Cap LIII: "Lenguaje del Amor #4:los actos de servicio"

-Flashback-

Fue el 12 de julio de cuatro años atrás que Santana hizo las cosas demasiado fáciles para ella. La latina solo abrazó a su novia, tomó su mano como si de dos niñas se tratase y luego giró a Brittany regresándola frente a ella en un habitual acto: y Quinn observó la felicidad y el brillo que sus rostros demostraba.

Esa noche ella fue la única testigo de la prueba más grande que Santana le entregó a Brittany. A pesar de que la envoltura fuese inexistente y el regalo pequeño, era algo que compartirían por el resto de sus vidas sin temor a romper.

Quinn las observó meses después a ambas vestidas de blanco y a Santana llorar de emoción por tercera vez: la primera había sido a los 12, cuando tuvo su primera vez con Brittany. A los 15 fue la otra cuando Britt le dijo que "si", si quería ser su novia. Y la tercera era nuevamente con la rubia bailarina, diciéndole que si en otro tipo de entrega.

Quinn giró apenas su rostro esa mañana y observó a Rachel, a su lado, con una mirada soñadora sobre ella. Del otro lado estaba Julianne sosteniendo la mano de la morena y también le sonrió cuando ella lo hizo para Rachel.

La rubia volvió su mirada al frente y el "si, acepto" de Brittany y el "sí, si no no estuviese aquí" de Santana le lanzaron distintas emociones a su cuerpo: ella quería estar en esa misma circunstancia con Rachel.

Cuando en el salón de fiesta Julianne estaba en brazos de su padre dormida, ella y Rachel bailaron cada canción romántica que Santana obligaba a poner y supo que el tiempo se escurría entre sus manos, como la mano de Rachel que se separaba por momentos de ella y hasta que volvía parecía eternidad.

Entendió la sonrisa de Brittany de felicidad a lo lejos y mucho más la de Santana. Cuando dos personas se aman un papel firmado por ambas, una ceremonia dentro de una iglesia y una fiesta cara no eran suficientes para demostrar realmente cuando se amaban.

- No es necesario- fue lo que murmuró Rachel al recostarse contra su pecho y continuar bailando. Ella apenas apretó los labios y se recostó contra su cabello.

Para ella sí lo era.

-Fin del Flashback-

Quinn estacionó en el mismo lugar que solía hacerlo cuando iba con Rachel al parque junto a sus hijas. Divisó a Santana a lo lejos embobada por el escote de Brittany mientras la rubia tomaba algo y Valerie jugaba en una de las hamacas.

Quinn resopló con gracias, como si ella no hiciera lo mismo con las piernas de Rachel.

- ¡Tía Britt!- escuchó ella el grito de Julianne mientras la rubia ya corría hacia la bailarina. Quinn alzó la ceja, ella ni siquiera se había quitado el cinturón de seguridad.

- Bien, Kath ¿vamos a lo juegos?- dijo Quinn volteando para tomar a su pequeña hija y quitarla del auto- ¿y usted no baja?- bromeó la rubia en el mismo asiento pero al lado del que había ocupado Kath-

- ¿Puedo quedarme aquí?

- ¿Aquí? ¿En el auto? ¿Solo?- preguntó Quinn sorprendida y juntó las cejas al ver al niño asentir- William, cariño…debes salir a jugar un momento, tomar aire y luego te compraré un helado si quieres

- ¿Qué es un helado?- preguntó el rubio hundiéndose más contra el asiento-

- ¿Un helado? ¿No sabes que…un helado es...es algo muy rico que vas a comer. Asique ven y lo probamos juntos ¿te parece?-

- ¿Se come?- preguntó el niño ilusionado y Quinn sonrió con ganas de reír. En cambio, se inclinó sobre el asiento y lo tiró hacia adelante para que William saliera. Movió su cabeza llamando al niño y el comenzó a salir con lentitud- y…ah…¿Qué hago?- preguntó con timidez deteniéndose frente a la rubia y observando detrás de ella a Julianne correr desaforada con otra niña detrás que intentaba alcanzarla. Y la pequeña Kath estaba con una mujer rubia jugando en la arena e intentado armar un castillo, tal vez. O solo jugando-

- Bueno- dijo Quinn estirando su brazo y tomando la mano del niño- solo has lo que tú quieras. Hay hamacas, toboganes y otros juegos para que elijas en donde jugar. O puede ir a ayudar a Kath, a ella nunca le gusta estar sola

- Pero ahora está con alguien- susurró el niño bajando su cabeza y escondiendo su otra mano tras la espalda. Su deseo era jugar primero con la pequeña castaña y después sumarse a los correteos de Julianne-

- Ella es Brittany, una de sus tías. Es la mamá de Valerie, la niña que juega con Julianne…Britt te tratará mejor que yo, ya lo verás

- ¿De verdad?- preguntó William algo inquietante mientras se mordía el labio porque ya quería ir a jugar-

- Oh, si, con ella no te pasara nada- aseguró la rubia tirando suavemente de él y caminando hacia Britt. Cuando vió a William responder al abrazo efusivo de la rubia, sonrió y le pidió a Britt lo que ella ya sabía hacer, cuidar un momento bien a los niños- ¿Y San?

- No me extrañes tanto que mi mujer está presente- bromeó Santana llegando tras ella y dándole un pequeño golpe en el hombro a modo de saludo- ¿Quién es él?- preguntó Santana y cuando Quinn quiso responder solo abrió y cerró la boca porque la latina ya se inclinaba a saludarlo y bromear de buena manera con él. Y William reía a carcajadas y abrazaba a Santana como si fuese lo mejor que pudiese hacer en ese momento-

- Voy a comer helado hoy- dijo William con las manos de Santana en su pecho aún por las cosquillas y la latina se detuvo abruptamente-

- No si yo llego antes al puesto. Solo queda uno- amenazó Santana reincorporándose- y es mi favorito, frutilla-

- ¡Yo lo quiero!- gritó el pequeño rubio tomando la mano de Quinn rápidamente para correr con ella dejando a Santana solo con ganas de intentar alcanzarlos-


- Ah, esto de cuidar tanto niños me agota. Debería pedir mis vacaciones anticipadas-

- Tú solo los miras, Santana- aseguró Quinn frunciendo el ceño- Valerie ya se dio cinco golpes y solo Britt la ha contenido-

- No puedo ser como ustedes- se quejó la latina sentándose en el banco, al lado de la rubia- ¿no dicen que de las caídas se aprende?

- Ellos son niños, idiota- intentó no reír Quinn mientras le devolvía el golpe en el brazo-

- ¿Y Berry? ¿Tiene un caso nuevo?

- Así es. Como perdió el anterior se independizó de la firma y pretende trabajar por cuenta propia- aseguró Quinn sonriendo de manera inconsciente-

- ¿No lo había ganado?

- Lo hizo en otro aspecto- dijo la rubia señalando a William que jugaba con Julianne y Valerie en un árbol- Anoche la llamaron de varias internados y orfanatos…a ella no le agrada ninguno. Dice que no le gustaría que William viviera lo mismo que ella porque significaría sufrir en muchos aspectos…Pretende dejarlo en casa hasta que el mejor Instituto dé con ella-

- Pero es un niño- susurró Santana tan bajo que a Quinn se le aguaron los ojos. Sí, era un niño indefenso como lo fue Rachel en su momento y ella rogaba que nunca viviera lo que a la morena le tocó. Quinn estaba segura que ni el mejor orfanato iba a tratarlo como el niño que es. Alguien siempre rondaría para sus beneficios propios cerca de él y solo él iba a pagar consecuencias que no debería- ¿Por qué no lo adoptan?- continuó la latina y ella se aclaró la garganta ya seca y quitó rápidamente una lágrima de su mejilla-

- Lo he pensado desde el primer segundo en que lo vi. Estos dos días en casa con él han sido hermosos para las niñas y yo me acostumbré a despertarlo para llevarlo a su escuela. Lo hubieras visto ayer, San, me llevó de la mano por todo el colegio y presentándome sus profesoras y su mejor amigo…Me recordó a Julianne y lo que voy a vivir con Kath

- Ahí lo tienes. Quinn tú más que nadie sabes que si una persona entra en tú vida por algo es. Ya lo pasaste con Rachel. Algunos nos oponíamos y otros simplemente no opinaban… ¿Qué tan distinto es esto ahora?

- Rachel- aseguró Quinn volteando a verla y Santana juntó las cejas confundida-

- ¿Rachel?... ¿Rachel no lo quiere en casa?

- No me ha dicho lo contrario. Es decir, cuando llaman de los internados ella anota cada cosa que le dicen, averigua e investiga no sé que cosas. Eso significa que pretende esté con nosotras solo el momento necesario.

- Y… ¿has visto lo que anota?

- ¿Qué? ¿Por qué debería hacerlo?

- No lo sé…a lo mejor solo lo hace y luego arroja los papeles porque realmente no quiere llevarlo a ningún lado- dijo Santana y Quinn negó con la cabeza-

- Eso ya me lo hubiese dicho- murmuró Quinn volviendo la vista al frente y observando con desconfianza el acercamiento de tres niños mayores hacia Julianne y William-

- Pues, Quinn… son adultas. Háblalo con ella- dijo Santana y ella se puso de pie siguiendo a la latina cuando un alboroto se armó en la arena. Corrió hasta Julianne y la jaló de un brazo alejándola de los niños. Cuando Santana retuvo a su hija y a su sobrina finalmente se acercó a William y lo quitó a tiempo antes de que otro niño lo golpeara-

- Fuera de aquí, bola de mocosos- se adelantó la latina y ella giró a verla para fulminarla con la mirada. Santana resopló sin importancia y se sentó junto a Britt y las niñas para observarlas jugar-

- William…William- alzó la voz Quinn arrodillándose a la altura del niño y tratando de llamar su atención- ¿Por qué golpeaste a ese niño?

- El también me golpeó

- Pero tú lo hiciste primero y quiero saber por qué- pidió la rubia reteniéndolo por los hombros e intentando que el color rojo de la mejilla del niño no la distrajeran-

- Le dijeron algo feo a Julianne- susurró William con ganas de llorar y ella finalmente lo recostó contra su pecho en un abrazo que él copió al instante-

- Pero no debes golpear a nadie, William. Tendrías que haberme llamado antes ¿está claro?

- Perdón

- Está bien, cariño…William- lo llamó Quinn una última vez cuando él quiso correr hacia la arena con las demás- cuida a Julianne y a Kath pero no…- la rubia calló sin saber que palabras realmente podía decir. Sabía cuales, pero no sabía si estaba permitido simplemente decirle "pero no las golpees". Agitó la cabeza y presionó sus labios- cualquier incidente con alguien me avisas ¿si?

- Está bien- respondió él asintiendo efusivamente con la cabeza y corriendo finalmente a su destino. Quinn suspiró con rareza, allí debería estar Rachel para ayudarla en cosas que ella no podía manejar.


Quinn debería haber sospechado que Rachel pondría el grito en el cielo al ver entrar a William con la mejilla golpeada, a Julianne totalmente sucia con manchas de helado y arena pegada y a Kath…bueno Kath solo estaba más efusiva que de costumbre.

En cambio Rachel ordenó a Julianne darse un baño antes de la cena, recostó a Kath sobre el sillón y la entretuvo con dibujos animados y a William lo llevó a la cocina para bajarle la hinchazón con un poco de hielo.

Ella la siguió a paso lento hasta recostarse contra la mesada y observar con diversión la seriedad de su chica al hablar con William y acariciarle el rostro intentando entender lo que le dijo que produjo ese accidente. Giró los ojos divertidas frente al mismo monólogo que ella le dijo al niño y ahora Rachel se lo repetía.

- Ve a ver tele con Kath- lo incentivó Rachel guiándolo por la espalda y suspirando cuando lo vió sentarse junto a la castaña-

- ¿Qué?- preguntó Quinn con una sonrisa y alzando las manos cual inocente cuando Rachel le reclamó con la mirada- Ya te expliqué como pasaron las cosas y lo que le dije.

- No quiero que se repita, Quinn- aseguró Rachel cruzándose de brazos con seriedad y la rubia sonrió. Se impulsó hacia adelante con gracias y envolvió a la morena entre sus brazos antes de que ella se alejara- te estoy hablando en serio….¿me estás prestando atención?- insistió Rachel al sentir la nariz de Quinn jugar contra su cuello y sus dientes clavándose luego en su hombro-

- Aja…Siempre te presto atención…- susurró Quinn escalando sus dedos por el interior de la remera de Rachel y llegando a sus hombros; arañó allí un momento y volvió a descender hasta su falda. Sin previo aviso coló ambas manos dentro de ella y pegó a la morena contra su cuerpo solo para escucharla suspirar. Una de las cosas que más amaba en su vida sin duda era lograr distintas reacciones en Rachel-

- Quinn…- murmuró Rachel enredando sus dedos en la cabellera rubia y obligando a Quinn a no alejarse de ella- Quinn- insistió al sentir los dedos de la rubia colándose en su ropa interior-

- ¡Ma!- gritó Kath desde el sillón y ambas se mantuvieron quietas pero con las manos aún vagando en la otra. Quinn alzó su rostro solo para rozar los labios de Rachel y finalmente la besó antes de atender al llamado de su hija-

- Hola ,cielo- saludó Rachel con un toque en la cabeza de Julianne cuando la pequeña rubia bajaba de las escaleras rumbo a ella-

- ¿Tú le diste mi perfume a Kath?- se quejó Julianne de brazos cruzados y una mirada molesta-

- Kath tiene un perfume propio ¿por qué se lo daría? Ella y… ¡Quinn!- gritó Rachel entendiendo la situación y la rubia apenas se asomó de atrás de Kath desde el sillón- ¿Dónde está?

- En nuestra mesa de luz- murmuró la rubia escondiéndose otra vez tras su hija y sentándose a su lado para ver televisión-

- ¡Mamá!- se quejó Julianne corriendo escaleras arriba en busca de sus pertenencias-

- ¡Julianne!- la detuvo Quinn a mitad de camino pero la pequeña rubia no la escuchó- eh…voy con ella- murmuró con nervios frente a Rachel antes de que ella la observara con obviedad. Quinn escuchó un último saludo de Rachel hacia William y Kath antes de sentarse con ellos y luego ingresó a su habitación- ¿Julianne?

- Aquí no está- aseguró Julianne desordenando las cosas de sus madres intentando encontrar su perfume- Mamá ¿a dónde lo dejaste?

- Ya te lo dije, está… ¿segura que no lo sacaste ya?- preguntó Quinn fingiendo seriedad al ver la botella infantil al lado de su placard casi escondida. Lo había dejado allí en realidad después de arrodillarse frente Kath antes de salir al parque y ponerle un poco en su cuello y mejillas-

- Si, mamá. Ni que tuviera dos años- murmuró entre dientes Julianne hurgando en otro cajón ahora-

- Bueno, ve a cambiarte y yo te lo busco ¿si?- preguntó Quinn estirando su pie derecho y guardando con disimulo el perfume cada vez más atrás-

- Está bien- respondió Julianne caminando a la puerta con desgano y deteniéndose justo al tomar el picaporte- ¿mamá?

- Dime cielo

- Me gusta que William vaya a quedarse con nosotras para siempre- murmuró la niña con una gran sonrisa y Quinn entreabrió los labios. Julianne había pasado toda la tarde con ella y ella no le había dicho nada de William. Por lo tanto Rachel pudo haber tomado esa decisión pero tampoco compartió tiempo con su hija mayor como para decírselo. Sacudió la cabeza y se acercó a Julianne con rapidez-

- ¿Qué dices, Jul?

- Lo que dice la agenda de mami- respondió la niña alzando los hombros y Quinn giró el rostro con violencia hacia lo que señalaba su hija. Se alejó de ella y tomó la agenda de cuero negra que le había regalado a Rachel para su trabajo y la abrió con sus manos temblando. Pasó las hojas hasta encontrar la fecha de los últimos dos o tres días y allí ,bajo el título "Familia" , Rachel tenía unas hojas llenas de dibujos-

- ¿Mamá?- preguntó Julianne y ella la escuchó casi lejanamente. Se tapó la boca con su mano derecha y entendió el "y… ¿has visto lo que anota?" de Santana y de repente muchas cosas comenzaron a tener sentido. Las charlas por teléfono que Rachel mantenía con los directivos de los orfanatos no pasaban a su agenda porque allí ni había indicios escritos de ellas. Al parecer Rachel solo escuchaba lo que le decían y terminaba dibujando luego. Como el primer dibujo, que era una niña pequeña de pelo marrón y muy parecida a Kath. A su lado, estaba una niña más grande de pelo amarillo y algo más alejadas unas dos figuras adultas tomando cada una de la mano a un niño rubio.

Y en la siguiente hoja estaba escrito el nombre de William seguido por un Berry Fabray. Tachado y abajo otro William Fabray Berry.

Y en la última página estaba ella, con un pequeño e incipiente abdomen crecido, con Rachel besándolo y las niñas junto a William en una imagen que no lograba descifrar pero que parecía estaban jugando entre risas.

Quinn se mordió el labio y estaba por cerrar cuando la claridad de colores le advirtió en la página siguiente otro dibujo. Temerosa, cambió la hoja y finalmente se mordió el labio para no llorar. Esa, allí al último, era la única imagen que aún no lograban realizar con Rachel.

Cerró con rapidez y se limpió el rostro intentando borrar la emoción. Giró hacia el placard consiente de la mirada de Julianne, tomó el perfume y se lo entregó esperando no recibir reclamos. Sonrió cuando no los obtuvo y acompañó a su hija a cambiarse.

- ¿Julianne?- la llamó ella esta vez mientras acomodaba la cama de su hija y ella se vestía con rapidez-

- ¿Si?

- ¿Por qué no te molesta que William esté aquí y…y vaya a quedarse?

- No lo sé- respondió Julianne alzando otra vez los hombros y colocándose su tan amado perfume- pero es bueno con Kath y conmigo… ¿A ti no te gusta?

- No, cielo ¿cómo no va a gustarme?...Pero tu sabes lo que pensamos mamá y yo de las peleas entre niños ¿verdad?

- Los otros niños comenzaron primero

- Lo sé, eso me lo dijo él pero tú sabes que no somos así, que no arreglemos las cosas de esa manera ¿entiendes lo que quiero decirte?

- Algo

- Quiero que me digas cuando algo anda mal ¿si? Si te gusta que William te cuide, disfrútalo…pero me avisas si hace algo que no debe ¿está bien? Por ejemplo como el golpe de hoy

- Oh, él te dijo que lo golpeé - dijo Julianne en una extraña mueca y Quinn se acercó a ella rápidamente-

- ¿Tú lo golpeaste?

- Fue un accidente, mamá, lo juro. Estábamos bailando y tiré mi brazo hacia atrás y lo golpeé en el rostro, pero no lo hice a propósito, lo juro- contó Julianne con miedo y Quinn la observó entre divertida y rara. Por supuesto que podría haber sido un accidente, lo que no entendía es por qué William ni siquiera nombró el tema, generalmente los niños se acusan entre sí y todo el tiempo solo para generar atención-

- Está bien, cariño…No te preocupes, pero debes tener cuidado ¿si?

- Si, lo sé…le dije a Will que lo lamentaba y él me dijo que no importaba… ¿Crees que está enojado conmigo?

- Claro que no Julianne. Si te dijo eso por algo fue… ¿Ya estás lista? Bien- dijo Quinn cuando la niña asintió- vamos a cenar-


- Allí le quedó una mancha…¿ese es mi labial?...La salsa de Kath aún se huele hasta aquí, Rachel, has bien las cosas

- Lo haría si no estuvieras supervisando, Quinn. Muévete de aquí- se quejó la morena golpeando su cadera contra la de la rubia intentando alejarla. Desde que ella había levantado los platos de la mesa y ahora estaba lavándolos, Quinn estuvo pegada tras ella dándole ordenes de donde debía y no repetir la limpieza- ve a acostar a las niñas y a William

- Ya están durmiendo

- Entonces ve a supervisar por allá- ironizó Rachel cada vez con Quinn mas pegada a ella-

- Kath está chupando su dedo mientras ríe dormida, Julianne terminó de leer su cuento y ya estaba bostezando también. Y William sabes que apenas toca la cama se duerme sin importar si está con el pijama o no…Voy a extrañarlo cuando te lo lleves a un Instituto- murmuró la rubia pasando sus brazos por debajo de los de Rachel y golpeándola suavemente contra ella solo para ver su reacción a las palabras: la morena detuvo sus acciones y tartamudeó algo que ella solo pudo distinguir "William"-

- Si…eh…yo también… ¿puedes ir a abrir la cama y calentándola? Hoy estoy con algo de frío- pidió Rachel con rareza y ella sonrió. Asintió sin ser vista y le dejó un beso en la cabeza antes de caminar a su cuarto-

Abrió y cerró al instante echando un vistazo para que todo estuviese en su lugar. Allí, en esas cuatro paredes, iba a hacer el amor con Rachel de otra manera. Sin necesidad de la cama, ni de la ropa afuera o gemidos y suspiros que llenaran el lugar.

Llegó hasta el placard y abrió en busca de su chaqueta favorita pero que había rociado a propósito con el perfume que le daba alergias a Rachel. Hurgó en el bolsillo y la puerta se abrió rápidamente.

Giró asustada solo para descubrir a Rachel pasar a su lado algo cansada. Se aclaró la garganta y presionó el objeto que escondía en su mano. La retiró de la campera y finalmente se alejó del mueble.

- ¿Rachel?- la llamó justo cuando la morena se quitaba la remera e intentaba ponerse la del pijama- Rachel…ven, amor, necesito decirte algo- repitió solo para ver la mueca en el rostro de la morena. Rachel se puso de pie y caminó hasta ella con esa lentitud que ella misma estaba imaginándose seguramente. Tragó fuertemente y le sonrió con nervios a la morena. Rachel curvó media sonrisa y le preguntó qué sucedía- Eh…vamos…voy a…necesito apagar las luces- explicó tontamente antes de caminar y hacerlo.

Cuando bajó la luz, la habitación se llenó de colores resplandecientes en el techo y las paredes y que entrelazados entre si formaban dibujos, palabras o el nombre de ellas dos.

Rachel giró sobre sus propios talones y observó todo con incredulidad, no entendía la razón para eso pero tampoco creía que debía haber una. O sí.

- Rach- murmuró Quinn llegando hasta ella, tomando su mano y escondiendo algo con la otra- necesito que me…eh… ¿puedes escuchar con atención lo que voy a decirte?

- Yo siempre te escucho con atención, Quinn. Siempre

- Está bien…yo…ah…

- Quinn, ey, amor, estás hablando conmigo ¿si?- la tranquilizó Rachel tomándole el rostro entre sus manos y bajándolo apenas para dejarle un beso en su nariz- relájate, puedes decirme lo que quieras.

- Tienes razón- murmuró Quinn pero no con la total seguridad que quería. Cerró los ojos un instante y suspiró. Cuando los abrió, en la pared detrás de Rachel, se formaba el nombre de la morena en color lila y el de ella a su lado en verde. Infló su pecho una última vez y finalmente habló- Yo… yo te amo, Rachel, es de las pocas que sé hacer con facilidad y por deseo propio. Es de lo único que no me arrepentirá en algún momento ni pediría cambiar por un poco más o menos de tiempo…Rachel, no voy a mentir y decirte que desde la primera vez que te vi me enamoré, porque eso no es así. Tú me enamoraste que es diferente…No me acuerdo el día en que nos conocimos, o el día en que me lanzaste un granizado ni el día en que nos besamos por primera vez, no me acuerdo ninguna de esas fechas porque eso no es lo importante; lo importante es que gracias a ellas hoy estamos aquí… ¿Te acuerdas que una vez dijimos que nuestros pasados no iban a perjudicar nuestro futuro? ¡Y míranos! Teníamos toda la razón…Desde el primer momento nos aferramos a lo que sentíamos y dejamos que el amor hablara y decidiera por nosotras. No los demás…Yo desistí de las amenazas ajenas y los consejos que supuestamente eran para mi bien y hoy me doy cuenta que fue lo mejor que hice en mi vida hasta el momento….Te dije que muchas veces intenté negarme y negarte, pero si no podía lograrlo era por algo…por esto que tenemos hoy y pareciera no deja de crecer…Yo…Rachel yo…- susurró Quinn entrelazando su mano con la de su chica y pegándola a ella en un acto cariñoso, posesivo y único vivido- yo creo que nunca vas a entender cuanto te amo y no sé si algún día realmente pueda demostrarte cuanto realmente lo hago. Pero te amo, eso es por lo que vivo, te amo a ti y a la familia que me diste…Tal vez hoy estemos bien y mañana debamos pasar por una crisis o peleas…pero yo nunca voy a llegar al limite de perderte. Nunca, Rachel…yo sé lo que tengo y no necesito perderlo para entender lo que significa. Si te pierdo sería porque nunca lo entendí entonces. No eres mía, no soy tuya pero nos pertenecemos; somos el complemento perfecto de la otra y eso es suficiente para el resto de nuestras vidas. Lo que sigue solo se llena con amor…No sé si lo que acabo de decirte es necesario o suficiente…solo sé que…-

- Quinn…- susurró Rachel con dificultad al verla apoyarse en su rodilla derecha y sacando con lentitud su brazo escondido-

- Solo sé que es lo que quería decirte para preguntarte esto… ¿Quieres casarte conmigo? - preguntó Quinn finalmente estirando su mano con una caja de madera en forma de corazón y con una cinta entrelazada formando una pequeña "R". Rachel llevó ambas manos a su boca y cuando parpadeó miles de gotas cayeron por su rostro hasta mojar su cuello. No supo si respondió o no pero ya estaba contra el cuerpo de la rubia en un abrazo, las dos tiradas sobre el piso y ella llorando de la emoción contra la mejilla de Quinn-

- ¿Eso es…

- ¡Es un sí, Quinn! ¡Por supuesto que es un si!-

- ¡Si!- gritaron Julianne, Kath y William saliendo de dentro del placard y saltando encima de ellas-

Cuando Rachel observó en cámara lenta, para poder memorizar, la risa de Kath sin entender todo, la felicidad de Julianne con unas rosas en las manos mientras le entregaba una y otra a Quinn y los saltos de William mientras aplaudía y recibía las cosquillas de Quinn…Y Quinn con la mirada fija en ella y aún con la caja en mano…supo que la rubia tenía razón: el pasado no intervino y ellas lo armaron por cuenta propia.

Se incorporaron de a poco y Quinn tomó el anillo:

- Solo te amo, Rachel…nunca lo olvides- aseguró la rubia colocándoselo en su dedo anular. La morena lo observó, era un hermoso anillo de oro con un no tan pequeño diamante solitario. El brillo de la joya, más el de sus cinco sonrisas, acompañó el final de la noche a las luces de colores.

El color rojo de las rosas solo incendió el de los ojos de Quinn y los propios y le recordó el amor que sentían por la otra y que, contraria a las flores, nunca se secaría ni acabaría tirado en un bote de basura.

El abrazo de Julianne, Kath y William solo le recordó lo que ella siempre había soñado: la familia perfecta en el momento indicado.


Mis queridas lectoras, como andan?...Les quería "advertir")? que para el prox cap el fic pasará a rating M porque tendrá escenas de "amor" demasiado explicitas y esas cosas...Lo digo por si alguna anda susceptible y no quiere leerlo que se pase directamente para el final despues..

2 para el final...

Saludos para todas y todos. Gracias por leer y /o comentar!

Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.