Cap LIV: "Lenguaje del Amor #5: contacto físico"
Rachel se subió al mini Cooper con las manos llenas, el alma de la misma manera y la mente completamente vacía. Había sido una dura semana en su nuevo estudio y sumado a los papeles que aún tramitaba de William todo se volvió más pesado.
Tiró las carpetas de trabajo sin reparos al asiento trasero y algo especial para Quinn lo dejó en el de acompañante, sonrió mientras encendía el motor y se decidió a manejar con lentitud.
Observó, con cada cuadra que dejaba atrás, el cielo de verano que New York le regalaba y fue cuando se mordió el labio enamorada de su propia vida que decidió acelerar un poco más y llegar a casa cuanto antes.
Estacionó a centímetros de la vereda y rápidamente quitó la llave, tomó su abrigo y lo que ocupaba el asiento a su lado. Bajó cual niña contenta como tantas aquellas veces lo había hecho cuando apenas se mudó con Quinn a la ciudad. Ella solía llegar con las bolsas de las compras y la rubia la esperaba en la cocina mientras hacía algo de su trabajo.
Se quejó por lo bajo por sus botas nuevas y llegó a la puerta con cuidado a no aumentar el dolor. Pasó su llave por la cerradura y al abrir notó algo raro: ninguno de sus hijas estaba en el living viendo sus amados dibujos y William tampoco estaba cerca. Cerró extrañada, dejó el abrigo sobre el sillón y volvió a la cocina.
Y ahí estaba algo más raro aún. Sacudió la cabeza, no era raro, era molesto, odioso y ella tenía ganas de patalear cual niña caprichosa reclamando por lo suyo: Quinn estaba de pie explicándole algo, que ella ni recordaba de su paso por el Instituto, a una jovencita que la devoraba con la mirada y que aún no había notado, o ignoraba a propósito, su presencia.
- Buenas noches, cielo- la saludó Quinn alzando la vista apenas se coló en la cocina y ella le sonrió con dificultad. Fulminó con la mirada a la niña que aprovechó mirar bajo el cuello de su futura esposa y dio media vuelta-
- Hola- murmuró apenas arrojando las flores sobre el sillón y subiendo luego las escaleras intentando mantener su enojo solo con ella. Echó un resoplido apenas ingresó a su cuarto, eso nunca podía manejarlo- malditas adolescentes hormonales- se quejó por lo bajo quitándose la ropa de trabajo y caminando sin ganas al baño. Abrió la ducha y se perdió en ella sin notar que aún llevaba el brassier, maldijo otra vez y lo quitó sin cuidado por su cabeza y finalmente se relajó bajo el agua tibia.
Cuando estaba por bajar las escaleras ya lista, observó a la alumna de Quinn en la puerta despidiéndose con un notable coqueteo; pero la rubia parecía no percibirlo porque solo cerraba con disimulo y asentía a sus palabras acortando todo tipo de contacto.
Escuchó el bendito sonido de la puerta cerrarse y finalmente comenzó a bajar. Decidió ignorar la sonrisa de Quinn hacia ella y más aún la velocidad con que la rubia llegó a rodearle el cuerpo y atraparla entre sus brazos reclamando un minuto de su atención.
Quinn jugó en su cuello, besó su mejilla, río contra su oído y le acarició la espalda incentivándola a que hiciera lo mismo. Pero ella caminó con la rubia pegada a su cuerpo por un vaso de agua y decidió no seguirle el juego.
- Te extrañé- susurró Quinn antes de morderle suavemente el cuello desde atrás y ella observó por la pequeña ventana tras la mesada la partida de aquella jovencita en una moto con alguien que llegó a buscarla-
- ¿Los niños?
- Arriba, jugando en el cuarto de Julianne - respondió Quinn notando el humor de la morena por lo que intentó suavizarlo con una caricia en su abdomen, bajo la camiseta de su pijama-
- ¿Por qué? Siempre están pegados al televisor- `perfecto´ se dijo mentalmente. Quinn había pasado toda una hora, o tal vez más, a solas con esa niña y sus hijos no estaban de testigos por si algo rara pasaba-
- No lo sé. A mi también me pareció raro pero Santana trajo a Valerie por la tarde con unas cajas de juguetes y llevaron todo para allá… ¿Cómo te fue?
- Bien
- ¿Tienes hambre?- preguntó la rubia separándose para colocarse a su lado- ¿quieres que te prepare algo?-
- No, Quinn. Ya cené
- ¿Ya cenaste?- preguntó Quinn sorprendida al sentirla alejarse de ella- ¿Con quién?- agregó seria y girando con violencia cuando Rachel pasaba por el living-
- Cuando salí. Moría de hambre y… ¡Quinn!- se quejó la morena en un grito al sentir su cuerpo ser golpeado contra la pared y Quinn contra ella reteniéndola allí -
- Estás mintiéndome- murmuró Quinn con voz ronca empuñando su mano derecha en la camiseta de Rachel- recuerdas que llevamos más de 11 años juntas ¿cierto?
- ¿Y?- preguntó Rachel fingiendo molestia e intentando mantener sus brazos a los costados de su cadera-
- Y eres muy predecible ante mi- terminó Quinn golpeando su cadera contra la de la morena y repitiendo el acto una vez más- No cenaste, y lo mejor es que con nadie y…y estás molesta- murmuró la rubia elevando su mano izquierda hacia la mejilla de su chica y jugando allí con sus uñas-
- No lo estoy- aseguró Rachel entre dientes mostrando efectivamente su enojo-
- Si, si lo estás… Estás molesta- bromeó Quinn hundiendo su cadera cada vez más contra la de Rachel. Y el cuerpo de Rachel contra la pared-
- ¡No lo estoy!- la empujó suavemente la morena pero Quinn se resistió a soltarla por la cintura y rebotó contra ella- y no me traigas esas niñitas calenturientas a casa- la amenazó Rachel señalándole con su dedo haciendo que Quinn soltara apenas una corta risa-
- ¿Era eso?- preguntó la rubia con una sonrisa, no recordaba cuando fue la última vez que la morena le hizo una escena de celos pero le encantaba verla así- ¿Estabas enojada por qué Lauren estaba aquí?
- Lauren…Lauren- la imitó Rachel con burla mientras se cruzaba de brazos- ya te lo dije, no vuelvas a traerla ni a cualquier otra ¿está claro?
- Es solo una alumna, Rach
- Yo también fui tu alumna- murmuró la morena alejándose con más molestia aún y para Quinn fue suficiente. Giró con violencia antes de que Rachel terminara de irse y la retuvo fuertemente entre sus brazos , hundiendo el rostro de Rachel contra su propio cuello-
- Esto- murmuró Quinn con la respiración agitada tomando una mano de la morena y llevándola bajo su camisa- esto lo generas solo tú- aseguró al notar el cambio de temperatura cuando ambas pieles entraron en contacto-
- Quinn- susurró Rachel cuando la rubia elevó su pierna derecha y hundió la rodilla en su entrepierna-
- Y esto- continuó la rubia apretando a Rachel cada vez más atrás y dejándola solo a bocanadas de aire- es lo que me interesa hacer solo contigo
- Quinn…-
- Más te vale estar prestando atención, Rachel Berry- la amenazó Quinn tomando su muñeca izquierda y guiándola con autoridad hacia el interior de su pantalón-
- Quinn…- murmuró Rachel sorprendida al sentir la ropa interior de la rubia completamente húmeda-
- Y esto Rachel- susurró Quinn mojando los dedos de la morena con sus propios flujos- esto es lo que te diferencia de todas las alumnas que he tenido- continuó la rubia quitando la mano y llevándola a la boca de la morena- todo lo que produce mi cuerpo es por ti y para ti- terminó Quinn dejando una ultima presión en la entrepierna de Rachel y pasando sus dedos por los labios de la morena solo para que los saboreé en un acto burlón-
- Quinn…-
- Ahora ve por esas rosas y entrégamelas como debes-
A Quinn el lunes siguiente le pareció el día más raro de su vida.
A la mañana, Rachel salió a trabajar y esos días la morena no solía hacerlo porque eran su día libre después del domingo correspondiente. Le mintió con claridad pero por más que lo pensaba no entendía por qué o cual eral la razón realmente.
Y ahora, casi cuatro horas pasadas del mediodía, Rachel le había mandado un mensaje de texto diciéndole simplemente que Julianne pasaría la tarde en casa de Santana y que ella buscaría a William y a Kath en unos minutos para llevarlos con la latina también.
Cuando sonó el timbre a las 16:15, se levantó de un salto del sillón y caminó hacia la puerta esperando por Rachel pero terminó juntando las cejas confundida al ver a una de sus alumnas del otro lado.
- Hola, señorita Fabray- la saludó con una enorme sonrisa Lauren y ella se aclaró la garganta, la chica apenas cubría su escote con un inútil collar y sostenía la tira de su mochila con algo de rareza-
- Buenas tardes, Lauren ¿qué…
- Se que ayer era nuestra última clase…pero hay algo que aún no entiendo señorita Fabray- la interrumpió la joven y Quinn abrió la boca para responder justo cuando su frente sudaba ya por si sola: a solo unos pasos de ella, Rachel estacionaba el mini Cooper y bajaba en busca de los dos niños seguramente-
- Hola, cielo- la saludó Quinn pero Rachel pasó a su lado apenas chocando su hombro y en menos de un segundo salía con los niños tomados de la mano. Quinn suspiró con molestia observándolos partir y las ganas de correr tras ellos se esfumaron cuando su alumna pasó una mano frente a sus ojos regresándola a la realidad-
- Entonces señorita Fabray ¿puede darme una última clase?
Quinn arrimó todo su cuerpo contra la puerta al notar la cercanía de su alumna intentando despedirse después de esa última clase particular. Clase que no estaba entre sus planes y jamás lo hubiese planeado con anticipación. Los 60 minutos los redujo a apenas 35 y explicó todas las cosas a una velocidad rápida y sin lujos de detalles.
Ahora, mientras cerraba y se recostaba contra la pared para suspirar, observó el living vacío de Rachel y sus hijos. Llevaba menos de una hora sin ellos y ya los extrañaba como si alguien se los hubiese arrancado a la fuerza. Se impulsó sin ganas hacia adelante y se detuvo cerca del sillón cuando el timbre volvió a sonar.
Giró con molestia y susurró algo por lo bajo antes de acercarse a la mirilla y observar hacia afuera; frunció el ceño y se golpeó al instante la frente: otra alumna; y si Rachel llegaba estaba segura que iban a tener los primeros problemas por culpa de alguien más.
No supo por qué y se sonrojó al instante al ver a la muchacha desde atrás y deleitarse con su figura, su cabello completamente húmedo caía apenas en sus hombros y acababa en su espalda. Quinn se mordió el labio de ansiedad al notar su delgada figura y el color oscuro que su cadera dejaba al descubierto; se lamentó por la mano que se sostenía en su costado derecho y tapaba algo más allá de su propia piel.
Quinn tomó el picaporte y abrió con rapidez solo para notar la cortísima falda a cuadros verde y negra, la camisa blanca anudada bajo lo pechos de la muchacha que volteó a verla y sonrió ampliamente al ver el marrón en sus ojos cargados de deseo.
Y la especial forma de su nariz, sus labios carnosos esperando por ella y sus piernas kilométricas debajo de ese uniforme de colegiala que la misma morena le daba forma y lo lucía a la perfección. Quinn sintió un golpe de excitación directo en su entrepierna que aumentó cuando la morena pasó a su lado tocándola allí sin precaución y en apenas una advertencia.
La rubia tiró su cuello hacia atrás y suspiró mirando el techo: esta próxima clase no la reducía si quiera a una hora.
Pasó la llave con rapidez y aceleró el paso hacia la cocina siguiendo el camino de aquella fragancia tan particular que sus sentidos conocían.
Se mordió el labio con fuerza pero esperando no partirlo al notar a la morena inclinada tomando algunas cosas de su mochila. Quinn llevó sus ojos bajo la falda al notarla sin ropa interior y decidió jugar mejor que lo que su particular alumna esperaba.
Sonrió con burla y caminó con lentitud hasta una silla, la corrió dejando un gran espacio entre ella y la mesa y se sentó sin vergüenza y de manera cómoda. Le guiñó un ojo a la morena con una dulce sonrisa antes de cambiar papeles y comenzar el juego:
- A ver señorita Berry… ¿cuál es el tema que no comprendió en clase?- preguntó con autoridad. Quinn sintió que iba a arruinar todo, literalmente, cuando la voz de Rachel sonó cual niña adolescente fingiendo ingenuidad-
- Es…es complicado Miss Fabray- respondió la morena jugando con un mechón de pelo y dejando el chupetín que ocupaba su boca sobre la mesa- es que usted explica muy rápido y no logro comprender-
- Entonces el problema es suyo, señorita Berry, no mío.
- Ya lo sé…pero… ¿me explica ahora? – preguntó Rachel acomodando su cabello en su hombro derecho y dejando el izquierdo desnudo a la vista de Quinn-
- Está bien…pero esta clase será muy larga señorita Berry, conviene que preste atención.
- Lo haré- murmuró Rachel intentando sentarse pero Quinn negó rápidamente con un sonido-
- Acérquese…- la llamó la rubia además con una seña y Rachel se mordió el labio dudosa. Finalmente arrastró su mochila apenas unos pasos y se colocó al lado de Quinn, en la punta de la mesa- ¿Cuál es el tema que le cuesta entender?-
- Este, Miss- dijo Rachel estirando su cuaderno y Quinn lo tomó mientras se colocaba sus anteojos de lectura-
- Oh…conjugación de verbos, señorita Berry- susurró Quinn con seriedad bajo sus lentes- no es muy difícil- agregó dándole una rápida mirada al escote de Rachel y resistiéndose a no abrir violentamente esos dos únicos botones de la camisa-
- Para mi si lo es- jugó Rachel inclinándose apenas sobre la mesa-
- Bien, entonces lo haremos más sencillo… ¿le parece si usamos un verbo fácil y usted va recordando los ejemplos que le daré?
- Aja… ¿pero que verbo Miss?
- Amar…- respondió Quinn sin pensarlo y quitándose el juego de encima un segundo antes de volver a el- Yo amo
- Yo amo- repitió Rachel descansando sus codos en la mesa y dejándole a Quinn la vista de su trasero desnudo a solo centímetros de ella-
- Tú amas
- Tú amas
- Ella ama
- Ella ama
- Escríbelo, Rachel- le ordenó Quinn con la voz grave y empuñando su mano sobre su pantalón para no hacer algo indebido. Rachel tomó el bolígrafo y se inclinó aun más para escribir con precisión-
- Ellos aman- murmuró Quinn poniéndose de pie-
- Ellos aman-
- Tú amas- terminó Quinn apoyando su cuerpo contra el de Rachel y reteniéndola por la cintura-
- Pero ese ya lo dijimos, Miss Fabray - susurró Rachel sintiendo la respiración cargada de Quinn en su cuello y la mano de la rubia vagar por su falda-
- Pero no lo anotaste. Hazlo ahora- dijo Quinn notando por primera vez una corbata al pasar su mano sin vergüenza por la camisa-
- Miss…- murmuró Rachel fingiendo incomodidad y empujando levemente a Quinn con su brazo-
- ¿Si?- preguntó Quinn cegada al arrastrar su cadera a lo largo del trasero de Rachel para calmar algo del dolor de su entrepierna-
- ¿Y con otro verbo?
- ¿Cómo cuál, Berry? - preguntó con la respiración agitada y aumentando sus fricciones-
- Desear- murmuró la morena-
- Cambias el…el verbo anterior por ese u otro…y…y listo Berry- respondió Quinn como pudo-
- Igual… no entiendo-
- Dios, Rachel…acaba con esto ya, por favor- suplicó Quinn escalando su mano izquierda por el muslo de la morena y llegando a su intimidad- Oh, dios Rachel, estás casi desnuda para mí…
- Pero Miss…esta materia…lengua, es muy difícil- dijo Rachel abriendo sus piernas y sintiendo los dedos de Quinn jugar entre sus labios vaginales-
- No lo es…solo debes prestar atención y copiarme… ¿de acuerdo?- preguntó Quinn penetrándola con un solo dedo, moviéndolo en su interior solo para acostumbrarla y retirándolo al notar que la humedad no dañaría a la morena-
- Está bien- respondió Rachel reincorporándose al notar el alejamiento de la rubia-
- Por ejemple, Berry…Dime el futuro de desear en una oración – le ordenó Quinn sentándose nuevamente-
- Eh…yo deseo…
- No, no…No es necesario el pronombre si vas a hablar de ti. Dilo en una oración con un "no", en ella-
- Pero Miss…
- Hazlo – la cortó Quinn y Rachel suspiró molesta-
- No debería desear a mi profesora…tanto como lo hago
- Aprendes rápido, Rachel…Ven- la llamó Quinn otra vez y Rachel se paró a su lado- borra todo eso que escribiste antes porque no está bien- le exigió y la morena volvió a inclinarse para hacerlo- ¿Berry?
- ¿Si?
- Dime otro ejemplo
- Oh, Miss, eso es muy difícil
- ¿Quieres tener un buen promedio en la materia?- preguntó Quinn por lo bajo estirando su brazo para acariciar su glúteo izquierdo-
- Si
- Entonces haz eso
- ¡Pero no sé hacerlo!
- Entonces habrá que buscar la manera de que la buena calificación llegue ¿no crees?- preguntó Quinn con seriedad pellizcando el clítoris desnudo de Rachel y retirando lentamente su mano-
- ¿A qué se refiere?- preguntó Rachel apretando sus piernas para impedir el alejamiento de la rubia-
- Dejemos esto de lado- propuso Quinn aún en su papel y lanzando los útiles al piso lejos de ambas- y haz algo tú, Berry , que salga perfecto para darte esa calificación- continuó tirando de su brazo y arrojando a Rachel arriba de sus muslos- Dime, Berry ¿qué es lo que mejor sabes hacer para que no te repruebe?-
- Muchas cosas, Miss…- murmuró Rachel meciéndose al compás del brazo de Quinn que no salía de su intimidad-
- Enséñame tú ahora, entonces- susurró Quinn embistiéndola rápidamente con dos dedos y sintiendo como las paredes internas de Rachel se cerraban contra ellos- oh, Berry…podrían demandarme por esto. Lo sabes ¿verdad?- preguntó la rubia moviendo en círculos sus dedos y oyendo aquel sonido de los jugos de Rachel contra su mano-
- Miss…- gimió Rachel cerrando más sus piernas solo para que la penetración fuera más profunda y sintiendo la mordida de Quinn en su cuello- Dios… ¡Quinn!
- Oh, no, no Berry- dijo la rubia retirando los dedos con velocidad- nadie te ha dado el derecho ha tutearme… ¿Entonces?
- Perdón, Miss Fabray- sollozó la morena al ver a Quinn lamer sus dos dedos e ingresarlos a su boca para completar su satisfacción-
- Deliciosa, Berry…Simplemente deliciosa... ¿Tienes calor?
- Mucho, Miss
- ¿Y qué esperas? Esa camisa debe ser muy sofocante- aseguró Quinn y esta vez se acomodó mejor para disfrutar lo siguiente. Despegó los dedos de su boca con un contundente sonido y observó a Rachel ponerse de pie; la morena desanudó con tiempo la corbata y la dejo así sobre su pecho, a cada lado de sus hombros. Quinn sonrió con vanidad cuando Rachel desprendió la camisa fingiendo nervios y finalmente comenzó a quitársela con los ojos sobre ella. La rubia se quitó los lentes, se puso de pie y se pegó frente a ella con dominio-
- ¿Hice algo mal, Miss?- preguntó Rachel tratando de que sus brazos no rodearan la cintura de Quinn o rogara por otro acto. Sin embargo, la rubia se apoyó contra su cadera y escondió el rostro en su cuello-
- Sin mis anteojos no veo bien , Berry…ayúdame con mi cinturón- susurró contra su oído y Rachel inmediatamente llevó allí sus manos y comenzó a desprenderlo- listo, Berry- la detuvo Quinn con una mano sobre las de la morena y retirándola con suavidad- voltea-
- ¿Qué?- preguntó Rachel casi recostada sobre la mesa con Quinn encima-
- Que volteas…no querrás reprobar ¿cierto?
- No, Miss…Por supuesto que no- aseguró Rachel volteando al instante-
- Uhm, Berry…si hubiese sabido que así ibas a disponerte te hubiese aprobado antes- jugó la rubia llevando una mano a la espalda de Rachel y obligándola a recostar medio cuerpo completo sobre la mesa- Lindo uniforme, Rachel-
- Gracias- murmuró la morena al sentir la falda ser levantada y el aire golpear su trasero desnudo. Igual que su espalda y casi completamente su cuerpo. Rachel empuñó ambas manos a lo largo de la mesa al recibir un beso en su hombro-
- ¿Berry?
- Mmm ¿si, Miss?
- Hueles delicioso- dijo Quinn antes de morder su cuello y tomar con una de sus manos la parte de su cinturón que sobresalía y ajeno a la hebilla para no lastimar ni molestar a la morena-
- ¿Miss Fabray?
- Si
- Es la mujer más hermosa que vi en mi vida-
- ¿Rachel?- la llamó esta vez Quinn apoyando su cuerpo sobre la espalda de la morena y acercando la punta del cinturón a la entrada de Rachel-
- ¿Mmmm?
- Eres el amor de mi vida, Rachel Berry- aseguró Quinn pasando el ceñidor por toda la vagina de la morena y simulando otra penetración que nunca consumió. En cambio, terminó por quitarse el pantalón y lo alejó con su pie luego- Te amo, Rachel- le recordó al pasar su brazo izquierdo por la cintura de la morena y acercándola a su cuerpo-
- Quinn…Quinn, haz algo
- ¿Qué? – jugó Quinn bajando un camino de besos desde el cuello hasta el tatuaje de la morena-
- Tú sabes- gimoteó Rachel ya dejando el juego de lado y suplicando por su futura esposa-
- No, no sé- sonrió Quinn- Dímelo - ordenó mordiendo esa mariposa y arañando el largo de su espalda-
- Quinn…no me hagas suplicarte
- Nunca lo he hecho, amor- murmuró Quinn reincorporándose contra la espalda de Rachel y meciéndose sobre sus glúteos solo para mostrarle a la morena cuan ansiosa estaba también- ¿Y?
- Eres una maldita, te odio- susurró Rachel intentando voltear pero Quinn la sostuvo por uno de sus hombros-
- Me amas…te amo- dijo la rubia antes de dejarle un húmedo beso en su pulso nervioso y descender hasta arrodillarse- abre las piernas…así- sonrió Quinn acercando su rostro a la entrepierna de Rachel y disfrutando por fin del resultado de aquel juego previo a excitación. Cada vez que pasaba su lengua por el clítoris de Rachel más humedad se juntaba en su boca y cuando la mordía, Rachel se impulsaba nerviosamente hacia adelante-
- Dios, Quinn-
- ¿Te gusta?- preguntó Quinn alejándose para morder su glúteos y volver a la humedad de la morena-
- Oh, Dios, ¡si Quinn!...¡Quinn!- gritó Rachel cuando la rubia la embistió con tres dedos y el movimiento de su brazo era cada vez más rápido- ¡Más, Quinn!...no te detengas-
Quinn la embistió sin pausa unas cinco o seis veces más y finalmente el orgasmo golpeó a Rachel. La morena se dejó caer sobre la mesa y solo su respiración alterada se oía junto con el de la lengua de la rubia quitando todo rastro de humedad de su vagina.
Rachel cerró los ojos e intentó abrirlos cuando Quinn la abrazó aún desde atrás y le susurró que la amaba; la morena notó la excitación en su voz y más aún en la humedad que corría entre las piernas de Quinn, contra las de ella.
Sonrió recuperando fuerzas, volteó rápidamente y se abrazó al cuello de la rubia obligándola a caminar hacia atrás, para regresarla a la silla:
- Entonces Miss- dijo Rachel levantando su pierna izquierda y buscando la entrepierna de Quinn- ¿ya aprendí todo?- preguntó entre dientes presionando la punta de su taco sobre la ropa interior de Quinn y escuchándola suspirar-
- Dios, Berry- gimió la rubia tirando su cabeza hacia atrás mientras sostenía la pierna de Rachel lo más cerca posible-
- Lo tomaré como un no- murmuró Rachel quitándose la corbata y llevándola al rostro de Quinn; vendó sus ojos un momento solo para morder sus labios y la bajó entre medio de sus pechos en una sutil caricia-
Rachel se sentó finalmente a horcajadas de Quinn y apartó sus brazos hacia atrás para sujetarlos con la corbata. Ató un nudo inservible y aprovechando el vacío en sus manos, enredó una en la cabellera de la rubia y jaló su cabeza hacia un costado.
- Te amo tanto, Rachel- dijo Quinn colocando sus manos en la cintura de la diva y comenzando a moverla de atrás hacia adelante-
- Eres la mejor profesora con la que pude aprender- susurró la morena antes de morderle el cuello, tirar de el y volver a morderlo. Quinn aumentó la velocidad de sus movimientos contra la cadera de Rachel y en uno de los últimos fuertes choques finalmente se arrojó contra la silla extasiada.
Quiso sonreír cuando Rachel le dijo que aún quedaba muchas cosas por hacer y que la clase apenas iba por la mitad. Como quiso sonreír también cuando Rachel la recostó contra su pecho esperando se recuperara.
Pero solo pudo reír cuando, con una fuerza desconocida, la morena la sujetó entre sus brazos y la acostó completamente sobre la mesa:
- Rach…- la llamó apenas sin energía-
- Tú dijiste que debía copiar lo que hacías- le recordó la morena pasando sus brazos bajo los muslos de la rubia e inclinándose un poco- Te amo, Quinn- dijo Rachel levantando las piernas de su futura esposa y colocándola sobre sus hombros-
- ¡Dios, Rachel!- gimió Quinn cuando la lengua de la morena entraba y salía de ella y ambas manos ocupaban sus pechos placenteramente. Quinn arqueó la espalda rodeando la de la morena con sus piernas y finalmente con un último grito cayó rendida con un fuerte crujido sobre la madera. Cerró los ojos y decidió olvidarse de todo por un momento-
- Eres lo mejor que he comido en años- dijo la morena recostándose sobre Quinn y besándola cariñosamente en los labios- ¿Por hoy aprendí algo?
- Eres la alumna más aplicada que tuve en mi vida, Rachel Berry- aseguró la rubia abrazándola y no sintiendo nada más después-
Quinn se mordió el labio nerviosa mientras abandonaba un edificio y llegaba su mini Cooper, ¿Cómo iba a explicarle a Rachel lo que acababa de pasar allí dentro? No sabía como iba a tomarlo la morena y ya rezaba en el camino porque lo hiciera bien.
Había pasado más de seis meses en que una simple llegada cambió sus vidas por lo que no iba a dejar pasarla. Quinn aceleró intentando llegar cuanto antes y sus nervios se crisparon al ver a Rachel regando el jardín de en frente en compañía de los tres niños.
La rubia quitó la llave con lentitud y sonrió cuando todos voltearon a verla en su espera y Rachel al saludarla mojó accidentalmente a Kath; Quinn abandonó el vehículo y se acercó a ellos:
- Hola- saludó con felicidad a los tres niños con un beso en la mejilla. El "hola" distinto, y con miedo, fue cuando llegó a Rachel- Hola ,cariño
- Buenas tardes, amor… ¿qué te sucede?- preguntó Rachel y ella apretó los ojos; odiaba que la morena la conociera tan bien- ¿Quinn?
- Es nuestro ahora- soltó Quinn con la voz quebrada y Rachel dio un paso atrás con los ojos entrecerrados- Rachel, lo siento mucho pero…
- ¿Nuestro?...¿Quinn tú…
- Lo siento, de verdad que lo siento- insistió Quinn intentando abrazarla pero sus hijas reclamaban su atención entre gritos- Rachel…Rach, sé que…
- Es nuestro- repitió Rachel por lo bajo observando a William con lágrimas- O sea que tú si lo lograste…Es…¿es nuestro hijo ahora?
- Si…firmaron los papeles de adopción…Sé que tu querías hacerlo porque…
- ¡Es nuestro hijo!- gritó Rachel emocionada saltando en un abrazo sobre la rubia y mojando a ambas con la manguera- ¿Están escuchando?- gritó la morena a algunos vecinos que también ordenaban su jardín- ¡Tengo un varoncito! ¡Lo tenemos!
- Dos, Rachel- la cortó Quinn quitándose el pelo húmedo de la frente y mostrando un sobre que de a poco se degradaba por el agua-
- ¿Qué?- preguntó Rachel nuevamente seria con William y Kath abrazándose a sus piernas solo para mojarse más-
- La ecografía de hoy lo demostró- agregó la rubia tocándose su prominente abdomen y Rachel inmediatamente se acercó a ella- es un varón…y en cuatro meses estará con nosotras- terminó casi llorando y que consiguió cuando Rachel se arrodilló a acariciar el bebé que faltaba sumarse a ellos. Quinn sonrió entre llantos y le acarició el cabello mientras sus hijos las mojaban y la morena no paraba de hablar con el bebé por lo bajo. Cuando se puso de pie, Quinn rodeó su cuello y la besó solo para recordarle que sin importar el paso del tiempo, seguiría eligiéndola a ella-
- Te amo, Quinn- murmuró Rachel separándose solo para decirlo y volviendo a juntar sus labios.
Quinn se lo dijo con más besos y caricias ese momento.
Y se lo recordó a la noche cuando dormían abrazadas y trataba de no incomodar a la morena con sus antojos pero Rachel siempre terminaba satisfaciéndola.
Se lo decía a diario, como siempre.
Y se lo dijo con la mirada semanas después, cuando ambas se sentaron en el sillón a preparar las tarjetas para su boda.
- ¿Rachel?- la llamó observándola escribir algo en un cuaderno; seguramente la lista de invitados que ya superaba su cantidad necesaria-
- ¿Si, cielo?-
- No olvides que te amo
Mis queridas lectoras, espero esten bien, lamento la "tardanza" en actualizar pero por fin ya terminé mi semana de parciales y bla bla, todo eso...Nada más creo, solo GRACIAS a las que leen y aun más a las que comentan.
El domingo es el final, niñas...
Saludos para todas y todos. Gracias por leer y /o comentar!
Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.
