Bogotá y Panem
Me encuentro en la ciudad de Bogotá, específicamente estoy en mi casa descansando junto a Katniss en una de las sillas de la sala. Katniss Everdeen tiene un vestido blanco, su pies está bronceada por el sol capitalino y su trenza recae el la parte derecha de su cara como cascada de acantilado. Estamos pensando los próximos movimientos dado que, los agentes de Snow podrían venir en cualquier momento y hacer el caos.
Nos dirigimos a la sede de migración Colombia, allí nos adentramos en un ancho sendero con puertas a los lados, hasta encontrar la oficina principal. Golpeamos la puerta, alguien nos abre.
–¿Buscan algo, Jóvenes? –dice el dependiente.
–Si, busco a la persona responsable de casos extremos de legalización –digo con seguridad. No obstante el dependiente nos mira raro, hasta que un hombre de color, alto, cabello largo y traje blanco se muestra ante nosotros.
–¡Si. Pueden seguir–. Seguimos, nos sentamos en unas sillas negras hechas de materiales raros, el Director se sienta frente a nosotros y nos exhorta a hablar.
–¡Lo que sucede es que... estaba en un lugar llamado Capitolio, había sido castigada por no hacer las cosas que deben hacer los infractores. Mi infracción fue ir al Distrito 11 para ayudar a una amiga ante los azotes que le daban por alimentarse de la producción. Entonces me capturaron, luego no supe más de mi. Cuando desperté estaba desnuda, sola y sin posibilidades de librarme, pasé en esas condiciones largo tiempo, de repente hubo la oportunidad, aturdí al agente de la paz y salí huyendo del cuarto, pasé por pasillos esquivando agentes, balas y mini misiles mortales, tuve que detenerme, ya que una puerta tenía un hueco en forma de ojo, esperé un breve tiempo y miré al otro lado, no se veía nada, pero cuando escuché pasos, decidí empujar y es allí que vine a parar en lo que ustedes llaman Aeropuerto!
El relato de Katniss fue perturbador para el agente, este no entiende nada e intervengo para aclarar dudas.
–¡Lo que ella quiso decir, es que su mundo es un lugar muy alejado. Es el futuro de Los Estados Unidos y ella vino al pasado, pero aterrizó en Colombia, ella tiene una tarjeta de identificación. Huye de la Miseria, Corrupción y una Dictadura implacable!
El señor recibe los documentos y una usb, la coloca en su portátil y, a través del proyector vemos todo los detalles, desde los días oscuros, hasta los 73 juegos del Hambre. Una vez terminado el video, recibe una copia de la Historia de Panem, así echó un vistazo a los archivos digitales del Capitolio y todo el mal que asecha aquella nación, se levanta de su sitio y se va de allí dejándonos varios minutos.
–Creo que me deportarán–. dice Katniss preocupada.
–No pienso eso–. Tomo una pausa, y digo. –Primero. No saben donde queda Panem, lo más probable es que te dejarán en Colombia. Segundo. Esa documentación no existe en mi país y tercero. Si es de urgencia manifiesta, te dejarán estar como refugiada.
Me encuentro en la ciudad de Bogotá DEC, planificando los posibles lugares donde mi nueva amiga pueda estar, debido que, después de los trámites para la recepción de su tarjeta no la he vuelto a ver, ya debería estar en mi casa. ¡Ha pasado una hora! Y eso que le di todas las indicaciones y un mapa de la ciudad para que llegara, al menos que, la hayan raptado.
Después de una intensa charla con el jefe de migración Colombia, esta entidad acordó darle la cédula de extrajera de manera temporal, mientras yo le ayudaría a expedir su visa Francesa de larga estadía, pero para tener una visa se necesita un pasaporte, y no sé de donde rayos Katniss ha de sacar un documento de estos.
Fue en el momento que estaba en la Embajada Gala, cuando recibí una llamada.
–¡Señor Brasilia Kennedy, se le requiere en la sede de la Cruz Roja, le tengo información!
¿Información? Me pregunto qué dato me tendrá, no pienso más en el asunto y me dirijo al lugar acordado.
Dos sujetos me abordaron a una camioneta negra sin placas, con vidrios negros y luces de policía, aunque traté de oponer resistencia, me sedaron con una sustancia desconocida y no supe más de mí. Recobro el sentido, no sé cuanto tiempo ha pasado, miro mis manos, no tienen los relojes de espía necesarios para realizar mi labor con la ONU, me encuentro en un cuarto oscuro alumbrado solamente por unas luces de vela ubicadas por ahi. Estoy esposado de manos y pies a una silla metálica, dos hombres de negar vienen hacia mí.
–¡Oh, vaya! –dice con sarcasmo uno de los dos. Estaba sentado en una silla mecedora, luego descruza sus pierna, se levanta y ¡Pum! me lanza un puño en mi cara. –¡Desacatando las ordenes del presidente! –para un momento, como si no supiera de qué está hablando, sin embargo mi mente llega a una posible conclusión. Snow y el Capitolio han llegado por nosotros.
El silencio se hace presente, mientras sentía mi rostro húmedo, producto de los golpes recibidos. En poco tiempo seré llevado al mundo de Katniss y posiblemente sea ejecutado por un delito. Sacar a alguien de Panem. ¡Que vaina! No sabía o creía que las leyes del Capitolio llegaran hasta mi mundo, hasta Colombia, pero ahora comprendo. El señor Snow tiene maneras de pasar secciones espacio temporales distantes.
Estaba en el suelo, ya que al tratar de librarme acerqué las cuerdas al fuego de una vela y para evitar quemaduras me caí con todo y silla, me levanto herido, luego de librarme totalmente; exploro el lugar, abro la puerta con una ganzúa y accedo a un cuarto lleno de libros. Consulto uno de ellos y comprendo que un portal se halla ubicado en el Terminal de Transportes de Bogotá y otros en portales y estaciones de Transmilenio. –¡Todavía sigo en mi mundo! –pienso aliviado. Sigilosamente salgo, tomo un taxi y voy a mi casa. Días después y una vez terminada la práctica con Amnistía Internacional empaco el baúl con mis cosas, mi armamento y mis documentos, es hora de ir al mundo de Katniss.
Me encuentro en el Capitolio, lugar donde presuntamente está Katniss, en este momento estoy en la terminal Capitolina de trenes, que tiene decoraciones de metales preciosos y paredes transparentes. Muestro mi pasaporte, la bella muchacha de cabello rojo lo pasa por una máquina y cuando me es devuelto, veo que tiene pegada una visa de transito sellada con la palabra EXPEDIDA, luego en letra pequeña dice "Se deberá salir de Panem y volver a ingresar a nuestro mundo". Salgo del sitio de inmigración mimetizado con una chaqueta blanca, por lo que veo a través de las ventanas, el Capitolio es una gran ciudad con lujos indescriptibles. Destaca el edificio principal transparente. De otra parte tengo el traje militar blanco, he quitado los emblemas de Naciones Unidas por el peligro que supone ser identificado.
¿Como he llegado al Capitolio sin más? Para salir a Panem desde Colombia he consultado el libro titulado Historia de Panem, Rebelión, tratado de la traición y juegos. He detallado cosas interesantes, por ejemplo. Hay portales en varias ciudades del mundo, una vez que la persona conozca la ubicación y lo traspase, deberá dirigirse al área de inmigración, allí deberá surtir ciertos trámites y luego le darán un documento. Existen visas de varios tipos. Transito, Turista, Estudiante, Inversionista, laboral, Matrimonio, Diplomática, Residente. No obstante hay una visa por Distrito y una del Capitolio o la más conocida como visa Ilimitada de permanencia. Me gustaría obtener la visa Ilimitada, pero como van las cosas solo podría aspirar a una visa de turista, debido que, para obtener la visa diplomática, de residente o del Capitolio, requiero ser amigo personal de Snow y es claro, que no lo lograría en mi tiempo de vida.
Días después con el equipamiento listo, voy al portal que queda en el túnel que comunica las estaciones Aguas y Universidades, sin que nadie se percate traspaso la puerta y observo una estancia blanca, es una sala con paredes limpias y veo al frente un enorme área. ¡Inmigración!
¡Vaya! Conforme me acerco a la sección mi seguridad se ha ido a la borda. Y es que soy un militar reconocido por mis habilidades, pero absorbido por mis temores. Cuando estoy frente al mostrador, una señorita me dice lo siguiente.
–¡Bienvenido a Panem, por favor muestre sus documentos de identificación!
Saco mis pasaportes, la señorita los toma y los requisa detalladamente.
–Bien, El pasaporte de la República de Colombia tiene la visa de turista expedida, en tanto que los otros tres requiere hacer el proceso de autenticación. Por lo tanto pasarás solo con el colombiano.
La señorita me devuelve el pasaporte Finlandés el japonés y el Americano y me pregunta.
–¡Tienes otro destino en Panem?
–Sí, quiero recorrer los Distritos–. Respondo amablemente. Ella me sonríe y dice.
–Pase, Bienvenido a Panem.
–Gracias –le contesto con mi mejor sonrisa. Sigo por la salida y llego a una de las plataformas de trenes. Posteriormente realizo el trámite para la expedición de las visas respectivas a cada entidad territorial.
–¡Distritos que quiere conocer! –Me dice un funcionario vestido de blanco recibe el pasaporte con la visa de tránsito y minutos después me lo devuelve con un formulario con el pedido para la expedición. me subo a una maquina lenta y rápida a la vez, el viaje se me hace eterno, de repente aparecen cartel junto a una voz que dice.
–Estamos a tres días del Capitolio, hemos partido del Distrito seis, dedicado a la transportación. Allí se fabrican trenes, automóviles a aeronaves, además de motores y accesorios. Disfrute del viaje.
El ambiente a mi alrededor es tenso, miro la televisión y no me equivocaba, los sucesos presentes por la nueva edición de los Juegos del Hambre están cerca, ya que en esta ocasión también se permite secuestrar personas de otros mundos para hacerlos participar en la selección y colocación en los juegos como Distrito 14, en esto me pregunto lo siguiente. ¿Como hicieron para encontrar los otros mundos? ¿Quienes serán sus mentores? Estas y otras interrogantes tendré que averiguarlas por mi cuenta. Sin embargo trataré de realizar mis buenos oficios con el presidente en el mismo día que lo viera.
Despierto, en este momento un cartel ubicado en la pared me dice que estamos en el Distrito nueve, el Distrito dedicado a la producción de cereales, allá las personas viven en clase media. No sé si es la clase media Americana o la Venezolana. El tren se detiene lentamente, parece que es una eternidad, veo una fila larga de mangueras acomodadas en cajas de distribución.
–¡Pueden bajar y ver lo que hay en el Distrito, tienen dos horas para hacerlo!
Es como sçi fuera una orden, no obstante acato y me pongo de pie, paso de la sala de relajación ubicada en el último vagón, sigo por el cuarto de baño, habitaciones y la plataforma de desembarque. La puerta se abre lentamente, unas escaleras se despliegan para que pueda descender. Contemplo lo que mi vista me permite, detrás de la estación de combustible hay casas, como las de los países en vías de desarrollo. Sin jardines o andenes amplios. Es una situación que tengo que remediar con ayuda de los habitantes hartos del sistema.
