Cap LV: "Tu todo"

Hay cosas que pasan cada un segundo…como un auto a alta velocidad frente a tu ojos…y dura un segundo.

Hay cosas que pasan cada un minuto…como el nacimiento de un niño en el sur y otro por igual en el norte…y dura un minuto.

Hay cosas que pasan cada una hora…como la cita al dentista y el sufrimiento individual que cada uno tenemos…y dura una hora.

Hay cosas que pasan cada día…como asistir al trabajo, el Instituto o salir y enamorarse…y dura ese día.

Hay cosas que pasan una vez a la semana…como el día libre de trabajo y lo ocupas en otra cosa…y dura ese momento.

Hay cosas que pasan cada mes…como un feriado nacional o la pérdida de un ser querido que nos obliga a replantearnos nuestra vida…y dura ese día del mes y lo recordamos por los siguientes aniversarios.

Hay cosas que pasan por épocas… como las estaciones del año; como cuando desesperados por el calor pedimos el frío inminente…y ese cambio de tiempo dura su época correspondiente.

Hay cosas que pasan por año… como las festividades que mientras celebramos ya estamos deseando que vuelvan a suceder. O todo lo contrario…y esa fiesta dura unas horas pero marca el año como pocas otras.

Y hay cosas que pasan una sola vez en la vida…y todos sabemos cuáles son.

Cada oportunidad que se nos presenta es una posibilidad a mantenernos felices, a serlos por primera vez y comenzar si desconocemos ese sentimiento o esperar solo unos pasos más y finalmente serlo en el momento correspondiente.

Los cuentos infantiles con finales felices que nuestros padres nos leen, no son más que la historia anticipada a lo que nos espera: cuando el amor es verdadero todo dura.

Pueden pasar décadas de veces las cuatros estaciones y en invierno siempre abrazaremos a esa persona que encontramos o en verano sonreírle con la mirada hasta lograr abrazarla.

Puede llegar alguien más e intentar usurpar nuestro espacio pero el amor es un muro invisible que no deja salir ni entrar a alguien más. Y el lenguaje en que lo expresamos es el festejo por otra victoria ganada.

No importa cómo, cuándo y dónde comenzó una historia; lo importante es saber mantenerse en ella y aferrarnos a nuestros actos para que nunca acabe ni con el mejor de los finales.

Recordar cada detalle que la vida te otorgó para llegar donde estás es lo que te mantiene de pie y continuará ayudándote. Porque solo necesitas un apoyo, no quien te haga caminar y te abandone en el camino.

Cuando llegues a la meta y rompas esa cinta de color que dice "Llegada", entonces solo allí tienes el derecho de voltear y observar lo que dejaste atrás solo para ti. Con una sonrisa.

Y nada más.

- ¿Estás lista?- escuchó Rachel mientras terminaba de escribir las últimas páginas de aquella agenda que llevaba consigo desde que su vida cambió a los 12 años. Asintió levemente cerrándola y se puso de pie- ¿Estás nerviosa?- preguntó la misma persona acercándose a ella y quitando una pelusa casi inexistente de su vestido-

- No… Estoy lista


Quinn cruzó sus manos a la altura de su cadera y trató de respirar con tranquilidad. Cada vez que inhalaba aire parecía que la piel se sujetaba a la vena de su cuello y no quería salir de allí.

Dio un vistazo general al lugar y se mordió con disimulo el labio: aun no podía llorar.

No podía por más que Kath estuviera quieta, sentada en la primera fila, con su pequeño vestido rosa y mirándola a ella como si hiciera días que no lo hiciera. No podía por más que Julianne estuviera hablando en susurros con Valerie en el mismo asiento y William a su lado acariciara a Brian; el pequeño de solo dos meses que Hiram sostenía orgullosamente como su último nieto y Russel, junto al hombre , la observaba cálidamente.

Y al lado de los hombres, en la fila izquierda, Santana y Brittany le sonreían en aliento y Noah Puckerman, junto a su familia, le hacía una seña con el mismo fin.

Tantas cosas vividas por un mismo sueño.

Quinn les sonrió a todos y no pudo evitar respirar con más dificultad cuando las puertas se abrieron y los demás se pusieron de pie: finalmente las lágrimas se despegaron sin permiso de sus ojos y su llanto comenzó como algo interminable.

Su labio inferior titubeó y su vista se clavó en Rachel que hacía su gran entrada del brazo de Leroy; con un vestido de silueta de princesa color pastel y apenas con un hombro cubierto. Y su ramo que sus hijas eligieron.

Quinn quiso ir en su búsqueda pero una severa mirada de la morena la imposibilitó y no tuvo más opción que esperar la larga y casi eterna caminata. Rachel saludó sin vergüenza a sus hijos y se detuvo frente a ella:

- Cuídala- le murmuró Leroy al soltar con cuidado el brazo de su hija y entregándoselo a Quinn quien asintió porque era algo que no debían decírselo. Ella ya lo hacía por gusto propio-

- Estás hermosa- le dijo a Rachel mientras entrelazaban sus manos y volteaban a ver al juez-

- Tú estás hermosa- replicó la morena guiñándole un ojo porque el vestido de Quinn lo había elegido ella misma.

Se sonrieron una vez más y la unión de sus manos se aferró con más fuerza. Sobre todo cuando anunciaron sus votos y se separaron apenas al colocarse los anillos.

Ni siquiera volvieron a soltarse minutos después cuando firmaron el libro de actas y el juez finalizó la ceremonia.

Mucho menos cuando se les concedió el primer beso como esposas y, por el contrario, Quinn abrazó a Rachel orgullosa de estar dónde estaban justo allí.

- Te amo- susurró Rachel algo inclinada con Quinn casi sobre ella y recibiendo otro beso-

- Te amo, Rachel- dijo la rubia separándose para aceptar los abrazos de sus hijos y salir con ellos hacia la fiesta.

Cuando ingresaron al salón, Quinn retuvo a su familia alejándolos del resto y caminó junto a ellos hasta el camarógrafo: era una nueva foto con Rachel, su esposa, y sus cuatros hijos.

E iba a ser de esas que ni el agua iba a poder arruinar o el tiempo iba a descolorar.

Porque era de esas fotos en la que el papel no sirve y que solo la memoria puede guardar.

Porque era una excusa más para abrazar antes de que Rachel bailara con todo mundo y sus hijos se durmieran seguramente en las sillas o en la falda de Brittany o Santana.

Porque era la primera foto que marcaba algo nuevo que ya conocía: la familia perfecta.


Ese 31 de diciembre, casi tres meses después, Quinn hizo lo mismo.

Tomó su copa para brindar y alejó a Rachel de Noah y la abrazó llevándola junto a ella. Llamó a Julianne, Kathia, William y tomó al pequeño Brian de su cochecito entre sus brazos y los alejó con protección hacia el pequeño patio trasero donde todos iban a reunirse para la cuenta regresiva:

- Te amo- dijo Quinn arrodillándose a la altura de Julianne y besándole la mejilla- Te amo- le repitió a Kathia que la abrazaba sin entender muy bien todo y le dijo lo mismo a William antes de alzarlo y zarandearlo en el aire- Te amo- susurró besando la frente de Brian que Rachel sostenía y finalmente se acercó con ansiedad a la boca de su esposa- He aquí dónde nace mi felicidad…todo lo que amo tu me lo has dado- murmuró antes de besar a la morena y recibir la misma respuesta al unánime de todos-

- Te amo, Quinn- le aseguró Rachel acariciando bajo su mandíbula y ella la abrazó justo cuando todos comenzaron a llegar-

- ¡10!- gritó Santana que comandaba al grupo con botella en mano- ¡9!

- ¿Rachel?- la llamó Quinn parándose tras ella y dándole una copa que Brittany le tendió al pasar-

- ¡8!

- ¿Si?

- Pide nuestro deseo, por favor

- ¡7!

- Siempre lo hago, Quinn

- ¡6!

- ¿Quinn?- la llamó Rachel con Kath abrazada a sus piernas por el temor que el generaban los fuegos artificiales-

- ¡5!

- ¿Si, amor?

- ¡4!

- Pídelo también

- ¡3!

- Siempre, Rachel

- ¡2!

- Te amo- susurraron a la vez antes de alzar sus copas y darle una mirada al cielo-

- ¡1!... ¡Feliz año nuevo!

El deseo no era simple, no era fácil, no era un regalo.

El deseo era pasar los próximos 365 días del nuevo año juntas. Era lo que deseaban y nada más importaba.

Quinn sonrió escondiendo su rostro en el cuello de Rachel y allí misma habló:

- Otro año que se nos fue juntas y otro que llega para que sigamos de la misma manera-

- Dicen que como terminamos un año, empezamos el otro- susurró Rachel observando una estrella en especial- eso dicen…

Sí, eso decían. Pero ellas lo venían comprobando los últimos trece años de su vida.


¡GRACIAS! De verdad, muchas gracias a quienes se tomaron el tiempo de leer esta historia que siempre creí iba a ser poco agradable debido al contexto. Muchas gracias a las lectoras que comentaron, y sorbe todo a los que lo hicieron desde el principio...

Espero les haya gustado el final.

Mis queridas lectoras, recuerden que sigue el G!P Rachel y quería recordarles (o decirles por si no lo había hecho) que ese fic será con la Rachel dulce e intensa que nos regaló la priemra temporada de la serie y la misma Quinn, perra y capitana de las porristas...

Ni idea cuando lo subiré, ustedes diganme si lo quieren rapido o dentro de unos meses (?...

Nada más creo, de verdad muchas gracias por leer la historia.

Ni Glee ni sus personajes me pertenecieron (solo Lea Michele en mis sueños)

Nos leemos cuando ustedes quieran! ¡Saludos!