:) ¡Hola! Gracias por volver.

La querida Julie hace que esta lectura sea "more enjoyable" así que un thank you para ella jaja.

Este es uno de mis capítulos favoritos ;) espero lo disfrutes y me digas qué te parece.
Estoy con mi tesis y mis historias así que no respondí varios reviews, pero ahora sí lo hare :)

Nop, no te retengo más. Ya sabes que estos nombres no son míos y que la trama si lo es y está protegida por derechos de autor, así que...

¡Enjoy!


El Amor y Los Encuentros

EPOV

El hotel Waldorf era uno de los más reconocidos en la ciudad y esa noche la recepción estaba bastante llena de personas que distinguí como trabajadores de Webicom, haciendo su camino hacia el salón. La invitación que enviaron por correo no mencionaba nada acerca de usar traje de etiqueta; sin embargo, la mayoría de nosotros había optado por algo formal. Después de algunas sugerencias por parte de mi madre, había escogido un pantalón y una chaqueta de vestir azul marino y una camisa blanca sin corbata.

El plan era buscar a Ángela y llegar de la mano, pero ese plan se fue repentinamente por el caño cuando me llamó a última hora, diciendo que tenía un horrible dolor de estómago y náuseas. Por un momento pensé en no asistir; pero en realidad tenía bastante curiosidad por las "sorpresas" que habían anunciado, así que me decidí a seguir el plan de mis amigos. Sabía que ellos se reunirían en casa de Julie y llegarían todos juntos, por lo que decidí esperarlos en la recepción del hotel.

Mi idea había sido llegar con Ángela, presentárselas formalmente en la fiesta e integrarla al grupo como mi novia y eso traté de explicarles, pero ellos sólo bromearon con que los estaba traicionando y me ignoraron. Ya podía adivinar las bromas que me harían por aparecer solo, pero valía la pena.

Estaba caminando de un lado a otro cerca de la puerta del salón, saludando a alguno que otro compañero que pasaba y esperando a mis amigos, cuando la vi. No sucedió en cámara lenta como pasa en las películas, ni comenzó a sonar ninguna melodía pegajosa o un coro de ángeles, pero no por eso me sorprendió menos. Bella subió los escalones de la entrada y miró a su alrededor buscando quién sabe qué. Lo sorprendente fue que por primera vez la vi usar un vestido; era bastante sencillo, verde oscuro a media pierna con dos gruesos tirantes, pero se ajustaba de una forma en que sus usuales camisetas no lo hacían y, a diferencia de todos los días en que sus piernas estaban cubiertas por sus pantalones de colores, esa noche su piel estaba completamente expuesta. Esa fue la primera vez que noté que Bella tenía una cintura y unas caderas un poco más amplias de lo que había notado. Quizás para algunos eso hace que dejen de considerarla "delgada" pero para mí era simplemente... más interesante.

De algún modo, ella pareció notar mi presencia. Por un momento pensé que había sido su instinto que la había hecho sentir mi mirada sobre ella y la había ayudado a encontrarme. Después me di cuenta que no era a mí a quien miraba sino a Jessica que la saludaba tras de mí. Sacudí mi cabeza para liberarme un poco de mi soñadora imaginación y agité mi mano para captar su atención.

Cuando finalmente me vio lo primero que hizo fue arrugar su ceño de forma curiosa y mirar a mí alrededor. Bella era rápida, y sabía que había notada de inmediato la falta de Ángela guindada de mi brazo. Ella comenzó a caminar lentamente hacia mí y yo hice lo mismo para encontrarla a mitad de la recepción.

No pude evitar notar la forma de sus piernas, mientras caminaba hacia mí.

—Creo que falta la extensión de tu brazo, mejor conocida como Ángela —sonrió abiertamente.

—Ja, ja —repliqué con sarcasmo—. Está muy enferma.

—Oh, disculpa, no sabía ¿Es grave? —preguntó y reemplazó su sonrisa por una expresión preocupada.

—Creo que sólo se intoxicó, pero no podía venir. Esperaba poder unirme al grupo esta noche.

—¿En serio? —cuestionó con una ceja arqueada y volvió a sonreír con malicia— No sé si los chicos estén muy contentos con eso.

—¡Edward! —exclamó Julie caminando rápidamente hacia mí y envolviéndome en un apretado abrazo, de manera que su escote hacía que sus senos se apretujaran contra mi pecho.

—¿Dónde está Ángela?

—No pudo venir, está enferma —respondí soltándome gentilmente de su agarre.

Rick llegó unos segundos después de ella, portando una corbata de rayas. No me sorprendió que llegase solo porque ya conocía su lema: "Llego solo y me voy acompañado".

—¡Cullen! ¿Dónde está tu chica? —preguntó enseguida.

—Está enferma.

—¡Oh, qué lástima! —replicó Julie.

Rick sólo me dio una palmada en el hombro y se acercó a mí para felicitarme por ganarme "una noche de soltería". Estaba demasiado acostumbrado a sus comentarios; así que sólo asentí y rodé los ojos.

Apenas entramos al salón, me di cuenta de que la Webicom realmente no había escatimado en gastos este año. Las paredes y el alto techo del espacio estaban cubiertos por anchas telas de colores blanco y violeta oscuro intercalados, mesas circulares distribuidas dejando una gran pista redonda en el centro y meseros caminando por doquier repartiendo bebidas y aperitivos. Parece que, después de todo, sí debí haber llevado corbata.

Los cuatro nos sentamos en una mesa lejana, con sólo otras dos personas que no conocía. En el centro de la mesa había una botella de un costoso whiskey

—Parece que los jefes botaron la casa por la ventana —comentó Bella a mi lado.

—No has visto nada todavía —murmuró Julie.

Segundos después, las luces del salón se apagaron por completo y fueron reemplazadas por una luz blanca con destellos de luz azul brillante saliendo del borde de la pista central e iluminándola. Comenzó a escucharse una música electrónica y a la pista entraron tres mujeres y dos hombres con mallas decoradas en lentejuelas y máscaras blancas.

Cuando repentinamente, sentí una mano sujetando mi brazo y la tenue luz que se proyectaba hacia nosotros me permitió ver que era Bella, quien miraba fijamente el espectáculo con el ceño ligeramente fruncido.

La música cambió por una melodía con violines y tonos cortos que infundían suspenso. Del techo cayeron unas largas tiras de tela e inmediatamente las personas enmascaradas las tomaron con destreza y envolvieron su cuerpo en ellas al ritmo de la música. Momentos después, todos habían escalado y se ubicaban a diferentes alturas, pero todos (especialmente las mujeres) se mantenían a varios pies del suelo y no pude evitar pensar que con una caída podían fácilmente arriesgar su vida o la futura movilidad de su cuerpo.

A medida que los artistas contorsionaban su cuerpo en las alturas con ayuda de las telas, noté que Bella apartaba la mano de mi brazo y disipaba su ceño luciendo en su lugar asombrada; me dio un poco de risa observar esos cambios en ella.

Cuando enfoqué mi atención nuevamente en la pista, el ritmo de la música había aumentado dramáticamente; una mujer se encontraba de cabeza en el punto más alto del centro del círculo, sosteniéndose de su tela con las piernas, mientras que sus brazos se mantenían extendidos. Las otras dos mujeres tenían sus cuerpos completamente envueltos en sus telas, al mismo tiempo que los dos hombres danzaban en el suelo. La música se detuvo repentinamente y las dos mujeres se soltaron de sus telas, la gravedad desenredó sus cuerpos velozmente mientras caían con gracia y, justo cuando pensé que se partirían el cuello al impactar contra el suelo; los hombres que estaban en el suelo, las atraparon a tiempo y terminaron todos en elegantes posiciones.

Todo el salón irrumpió en estruendosos aplausos, entretanto los artistas se inclinaban agradeciendo. Cuando comencé a aplaudir, noté que Bella continuaba mirando hacia la pista con expresión de asombro y su boca ligeramente abierta. Era raro verla de esa forma y me hizo gracia nuevamente. Le di un ligero codazo en el costado y eso bastó para que se uniera a la ronda de aplausos.

Los artistas se retiraron del salón y las luces se encendieron nuevamente; aunque un tanto más tenues y la usual música comenzó nuevamente.

—Todo quedó tan hermoso —alegó Julie, con un tono soñador.

Cuando miré hacia ella noté que Rick ya no estaba pero, nuevamente, no me sorprendía.

—¿Qué pasó? ¿No te gustó el espectáculo? —pregunté a Bella en un susurro.

—Si me gustó, sólo... —titubeó— pensé que saldrían payasos.

Con el tono con que lo dijo y su seria expresión, cualquiera diría que hablaba de la cosa más aterradora del planeta.

—Dime que no le tienes miedo a los payasos —Podía sentir una sonrisa formándose lentamente en mi rostro.

—No le tengo miedo a los payasos —repitió ella, evadiendo mi mirada y cruzándose de brazos de una forma demasiado obvia.

—¡Oh, Dios! —exclamé soltando una carcajada.

—¿Qué sucede? —pregunto Julie.

—¡Nada! ¡Edward ha bebido demasiado! —interrumpió Bella, levantándose de su asiento.

—Pero todavía no han abierto la botella —razonó Julie.

—Entonces es eso. Voy a buscar algo—replicó Bella rápidamente.

Antes de que pudiese detener mi ataque de risa y decir algo, Bella se marchó luciendo ofuscada y segundos después, Julie era rodeada por las otras asistentes personales de su piso.

Desde mi puesto, vi a Bella a lo lejos deteniendo a un mesero y tomando una copa de su bandeja. El mesero negaba con su cabeza y trataba de tomar la copa de vuelta; pero Bella balanceó la copa en su otra mano como una experta, y con el dedo índice de su otra mano apuntó a la nariz del hombre y dijo algo que hizo que el hombre retrocediera un paso. Pobre.

Estaba tan distraído; que no noté a dos personas acercándose a mi izquierda, hasta que escuché su voz.

—¡Edward! ¡Gusto en verte! —dijo Phil, mi supervisor.

Cuando volteé hacia él; para responder su saludo, me topé con una figura femenina envuelta en un ceñido vestido dorado escarchado. Cuando llegué a su rostro, sus ojos verdes punzaron con malicia sobre mí.

—¡Phil! Igualmente —respondí y me obligué a fijar mi atención en el hombre y no en ella. También tuve que obligarme a no abrir desmesuradamente mis ojos, ni demostrar la sorpresa que sentía.

Phil llevaba un traje elegante y muy diferente a los usuales sacos un tanto desvencijados que solía usar. Más allá de eso, noté lo que estaba prácticamente llamándome a gritos y que era imposible no notar: el peluquín que en ese momento, cubría su conocida calvicie.

—Te presento a mi novia: Irina.

Mi jefe me estaba presentado a su novia, mejor conocida como mi ex-novia. Por un breve momento dudé sobre qué hacer pero, como era su costumbre, ella decidió por mí.

—Un placer conocerte, Edward —dijo Irina en un extraño acento italiano; que nunca antes le había escuchado, para luego extender su mano hacia mí.

Al responder a su gesto, su pulgar acarició el dorso de mi mano y sentí mi cuerpo tensándose al instante, como si una rígida vara atravesara mi espalda. Y estaba bastante seguro de que ella también podía percibir mi reacción.

—Tenemos que irnos —anunció Phil y yo agradecí internamente por ello—. Hasta luego, Edward.

Irina me dirigió una última sonrisa y cuando los vi enfocar su atención en otra parte del salón, finalmente pude poner mis codos sobre la mesa y hundir mi cara en mis manos presionando con fuerza mis ojos.

—¿Quién era la rubia despampanante guindada del brazo de Phil y qué diablos era ese animal que tenía en la cabeza? —preguntó Bella. Aunque no la veía, podía escuchar que se había sentado a mi lado nuevamente.

Francamente, ni siquiera tenía ánimos de bromear sobre el extraño peluquín de Phil, así que sólo mascullé un sí.

—¿Estás bien, Edward?

Aparté las manos de mis ojos y me enfoqué en ella. Estaba sosteniendo una copa con un líquido color naranja y lucía realmente preocupada.

—La rubia despampanante... es Irina.

—Ok —replicó monocorde. Genial, ni siquiera lo recordaba y yo ciertamente no iba a explicárselo. Sin embargo, ella pareció recordarlo por sí misma, porque de repente abrió sus ojos desmesuradamente—. ¡Nooo! —exclamó prolongando la sílaba.

—Síí—repetí monocorde y prolongando la sílaba de igual forma.

Para variar; Rick fue particularmente oportuno, llegando a la mesa con la corbata torcida y una gran sonrisa en su rostro.

—¿Por qué diablos esta botella no está abierta? —preguntó a nadie en particular.

También para variar, estuve completamente de acuerdo con Rick; así que tomé la botella y la abrí con agilidad, tomé un vaso, elegí olvidar el hielo y me serví un trago puro que bebí de un solo movimiento. El ardor en mi garganta era una sensación absolutamente bienvenida y deliciosa en ese momento.

—Edward...

Antes de que Bella pudiese continuar, Rick (siempre el caballero) la interrumpió.

—¡Vaya, Edward! Te estás tomando la soltería muy en serio, ¿eh?

Por enésima vez esa noche; lo sentí darme un codazo en el costado, pero esa vez le sonreí de buena gana, repetí mis acciones anteriores y fui por/bebí mi segundo trago.

Después de eso, la fiesta comenzó a moverse más de prisa, o al menos eso fue lo que me pareció. Nuestra mesa cambiaba de invitados continuamente, a medida que la música cambiaba y las personas iban y venían por la pista central, que había sido convertida en pista de baile.

Rick bailó una canción con Bella y me pareció haber visto que Mike la interceptaba cuando volvía a nuestra mesa y la llevaba a la pista nuevamente. Había olvidado completamente preguntarle sobre él y me sentí culpable por ello. Tanto que critiqué a mis amigos cuando me confrontaron, y resultó que yo tampoco era muy bueno.

La pista se despejó por completo cuando la música pausó y; segundos después, unos hombres con zancos, gorros de bufón y colorida ropa, entraron al salón dando grandes pasos. La música se reanudó nuevamente con un ritmo moderno, electrónico y alegre, y sirvió de fondo para el animado espectáculo de los hombres en zancos.

Estaba terminando mi cuarto trago, cuando los artistas se despidieron, la música habitual comenzó nuevamente y Bella llegó a mi lado con una amplia sonrisa.

—Vámonos —demandó y extendió su mano hacia mí.

—Excelente. Podemos pedir un taxi...

—No, no, no. Vamos a bailar —aclaró como si fuese lo más obvio del mundo. Mi única respuesta fue un gruñido—. Has estado bebiendo sentado, Edward, si sigues así vas a vomitar apenas te pongas de pie. Así que vamos, a descargar ese alcohol.

Me puse de pie dispuesto a refutar su teoría, cuando sentí que el suelo se movía bajo mis pies y terminé teniendo que colocar mis manos en su cintura para estabilizarme. Momentáneamente recordé lo que pensé cuando la vi llegar, lo de sus caderas un poco anchas y femeninas, porque al sostenerla así, lo había confirmado. La tela de su vestido se sentía un tanto áspera entre mis dedos y eso sólo hacía que me enfocara más en la sensación; en ella.

Cuando llegamos a la pista bailamos una canción que no supe reconocer, pero era de ritmo rápido y alegre. Uso el término "bailar" de forma muy amplia; porque lo que hicimos más que todo, era sostenernos de las manos y movernos el uno al otro, haciendo todo lo posible por llevar el compás, pero riendo mucho en el proceso. Julie se acercó y bailé otra canción con ella de la misma forma, mientras que Bella desapareció.

Julie y yo acabábamos de terminar de bailar una canción particularmente rápida, cuando Bella apareció nuevamente.

—Veo que estás mucho mejor —sonrió al verme casi jadeando.

—Eso creo. Gracias —le sonreí de vuelta.

Antes de ir a sentarnos, Bella me tomó por un brazo y me haló de nuevo a la pista. Estaba sonando una canción un tanto más lenta; así que puso su manos en mis hombros y las mías cayeron naturalmente sobre cintura. Nuestros cuerpos estaban sólo ligeramente unidos, pero me pareció que era la primera vez que la tenía tan cerca.

—Desapareciste —bromeé.

—Y aparecí otra vez, como el conejo de Alicia —contraatacó—. Por cierto, la bruja nos está observando.

Su comentario me confundió brevemente; al principio pensé que sería por el alcohol que había ingerido. Un comentario que trate sobre un conejo, Alicia y una bruja, confundiría a cualquiera ¿Quién se suponía que era ella? ¿Blancanieves?

Ella se encargó de girarnos sutilmente sobre la pista y mi vista cayó sobre Irina; que nos observaba fijamente desde su mesa, haciendo caso omiso a Phil y el resto de las personas que parecían hablar animadamente.

—Maldita sea —mascullé entre dientes.

—Por cierto, nunca me dijiste qué fue exactamente lo que pasó entre tú y esa bruja —comentó Bella casualmente, tomando una caja de goma de mascar de hierba buena y colocando una en su boca.

—Fue... no sé... muchas cosas, supongo —murmuré incómodo.

—¿Tan malo era el sexo?

Su comentario me tomó desprevenido y dirigí mi atención al otro lado del salón para evitar mirarla. Ella debió notar algo en mí porque, aun así, continuó—. Oh... lo siento, Edward. Era broma... no sabía...

—Está bien —La interrumpí de inmediato.

—Muchas parejas tienen problemas sexuales. Incluso yo. No creo que se culpa de nadie porque en una pareja...

—Bella, basta. No tienes que decir nada —insistí.

—Claro, disculpa. Es que por lo poco que decías de ella y por los comentarios de Alice y Jasper, pensé que...

—Porque este no es uno de esos casos que conoces, ¿ok? Ella dejó muy claro que el problema era yo. Incluso estuvo con otras personas, así que tiene sentido —escupí enojado por lo que había pasado y por tener que volver a repetirlo.

Miré a mi alrededor, la mayoría de las personas estaban distraídas hablando entre ellas, comiendo e incluso bailando. Gracias a Dios, nadie parecía prestarnos demasiada atención.

—¿ELLA QUÉ? —preguntó casi en un grito.

Bella tomó mi brazo y me empujo fuera del salón y hasta el final del largo pasillo.

—Bella, por favor, déjalo...

—¿Estuvo con otras personas? ¿Mientras era tu novia? ¡Edward, por Dios! ¡Esa mujer no es una bruja es una perra! Si te dijo que tú eras un problema, esa es la excusa de una perra.

—Está bien —Sonreí sólo para apaciguar sus ánimos.

—¡No lo está! De sólo pensar que esa sucia mujer esta tan cerca de nosotros, me dan ganas de enseñarle una lección. Te juro que...

Bella se calló repentinamente dejando su boca ligeramente entreabierta y su mirada fija en un punto lejano. Y enseguida, tuve el presentimiento de que eso no sería un buen presagio; pero cuando vi como lentamente sacaba la goma de mascar de su boca y la botaba en la papelera de la esquina para luego acercarse a mí con una extraña sonrisa... supe que definitivamente estaba planeando algo.

—Bella, no —reprendí.

—Oh, sí.


¡Oh, si, baby! Ángela, Irina, Edward, Bella... ¡Hay mucho que opinar!

El siguiente capítulo es también de mis favoritos :D y creo que te gustará ¿Te imaginas por qué? ;D :$

¡Nos leemos en los reviews!

Abrazos.
Alessa.