2. Cajas, cajas y más cajas.
Algunos días después de tener la visión, todo seguía como antes, como si nada hubiese ocurrido entre nosotros. Aún no sabía qué era lo que sentía por él, sin embargo no podía ignorar lo sucedido aquella mañana. Fue demasiado intenso.
15 de noviembre de 1948. Mississippi.
En los últimos días habíamos hecho poco más que cazar y merodear por las calles, yo comenzaba a aburrirme de la situación; porque a pesar de que Jasper actuaba con a mayor normalidad se notaba cierta tensión en el ambiente.
Asique la mañana del 15 de noviembre mi compañero propuso ir a hacer una pequeña visita al ayuntamiento, aprovechando que estaba lloviendo como si no hubiera fin.
-Dices que te despertaste cerca de aquí, por lo tanto es probable que tu ciudad de origen fuese esta. Y si esto es cierto el ayuntamiento debería tener un registro de todos sus ciudadanos ¿no es así? No sé cuánto tiempo lo guardarán pero no han pasado tanto años desde entonces.
Nos pusimos en marcha aquella mañana. Caminamos en completo silencio hasta que llegamos, entonces justo antes de entrar noté su mirada clavada en la mía, como asegurándose de si estaba preparada.
La recepcionista era una mujer de muy baja estatura, con gafas redondas que le ocupaban toda la cara, y pelo castaño algo estropeado. Tenía una voz un tanto desagradable, demasiado aguda.
-Perdone, pero nos preguntábamos si sería posible ver los certificados de empadronamiento de la ciudad. Estamos investigando las raíces de nuestra familia, y sólo tenemos como dato que gran parte de ella vivió aquí.
La recepcionista se nos quedó mirando pensativa, como si no fuese creíble que fuésemos parientes. Lo entendía porque él es alto, muy rubio y de complexión fuerte; mientras que yo soy bajita, morena y delgada. Como el blanco y el negro.
-Necesito una identificación, y siento decirle que sólo tendrá acceso a los datos de su familia directa: Padre, madre e hijos.- dijo con voz mecánica.
Jasper sacó su sonrisa de medio lado y miró fijamente a la mujer durante unos segundos, aunque me parecieron eones. Sin apartar la mirada dijo:
-Vamos, estoy seguro de que con nosotros podrá hacerse una excepción.
Lo que ocurrió después todavía no he acabado de comprenderlo. La recepcionista se levantó de una manera robótica y nos guió hasta una sala cerrada bajo llave. No abrió la boca, simplemente nos dejó pasar y volvió a su puesto.
Miré a Jasper interrogante, me devolvió la mirada pero no obtuve respuesta. Después de algún tiempo supe que Jasper no sólo puede influir en los sentimientos, sino que también puede, de alguna forma, influir en la voluntad de alguien.
Yo que hasta entonces no había dicho nada, contemplando la enorme cantidad de cajas con documentos, exclamé:
-¿Y ahora por dónde empezamos?
Jasper sugirió buscar por fechas, dijo que intentara calcular la fecha de nacimiento aproximadamente para comenzar a buscar.
….
Pasamos horas y horas buscando entre cajas y más cajas y no encontrábamos nada, solo datos de gente que no conocíamos de nada y por tanto que no podían ayudarnos.
Mary Jane Price, nacida el 21 de agosto de 1905, James Stevenson, nacido el 5 de Enero de 1902, falleció el 4 de septiembre de 1934…Ninguna coincidencia, aunque que tampoco tenía demasiado claro lo que estab buscando…
Cansada ya de tanto leer fichas de datos me tiré rendida al suelo haciendo bastante ruido y llevándome por delante varias hojas. Jasper sonrió y se sentó a mi lado.
-¿Sabes? Está empezando a aclarar un poco, podríamos dejarlo por hoy, mañana podemos volver si quieres.
-Acepto tu tentadora oferta. –suspiré.
Recogimos todo como pudimos y nos marchamos de allí en cuanto pudimos. De camino a casa, durante el silencioso camino a casa, se me ocurrió sugerir que hiciésemos algo aquella noche, algo juntos.
-¿Algo como qué? ¿Ir de compras?- rió.
-Mmmm…Yo había pensado en algo como en ir al teatro, he leído que hay un teatro cerca en el que representan Hamlet, son muy buenos. Es que últimamente siento que mi vida es demasiado monótona y aburrida.
-Demasiada gente en el teatro, Alice.
No volvimos a hablar en toda la tarde. Yo continué con mi ritual habitual: Poner pijama, coger revista, leer en mi cama.
Pero a eso de las 12 de la noche Jasper llamó a mi puerta. Abrió la puerta y estaba vestido con una camisa morada preciosa, pantalones de traje y unos zapatos negros también de vestir.
-¿Vienes?- Sonrió.
-¿A dónde?
-Si te lo digo no sería una sorpresa.- volvió a reír para sí mismo.-Te espero fuera, no tardes.
Me puse mi mejor vestido, mis mejores zapatos y mis mejores joyas. Salí lo más más rápido que pude.
Él estaba en el porche fumando un cigarrillo, ignoraba que fumase, ignoraba a dónde me llevaba, pero daba igual.
Sigue dando igual.
