¡Feliz Navidad!
Ya llegamos al ANTEPENÚLTIMO capítulo y les agradezco mucho por continuar :) al final les dejo unos datos importantes sobre esta historia porque, si me has leído antes, sabrás que me gusta mucho escribir "humor con sentido" o propósito :P si no has leído mis otras historias completas... ¡¿Qué esperas?! Jajajaj
Muchas gracias a todos los que leen y muy especialmente comentan :) gracias a ValenN Swan, Adriu, JosWeasley, Sony, Tecupi, Patymdn, Ninacara, Pixie Melrose, Freedom, Elmi, Any0239, Pera L.T, Liz-Stefani, Peyci! Yoliki, Rosbell, Bella Cullen H., Nyx, Tata, Emotica,Caresgar, Liz Belkova, Freckles, Dina-Verita, Maria Espina, Shamy, Miss Cullen, Yorleny, Maria Espina, Tuty y muchas más que siempre se comunican conmigo para expresarme su apoyo :'D
Ok, ok, ya terminé xD ¡ENJOY!
Amor o Algo Así
Capítulo 18
Las Concepciones del Amor
EPOV
—Edward.
...
—Edward.
...
—¡Edward!
—¿QUÉ? —grité con sorpresa y me senté en la cama con sobresalto.
Manos frías acariciaron mis hombros y se deslizaron a mi rostro, apartando algunos cabellos del camino. Miré a mí alrededor sintiéndome muy desorientado y finalmente la vi. Bella y yo llevábamos casi un mes estando junto y acostumbrábamos a turnarnos los fines de semana entre su casa y la mía. Ese fin de semana había sido mi turno. Ella estaba completamente vestida, me observaba con una sonrisa en el rostro y la cabeza inclinada hacia un lado.
—No termina de sorprenderme lo poco que te gustan las mañanas —dijo Bella. Paseé la vista por mi habitación, buscando algo donde pudiese ver la hora y apenas procesando que a ese "algo" se le llamaba "reloj"—. Son las ocho de la mañana.
Apenas escuché su respuesta, me dejé caer pesadamente sobre la almohada otra vez.
—No es hora de levantarse —masculle entre dientes.
—Sí lo es. Me dijiste que te levantara porque tienes que ir a ver a tu mamá.
—Después —insistí.
—Nop —Tenía mis ojos cerrados pero no necesitaba verla para saber que estaba sonriendo y disfrutando el momento.
—Dame una hora más de sueño y te prometo que haré lo que tanto te gusta con mis dedos —ofrecí satisfecho.
—También me advertiste que podrías decir algo así. Tus favores sexuales no me harán ceder.
—Está bien, tú ganas —abrí mis ojos para mirarla directamente a los suyos, pestañeé lentamente y le di mi mejor sonrisa—. Usaré mi lengua también.
Tomé a Bella por la cintura y la halé hacia mí hasta que quedó acostada a mi lado y pude cubrir mi boca con la suya. Estaba tan absorto apretando su suave labio inferior entre mis dientes, que casi salto de la sorpresa cuando sentí un suave pero firme golpe en mi espalda. Me aparté de ella para después darme cuenta de que Bella me había golpeado con la almohada.
—Definitivamente vas a hacer todas esas cosas pero será esta noche. Ahora vas a bañarte e irás a ver a tu mamá.
Enterré mi cara en su cuello y solté un gruñido que la hizo retorcerse y reír.
Demás está decir que una hora después estaba rumbo a casa de mi madre. Sí, llegaría tarde, pero no sería tan tarde como acostumbraba (además, iba en autobús).
Iba cruzando la esquina cuando divisé a Esme y Carlisle sentados en los escalones de la entrada de la casa. Esme hablaba apasionadamente, gesticulando con sus manos sin parar, mientras que Carlisle parecía escuchar atentamente, con la palma de sus manos hacia arriba, descansando en su regazo y una leve sonrisa en rostro. Sin embargo, ambos se observaban a los ojos como si fuese lo más importante en ese momento.
Continué caminando en automático, pensando en todo eso, y no me di cuenta hasta que estuve de pie frente a ellos y ambos voltearon hacia mí.
—Edward, ¿qué estás haciendo aquí? —pregunto mamá con una expresión de pura curiosidad y su cabeza inclinada de una forma que me recordaba mucho a Bella.
—Estoy llegando media hora tarde —alegué sacando mi teléfono del bolsillo y revisando la hora.
—Exacto. Te esperaba al menos en media hora más —confirmó seriamente.
—Es que Bella...
—¡Ah! —Interrumpió Carlisle— Be-lla —enunció cada sílaba lentamente y levantó sus cejas de forma sugerente.
—Uhm... sí.
Esme se despidió de Carlisle con un abrazo y un beso en la mejilla (que, extrañamente, pareció durar más de lo usual) y me apuró para que entrara a la casa con ella.
Cuando llegamos a la sala, su famoso pastel casero descansaba sobre la mesa, humeante y despidiendo un delicioso aroma a hogar. Sin embargo, no me dejaría engañar nuevamente, sabía lo que ese pastel significaba.
—Oh, no —Me quejé y le lancé una mirada furibunda a mi madre— ¿Que sucedió ahora? ¿Se murió la señora Peterson en la casa de la esquina? ¿El tío Billy y la tía Susan se están divorciando? ¿La prima Mary...?
—¡Edward, contrólate! —exclamó ella, rondando sus ojos.
Para mi sorpresa, nos sentamos en el sofá y terminamos hablando de las cosas más triviales del mundo.
—Edward— suspiró Esme, mirándome de la forma en la que sólo una madre puede hacer— ¿Recuerdas cuando eras pequeño y te dije que te enamoraras con todo el corazón?
—Lo recuerdo —sonreí.
Mi madre extendió su mano y acarició mi cabello, con la mirada llena de recuerdos y una hermosa y suave sonrisa en su rostro.
—Me da la impresión de que lo has cumplido al pie de la letra. Quizás hubo una cosa más que debí decirte ese día y es lo siguiente: Enamórate, Edward, enamórate con todo el corazón; Pero recuerda que ese corazón es tu posesión más preciada. Procura conocer lo mejor posible a la persona que dejes entrar, mantente junto a ella siempre y cuando sepa obsequiarte más alegrías que tristezas. El hecho de que esté en tu corazón y su presencia te haga feliz, no significa que sea tu dueña, tus decisiones siempre serán sólo tuyas. Si algún día te percatas de que esa persona ya no habita en tí de la misma forma y decides dejarla ir, recuérdala con amor. Si encuentras a alguien que merece tu esfuerzo, trabaja por ella y la felicidad de ambos. Sin embargo, recuerda: El amor no sólo se comparte en pareja sino también en familia y amigos; siempre tendrás amor y siempre serás un ser humano completo.
Después de esa declaración, me estrechó entre sus brazos y me apretó con fuerza. Su abrazo, junto al delicioso aroma del pastel y las familiares paredes de mi hogar, me transportaron por unos segundos al pasado y me sentí un niño nuevamente; un niño desorientado cuyo mayor confort son los brazos de su madre. Sentí que mis ojos se llenaban de agua brevemente mientras correspondía al gesto de mi madre. La forma en que su cuerpo (más pequeño en comparación con el mío) se sentía, me recordaba que ya no era un niño, era un hombre, y debo agregar que uno bastante afortunado.
—Gracias, mamá —murmuré en su oído. Me regocijé en la bendición de poder llamarla de esa forma y sentí su enorme sonrisa pegada en mi hombro.
Logré pasar el resto de la mañana sin realmente soltar ninguna lágrima, al contrario de mi madre quien tuvo que disculparse para buscar un pañuelo y deshacerse de toda la pintura negra que tenía regada en su rostro a causa de su maquillaje. Minutos después, descendió por las escaleras luciendo más recompuesta (aunque aún tenía los ojos hinchados y un tanto rojos).
En caso de que existiese alguna duda: el pastel estaba verdaderamente exquisito y no hubo ninguna mala noticia ese día. La señora Peterson seguía viva, el tío Billy y la tía Susan llevaban mucho tiempo tramitando su divorcio (en realidad ya yo lo sabía) y la prima Mary... la verdad es que ni siquiera existía ninguna prima Mary (mi mamá volvió a decirme que soy un poco dramático).
Esa tarde no pude ver a Bella, y Rosalie la secuestró durante todo el domingo para hacer "cosas de boda". Esa noche, antes de dormirme, Bella me escribió un mensaje:
"Creo que si vomitara justo ahora, probablemente el contenido de mi estómago sería completamente blanco" -B
Ok, ese fue un mensaje muy extraño (incluso para Bella).
"A Rosalie seguramente le encantaría eso, porque combinarías con su vestido" -E
"Me temo que si ¿Tienes idea de cuanta crema pastelera de color blanco tu querida cuñada me obligó a comer hoy?" -B
"Probablemente más de lo que una persona debería comer en toda su vida" -E
"No tienes ni idea" -B. Contestó junto a una cara con las mejillas verdes de las náuseas.
"¿No se supone que las novias acostumbran a ponerse a dieta para que les entre su vestido de novia?" -E
Sabía que era terrible burlarme del dolor ajeno, especialmente en este caso, pero no pude evitar reír cuando leí la respuesta de Bella.
"¡Exacto! Rosalie Hale es tan inteligente que la muy perra SÍ ESTA A DIETA así que me obligó a probar DECENAS de muestras de pastel de boda. UNA-Y-O-TRA-VEZ." -B.
Me retorcí de la risa por unos instantes y Bella, conociéndome tan bien como lo hace, me escribió nuevamente.
"Dime que no te estas riendo de mi tragedia personal" -B
Repliqué de inmediato: "Te quiero, Bella. Nos vemos mañana"
Su respuesta no poseía palabra alguna pero sí el popular símbolo del dedo medio:
" ..I."
A la mañana siguiente, iba de camino al cubículo de Bella con una barra de chocolate blanco en la mano para... pues... seguir burlándome un poco más de su dolor. Sin embargo, frené en seco cuando escuché unas risas y la inconfundible voz de Mike.
—Gracias, Mike. Lo aprecio mucho —dijo Bella.
—No te preocupes, es un gusto para mí —contestó él.
En ese momento, ambos salieron hacia el pasillo y me encontré con ellos de frente.
—¡Edward! ¡Amigo! ¿Cómo has estado?
"¿Amigo? ¿En serio?" pensé amargamente.
—Muy bien, Mike ¿Y tú? —sonreí entre dientes.
—No podría estar mejor.
Por mi visión periférica, noté que Bella nos observaba con una extraña sonrisa en los labios y una cejar arqueada.
—Hey, Mike. Edward trajo esto para ti —Tomó la barra de chocolate de mi mano y se la ofreció cordialmente.
—¡Oh! Chocolate blanco ¿Cómo sabes que es mi favorito? —preguntó Mike con una amplia sonrisa aunque luciendo verdaderamente confundido.
—Yo...
—¿Bromeas? Edward te aprecia mucho Mike, siempre me lo ha dicho —continuó Bella.
Le lancé una mirada furibunda que ella incluso pareció disfrutar.
—¿En serio? ¡Wow! ¡Gracias, Ed! Tú también eres un gran tipo —Mike me aprisionó en un abrazo demasiado fuerte y largo para mi gusto pero que, no obstante, logré corresponder con algunas palmadas en su espalda. Sobre su hombro pude ver a Bella, saltando de un pie a otro, con la mano en su boca y haciendo lo posible por contener su risa.
Mike finalmente me soltó de su agarre y se despidió de nosotros de forma efusiva ¡Dios! ¡Casi podría pensar que iba a llorar de la emoción! ¡Qué tipo tan raro!
—Eso no fue nada gracioso —dije.
—¡Oh! No estoy de acuerdo con eso, fue hilarante —sonrió Bella.
Estuve a punto de decir algo más cuando ella se inclinó hacia mí y me beso por unos cuantos segundos que se hicieron demasiado cortos. Un ligero sabor a canela permaneció en mis labios aun después de que se apartó. Tomó mi mano y me haló hacia el interior de su cubículo.
—Tú ya... ¿Por qué Mike...? Quiero decir, tú...
—Dímelo ya, Edward —demandó ella.
Coloqué mis manos en su cintura y la abracé hasta que su cuerpo estuviese complemente alineado con el mío. Me encantaba poder verla de esta forma, con su sonrisa en dirección hacia mí.
—¿Tú le dijiste a Mike que estas saliendo con alguien más?
—¿Con quién? —preguntó sonriendo y yo respondí con un apretón en su cintura —¡Es broma! Si, se lo dije hace un tiempo.
—¿Tu estuviste...? ¿Tú fuiste...? ¿Ustedes fueron novios? Nunca entendía esa relación porque...
—Podría decirse que no —interrumpió Bella y desvió su mirada hacia un lado, pareciendo reflexionar —Yo no soy como tú Edward. Tiendo a ser muy clara cuando salgo con alguien que me gusta. No necesariamente necesito que nos llamemos "novios" el uno al otro, simplemente dejo claro si vamos a salir con otras personas, si seremos exclusivos o cualquier otra cosa, por eso ni siquiera suelo usar la palabra "relación". Cuando estoy con alguien es porque quiero y porque esa persona me hace sentir bien, pero no porque espere algo de ella a largo plazo.
Por un momento me quedé congelado en mi lugar asimilando todas sus palabras. Nunca había profundizado en este aspecto de Bella porque es algo que no tenía relevancia alguna para nuestra amistad, pero ya habíamos saltado ese paso. Yo no sabía que ella no solía usar la palabra noviazgo y que no esperara nada a largo plazo. Si no espera nada a largo plazo entonces qué pasa si algún día queremos...
—Edward... ¿Estás teniendo un corto circuito? ¿Quieres que llame al equipo de soporte técnico? ¿Tal vez a recursos humanos? ¿A ambos? —balbuceó ella y acarició mi rostro con suavidad.
—No, sólo estaba pensando.
—Oh, oh —canturreó—. Escucha, no te espantes...
—No voy a espantarme —repliqué, quizás demasiado rápido.
Bella soltó un suspiro antes de hablar y entrelazó nuestros dedos —Yo... me siento muy bien contigo, creo que... creo que lo tenemos es muy bueno —sonrió—. Sé que tú has hecho cosas de forma distinta por mí, así que yo también quiero hacerlo por ti. La razón por la que no te había mencionado esto antes es porque para nosotros no aplica. Yo... considero que sí estamos en una relación y, a pesar de que probablemente será raro decirlo en voz alta, puedo presentarte como mi novio y estoy más que bien con que tú me llames novia... especialmente frente a Cindy de administración —agregó al final.
Bella liberó mis manos, colocó sus brazos sobre mis hombros y me refugió en un cálido abrazo que correspondí de inmediato al enterrar mi rostro en su cuello e inhalar profundamente. Podía sentir una ola de tranquilidad recorriendo mi cuerpo.
—Está bien —contesté con sinceridad.
No pude evitar que no había mencionado nada de nuestra relación a largo plazo, así que me propuse tener cuidado cuando de no mencionar algo remotamente cercano a un futuro junto o alguna cosa que cambiara el estatus de nuestra relación a algo más formal. Solamente serían el tiempo y nuestro amor los que le demostraran a Bella que lo nuestro sería duradero.
Webicom estaba a la mitad de una negociación muy importante. Estábamos preparando una maqueta para un posible cliente y de ello dependía que nos contratasen o no, así que la tensión se sentía en el aire (especialmente cuando cada Phil salía a cada hora para "supervisarnos" a todos, lo que para él significa salir de su cueva y recorrer los pasillos lanzando una mirada amenazadora a todos los trabajadores).
Bella y yo sólo volvimos a encontrarnos a la hora del almuerzo. Julie llevaba días fascinada con la relación entre Bella y yo; a pesar de que no solíamos ser excesivamente cariñosos frente a otros (mañas de Bella) apenas nos sosteníamos la mirada por largo tiempo hacía que Julie suspirará como si estuviese presenciando la fusión de "Diario de una Pasión, Titanic y Crepúsculo). Rick, por otro lado, se sentía muy decepcionado de que no lo acompañase más tiempo en la soltería. Al terminar de comer fuimos enseguida a nuestros lugares de trabajo y no paramos hasta que se hizo la hora de salida. Podría jurar que todos los trabajadores de la empresa estaban observando con ansias sus relojes, contando cada minuto hasta que finalmente llegaron las seis de la tarde... o tal vez era solamente yo.
Apagué mi computadora, la cual se antojó de ejecutar mil actualizaciones a última hora ("estúpido y eficiente Windows"), tomé mi chaqueta y al salir a pasillo, Bella ya me esperaba de brazos cruzados.
—Tardaste demasiado, Edward ¿Pretendes trabajar horas extras? —preguntó sonriendo.
Mi reloj marcaba 5 minutos después de las seis.
—Por supuesto que no, sólo que me gusta ver a una chica linda esperando por mí.
Salimos del edificio con mi brazo sobre sus hombros.
—¡Hey! ¿Esa no es Amy? —señaló Bella.
A unos metros de distancia estaba Amy, la súper eficaz asistente de Phil, de la mano de nada más y nada menos que Mike.
—No sabía que estaban saliendo —comenté.
—Quizás no estén saliendo, quizás solamente... ¡Oh! —Bella se interrumpió cuando Mike y Amy se dieron un largo y "afectuoso beso".
A pesar de la distancia, se notaba que ese beso tenía demasiada lengua.
—Creo que ya estamos seguros de que están saliendo.
Bella pegó su rostro a mi pecho para contener la risa y deposité un beso en su cabello. En ese momento, Amy volteó hacia nosotros y me dio lo que debe haber sido la mirada más fea que he recibido en mi vida.
—¿Por qué parece que Amy te está lanzando un láser mortal con sus ojos? —preguntó.
—No lo sé. Es... posible que crea que quiero robarle su trabajo —balbuceé.
—¿Por qué creería eso?
—Porque tú estabas ocupada y Phil me adoptó ese día. Sólo olvídalo —Tomé su mano y la halé en dirección al metro.
Justo antes de doblar la esquina, Mike nos llamó y agitó su mano insistentemente en un saludo muy "entusiasta".
—Seguro que Mike la hará cambiar de opinión y ambos estarán saludándote de esa forma en un par de días —bromeó.
—Claro —suspiré—, y así mi más grande deseo se haría realidad.
Esa noche decidimos saltarnos la cena. Tomé unas cuantas fresas y duraznos de la nevera y nos quedamos en mi habitación.
—¿Qué pretendes? —preguntó Bella con picardía en sus ojos.
La tomé por la cintura, uní su cuerpo al mío y acerqué mi boca hasta su oreja para susurrarle mi respuesta:
—Comerte.
Agarré la orilla de su camiseta y la levanté lentamente hasta quitarla por completo, develando el sujetador violeta que resaltaba en su piel. Bella no perdió oportunidad y aprovechó para también sacar mi camiseta del camino. Nos sujetamos el uno al otro para quitarnos los zapatos y las medias entre risas. Ella desabrochó mi pantalón y me lo quité con prisa para luego arrodillarme frente a ella y deprenderla de su pantalón. Desde esa posición pude observar muy de cerca la braga negra con puntos azules que la cubría. Miré en dirección a su rostro, sonreí y arqueé una ceja.
—¡No me gusta la ropa interior combinada! —confirmó ella respondiendo a mi sonrisa pero a la vez luciendo un poco avergonzada.
—A mí tampoco —aseguré. El color de su ropa era lo que menos me importaba, especialmente porque no la tendría puesta por mucho tiempo.
Cuando quedamos completamente desnudos, le indiqué que se recostara de espaldas sobre mi cama.
—Uhm... Edward... no sé con qué clase de chica has estado, pero yo no hago esas cosas —bromeó—. Esa abertura es de salida solamente.
—No me refiero a... espera —pausé y la miré entornando los ojos y dándole una media sonrisa— ¿Estas segura?
—¿QUÉ? —rió a carcajadas.
—¡No me refería a nada de eso, mal pensada! —insistí.
Me quedé de pie detrás de ella, apreté su trasero con un poco de fuerza y luego presioné mis dedos en su espalda baja para convencerla de que se acostara. Cuando lo hizo, acaricié su piel desde la base de su cuello hasta los talones, para luego tomar varias fresas, varios duraznos, picarlos y colocar pequeños trozos a lo largo de su espalda, el dorso de sus piernas y un trozo en cada mejilla de su trasero.
Ver mi obra de arte culinaria era casi un poema, tenía muchas ganas de tomarle una foto justo así, pero más ganas aun de devorar cada una de esas frutas. Comencé desde la parte superior de su espalda y fui comiendo poco a poco cada trozo. Me aseguré de comer lentamente, dejando que mi lengua hiciera el mayor contacto posible sobre su piel en forma de besos largos y húmedos. Cuando mastiqué las fresas sobre sus caderas, Bella emitía deliciosos gemidos que me aceleraba por dentro y me dificultaba seguir con tanta paciencia. Noté que una gota de jugo resbalaba por su piel hacia el costado de su cadera, así que la lamí por completo y me gané un excitante y largo gemido de su parte.
A duras penas pude terminar con cada una de las frutas y, apenas lo hice, Bella se volteó con prisa, me sujetó por los hombros y me recostó sobre la cama.
—Mi turno —sonrió y se subió sobre mi pecho a horcajadas.
Ella me hizo exactamente lo que yo había hecho con ella, excepto que lo hizo con la parte frontal de mi cuerpo; sentir su lengua sobre mi pecho, mi abdomen, mis piernas... era mi nueva actividad favorita. Finalmente, Bella tomó un condón de mi mesa de noche y me introdujo en ella; nos movimos sensualmente hasta que nuestras respiraciones no eran más que jadeos, hasta que las palabras se quedaron cortas para describir ese momento.
Esa vez, ambos terminamos la noche entre suspiros y promesas de más.
...
¡Bien! :) Aquí algunas curiosidades sobre esta historia que han estado leyendo continuamente
...
Como quizás se dieron cuenta (o no) todos los títulos de capítulos anteriores comenzaban con "El Amor y..." sin embargo, este se llama "Las Concepciones del Amor" porque esta fue mi idea central al crear esta historia. Conozco muchas personas que se quejan de "no poder encontrar el amor" pero creo que una pregunta importante allí es "¿Qué clase de amor estás buscando?"
Edward no había tenido suerte en el amor porque estaba buscando su definición de "perfección" pero la perfección no existe. Si yo les diera un vistazo a la relación de Bella y él en un futuro, créanme que también discutirían de vez en cuando porque eso sucede. Solamente cuando él comprende que ese amor que buscaba no existe, es que se abre a realmente encontrar a alguien y, como pueden ver, muchas veces la definición que tenemos del amor la traemos inculcada desde pequeños.
Esta historia se divide en un antes y un después. El antes lo representa la relación con Ángela, que no funcionó porque Edward quería el ideal que ella debía cumplir y no realmente a ella (muchas insultaban a Angela y las comprendo jajajaj a mi también me gusta Edward con Bella FOREVER XD pero apartando eso, ella no era mala. Hablachenta, fiestera y un poco dominante pero todos tenemos defectos y es entendible). El después viene con Bella, en base a lo que Esme ya explicó. Es por eso que me dediqué a desarrollar la historia con Angela al principio.
Finalmente me despido con las palabras de Esme:
"Enamórate, Edward, enamórate con todo el corazón; Pero recuerda que ese corazón es tu posesión más preciada. Procura conocer lo mejor posible a la persona que dejes entrar, mantente junto a ella siempre y cuando sepa obsequiarte más alegrías que tristezas. El hecho de que esté en tu corazón y su presencia te haga feliz, no significa que sea tu dueña, tus decisiones siempre serán sólo tuyas. Si algún día te percatas de que esa persona ya no habita en tí de la misma forma y decides dejarla ir, recuérdala con amor. Si encuentras a alguien que merece tu esfuerzo, trabaja por ella y la felicidad de ambos. Sin embargo, recuerda: El amor no sólo se comparte en pareja sino también en familia y amigos; siempre tendrás amor y siempre serás un ser humano completo"
Es un placer compartir lo que escribo con personas como tú.
¿Me obsequiarías tu opinión?
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