Gracias por leer y seguir la historia :)
Estamos a sólo 1 CAPÍTULO de cerrar el rol de Ángela (creéme, es importante. Piénsalo) y pasar más hacia Bella jaja por si te lo preguntabas, así que sigue que allí vamos ;)
Disclaimer: Los nombres de los personajes pertenecen a Meyer. Las personalidades de los mismos, diálogos y trama es propiedad de Alessa315. Está prohibido el uso y/o duplicado de la presente historia sin mi previa autorización escrita.
¡ENJOY!
Capítulo 6
El Amor y Las Pequeñas Confusiones
Mi hermano y yo siempre tuvimos una relación... un tanto extraña. Lo quiero como a nadie, por supuesto, es mi único hermano. Pero siempre hubo cierta rivalidad entre nosotros. Él siempre alegó que yo era un consentido de mamá solamente por ser el menor, yo siempre alegué que él era un bebé quejumbroso y eso no tenía nada que ver con que él fuese el mayor.
La decisión de vivir juntos fue más por cuestiones económicas que por nuestro deseo de "compartir como hermanos" y, desde entonces, formamos una relación más cordial. Claro, todo es mucho más fácil una vez que creces y no tienes que compartir tus juguetes con tus hermanos (excepto su carro, pero era él quien tenía que prestármelo a mí, así que ese era su problema y no el mío).
Ese martes fui fiel a mi palabra y, después de un día muy ocupado en la oficina; llegué al apartamento con el propósito de contarle a mi hermano lo de papá y mamá, antes de mi salida con Angela. Emmett aún no había llegado de su trabajo, así que decidí darme una ducha mientras lo esperaba. Cuando salí a la sala con la toalla amarrada a mi cintura, él ya estaba en su lugar de siempre: el sillón.
—Hola —saludé desde la puerta.
—Hola —replicó él, sin apartar los ojos del televisor.
Decidí aprovechar el momento y me senté en el sofá. Por un momento me dediqué a detallar lo que él veía en el televisor, parecía ser un programa sobre un grupo de personas que bebían demasiado y se la pasaban desnudándose en clubes nocturnos ¿Acaso esas personas eran familia? Realmente esperaba que no, porque uno de los chicos acababa de meter su lengua en la boca de una de las chicas... y luego en la de las otras dos. Incesto en la televisión, justo lo que faltaba… Preferí salir del asunto de una vez antes de que mis neuronas comenzaran a morir con esa clase de programas.
—¿Has hablado con mamá o papá últimamente? —pregunté, centrando mi mirada en Emmett.
—Sí. Ayer hablé con papá —respondió inmutable.
—Y has... ¿notado algo diferente en ellos? —Sentí que estaba dando muchas vueltas pero no quería que la noticia le impactara tanto como a mí. Me hubiese gustado que mamá me lo hubiese dicho de otra forma o, mejor aún, que me lo hubiese dicho antes.
—No lo creo. Papá sigue trabajando en el ambulatorio, mamá sigue en casa... ¡ah! y se están separando.
Mis ojos se abrieron como platos ante su respuesta.
—¿Desde cuándo lo sabes?
—No sé, como... tres meses o algo así.
No pude evitar darle un puñetazo en el hombre y eso finalmente hizo que me mirara, aunque con bastante ira.
—¿Por qué no me dijiste?
—¡No me correspondía hacerlo, Edward! —masculló.
—¡Eres mi hermano y ellos son nuestros padres! ¡Claro que tenías que decirme!
Emmett resopló y se levantó del sillón, poniendo algo de distancia entre nosotros.
—¡Les dije que te dijeran antes, pero no! ¡Nada que pueda perturbar a su pequeño niño!
—Entonces, ¿qué te costaba contarme? Estoy seguro que no era porque no querías "herir mis sentimientos" —culminé con sarcasmo.
—¡No es como si tu vieses más allá de tus narices!
—¡Es nariz, idiota! ¡Tengo una sola!
Emmett bufó nuevamente y por un momento pareció que iba a decir algo, pero terminó dando la vuelta y encerrándose en su habitación con un estruendoso portazo.
Marché molesto hasta la mía, tomé mi teléfono y noté que tenía una hora para vestirme y llegar al apartamento de Angela. Se suponía que iba a pedirle prestado el carro a Emmett pero obviamente eso se había ido por el caño, así que tendría que tomar el autobús.
¡Genial!
Tomé una camisa azul marino, mi chaqueta, unos jeans, me peiné velozmente, tomé mi billetera y me apuré a salir lo más aprisa posible, tanto porque quería alejarme de Emmett como porque ya deseaba ver a Ángela. Por fortuna para mí, ella no vivía demasiado lejos (cerca de la casa de Bella, recordé) pero hasta allí me había llegado la suerte, porque tuve que esperar demasiado tiempo en la parada de autobús. A pesar de que tenía una hora, terminé tocando su timbre con cinco minutos de tardanza (al menos era prácticamente nada).
—¡Hola, Edward! —saludo Ángela animadamente, una vez que abrió la puerta.
Llevaba un vestido color mostaza que le quedaba como un guante y sus labios tenían nuevamente esa cosa brillante, que me hacía querer verlos y probarlos. La saludé con un abrazo y no tuve tiempo de detallar demasiado su casa porque tomó un bolso que estaba en una mesa junto a la puerta, agarró mi mano y me empujo para que saliéramos de inmediato.
Esa noche descubrí que Ángela tenía auto. No recordaba que lo hubiese mencionado antes pero fue una buena sorpresa. En ese momento me alegré de estar ahorrando para uno propio, sinceramente, me daba un poco de pena con Ángela usar su auto, aunque ella insistió que estaba más que bien.
De camino al club, Ángela me habló sobre sus amigas del trabajo y mencionó que varias de ellas también irían, incluyendo a Jane. "Que emoción" pensé con sarcasmo. Sin embargo, me di cuenta que fue mucho más fácil escuchar lo que decía. Me contó un poco sobre sus padres que vivían en otra ciudad a varias horas de distancia y en su hermano de 14 años, Ian, que vivía con ella. Nuestra conversación se centró más que todo en ella y me pareció bien porque supuse que la idea era conocerla, en el poco tiempo que me dio le conté sobre mis padres, mis trabajos de diseño y a duras penas mencioné que tenía un hermano para evitar hablar de él a toda costa.
Cuando llegamos, había una fila considerable de personas fuera del club. Ángela ni siquiera pareció inmutarse, pues tomó mi mano con naturalidad y me llevó hasta la puerta (ganándose los abucheos de muchos) donde un hombre grande y calvo abandonó rápidamente su ceño fruncido y la saludo con una gran sonrisa y un abrazo para luego abrirnos la puerta.
No tenía idea de cómo Ángela tenía esos contactos, pero parecía funcionar muy bien. Subimos unas escaleras estrechas que nos llevó a un piso bastante oscuro con luces azules por doquier. La música estaba tan alta que apenas podía escucharla y coloqué mis manos en su cintura mientras ella nos guiaba entre las personas hacia el bar.
Una vez que nos sentamos, sentí mi celular vibrando en el bolsillo y al sacarlo vi que era un mensaje de Bella.
"Feliz noche de cita. Deséame suerte -B"
"¿Suerte? No me digas que por fin terminaste de hibernar -E"
"¿Qué te puedo decir? Mike finalmente me hizo una oferta que no pude rechazar ;) -B"
—¡Edward! ¿De qué te ríes? —gritó Ángela, por sobre la música esbozando una sonrisa.
—Nada —respondí. Alcé mi mano para llamar al barman y sonreí recordando la última vez que había hecho eso y como Bella lo había solucionado todo tan a su manera.
Esa vez, sin embargo, el hombre tras la barra nos atendió rápidamente y me sorprendí, cuando ambos pedimos la misma cerveza. En un momento, ya teníamos nuestras bebidas.
—Por muchas más salidas como esta —brindó Ángela.
—¡Salud! —Choqué mi botella con la suya y me acerqué más a ella.
Después de eso, siguió contándome un poco más sobre su hermano e incluso sobre sus compañeras de trabajo. Estábamos terminando nuestra segunda cerveza, cuando comenzó a sonar una canción, era la misma canción que había tenido atascada en mi cabeza durante toda la semana, nada más y nada menos que "Ice, Ice, Baby" de Vanilla Ice.
—¡No puedo creer que pongan esa canción en este lugar! —gritó Ángela, soltando una gran carcajada.
Inevitablemente, mi pierna comenzó a moverse al ritmo de la música.
—¡Lo sé! ¡Es terrible! ¿Verdad?
Ella me dio una mirada que no supe descifrar, antes de sujetar mi hombro y halar mi cuerpo hacia ella de modo que sus labios quedasen junto a mi oreja y mi rostro peligrosamente cerca de su escote.
—Te contaré un secreto, pero no puedes decírselo a nadie, ¿ok? —Tomé su cintura en mis manos e inhalé profundamente para luego soltar todo mi aire sobre su piel— He tenido esa canción pegada en mi cabeza desde hace un buen tiempo y, la verdad, no me parece tan mala. Es un tanto...
—...divertida —culminé por ella, al mismo tiempo en que levanté mi rostro hacia el suyo y lamí mis labios.
Aproveché ese momento para dar el último trago de mi cerveza y llevarla conmigo hasta la pista de baile que estaba repleta. Ángela y yo la pasamos muy bien bailando esa y otras canciones más, hasta que colocaron una un poco más lenta. La tomé de la cintura y acerqué mi rostro al suyo hasta sentir su aliento. La sonrisa que me dio fue todo lo que necesité para unir mis labios a los suyos en un beso. Era tal como sabía que sería y no podía tener suficiente de ella. Desafortunadamente sus amigas no compartían mi opinión y, tan rápido como la tuve, sentí que alguien la empujaba fuera de mi agarre. Eran sus amigas que no tenían reparos en interrumpir nuestro momento.
La atención de Ángela se volcó en ellas y aproveché para ir a descansar junto a la barra, no sin antes darle un beso más. Era tarde y el bar se había llenado.
—¡Dos Heineken frías! —grité al bartender.
—Parece que tuviste suerte esta noche —comentó un hombre sentado a mi lado. Tenía un vaso de lo que parecía ser whiskey en la mano, unos lentes de pasta gruesa y una horrible corbata verde aceituna.
Al principio no entendí a qué se refería pero señaló con su cabeza en dirección a Ángela que aún se encontraba en la pista con sus amigas.
—Uhm... sí —respondí algo incómodo, pero no podía negar que el hombre tenía razón.
Cuando recibí mi siguiente cerveza, saqué mi teléfono para ver la hora (era la una de la mañana) y recordé que no le había respondido a Bella, así que le escribí algo rápidamente.
"Espero la estés pasando bien en tu cita. Me alegra que mañana tus ojeras combinarán las mías -E"
Me sentía sudado y había tenido tanto trabajo últimamente que el cansancio estaba sacando lo mejor de mí. Unos minutos después, sentí mi celular vibrando nuevamente.
"Habla solamente por ti. Estoy en mis pijamas de Legolas y acabo de recostar mi cabeza en mi almohada. Lista para descansar -B"
No había pasado ni un minuto, cuando recibí un mensaje más.
"¿Celoso? -B"
Estaba tentado a bromear con que probablemente había tenido una cita terrible si había terminado tan temprano, pero la verdad es que ella tenía razón. No me molestaba salir a un club de vez en cuando, pero la verdad prefería hacer otras cosas más íntimas e incluso quedarme en casa, especialmente si tenía que levantarme temprano para el trabajo al día siguiente.
Lancé un vistazo tras de mí y vi como Ángela bailaba con su amiga Jane y se reían sin parar. Tomé mi teléfono otra vez y respondí sin pensarlo.
"Muy celoso. Me muero de ganas de estar en cama contigo -E"
Ya había enviado el mensaje cuando me di cuenta de lo que había escrito y, probablemente, de cómo se escuchaba. Mi primer instinto fue hacer algo para redimir mi error.
"Quise decir "como tú" no contigo. Me muero de ganas de descansar en cualquier cama, en realidad -E"
"Aww, pensé que querías acostarte conmigo, ya me habías hecho sentir especial :( No dejes que Angela vea estos mensajes jaja. PD: Sabía que ya te habías resistido a mis encantos por mucho tiempo ;) -B"
"Ja, ja. Me descubriste. Nos vemos ahora -E"
—¡Edward! — Ángela llegó hasta a mí inesperadamente y me hizo saltar en mi asiento. El maquillaje bajo sus ojos estaba un tanto corrido por el sudor de haber bailado tanto entre tantas personas pero su sonrisa lo compensaba muy bien— ¿Qué haces aquí? ¡Vamos a bailar!
Antes de que pudiese responder, me dio un largo beso que me permitió saborear sus labios un poco más. Demasiado rápido para mi gusto, se apartó de mí, tomó la botella entre mis manos, dio unos largos sorbos y me haló nuevamente hacia la pista. Al levantarme, noté que el hombre de las gafas ya se había ido. Seguí bailando pensando amargamente que el hombre probablemente, ya se habría ido a casa a dormir.
Suertudo bastardo.
Mmm... pequeñas confusiones ;D por algún lado se empieza.
¿Qué te pareció lo de Emmett? Más de él, más adelante.
Si tienes ganas de leer más... tengo un par de historias y OS terminados ;) anímate a ver
Cualquier comentario, pregunta, sugerencia o lo que sea puedes dejarlo en la cajita blanca de aquí abajo y con gusto te respondo ;)
Abrazos.
Alessa.
