganas de volver a amar por su dulzura al hacerle el amor.

Y ella no le había sacado nada y a cambio perdió todo.

Quinn había tomado una decisión, ella la aceptó al instante creyendo superarla y respetarla pero ya no podía mentir y decir que le dolía era poco. Recordó el juego favorito de su padre, tomar una pieza, empujarla y dejar libremente que caiga el resto en cadena: pero todo debía derrumbarse para ganar. Y Judy fue la primera en comenzarlo y Quinn la siguió. Y ella tal vez la última pieza. Pero también cayó.

Escuchó su puerta ser golpeada y al instante su padre ingresar con una gran caja:

- Hola, cielo- la saludó Hiram intentando pasar con la caja y el a la vez- ayer te trajeron esto, abr…

- No quiero nada. Llévatelo

- Eh, no seas así. Mira que bonito moño naranja tiene

- Me da igual, lo que sea te lo regalo- murmuró ella acostándose y pateando la caja contra el piso-

- ¡Rachel!...Oh, Rachel…es…es un vestido – susurró Hiram inclinándose cuando la caja se rompió, tomándolo y alzándolo frente a ella. La morena se puso de pie al instante y buscó una tarjeta. El modelo del vestido era exactamente igual a los que ella usaba y solo se los había visto puestos una persona. Mientras su padre seguía deleitándose con la prenda ella tomó un papel suave, de color rosa y leyó: "Para tu graduación. Te amo, Q"

Quiso romper la tarjeta y arrancarle el vestido a Hiram para tirarlo por la ventana. Pero esas simples palabras solo hicieron amar más a su novia y, a cambio, besó el papel, lo escondió en su pantalón y le arrebató la prenda a Hiram para guardarla con cuidado dentro de su placard.

- ¿Quién te lo envío?- preguntó él y Rachel alargó el momento fingiendo acomodar otras prendas de ropa-

- Este año pedimos vestidos para cada chica del salón. Supongo que también les debe haber llegado a Mercedes y a Tina ayer – respondió de espalda a él-

- ¿Y cuándo te dimos el dinero para que lo pagues? No lo recuerdo

- Me lo dio papá

- Que raro, no me lo dijo

- Pregúntaselo luego- dijo Rachel cerrando el mueble y realizando una mueca rara para pasar el momento-

- ¿Qué te pasa?

- ¿Está lista la cena?- preguntó golpeando las manos en sus muslos y apretando sus labios para salir rumbo a la cocina.

Mientras bajaba las escaleras, Leroy abría la puerta y entraba con su maletín algo cansado. Ella corrió a saludarlo y le susurró en el oído que la ayudara luego en las posibles preguntas que Hiram podía hacerle.

Llegaron a la cocina y los tres compartieron su típica cena tranquila y, mientras Leroy intentaba no molestarlos con su trabajo, Hiram contaba chismes que les sacaba sonrisas a ambos.

Pero después de unos minutos ella solo bajó la vista a su plato casi intocable y jugó allí con su tenedor. Pudo ver de reojo la mirada de Leroy notando su estado de ánimo y ella le sonrió forzadamente para que continuara prestándole atención a Hiram y no a su mal humor.

Para los tres fue una sorpresa cuando el timbre de la casa sonó con autoridad solo dos veces y lo reflejaron en una mirada compartida. Hiram hizo el intento de levantarse pero Leroy le hizo una seña y abandonó la silla él. Caminó con seguridad hasta la puerta y tanto Rachel como Hiram lo siguieron con la mirada. Leroy se asomó por la perilla e inmediatamente frunció las cejas en confusión.

- ¿Quién es?- preguntó Hiram murmurando y él giró los ojos. Tampoco iban a ser ladrones que tocaban el timbre para avisarles entrar. Leroy tomó el picaporte y abrió con una sonrisa-

- Buenas noches- saludó e Hiram desde la cocina quiso acercarse pero Leroy lo detuvo a tiempo mientras regresaba- no es para ti- aseguró tomando el brazo de su marido y regresándolo a la cocina-

- ¿Era para ti?- preguntó Hiram y Leroy negó con la cabeza-

- No

- ¿Entonces?

- Buscan a Rachel- respondió Leroy y Rachel dibujó la misma mueca que él minutos atrás-

- ¿Para mí?... ¿Es Noah? – preguntó sin ganas de levantarse. Si se trataba de su mejor amigo gritaría que pase y listo-

- No...pero ve que nadie va a estar esperándote toda la noche- la incentivó Leroy y Rachel se puso de pie algo molesta.

Llegó hasta la puerta con la piel erizada seguramente por el frio que ingresaba por la misma o por el que la acechó al pasar por la ventana. Sacudió con sus manos algo invisible de su pantalón y bajó la vista para ver que tan impecable había quedado.

Giró casi nada para descubrir del otro lado quién la buscaba y levantó su rostro: su cuerpo se estancó impidiéndole avanzar, sus rodillas temblaron y tuvo que sostenerse de la puerta para no caer. Se tomó la frente con la otra mano y secó el sudor de nervios que había aparecido en esos segundos.

Finalmente el perfume de Quinn entró por su nariz y por su boca y terminó por arrancarle el aire. Tenía ganas de estirar su mano y golpearla, o empujarla para que se marchara y gritarle para que todos se enteraran de que la amaba y que era su novia.

Quinn no borraba su sonrisa y eso le recordó sus primeras interacciones, cuando ella quería que se largara del McKinley y la rubia respondía a sus ataques con sonrisas. Sacudió la cabeza ligeramente y quiso preguntar qué hacía allí, pero su voz flaqueaba más que su cuerpo e inmediatamente un par de brazos rodearon su cintura.

Indefensa, se alzó sobre sus pies y retuvo a Quinn por sus hombros. Le susurró que la odiaba y escuchó su risa contra su cuello. La rubia le dejó un beso en ese lugar que tanto amaba y se alejó apenas para rozar sus labios.

Rachel estiró su mano hacia atrás y la coló hacia el interior para apagar la luz del frente y luego cerró la puerta. Se recostó en ella y Quinn atacó su boca sin darle tiempo a reaccionar. La besó como si su "no estamos terminando, Rach, solo me quedaré en New York y te esperaré cuando tú quieres venir" nunca lo hubiese dicho y su sufrimiento hubiese sido en vano.

No le importó realmente y ella le devolvió el beso con más pasión. Le rodeó el rostro y le impidió alejarse, Quinn sonrió sin romperlo y la acercó más antes de comenzar a alejarla con lentitud.

- Dijiste que no nos volveríamos a ver- susurró Rachel con su habitual puchero y Quinn se inclinó para morderlo ligeramente-

- No. Te dije que tú volverías a Lima y terminarías el Instituto sin mí porque iba a quedarme en casa….Pero no pude. No renunciaré a estas últimas semanas de clase y mucho menos me alejaré... ¿Has estado llorando?

- ¿Acaso no podía hacerlo? Y no, mataré a tu orgullo pero no lo hice

- ¡Oh, dios!- dramatizó Quinn tomándose el pecho con ambas manos- con razón me falta algo

- Eres tan tonta- murmuró Rachel sonriendo y Quinn le guiñó el ojo antes de bajar su mano y tomar la de ella. La jaló guiándola algo más lejos y terminó recostándose contra su auto y a Rachel contra su pecho, frente a ella-

- Perdón por haber creído que esa decisión iba a ayudar a mi madre, nunca debí haberte hecho llorar como ayer. Yo también lo hice porque sin duda parecía que todo iba a cambiar y comenzar a pensar que íbamos estar separadas tanto tiempo me molestaba. Sé que fue lo peor que pude haberte pedido pero me sentía presionada y quería que todo estuviese bien… ¿entiendes lo que digo?

- Siempre te entiendo, Quinn- aseguró Rachel cruzando sus brazos sobre el pecho de su novia y recostándose allí- tal vez fue por esa misma presión que también actuamos así. Quiero decir, tal vez dije cosas que no debía y…

- Dijiste lo que pensabas…dijiste que tenías un sueño y que quieres cumplirlo- dijo Quinn y Rachel agradeció la poca luz de la calle para esconder su sonrojo- y yo te dije que vas a lograrlo…pero no hay apuro, al contrario- murmuró la rubia apretándola contra ella e inhalando ese perfume que la volvía loca- el tiempo nos sobra… ¿Recibiste mi regalo?

- Iba a tirarlo por la ventana

- ¿Qué? ¿Por qué?- preguntó Quinn bajando sus manos por la espalda de su novia y acomodándolas dentro de los bolsillos de su pantalón-

- Porque aún estaba enojada, punto.

- Está bien- bromeó Quinn dejándole un rápido beso en la mejilla y volviendo otra vez contra el auto- ¿hablaste con tus padres?

- No. Solo con Leroy y un poco. Les dije que quiero irme a New York y no le molestó. Al contrario, dice que su trabajo crecerá considerablemente allí. Supongo que nos mudaremos, entonces- susurró tímidamente dibujando un corazón en el hombro de su novia y mordiéndose el labio al ver la sonrisa y la emoción en los ojos de Quinn-

- ¿Son los últimos días en Lima, entonces? Enviaré unos informes a distintos Institutos en New York para el año que viene y Figgins dijo que iba a recomendarme asique… me quedaré allí ya establecida.

- Solo queda la graduación y mi cumpleaños.

- Pero la graduación es lo importante- jugó Quinn y recibió inmediatamente un golpe en su abdomen- iremos a la fiesta pero celebramos tu cumpleaños en la gran manzana ¿qué te parece?

- Como siempre tú das las ordenes y yo obedezco- dijo Rachel fingiendo enojo y Quinn asintió dándole la razón- y… ¿cómo está tu madre?

- Apenas llegó esta mañana a casa papá comenzó a tratarla sin importar si le había dicho que no. Él pasó sus horas en el estudio privado a casa para no salir tanto, supongo que lo hará por un tiempo

- ¿Y con respecto a ti?

- Lo que le dije se lo repetí. No voy a terminar contigo por muchas locuras que quiera seguir cometiendo. Si quiere conocerte y tratarte bien, y tú quieres, puede llamarme, de lo contrario que siga actuando como desee.

- Tampoco me gusta que te distancias con ella por…

- Solo lo hago porque ella me obliga, Rach. Nadie más que ella misma tiene la culpa…No puedo creer que te mudarás a New York- murmuró Quinn con emoción y Rachel asintió con la misma felicidad- pareciera como si todo fuese una cadena desde que nos conocimos. Primero no nos soportábamos, luego comenzamos de a poco llevarnos bien, nos enamoramos y ahora comenzaremos a darle otra definición a esta relación- dijo Quinn acariciándole la mejilla con suavidad y dejándole un suave beso en los labios- Te amo

- Te amo, Quinn

- ¿Sabes que más pasará en New York? – preguntó Quinn mientras su novia la abrazaba y se recostaba contra ella-

- ¿Qué?

- Cumpliremos juntas tu sueño.


Mis queridas lectoras, cuando una debería estudiar y ya siente que no tiene espacio en la cabeza para guardar info va, reescribe los últimos cap del fic y se adelanta a actualizar...(no es así la vida, eh)

...6 para el final...

Como todas las que respondieron mi pregunta a un nuevo fic con un si (que se agradace) acá les dejó tres temas para que elijan cual subo después de LDA:

- G!P Rachel

- Faberry+ Santana+ Brody en New York (no Quinntana, obvio)

- Fafaberry

Cabe aclarar que ninguno tiene drama, sino más bien "situaciones a resolver" y solo el primero está terminado. Personalmente iba a tirarme de cabeza con el G!P porque es una bonita historia de amor pero sé que a muchas eso no les agrada( el G!p). En fin, elijan la que quieran.

SEXFABERRY: Señorita, espero que(mañana) pase un hermoso cumpleaños y siga cumpliendo muchos más. Gracias por tan lindas palabras ( no me opongo a tu propuesta de matrimonio, eh) Un beso! :)

Saludos para todas y todos. Gracias por leer y /o comentar!

Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.