Zootopia no me pertenece, escribo esto por entretenerme y entretener sin ánimos de lucro, ¡Gracias por leer!

Att: Kalpana R.S

Capítulo 2

Cuando Judy despertó al otro día gracias a la alarma de su reloj se sentía demasiado cansada, era como si hubiera estado haciendo mucho ejercicio sin descanso. De hecho, no se sentía así desde sus primeros días en la academia, los cuales por cierto habían sido los peores.

Esa noche nuevamente el zorro había hecho acto de presencia en sus sueños con imágenes que solo podrían ser catalogadas para mayores de edad.

"Pero que vergüenza" se regañaba a si misma mientras sus ojos se cerraban de nuevo agotados, resintiendo ya tantas noches de "pesadillas" y desvelos.

-Serán solo 5 minutos -se dijo a si misma dejándose hundir en el cansancio por lo que sintió fueron escasos segundos. Cuando los volvió a abrir decidió que ya era suficiente de holgazanear y se levantó.

Puso su uniforme en la cama para comenzar a vestirse y cuando termino fue interrumpida por el ruido de su móvil.

-Hoops al teléfono.

-¡Buenos días zanahorias! -se oyó la alegre voz de Nick al otro lado de la línea -¿Dónde estás?

Al escucharlo tan feliz tuvo un mal presentimiento y cuando el zorro le pregunto su ubicación la coneja miro su reloj de pulsera rápidamente, luego abrió los ojos asustada, ¡Eran las 7:06 de la mañana! ¡Demonios, otra vez tarde! ¡Otra vez le había ganado!

-Ehm... Ya voy de camino ¿Y tú dónde estás? -pregunto tratando de sonar feliz mientras tomaba sus llaves y salía de su departamento para después comenzar a caminar fuera del edificio. Prácticamente corriendo y agradeciendo mentalmente que esta vez no se hubiera tratado de una vídeo llamada.

-Estoy por llegar al trabajo, a una cuadra para ser preciso -añadió lo último sabiendo que aumentaría considerablemente la molestia de su compañera.

-¡Ah que bien, entonces nos veremos en un momento! -exclamo reprimiendo un grito de frustración que amenazaba en salir de sus labios. Nick por su parte reprimió una risa mientras conducía tranquilamente.

-De acuerdo Zanahorias, nos vemos y conduce con cuidado... Recuerda que más vale un minuto tarde que un minuto de silencio.

Dicho esto colgó y Judy cerró los ojos con fuerza, ¡Maldita sea! ¡Ese zorro mañoso se había dado cuenta de que aún estaba en casa! Furiosa subió a su pequeño automóvil que era de un bonito color azul marino y emprendió camino a su trabajo.

Una vez que llego, entro a la estación lo más calmada posible pues sabía que su compañero seguramente estaría conversando en la recepción con Garraza únicamente para darse la dicha de verla derrotada de nuevo por él.

Y así fue, cuando paso el umbral el zorro ya la estaba esperando recargado de forma despreocupada en el escritorio con el guepardo más encantador de todo el departamento de policías en zootopia.

Ambos reían animadamente de algo hasta que los ojos de Garraza se desviaron a la puerta y la vieron.

-¡Oh mira ya llego Judy! -grito emocionado mientras la señalaba. De inmediato Nick se giró a buscarla y una sonrisa torcida se dibujó en su hocico. Las orejas de Judy tuvieron el impulso de caer avergonzadas pero era demasiado orgullosa para hacer eso así que contrario a eso las irguió aún más y avanzo hasta los ellos.

-¡Hola Judy! -saludo el guepardo mientras se asomaba de su puesto para mirarla con infinita ternura.

-Hola Garraza ¿Qué tal?

-Bien ¿Y tú linda? ¡De nuevo llegas un poco tarde! -exclamo riendo inocentemente. Judy forzando una sonrisa desvío su mirada amatista a Nick descubriendo que sus bellos ojos esmeraldas recorrían su cuerpo de pies a cabeza con un brillo especial que siempre lograba acelerar su corazón.

La mirada de ambos se toparon y Judy se sonrojo. Tímidamente desvío la mirada y Nick sintió esas odiosas mariposas dentro de él. La coneja se veía tan adorable que tenía unas ganas terribles de envolverla en sus brazos.

-Buenos días pareja -la saludo finalmente entregándole un vaso desechable de humeante café y un pequeño plato con una deliciosa rebanada de pastel de zanahoria.

-¿Y esto? –pregunto avergonzada, mirando lo que le ofrecía.

-Es para ti -contesto con simpleza.

-Pero...

-Lo sé, soy un encanto -se alabó a si mismo mientras Judy arqueaba una ceja - Estoy seguro de que te olvidaste de tomar tu desayuno y pase a comprarlo -Añadió maliciosamente. Como siempre intentando molestarla y logrando su objetivo fácilmente.

-¿Te dio tiempo de pasar a comprar esto? -pregunto con un pequeño tic en el ojo. El zorro asintió mostrando cada uno de sus blancos dientes -Gracias Nick pero contrario a lo que piensas, si desayune -dijo Judy inflando el pecho orgullosamente.

-¿Enserio? -pregunto el cánido burlón -Por favor Zanahorias, no mientas, toma y comételo -ordeno riendo mientras se lo entregaba y se despedía del guepardo, la coneja no tuvo más remedio que sostener lo que le daba y seguirlo con el ceño fruncido hasta la oficina donde el jefe Bogo les daría las órdenes del día.

Benjamín Garraza ante todo esto simplemente movía su larga cola entretenido en la conversación y una vez que se fueron comenzó a reír tapando su boca. Esos dos hacían una pareja realmente encantadora a su parecer, lástima que no eran de la misma especie.

Cuando Nick y Judy entraron a la sala de reunión varios animales les dedicaron un saludo, ambos los correspondieron y después tomaron asiento en sus respectivos lugares. El jefe Bogo no tardó en aparecer con su acostumbrada tabla de madera y como siempre fue leyendo uno a uno los deberes que debía cumplir cada pareja.

Ese día, al igual que todos los anteriores desde hace dos meses nadie tenía ningún caso especial pues zootopia parecía haberse vuelto un lugar mucho más seguro.

Varios se fueron a la oficina para hacer trabajo de escritorio y otros tantos bajaron al estacionamiento para subir a sus patrullas e ir a vigilar las diferentes zonas de la ciudad. Entre ellos se encontraban Nick y Judy, que en cuanto todos se retiraron caminaron sin prisa el largo camino que los llevaría hasta su propio transporte.

El zorro como siempre ocupo el lugar del copiloto y una vez que estuvo cómodo en su asiento se colocó las obscuras gafas de sol mientras Judy se ponía frente al volante y comenzaba a conducir.

Nick relajado en su asiento miraba a través de la ventanilla las diversas especies de animales que manejaban sus automóviles o caminaban por las calles tranquilamente mientras ellos hacían su rondín y el fresco aire de la mañana iba calentándose suavemente para dar paso al medio día.

Todo estaba en orden, "Un orden demasiado sospechoso" solía decir su compañera desde hace varios días. Nick no pudo evitar soltar una pequeña risa al recordar eso, Judy era una hembra fuera de lo común, tenía un rostro de ángel y un pequeño pero bien delineado cuerpo que le parecía sumamente tentador. Hasta ese día había logrado conocer a la coneja grisácea mejor que nadie, sabia identificar sus diferentes estados de ánimo y se enorgullecía por ello.

Sin molestarse en evitarlo recordó su risa, una risa ligera y melodiosa que podía cabalgar en el viento y provocar la envidia en las campanas. Su corazón se había encogido de dolor y de emoción al mismo tiempo recordando que su madre solía reír del mismo modo. Era una risa que penetraba en uno y suavizaba las heridas del alma, ¿Desde cuándo una simple risa podía llenarlo tanto de vida? Una sonrisa ladeada se dibujó en su hocico al repetirse por millonésima vez después de haber escuchado esa risa que moriría si dejaba de oírla, quería y necesitaba esa dulce armonía en su vida todos los días.

Era ridículo, quizá hasta cierto punto enfermizo pero inevitable. Se había prometido a si mismo nunca expresar sus sentimientos, nunca confiar en nadie, nunca encariñarse y sobre todo no implicarse en una relación... Con nadie. Por años había seguido sin problema esas reglas hasta que conoció a la terca coneja y rompió con todos sus esquemas. Él había sufrido mucho y lo que menos quería era seguir siendo lastimado, sabía que ilusionarse en ser el novio formal de Judy era más de lo podría lograr, una fantasía que lo perseguía.

Maldito destino al hacerlo sentir eso por ella, quería olvidarse del tema y verla solo como su amiga pero ¡Dios, como lo tentaba! Quería abandonarse a su risa y luego volverse loco de deseo besando sus húmedos labios. Grabando su sabor.

Incapaz de continuar quieto sobre su asiento se giró para ver el rostro de Judy que permanecía rígida y silenciosa en su asiento, con los labios firmemente apretados mirando a la carretera y el velocímetro. Un poco preocupado por esa actitud que últimamente era muy común en ella fruncido el ceño. Sabía que solo podían significar dos cosas: estaba molesta con él o estaba preocupada por algo.

-Oye zanahorias, ¿Estas bien? -pregunto atento a su actitud. La pequeña hembra al escucharlo parecía haber despertado de una especie de trance y asustada respondió con un casi inaudible "Si" mientras formaba una sonrisa artificial y evitaba mirarlo. El zorro arqueo una ceja ante su nerviosismo con él, ¿Y ahora que ocurría? Se habría sentido muy halagado si le hubiera hecho alguna broma en doble sentido pero ni siquiera había abierto la boca.

¿Había hecho algo malo? ¿Estaba enojada con él? No recordaba haber metido la pata últimamente, pero entonces ¿Por qué se portaba tan esquiva? No toleraba esa actitud por parte de ella. Le aterrorizaba que se distanciara de él.

Tenía miedo de enamorarse de ella y que lo abandonara. Tenía miedo a seguir haciéndose preguntas y sueños bobos en su cabeza, a no poder controlar sus deseos y pasar la casi invisible línea que dividían sus bromas de una realidad. Tenía miedo de sí mismo, de sus acciones… No quería arruinar lo que tenían.

-Detén la patrulla -pidió el de repente. Ella lo miro confundida por unos segundos pero luego obedeció estacionándose cerca de la banqueta -Muy bien, dime que te hice -exigió saber sin rodeos mientras se quitaba las gafas y la miraba.

- ¿Por qué lo dices? -pregunto temerosa, maldiciendo aquellas pesadillas que corrompían su mente sana y no le permitían sostenerle la mirada a Nick en persona. ¡Pero todo era su culpa! ¿Por qué tenía que ser tan atrayente para ella? Maldito zorro… Malditas hormonas.

-Estas actuando extraño.

-¿Yo? No, para nada… Solo tengo un poco de sueño –se excusó de forma tan convincente que incluso ella se habría creído. Aunque en realidad no era del todo una mentira, su cuerpo y su mente estaban agotados de tantas noches así.

-Bueno… -sus ojos la examinaron despacio intentando descifrar algo más en sus acciones, sin embargo ella supo disimular muy bien su nerviosismo y el finalmente se dio por vencido creyéndole - Entonces duerme un rato –sugirió sonriendo notablemente aliviado.

-No puedo Nick, ¿Y si pasa algo malo?

-Yo me encargo.

-No puedes hacerlo tú solo.

-¡Hey, no me subestimes tanto! –frunció el ceño ofendido, cruzando sus torneados brazos cubiertos por la camisa sobre el pecho.

-¡No es eso! –Dijo rápidamente haciéndole una seña negativa con el dedo -Yo sé que eres muy capaz pero somos un equipo y no quiero dejarte solo.

-Entonces te despierto –se encogió de hombros.

-Pero…

-¿Todos los conejos son tan tercos o solo eres tú? –La interrumpió Nick riendo divertido. Ella inflo graciosamente las mejillas haciendo un encantador puchero de molestia mientras desviaba la mirada.

Necesitaba tanto volver a sentirse libre de esos sentimientos. No quería seguir encontrándolo atractivo o deseable, ni siquiera interesante pero él siempre la desafiaba con su tiranía verbal y se preguntaba: ¿Cómo podía detener la máquina que aceleraba su corazón y desde hace tiempo se había puesto en marcha?

Agotada de pensar en eso comenzó a masajear su cuello mientras al canido se le congelaba la sonrisa con aquella acción… Judy solía hacer eso únicamente cuando estaba muy cansada física o mentalmente y para él era todo un espectáculo digno de admirar. Sabía perfectamente lo que seguía: Ella cerraba los ojos dejando ver sus largas y espesas pestañas, luego movía la cabeza lentamente su en círculos mientras sus pequeñas manos acariciaban su cuello y sus labios soltaban inaudibles suspiros.

Esa simple acción siempre despertaba un terrible calor en él, era consciente de que Judy no lo hacía con malicia pero para él era algo demasiado sugestivo y siempre que pasaba no podía evitar mirar sus tentadores labios ligeramente abiertos para después trazar una senda ardiente hacia su garganta y seguir bajando hasta donde sus firmes pechos cubiertos por el chaleco subían y bajaban plácidamente.

Algo dentro de él demandaba probar aquel delicioso manjar, quería saberse causante de suspiros más profundos que esos, quería tomarla entre sus garras y devorarla entera… tenerla debajo de su cuerpo a su merced, como en el pasado los depredadores tenían a sus presas.

Asustado por el rumbo de sus pensamientos desvió la mirada hacia otra dirección topándose con el café y el pastel que el mismo le había regalado esa mañana.

-¡Ya se! –Exclamo intentando fingir naturalidad –Come lo que te traje, no hay nada como un café y algo dulce para combatir el sueño –añadió extendiéndole la comida. Judy abrió sus ojos y dándole la razón tomo lo que le ofrecía, tocando sin querer el tibio pelaje de Nick…

Ambos se quedaron mirando, estableciendo una clase de conexión que ninguno podía describir, sino sentir. Lo único que sabían era que estaba rebasando peligrosamente la línea de la amistad y el compañerismo.

Nick le sonrió encantadoramente y después se giró a su ventanilla, fingiendo naturalidad mientras Judy le daba un trago a su café tratando de pasar por alto aquello y calmar los latidos de su corazón.

-¿Quieres un poco? –invito la coneja grisácea a su compañero mostrándole el pastel aun intacto.

-No gracias, yo si desayune –respondió burlesco.

-Oh vamos, al menos una probadita –insistió ignorando su comentario mientras cortaba con la cucharita de plástico un pedazo y se lo acercaba a la boca. Nick perdiéndose en esos exóticos ojos que suplicaban una afirmativa solo se inclinó ligeramente hasta ella y abrió la boca. Ella introdujo la cucharita sonriendo victoriosa y el volvió a cerrarla para que después su amiga sacara el cubierto ya limpio.

No era precisamente un fanático al pastel de zanahorias pero si ella se lo daba de esa forma podría comerlo todo el día.

-Es mi turno –Dijo él zorro rápidamente usando una voz suave y baja, antes de que pudiera detenerse a pensar lo que hacía le quito la cucharita para cortar un pedazo y acercarlo a sus labios. Judy sonrió tiernamente ante el gesto de su amigo y abrió la boca dejando que ingresara la cuchara, inocente de lo sugerente que resultaba todo eso para Nick.

El canido se dio otra bofetada mental después de darle a Judy la tercera cucharada. Su amiga se estaba dejando alimentar confiando en que no hacían nada malo y el, buscándole un doble sentido a sus acciones lograba sentirse como un verdadero pervertido.

-Hablando de otras cosas Nick, anoche paso algo extraño –comento Judy tratando de relajar el pesado ambiente que comenzaba a formarse pues su amigo no hablaba y se veía un poco tenso. No entendía por qué, su nata curiosidad se moría de ganas por preguntarle que ocurría pero sabía que no le diría nada.

-¿Ah sí? ¿Qué paso?

-En la madrugada escuche unos ruidos extraños, era como si alguien estuviese dentro de mi departamento pero cuando fui a investigar no había nadie –Empezó a explicar sorprendida –Y cuando regrese juraría que me sentía observada –añadió recordando esa incomoda sensación de unos ojos sobre ella.

-¿Fantasmas? ¡Eso es terrible! ¡Quizá deberías dormir en mi departamento esta noche para que te cuide!–exclamo Nick reprimiendo la sonrisa traviesa que amenazaba con salir de sus labios. Judy con los ojos entrecerrados inclino la cabeza hacia un lado para mirarlo.

-Sigue soñando torpe zorro.

El soltó una sutil risa dejando el plato frente al parabrisas para después hacer una fingida mueca de dolor mientras tocaba su corazón dramáticamente.

-Oh cariño, estas matandome... Preferiría que me dieras un balazo en el corazón antes de romper así mis ilusiones.

Sin poder evitarlo Judy comenzó a reír al verlo hacer aquello y abrió la boca para responder pero la plática fue interrumpida por una llamada de radio. Se trataba de un robo en el minisúper que estaba a seis cuadras de allí.

Olvidándose de todo lo anterior Judy hábilmente arranco la patrulla y comenzó a conducir dirección al lugar donde estaba ocurriendo el crimen mientras Nick se colocaba nuevamente sus gafas y abría completamente su ventanilla para recibir el aire fresco en la cara. Esa era su parte favorita en las persecuciones y Judy lo sabía, así que al verlo hacer eso sonrió repitiéndose mentalmente que había ocasiones en las que parecía un verdadero cachorro.

En tiempo record la coneja de pelaje grisáceo logro llegar al minisúper e inmediatamente ambos bajaron con sus armas en la mano. Cuando entraron Nick se encargó de cuidar las espaldas de Judy mientras la hembra entraba y comenzaba a revisar toda el área, siguiendo el procedimiento en equipo que les habían enseñado en la academia.

-¡Limpio! –grito Judy comunicándole a Nick la desagradable noticia de que el ladrón ya se había ido. El zorro maldijo entre dientes alborotando el pelaje de su cabeza y camino hasta el único animal además de ellos que parecía estar ahí.

Judy lo imito observando detenidamente a la pequeña y robusta cabra que jugaba nerviosamente con sus cortas y finas patas sobre su pecho, haciendo un desesperante ruido con sus pesuñas mientras mantenía la mirada en un punto fijo. Sus cuernos huecos ligeramente pequeños y hacia atrás en conjunto con el delicado vestido floreado que usaba claramente los hacia saber que se trataba de una hembra, eso además de sus rasgos finos y el delineador de ojos corrido por el llanto.

Ambos intentaron hablar con ella pero les era inútil, por más la cabra parecía hundida en alguna especie de abismo y se negaba a salir de ahí.

-¡Tranquilícese por favor y dígame como era el ladrón! –insistió la coneja desesperada. La aterrorizada cabra que atendía el lugar pareció reaccionar y comenzó a tartamudear palabras difusas.

-Era… un chita - Fue todo lo que pudo pronunciar de forma comprensible entre el ruidoso llanto mientras se hacía de lado señalando algo en el suelo. La pareja de policías se miraron entre ellos confundidos y después se asomaron al interior del mostrador para ver lo que les mostraba. Su sangre se congelo al ver de lo que se trataba: una cabra macho de grandes y llamativos cuernos rectos estaba inconsciente en el suelo vestida con unos pantalones de mezclilla y una camisa formal en color blanco que ahora era abrumadoramente manchada con su propia sangre gracias a lo que parecía ser unas marcas de garras en su estómago.

Ambos se encontraban completamente pálidos ante la escena y como si estuvieran coordinados Nick cargo rápidamente entre sus brazos al herido para subirlo a la patrulla mientras Judy ya se encontraba encendiendo el motor para posteriormente activar la sirena, dejando en claro a todo aquel que los vieran que tenían una emergencia.

¡Estaba demasiado grave como para esperar y llamar a una ambulancia!

Judy Hoops conducía a una velocidad mucho más allá del límite permitido, saltándose algunos altos y haciendo uso de sus excelentes reflejos mientras Nick veía por la ventanilla sabiendo que si continuaban así llegarían enseguida al hospital.

Y así fue, en tan solo escasos minutos llegaran a urgencias y un grupo de enfermeras corrieron a ellos inmediatamente para auxiliarlos. Tiempo después, mientras los profesionales se encargaban de salvarle la vida a ese pobre animal Nick llamo al jefe Bogo desde su móvil para contarle lo ocurrido y Judy tomo asiento en la sala de espera, recordando la grotesca escena una y otra vez. Había sido lo más horrible que alguna vez había visto, incluso estaba segura de que sus sueños "húmedos" con Nick terminarían para ahora revivir esa escena en su mente.

¿Quién habría sido capaz de hacer algo tan espantoso? ¿Quién?... De pronto a su mente llegaron las únicas palabras comprensibles que había dicho la testigo: "Un chita"…

¿Una chita? Se repitió interiormente.

-¿Cómo estás? –sonó a su lado la masculina voz de Nick haciéndola recordar que estaba acompañada por él. Su expresión era de entera seriedad mientras sus brillantes gemas verdes la examinaban con apenas controlada preocupación. Ahora su uniforme se encontraba completamente manchado por la sangre y sus lentes obscuros permanecían colgados en el bolsa de su camisa.

-No, yo… -negó con un suspiro – Si hubiera conducido más rápido cuando llamaron avisando del robo… -añadió con voz quebrada.

-No quiero que se te ocurra volver a pensar que esto es tú culpa ni por un segundo ¿Me entendiste Judy? –La interrumpió el zorro mirándola con ojos abrasadores al mismo tiempo que se ponía en cuclillas frente a ella y la tomaba de los hombros. Ella asintió despacio con los ojos cristalinos –Sabes que era imposible alcanzar a una chita estando tan lejos y…

La conejita al escuchar aquella frase abrió sus exóticos ojos y simultáneamente sus largas orejas grisáceas se levantaron de golpe.

-¡Espera! –Grito ella sin dejar que Nick terminara de hablar -¿Qué fue lo que dijiste?

El Zorro la miro muy confundido por su drástico cambio de actitud.

-¿Qué no es tu culpa? –contesto inseguro.

-¡No, eso no!

-¿Qué era imposible alcanzar a una chita estando al tan lejos?

-¡Exacto! –Exclamo la hembra llevándose ambas manos a la cabeza -¿No recuerdas que ayer me dijiste lo mismo? –pregunto al ver como la confusión del zorro había crecido.

-Es verdad… -murmuro recordando al atlético ojiambar que había robado aquel bolso en la plaza –Pero… ¿Que probabilidades hay de que se el mismo? Podría ser cualquier otra chita.

Judy bajo la cabeza al suelo cabizbaja siendo imitada por sus orejas, en realidad Nick tenía razón. Había infinidad de chitas en zootopia, entre ellos el mismo Garraza... claro que sus ojos no eran color ámbar pero seguía siendo un guepardo y francamente el macho que se habían topado un día antes no le parecía un psicópata, aun así por alguna razón su sexto sentido le decía que si no era el responsable debía estar relacionado de alguna forma.

Para ella las corazonadas eran algo de suma importancia, algo que nunca se podía tomar a la liguera y que escasamente fallaba.

Nick al verla tan pensativa levantó la esquina de su boca formando una atractiva sonrisa torcida, sabía que un nuevo caso había entrado a la mente de Judy Hoops y no desaparecería hasta que encontrar al agresor.

-Hagamos algo primor… -comenzó a decir llamando su atención –Investiguemos si tienes razón –continuo acariciando cariñosamente sus mejillas, sintiendo el suave, corto y adherente pelaje de ella.

La coneja le sonrió con suavidad asintiendo al tiempo que cerraba los ojos permitiéndose disfrutar de aquel momento y procurando ignorar el penetrante escalofrió que le ocasionaba el tacto de aquellas poderosas manos en una caricia tan delicada y amorosa.

Ella nunca había necesitado de nadie para sentirse segura pues con su misma presencia le bastaba para tener la confianza de que todo saldría bien… pero no podía negar que sentirse apoyada por ese zorro mañoso era una sensación demasiado satisfactoria como para ser ignorada.

Él era su apoyo incondicional, su cómplice… y su mejor amigo

Nick al verla entregándose con tanta confianza a él en esa pequeña pero significativa acción sintió como su corazón golpeteaba con fuerza dentro de su pecho. Esos extraños malestares eran algo a lo que todavía no terminaba de acostumbrarse pero de cierta forma, le gustaba tenerlos… y le gustaba más que fuera Judy quien los causara.

Quizá era un maldito masoquista, pero no le importaba en lo absoluto si al final del día podía recordar momentos como ese.

.

La cabra Mickey Stone permanecía sentada en la sala de interrogatorios, nerviosa jugaba con sus pesuñas tamborileándolas en la mesa de madera rectangular frente a ella. Debía testificar como había ocurrido el accidente en el que su compañero de trabajo había resultado gravemente herido y después podría marcharse a su casa, aunque en realidad no estaba segura de querer salir a la calle sola en esos momentos.

Nick y Judy habían insistido en ser ellos quienes se encargaran de hacerle el interrogatorio a la bóvida y aunque al principio el jefe Bogo se había negado rotundamente termino aceptando con la condición de que tuvieran muchísimo cuidado con ahondar en el tema. Tenían unas preguntas escritas en la hoja que les daría y estaba completamente prohibido añadir cualquier otra o indagar de más. Eso sin contar con que se les prohibiría tener acceso al expediente del caso.

En realidad lo que Chief el búfalo no quería hacer era que el asunto se volviera más grande y sabía que ese par siempre terminaba llamando la atención de alguna forma. Eran los mejores policías que tenía en el departamento, de eso no cabía duda alguna pero en esta ocasión prefería mantenerlos fuera.

Resignados a esas condiciones ambos aceptaron y entraron a la sala de interrogatorios con la hoja de preguntas enganchada a una tabla de madera tamaño carta. Sin perder tiempo Nick y Judy comenzaron a preguntarle a Mickey quien apenas podía controlar su voz para responderles.

Al parecer el desconocido era un Chita macho, muy atlético, de bonitos ojos ámbar y con el pelaje ligeramente alborotado que había entrado a robar unas cuantas golosinas y unos panqueques. No había pedido el dinero de la caja y parecía completamente desinteresado en él, de hecho se habría marchado sin herir a nadie si no hubiese sido interrumpido por un intenso dolor de cabeza que inclusive logro tirarlo al suelo mientras gritaba.

Ese fue el momento que ella había aprovechado para dar aviso a la policía pero jamás se podía haber imaginado que cuando regresara el felino se encontraría desgarrando el vientre de su compañero.

Paralizada por el miedo no había sido capaz de gritar o hacer algún ruido, únicamente siguió de pie como una estatua viviente mientras cada parte de ella temblaba involuntariamente con la mirada fija en la sangre que brotaba.

Solo pudo reaccionar hasta que se escuchó el ruido de la campana que colgaba sobre la puerta sonando, avisándole que el ojiambar se había marchado haciendo honor a su bien conocido título del mamífero más veloz del mundo.

-Poco tiempo después llegaron ustedes –término con su relato sintiendo nuevas lágrimas amenazando con salir de sus ojos.

Nick y Judy sintieron como si una jarra de agua congelada callera sobre ellos ante la declaración de Mickey, sin poder ocultar su impresión se miraron entre ellos. Chief Bogo que hasta ese entonces miraba con gravedad la escena desde el otro lado del cristal abrió los ojos con una expresión de temor tatuada en su rostro.

-Gracias por su tiempo señorita Mickey –Dijo Nick con un tono de voz formal mientras se levantaba de su asiento.

-Nosotros nos encargaremos –añadió Judy ciñendo la tabla de madera en su pecho e imitándolo.

Una vez que estuvieron fuera de la habitación la coneja y el zorro volvieron a intercambiar miradas, aun helados ante las palabras de la cabrita. Sus mentes divagaban en pensamientos incoherentes y confusos. Esta era la segunda vez que se veían inmiscuido en un caso tan extraño donde un animal perdía el control de sus actos y hería a otros.

–Oye Nick –dijo Judy rompiendo con el prolongado silencio –El felino que ella describió…

-Concuerda con el mismo de ayer –la interrumpió completando la frase pensativo -Lo se Zanahorias, lo sé.

Esa sensación de volver a implicarse de nuevo en un escenario de pesadilla era demasiado abrumadora para ambos y a juzgar por los escasos detalles que había dado la bóvida se veían forzados ahora a aceptar un papel en donde el raciocinio y el sentido común no existían, donde el día era de noche y la noche era de día, donde el tiempo era una continua sucesión de acontecimientos que no se relacionaban entre si fuera de toda lógica y salud mental.

Sabían que era improbable que eso tuviera algo que ver con el asunto de los aulladores pero entonces, ¿Qué estaba ocurriendo?

-¡Wilde, Hoops! –Sonó el fuerte grito del jefe Bogo, ambos se giraron y lo vieron a escasos metros de distancia -¡A mi oficina!

.

Judy Hoop y Nicholas Wilde caminaban del peor humor posible hasta la patrulla de repuesto que usarían ese día mientras se encargaban de lavar las manchas de sangre que tenía la otra. Cada uno tomo asiento en su lugar y Judy comenzó a conducir hasta la zona que vigilarían.

Aun no podían creer que el día anterior su jefe los excluyera del caso sin darles ninguna explicación razonable y ahora los enviara a sus rondines como si nada hubiese ocurrido. Sintiéndose frustrada Judy estaciono la patrulla y bajo sin decir nada, necesitaba tomar aire y calmar esa impotencia que su pequeño cuerpo sentía.

Nick no dudo en bajar también y caminar hasta ella.

-Zanahorias, yo sé cómo te sientes pero… -las palabras del canido se detuvieron abruptamente y después de unos segundos de silencio la confundida coneja grisácea se giró a verlo, descubriendo que se encontraba paralizado mirando hacia un punto fijo. Sus ojos amatista se posaron en la misma dirección que los esmeraldas de él y grande fue su sorpresa al ver que era lo que llamaba tanto su atención.

Frente a ellos, en la esquina de la calle se encontraba recargado en un poste con los brazos cruzados sobre el pecho en una pose arrogante el mismo chita que habían visto dos días antes, el cual curiosamente ajustaba perfectamente a la descripción de Mickey.

Sin saber en qué momento el ambiente se volvió demasiado pesado entre ambos machos que no despegaban sus miradas retadoras del contrario, declarándose taciturnamente la guerra.

Repentinamente el felino formó una sonrisa burlona, los saludo agitando su mano y después de giñarles un ojo se dio la media vuelta para comenzar a caminar.

Ante esta escena comúnmente seria Judy la que iniciara con una persecución, sin embargo en este caso fue Nick quien soltando un gruñido apretó los puños y comenzó a correr para alcanzarlo. No sabía exactamente por qué, pero había algo en el que estaba actuando por sí mismo y despertaba con una sensación de rabia que necesitaba expulsarse en ese desconocido. Era un sentimiento demasiado primitivo para ser explicado que jamás había tenido antes.

El ojiambar escucho el ruido de varios autos sonando su claxon como protesta al zorro que había cruzado la calle corriendo sin fijarse. Ante esto el felino soltó una carcajada sin al menos tomarse la molesta de mirar hacia atrás y luego comenzó a correr, dejando en cuestión de segundos al canido exageradamente en desventaja.

Judy sumamente sorprendida por la inusual actitud de Nick reacciono subiendo a la patrulla nuevamente para seguirlos. La velocidad y agilidad del felino para escapar era increíble pero para la coneja resultaba más asombroso ver el esmero que ponía Nick en alcanzarlo, nunca lo había visto correr de esa forma. La persecución continuo por varias calles causando revuelto a su alrededor y haciéndole más difícil a Judy seguirles el paso, pero la palabra rendirse no estaba en su vocabulario.

-Al jefe le encantará esto... -murmuró angustiada al ver como un pobre puesto de frutas por poco era destruido en medio del caos y varias personas gritaban asustadas.

Oh si, así terminaban siempre resolviendo sus casos y aunque no era muy bien visto siempre atrapaban al malo, solo que usualmente ambos viajaban juntos y no separados.

Nick por su parte no se detenía ni disminuía el paso, su hocico estaba fruncido de forma amenazante consiguiendo exhibir sus filosos colmillos y parecía que en cualquier momento utilizaría sus cuatro patas para aumentar la velocidad.

Una punzada de preocupación sobrecogió el corazón de Judy, el zorro se veía completamente fuera de control, era como si estuviera a punto de volverse… salvaje.

Entendía que el caso podía ser algo muy importante pero aun con eso no comprendía su comportamiento. ¿Por qué tanta furia?

De pronto un fuerte dolor atravesó como estaca la cabeza de Nick y lo obligo bajar paulatinamente la velocidad hasta detenerse. Por impulso llevo sus manos a la cabeza sintiendo como sus garras se clavaban en su pelaje lastimándolo, ni siquiera había notado que las tenía excesivamente expuestas.

-¡NICK! –grito Judy alarmada deteniendo la patrulla para después bajar corriendo a toda velocidad hasta el zorro. ¡Al diablo con la persecución, necesitaba asegurarse de que él estuviera bien! -¡Nick, háblame! ¿Qué tienes? – pregunto angustiada sosteniendo su rostro descompuesto.

-Ese maldito… pareciera que lo hace a propósito –gruño el canido apretando aun las garras sobre su piel. Judy al notar que estaba lastimándose lo tomo de las muñecas obligándolo a detenerse.

¿Pero que le estaba ocurriendo? ¡Él no era así!

Notas de autora:

¡Hola, Hi, Nihao, Namaste!

Espero que les haya gustado el capítulo porque yo no estuve completamente conforme, empeñe un ovario y medio para acabarlo… jajajaja Nah, es broma.

No saben lo contenta que estoy con sus Reviews, favoritos y seguidores. Me animaron muchísimo estos días cuando revisaba el correo y veía una notificación nueva. Vi que varios lectores del foro Ranma también se dieron una vuelta a la historia, ¡Gracias chicos!Son los mejores.

Lamento la tremenda demora, tratare de actualizar más seguido.

Sin más que añadir, contestare a sus bellísimos Reviews (Que como siempre digo: Son un gran motor para seguir actualizando):

LagrimasSolitarias: ¡Oh, muchísimas gracias! Nos aves el gustazo que me da que sea de tu agrado el fic, si yo también me imagino que con esa personalidad cínica y astuta sería bastante atrevido con Judy jajaja, pero fanfiction es para poner todo aquello que esconde el cine infantil xD Disculpa la tardanza (Aunque no creo que la hayas sentido tanto pues me parece que acabas de descubrir el fic ¿No?) Nuevamente te agradezco por leer y comentar el fic, ojala te guste el capi 2 y nos leemos en el 3.

Arleth Kawaii Love: ¡Amiga, viniste! Me encanto que te dieras una vuelta por aquí, gracias. También fue algo lindo saber que soy el primer fic de Zootopia que lees, hay varios muy interesantes, deberías dar una revisada ;) Me sonrojo cuando dices que soy tu fan, eres un encanto amiga. Pronto podrás responder a todas tus dudas, no te preocupes. Gracias por leer y comentar, espero que te guste el capi nuevo y espero puedas subir pronto tu segunda historia. Nos leemos aquí o en Gloriosos Pecados despues.

ZURGAN: ¡Hey, Zur-Chan! Gracias también a ti por darte una vuelta a este fic aunque no sea de Ranma, espero subas pronto el siguiente capítulo de tu fic pues ansió ver como comunican el embarazo de Akane con toda la familia. ¿Por qué será que te suena a un RxA? Jajaja… ojala te guste el capítulo, gracias por leer y dejar tu huellita.

Gigliola G: Gracias por decir todos esos halagos de mi escritura, es un alivio que pienses que capte bien sus personalidades y que sean de tu gusto las insinuaciones, quiero pedirte una disculpa por tardar tanto en actualizar. Trabajo, estudio y escribo… es un verdadero caos para mí que ni siquiera sé cómo logro hacerlo. Créeme, jamás me aburrirían tus comentarios. Gracias por tomarte la molestia de leer y comentar. Hasta la próxima.

Solo dime yo: Pues habrá más de ese Nick salvaje muy pronto, el que digas que valió completamente leer la pena mi escrito no sabes cuánto me anima ¡Me haces feliz! Si Judy como buena "Hembra guerrera" es orgullosa y Nick como buen zorro "Cínico" es un lanzado de primera jajaja. Gracias por leer y dejar tu opinión, ayuda mucho.

Gaul Galette des Rois: Lo sé, es realmente una dicha ver a tantos buenos escritores tomándose la molestia de compartirnos sus ideas para hacernos pasar estos momentos de agradable lectura, yo personalmente los admiro mucho. De hecho, si no hubiera sido por ellos yo jamás me habría animado a publicar este fic, porque si la película enamora con sus historias hechas tan cuidadosamente terminan de engancharte a esta linda pareja y su maravilloso mundo. Pronto prometo que sabrás el misterio, pero será todo a su tiempo. Te doy las gracias por animarte a leer y encima dejarme un comentario con tu opinión. Ojala te guste y nos leemos pronto.

Armenthoc: Gracias amigo, tratare de hacer lo que me sugieres (Quizá no me sea fácil al principio pero prometo tomarlo en cuenta) Que bueno que le encuentres potencia, espero que no te desilusione y siga siendo así. Respondiendo a tu pregunta: Oh si, Nick tiene un lado salvaje y primitivo dentro de sí (Quedara un poco más notorio casi al final del capítulo ¿No?) Ahora solo falta saber ¿Por qué le está pasando esto y quien es ese chita/guepardo de ojos ámbar?... En fin, gracias por leer y dejarme tu huellita, me anima muchísimo saber que lo que escribo les agrada. Espero que siga gustándote y nos leemos en el siguiente capi.

FVSaotome Tendo: Otro buen lector conocido que me deja comentario, gracias por darle una oportunidad a esta historia. Cuando leí tu nombre me dio mucho gusto saber que estabas aquí, es algo realmente bonito. Ojala te parezca tan genial como esperabas que fuera esta actualización. Nos leemos muy pronto en el capítulo 3 de aquí o en el 11 de Gloriosos Pecados.

Yallon123: ¿De verdad? Hay muchas gracias, espero que sigas pensando eso en este capítulo. Jajaja ¿Quién en fanfiction no sueña al menos una vez con ser escritora profesional? No sabes cuánto te agradezco que te tomaras el tiempo de leer mi fic y dejarme un comentario diciendo lo que piensas. Me llena de ánimos. Ojala te guste el segundo capítulo y nos leemos muy pronto en la siguiente actualización.

Judy Everlarck: ¡Discúlpame, yo sé que tarde mucho en actualizar pero estuve realmente muy ocupada! Tratare de actualizar más seguido (Espero hacerlo cada 15 días, no lo sé) Te agradezco infinitamente el que comentaras, me anima mucho. Ojala te guste el capi 2 y nos leemos en el 3.

Showwiie-23: Gracias por tomarte la molestia de leer y dejarme un comentario sabiendo lo que piensas, me anima muchísimo pues creí que no le gustaría a nadie lo que escribí jajaja. Más adelante se verá cómo se conecta el summary, paciencia… ¡Que alegría que digas que están bien llevadas las personalidades! Yo francamente tenía mis dudas. Exacto por eso no hay que aceptar cosas regaladas de extraños (Y menos si son de ancianos místicos con procedencia asiática jajaja) Como vez aquí use otros términos como "Hembra", "Macho", "Hocico", etc… y siendo bastante raro pero como me comentaste, son animales y también supongo que está bien :/ Espero que sea de tu agrado el capítulo y nos leemos a la próxima.

En fin, gracias por leer esto, dudas, comentarios y quejas ya saben dónde.

¿Y qué? ¿Merezco Review?

¡Adiós, Good Bye, Sayonara… Alvida!