Amy le contó toda lo que había pasado con Sonic a Pucca.

Pucca se puso roja de ira, apretó los puños y se dio un puñetazo en la otra mano.

-Quiero olvidarlo. Ahora es necesario totalmente.-

Pucca asintió. Las dos miraron al frente. Ya estaban en Sooga.

-Pucca cogió la mano de Amy, y tiró de ella.

-¿A donde me llevas, Pucca?-Decía Amy, mientras las dos corrían.

Llegaron a un restaurante. Pucca le sonrió con su típica sonrisa, y le hizo una señal para que entrara con ella. Antes de entrar, Amy pudo ver que el restaurante se llamaba Restaurante Go-Rong.

Era un restaurante súper bonito, o eso pensó Amy. Las paredes eran rojas, sus mesas era redondas, también lo eran las sillas, que eran pequeñas y sin respaldo. El restaurante estaba lleno asta los topes. Amy miró a los lados.

-Pucca...¿que es este sitio?-

-Jijiji.-Rió Pucca. Miraron a una de las mesas. Allí estaban Ching y Abyo.

-¡Que gusto verte Pucca!-Exclamó Ching (escribiré tal y como hablan los personajes)-¡También me alegro de verte, Amy!

-¡Hola Ching!-Respondió Amy.

-¿Por qué no os sentáis con nosotros?-

Amy y Pucca se sentaron con ellos.

-Ah, no os he presentado.-Dijo mirando a Abyo.-Abyo, ella es Amy, una nueva amiga. Amy, el es Abyo, mi novi...

-¡Soy Abyo, el mejor guerrero de Kun-Fu!-Gritó.-Perdona que te corte Ching, pero para que lo dijeras tú, ya lo digo yo. Pero gracias de todas formas.-

Ching se puso roja de ira, suspiró y miró a Pucca.

-Pucca, ¿Garu te atrapó?-

Pucca, desconcertada, dijo que no suavemente.

-Ching, ¿tu viste lo que pasó?-Se adelantó Amy.

-Si, yo y Abyo lo vimos todo.-Miró a Pucca.-En serio lo siento Pucca.-

Pucca miró abajo y suspiró.

-¿Puedes decirme que pasó?-Dijo Amy.

-Con mucho gusto te explicaré todo.-

Ching le contó a Amy lo que había pasado con Garu y Ring Ring.

-¡Pucca, te pasó lo mismo que a mi con Sonic y Sally!-Gritó Amy. Pucca asintió, seria. Luego sonrió y cogió a Amy de la mano, y de nuevo, tiró de ella.

-¿Ya nos vamos?- Miró a Ching.-Eh...asta luego Ching, adiós Abyo.-Sonrió.

-¡Adiós Amy, nos vemos luego Pucca!-Dijo alegre Ching. Miró a Abyo. El no iba a decir nada. Le dio un codazo.

-¡Eh!...bueno, vale...adiós...a las dos.-Dijo mirando a otro lado.

Pucca llevó a Amy a la cocina. Allí, había un chaval barriendo.

-Oh, hola Pucca.-Sonrió. Miró a Amy, y se sonrojó.-Ah..hola..eh...

-Me llamo Amy, Amy Rose.-Sonrió. El chico la miró entornando los ojos.

-Amy...-Empezó a imaginar cosas extrañas. Se imaginó a el vestido con un esmoquin negro y a Amy vestida con un lindo vestido blanco.

-¿Quieres bailar conmigo...querida?-Dijo extendiéndole la mano.

-Oh...claro que si, amor mío.-Respondió Amy. Ellos dos empezaron a bailar. Sus imaginaciones fueron interrumpidas por la mismísima Amy.

-¡Hey! ¡Hey! ¡¿Estás bien?!-Dijo pasándole la mano por la cara. El chico se meó en cima.

-Oh oh...-Dijo, se sonrojó y se fue de allí.

-¿De que iba ese chico?-Dijo extrañada.

-El era Dada.-Dijo Ching entrando por la puerta.-Es muy tímido, pero siempre tiene imaginaciones extrañas con la primera chica guapa que ve. Pucca también lo experimentó. Pero su verdadero amor es Ring Ring.-

-Bueno, Pucca, ¿por qué me has traído aquí?-

Pucca le extendió dos platos de comida, y otra vez, se la llevó de la mano. Subieron a la segunda planta, allí entraron en una habitación, el cuarto de Pucca. Amy se sentó en la cama, con uno de los platos de comida en las piernas, mientras Pucca se sentó a su lado en la cama y empezó a comer de su plato.

-¿Que comida es, Pucca?-

Ella saltó de la cama, se dirigió a un enorme cajón. Empezó a sacar de el fotos, juguetes, marcos, maquillaje, ect. Mientras, Amy miraba la habitación más detenidamente. Vio una casita de muñecas, unos armarios chulísimos...pero lo que más llamó su atención, unos carteles de Garu con un corazón pegado en la pared. Miró con pena a Pucca. Realmente, ella le amaba.

-¡Aha!-Dijo Pucca, sacando un póster del armario. Se lo dio a Amy.

-Fideos de Ya-yang...¿son estos, verdad?

-¡Aha! ¡Aha!-Dijo alegre.

Amy los probó. Abrió los ojos de par en par. ¡Realmente estaban deliciosos! Comió rápidamente, ¡un sabor así no merecía la pena que fuera desperdiciado!

-¡Están súper buenos!-Dijo aún con la boca llena. Pucca rió ante la expresión de Amy.-Bueno, y, ¿por qué me has traído aquí?-

Pucca sacó de nuevo su libreta, cogió un lápiz y escribió algo. Ese algo fue: " Quiero enseñarte ha hacer una cosa, por si necesitamos alguna vez...pasar desapercibidas, enfrentarnos a alguien realmente fuerte...¿vale?"

-Esta bien, Pucca, acepto. Pero, ¿que es?-

Pucca sonrió, la cogió de la mano y se la llevó.

Continuara...

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