Gracias por sus favoritos y comentarios :) espero con ansias que este capítulo las anime a compartir aun más sus opiniones.

Jenni: ¡Gracias! Nos seguiremos leyendo. Saludos ;)

Muchas pensaron que la enamorada sería Bella jaja así que aquí verán la verdadera identidad y sabremos más sobre todos ellos ;)

PD: No creo que sea como se lo imaginan jaja.


CAPÍTULO 2

EL AMOR... Y LA MADRE TERESA DE CALCUTA

EPOV

—¿Disculpa? —cuestioné molestó.

—Dije "oh, mierda" —repitió ella lentamente.

Su cabello, corto hasta los hombros, estaba sujeto con una liga y no hacía nada para ocultar la forma tan notoria en que me fruncía su entrecejo.

—¿Qué pasa hoy con la gente? ¿Desde cuándo es tan difícil alegrarse de la felicidad ajena?

—Hoy dices que es felicidad, en unos meses me dirás "oh, Bella, soy un idiota ¿Qué puedo hacer para recuperarla?" —Sus últimas palabras sonaron graves en un supuesto intento de imitar mi voz.

—Adiós —sentencié, levantándome con apuro para no tener que seguir escuchándola más.

—¡Edward, espera! —Ella tomó mi mano con fuerza antes de que pudiese pararme del todo y me haló nuevamente a mi lugar junto a ella— Lo que quiero decir es que... podrías intentar darle a todo esto un poco más de... tiempo.

—¿Tiempo?

Ante mi pregunta, Bella fijó su mirada en la mía y amplió sus ojos.

—Sí, Edward, tiempo —repitió lentamente—. Ya sabes, eso que se mide con los relojes. No sabía que lo consideraras un concepto tan abstracto.

Hice amago de irme nuevamente pero ella no sólo su agarre de mi muñeca ni un momento. Llevaba dos años conociendo a Bella y se había convertido, no sólo en mi compañera de trabajo y vecina de cubículo, sino también en una amiga muy cercana, una de las pocas con quienes podía bromear sobre juegos de computadoras y Games of Thrones (principalmente porque el resto de las personas con quienes hablaba de esto eran hombres). Muy en el fondo sabía que sus palabras no eran con mala intención.

—¿A qué te refieres exactamente con "darle tiempo"? —pregunté para al menos saber un poco qué quería decir... antes de poder negarme.

Bella levantó su dedo índice y, con la otra mano, sacó un papel del bolsillo de su falda y escupió su goma de moscar. En ese momento me di cuenta de que lo que iba a decir sería bastante en serio (Bella no deja su goma de mascar simplemente por cualquier pequeñez).

—Primero dime de quién se trata esta vez.

Inmediatamente me disgustó lo que dijo. "Esta vez", como si yo fuese un mujeriego cualquiera buscando presa tras presa.

—Ok. Su nombre es Angela Webber...

—¿La nueva asistente de contabilidad?

—Exacto —Al pensar en ella, ni siquiera pude contener mi sonrisa—. Es perfecta, Bella. No es demasiado delgada, tiene un cuerpo estupendo, una bella sonrisa, es amable, inteligente...

—También tiene zapatillas de cristal y los pajaritos la visten todas las mañanas. Es una maldita princesa —culminó ella rodando los ojos.

—¿Qué?

—¿Cómo sabes todo esto, Edward? —cuestionó.

—Porque tengo ojos.

—Dijiste que es inteligente y amable, ¿cómo lo sabes? ¿Has hablado con ella?

—Pues... no —mascullé entre dientes—. Entiéndeme, lleva sólo una semana en la oficina y no es como que seamos vecinos de cubículos como nosotros.

Era cierto. Angela estaba en el tercer piso, contabilidad, mientras que Bella y yo estábamos en el quinto piso, diseño gráfico. Había todo un piso lleno de personas interponiéndose ante la mujer perfecta y yo.

—¡Ese es mi punto! Llevas una semana observándola a lo lejos y ya afirmas que no solamente la conoces sino que también estas "enamorado".

—¡Basta ya de comillas con los dedos! —demandé con fuerza.

Iba a terminar doblándole los dedos a alguien si seguían haciéndome eso otra vez.

—¡Ok, bien! Pero, ¿ves mi punto?

—Sí —suspiré—. Supongo que podría parecer que... me estoy precipitando un poco —Una gran sonrisa se dibujó lentamente en el rostro de Bella—. Pero no todo en la vida surge de acuerdo a lo planeado. Con los sentimientos especialmente, hay veces que simplemente "lo sabes"

—Oh, mierda —repitió sacudiendo su cabeza de un lado a otro—. Ok, a lo que me refería con el tiempo es que la conozcas primero. No la invites a salir buscando algo más para saltar de inmediato a una relación. Sólo acércate a ella, háblale, conócela, y ve si realmente es todo lo que estás pensando.

—Lo es, Bella —reiteré.

—Está bien, entonces no te va a costar nada el hacer esto por mí.

Por un momento, sus ojos parecieron un poco más grandes y noté que eran de un color muy parecido a los de Angela, sólo que más oscuros.

Aunque un tanto a regañadientes, terminé accediendo a su petición. Considerando que era domingo, Bella propuso que empezáramos al día siguiente con el plan de "conocer al amor de tu vida" (sus palabras, no las mías), porque según ella yo no podría resistir mi "cursi instinto" por mucho tiempo (nuevamente, sus palabras).

Después de eso nos relajamos hablando un poco del nuevo diseño de la página web en la que estábamos trabajando y en un proyecto aparte que habíamos conseguido con un ex colega de la oficina. Desde que la conocía, las conversaciones con Bella siempre eran así de fácil y tomamos la costumbre de reunirnos de vez en cuando en el parque para hablar de Games of Thrones o cualquier otra cosa. Incluso había conocido a Alice y Jasper un par de veces.

La mañana siguiente no pudo llegar lo suficientemente rápido. Eran las siete y cincuenta exactamente y ya me encontraba en la cafetería de la oficina. Estaba justo al lado de donde marcábamos tarjeta y era donde usualmente todos llegaban para saludar o comprar algo rápido para comer.

Bella y yo quedamos de vernos en la mesa más lejana a la puerta para poder mostrarle a Angela, ya que ella sólo la conocía por nombre.

Ya eran las ocho con cinco minutos y era prácticamente hora de subir a mi piso cuando Bella llegó a mi mesa, caminando tranquilamente como si tuviese todo el tiempo del mundo. Se acercó mascando su goma de mascar viéndose de lo más relajada con uno de sus usuales atuendos. Esa vez su pantalón de algodón era marrón.

—Llegas tarde —señalé con el ceño fruncido.

—Hola a tí también, Edward —replicó rodando los ojos—. Sólo dime dónde está.

Disimuladamente señalé con mi mentón hacia la mesa cerca de la entrada donde Angela hablaba animadamente con uno hombre y una mujer jóvenes que sabía que también eran de contaduría. Ese día llevaba una camisa de vestir blanca que la hacía ver elegante, además de un profundo escote en V que me hacía bajar la mirada constantemente.

—¿Verdad que es preciosa?

—ahm... si, lo es —murmuró quedamente.

Segundos después, vimos a Angela levantarse de su silla y toparse con un muchacho joven y delgado quien soltó su plato de plástico que ya se encontraba vacío. Sin dudarlo, ella le recogió el plato y le dirigió una sonrisa antes de irse.

—¿Ves? Te dije que era amable —señalé.

—Si, Edward, es la Madre Teresa de Calcuta.

Cuando giré a ver a Bella, su sonrisa me hizo notar que lo había dicho en broma. De todas formas estaba bastante acostumbrado a su sarcasmo y sabía que no siempre era con mala intención.

Subimos rápidamente hasta nuestro piso y nos dedicamos a trabajar, quedamos en ir a la cafetería a la hora del almuerzo y planear lo que haría después. Desafortunadamente, a esa hora Bella seguía atascada con el diseño de un logo que debía entregar esa misma tarde, asi que me embarqué solo en el ascensor rumbo al primer piso.

La hora de almuerzo había comenzado hacía al menos 15 minutos así que el lugar estaba bastante lleno. Bella y yo solíamos sentarnos con Rick y Julie, unos amigos del piso doce que eran asistentes personales de los jefes mayores, pero esta vez simplemente los saludé y evité sus curiosas miradas. Pasé un rato buscando a Angela entre los muchos trabajadores, viéndome en la obligación de sonreir por cortesía a algunos de ellos cuando me atrapaban viendo de un lugar a otro, especialmente a las mujeres de cabello castaño que estaban de espalda y a las que tenía que esperar que voltearan para saber si eran *mi* castaña, sólo para notar que no lo eran.

Había visto a tantas mujeres con su tono de cabello, de piel, o ropa similar, que no me hubiese sorprendido si al día siguiente varias de ellas me ponían una queja en recursos humanos por acoso. Decidí ganar tiempo y hacer la fila para comprar algo de comer. Cuando estaba a sólo un par de personas de ser atendido, escuché su voz:

—Vas a acompañarme este viernes en la noche, ¿cierto? —comentó sonando claramente entusiasmada.

—No lo sé, Ange, no tengo muchas ganas... —respondió otro mujer con tono bastante nasal.

—¡Por favor! ¡Tienes que acompañarme! Escuché que Jay-Z estuvo allí la semana pasada.

—¿Y?

—¿Y? ¡Tenemos que ir a ver! Ya conseguí lo más difícil, las reservaciones. Sólo faltas tú, Jane.

—Esta bien —accedió su amiga.

"¡Dios! ¿Tanto rogar para salir a comer en un buen restaurante? Que deprimente eres, Jane"

—¡Hey! ¡Si no quieres nada, sal de la fila! —gritó una voz que no sonaba a ninguna de las dos personas que estaban captando mi atención.

Cuando enfoqué mi mirada, vi que era la cocinera que sacudía su gran cuchara en mi dirección. Mi mente estaba por completo en otro sitio y había perdido el apetito, así que me salí de la fila justamente cuando unas personas tras de mí comenzaban a quejarse.

Corrí hasta la máquina expendedora para comprar un par de cosas y subí al quinto piso lo más aprisa posible, lo cual no era mucho porque tuve uno de esos momentos en los que el ascensor simplemente no quiso cooperar conmigo y avanzar más rápido. Finalmente llegué jadeando hasta el cubículo de Bella.

—Tengo una idea —anuncié tratando de recuperar el aliento.

—Oh, mierda —Se lamentó apartando la vista de su computador para enfocarse en mí.

—¿Esa va a ser tu respuesta a todo lo que te diga de ahora en adelante? —pregunté algo molesto.

—Tu frase de tengo una idea es casi tan mala como estoy enamorado, así que sí —explicó ella y, por fortuna, evitó completamente el hacer comillas con sus dedos. Sigue en pie lo de doblar los próximos dedos que me hagan eso, no me importa si es mujer.

—Bella...

—Ok, ok, cuéntame.

—Bien, escuché a Angela decirle a alguien que irían este viernes al restaurante de moda así que ya lo decidí, voy a encontrarla allá —informé con entusiasmo.

—Uhm... Si te das cuenta de que puedes perfectamente hablarle aquí mismo en la oficina, ¿cierto?

—Ya lo sé, pero si pienso en hablarle aquí, se que querré bajar ahora mismo y presentarme. De esta forma al menos me estoy dando unos días... eso es tiempo, ¿cierto? —ofrecí tratando de apelar a su punto de vista—. Además, así podrá verme en un lugar distinto y... ¿Quién sabe? Quizás podamos empezar desde allí y beber algo...

—Edward —interrumpió con un tono de advertencia— ¿Qué pasó con lo del tiempo?

—¡Bien! Hablaré con ella un poco para conocerla —expliqué cansado ya de lo mismo—. Sólo quiero que sea en otra parte.

—Bien, suerte —Volvió su mirada a la pantalla de su computador y comenzó a teclear velozmente.

—Vas a acompañarme, ¿cierto?

—Nop —contestó sin dejar su trabajo ni un segundo.

—Por favor, Bella, acompáñame. Sé que será más fácil contigo allí y así podrás estar pendiente de que no me extralimite —repliqué calmadamente.

La verdad es que lo decía con toda la sinceridad. Sabía que de una forma u otra la presencia de Bella mejoraría las cosas.

—¡Esta bien! —Accedió a regañadientes —Pero pagarás mi cena y mis tragos.

Sonreí y dejé en el escritorio su goma de mascar favorita que había comprado en la máquina expendedora. No me dirigió ni una mirada, pero sabría que en algún momento lo notaría y le agradaría. Siempre era así.


¿Qué les pareció la enamorada de Edward?

¿Será que tanta perfección cabe en un solo cuerpo? xD jajaj

¿Alguna vez han observado a alguien a lo lejos así? :$ porque yo sí jaja

Tengo muchas ganas de leer sus opiniones :D si te gustó, espero me regales tu review ;)

Abrazos.
Alessa.