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Disclaimer: Los nombres de los personajes de Twilight (y su trama como tal) es de la sra. Meyer, todo lo que se ha escrito en esta historia en cuanto a trama es de mi sola autoría y propiedad. Se prohíbe su reproducción y/o utilización sin mi previa autorización ya que eso sería... un delito
"El amor se construye en la duración, a través de fracasos y éxitos"
-Jesus Galdeano
CAPÍTULO 19
EPÍLOGO
Es Amor... O Algo Así
1 año después
EPOV
Isabella Marie Swan, es una mujer de detalles. Claro; es simpática, amable, excelente diseñadora gráfica y muy buena en las máquinas de Pinball y videojuegos antiguos. Sin embargo, también es muchas otras cosas, como por ejemplo: quisquillosa. En todo a lo concerniente a comida, es la persona más difícil de complacer en este mundo, todo tiene que prepararlo ella o pasar por sus estrictos estándares de limpieza en la preparación ¿Prepararle una comida sorpresa? Sería el peor error que podría cometer jamás, lo sé porque ya lo hice y, no hace falta agregar que tuve que guardarla toda y sentarme a ver como ella, preparaba la comida desde cero. Simplemente porque mucho de lo que yo había hecho, venía de varios restaurantes que ella desconocía.
Aparte de quisquillosa, también seguía siendo una aficionada a la goma de mascar. Sólo diré que a veces; puede ser un poco difícil concentrarse, cuando todo lo que escuchas es el constante "¡Plop!" de los globos de goma al explotar porque, aparentemente, "así es como ella se concentra" (sí, esas son comillas con los dedos y no, no tuve que aplastarle los dedos a nadie porque finalmente, logré superar mi aversión al gesto. En cuanto las personas a mí alrededor, dejaron de molestarme con ellas).
Aparte de todo eso, también era un tanto esquiva en lo que hablar de sentimientos se refería; con la costumbre de siempre dejar restos de pasta dental en mi lavamanos y experta para quitarme el mando del televisor y así, sintonizar cualquiera de sus series favoritas. Con todo este compendio de cosas, es fácil descifrar que Isabella Swan ciertamente, está muy lejos de ser perfecta.
¿Qué es lo más impresionante de todo esto?
Que aun así, encuentra la forma de ser amable, cariñosa, graciosa, responsable, creativa y lucir sumamente apetitosa; con vestidos ajustados. Tanto con cualidades como con defectos, Bella Swan, era la única mujer con quien querría estar.
32 horas antes de la boda
11:30 am
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Mis notificaciones de Facebook ya no me sorprendían en lo absoluto, desde que mamá se registró por primera vez. A pesar de nuestro esfuerzo colectivo por mantener a Esme en una burbuja, ella fue poco a poco, conociendo cada una de las redes sociales más populares. Logré pasar dos semanas evitando su solicitud de amistad en Facebook, hasta que recibí un muy extenso y conmovedor mensaje de su parte: preguntándome qué le estaba ocultando a la mujer que me gestó en su vientre nueve meses y quien soportó nueve horas con dolores de parto para traerme al mundo. No hace falta agregar que, la acepté de inmediato y prolongué mis visitas un par de horas más, durante varias semanas.
Guardé el celular en mi bolsillo para terminar de ponerme los zapatos y salí de mi habitación hacia la sala. Mi madre se encontraba allí, fotografiando todas y cada una de las decoraciones que cubrían cada superficie del lugar (incluyendo flores artificiales, centros de mesa, recuerdos y unas cosas de plástico que, no tenía idea de qué eran; pero que habían estado inundando mi apartamento en un fuerte olor a rosas, durante 4 días), seguramente para cargarlas a su reciente cuenta en Instagram.
—Esta boda será hashtag genial, hashtag hermosa —dijo mi madre, con una enorme sonrisa. Por alguna razón, había tomado la costumbre de agregar un "#" incluso cuando no estaba escribiendo, sino sólo hablando en voz alta—. Hashtag madre orgullosa.
Me paré a su lado y, de la forma más gentil posible, le dije:
—Mamá, creo que ya tienes que dejar de tomar tantas fotos a todo, ¿no te parece?
Ella me miró con desdén por un segundo para luego, volver su atención a la pantalla de su celular; moviendo los dedos con mucha más agilidad que antes, gracias a toda la práctica que había tenido. Al asomarme sobre su hombro, observé que salía de Instagram para entrar en Twitter.
Mi hijo menor está siendo todo un #Aguafiestas porque está #VerdeDeLaEnvidia. Aún te amo
"Oh, por Dios", me lamenté internamente "#Trágame tierra".
—Listo —dijo mi madre. Guardó su celular y me regaló una dulce sonrisa.
En ese momento llegó Emmett, quien sólo pasaba para buscar a mamá; ya que ella era su acompañante designada para todas sus ''diligencias pre-boda'', de última hora. Mamá se excusó para ir a buscar su cartera y Emmett, se acercó a mí con una tonta sonrisa en la cara.
—¿Qué? —pregunté.
—Un pajarito azul, me dijo que estás siendo un hashtag aguafiestas —rió.
Rodé mis ojos y me dirigí a la cocina a prepararme algo de comer. Cuando mamá y Emmett salieron, Jasper, Alice y Bella hicieron su entrada, con las manos cargadas de bolsas llenas de cosas de boda que ya ni siquiera, quería saber qué eran.
Bella se acercó hasta mí para darme un beso; mientras que Alice y Jasper se lanzaron en el sofá, extendiendo sus piernas el uno sobre el otro.
—¡Estoy exhausta! —exclamó Alice, con la mano sobre su frente.
Jasper no respondió, pero tenía los ojos cerrados.
—Te dije que no usaras tacones hoy —agregó Bella y extendió su pie en dirección de Alice para mostrar sus zapatos tenis.
—Se suponía que sólo eran un par de diligencias, eso fue lo que dijo Rosalie —Se defendió Alice.
Me senté un taburete y atraje a Bella conmigo, hasta sentarla sobre mis piernas.
—Llevo un año entero, conociendo la verdadera cara de Rosalie Hale —explicó Bella, con una amplia sonrisa—. Es más sigilosa que un gato. Te dice "un par de diligencias" y terminan siendo diez. Dice: "sólo prueba un par de pasteles, Bella" ¡Y terminan siendo quince!
Sí, Bella aún no superaba el tortuoso día lleno de pastel y; en los cumpleaños, un par de bocados se habían vuelto más que suficientes.
—¿Cómo es que yo no sabía eso? —preguntó Alice.
—Porque es sigilosa como un gato. Estoy segura que es igual en la corte; acusa al culpable por un par de cargos sencillos y luego ¡BAM! 20 años de prisión.
Alice entornó sus ojos, se quedó pensativa durante algunos segundos y murmuró quedamente —Esa mujer será juez en poco tiempo.
Jasper abrió los ojos y atrajo la atención de Alice, preguntándole por algo de su familia. Así que aproveché de enganchar mis dedos en las hebillas del pantalón de Bella, para sacudirla un poco y hacer que me viera. Cuando su mirada conectó con la mía, recordé aquella fría noche en que me besó por primera vez. Me incliné hacia ella, dejando un suave beso en la mejilla como tantas veces lo hice cuando, todavía no se decidía a darme una oportunidad; pero esta vez, ella no perdió tiempo para tomar mi rostro entre sus manos y unir nuestras bocas.
—Me has hecho falta estos días —susurró Bella, separándose un poco; pero dejando que sus labios, rozaran sobre los míos al hablar.
—Tú también me has hecho falta —repliqué y apreté su cintura, con un poco más de fuerza para darle a entender a lo que me refería.
Su cabeza estaba ligeramente inclinada hacia un lado y, me di cuenta que me estaba observando de forma extraña otra vez, tal como llevaba haciéndolo desde hacía varios días. Su sonrisa había decaído un poco, mas no lucía triste sino reflexiva. Sus labios fruncidos y lo profundo en su mirada, me decían que había algo pasando por su mente.
—¿Qué estás pensando? —pregunté por enésima vez.
Ella sólo sacudió su cabeza y respondió: —Nada.
La misma respuesta que había obtenido antes. Incliné mi rostro y busqué su mirada, cuando intentó apartarse de mí.
—Sabes que puedes decirme —argumenté.
Una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios.
—Edward... eres muy importante para mí, ¿lo sabes? —Afirmé con la cabeza, sintiéndome un poco confundido (aunque halagado) por su comentario— Valoro mucho nuestra relación y me fascina estar contigo.
Tomó un mechón largo de mi cabello y lo enrolló entre sus dedos con dulzura.
—Tú también eres muy importante para mí Bella. No hay otra persona con quien quiera estar sino contigo —Me aseguré de verla a los ojos, tratando de hacerla sentir la verdad en mis palabras, mientras acariciaba la piel bajo la orilla inferior de su blusa. Era tan extraño que me hablara de esa forma, porque generalmente hablaba muy poco acerca de sus sentimientos. La última conversación de ese estilo que habíamos tenido había sido... hace alrededor de un año, cuando confirmamos oficialmente que teníamos una relación— Bella... yo...
Me detuve, quería decir algo que... podría ser normal decir en ese momento; no obstante, también sabía que en ocasiones, Bella podía fácilmente escaparse de la norma.
—¿Tu qué? —preguntó ella, incitándome a continuar.
—Te quiero mucho, Bella —sonreí. Me incliné y le di un suave beso en sus labios.
Cuando me separé, Bella mostró una sonrisa que no llegó del todo a sus ojos y, por alguna razón que yo desconocía, sacudió un hombro y giró su cuerpo en dirección a nuestros amigos. Estaba a punto de preguntarle otra vez si le sucedía algo, cuando escuché a alguien aclararse la garganta.
—Disculpen la interrupción, chicos —dijo Jasper, luciendo un tanto incómodo—. Bella, ¿vas a acompañarme al estudio fotográfico o estás muy cansada?
—Estoy bien, vamos —respondió rápidamente y se apartó de mí.
Jasper se levantó del sofá y ambos se dirigían a la puerta; así que tuve que caminar rápido para alcanzar a Bella y darle un abrazo antes de que saliera... sí, prácticamente corriendo del lugar.
—¿Nos vemos esta noche? —susurré en su oído.
—Aquí estaré —respondió.
Me dio un beso y no me dio la impresión de que estuviese enojada; sin embargo, sabía que había algo extraño. Cuando la puerta se cerró tras ellos, di media vuelta para dirigirme a mi habitación y revisar algo en mi computador, en cuanto noté a Alice que continuaba sentada en el sofá, observándome con una pequeña sonrisa en sus labios y moviendo su cabeza lentamente en señal de negación.
—Tan ciego como siempre, ¿cierto?
—¿De qué estas hablando?
—Edward, ven, siéntate conmigo —pidió y dio unas palmadas sobre el sofá, para indicarme el lugar.
—¿Cuánto tiempo llevas con Bella? —preguntó entornando los ojos.
—Como un año.
—¿Y cómo dirías que ha avanzado su relación?
—Pues... muy bien... creo... ¿no?
Mi respuesta era confusa, incluso para mí; pero francamente el interrogatorio de Alice, me estaba incomodando.
—Tu relación con Bella ha avanzado, ¿cierto? —insistió.
No tenía idea de lo que estaba hablando. ¿Acaso me estaba preguntando por mi vida sexual? No creo que a Jasper le gustase eso, inclusive me sorprendió que me haya dejado solo con Alice.
—Pues si... hemos hecho... cosas.
—¡Edward! —Ni siquiera pude verlo venir; pero definitivamente, logré sentir el impacto del cojín contra mi cara— No seas el típico hombre ¿Cómo vas a creer que te estoy preguntando por el sexo? ¡Soy mujer! ¡Estoy hablando del plano emocional!
—¡Oh! —reí— Lo siento. Sigo sin entender muy bien a qué te refieres.
Mi amiga se quedó en silencio unos segundos, esbozando una pequeña sonrisa, como maquinando su próxima acción.
—Yo creo que Bella, quiere que le digas que la amas.
Fue mi turno para guardar silencio y, posteriormente, soltar una carcajada.
—¡No lo creo! —dije entre risas.
—¿Qué tiene de raro? Es completamente normal —argumentó Alice.
—¿Y quién te dijo que Bella era normal?
Pobrecita, no era su culpa haberse equivocado, solía suceder.
—Di todo lo que quieras; sin embargo, Bella es mujer y pude verlo en su forma de actuar. Definitivamente, quiere que tomen ese paso.
—Supongamos que es cierto y que Bella quiere que... —pausé brevemente para soltar una risa— que le diga que la amo. Ella también podría decírmelo, ¿no crees?
—¿En serio? ¿Bella dando el primer paso en la relación? Creo que ahora es mi turno para reírme en tu cara —sonrió.
—Alice, tú recuerdas lo que yo tuve que hacer para que Bella, no saliera huyendo al principio —Me incliné hacia ella y la vi directamente a los ojos para que entendiera mi punto—. Yo no puedo...
—¿Es amor? —preguntó de repente. Permanecí en silencio— Edward, es amor ¿cierto? —Me quedé en silencio nuevamente— ¡Oh, por dios! ¡Edward! ES AMOR ¿CIERTO? —Exclamó casi gritando.
—¡Cálmate, Alice!
Cuando habló nuevamente, lo hizo mucho más bajo —¿Es amor?
Asentí con mi cabeza para después responder —Algo así.
—¿QUÉ? —Otra vez con los gritos— ¿Cómo es posible que hayas dicho esa palabra tantas veces en el pasado y ahora que realmente se ve que tienes algo especial no puedes ni repetirla? ¿Qué diablos te sucede, Edward?
—¡Es precisamente por eso, Alice! —grité de vuelta con ímpetu y ahínco— ¡Lo he dicho demasiado y me di cuenta que en realidad vale una mierda como lo llamemos! ¡Amor, ágape, gusto, química, todo vale mierda! ¡Lo que importa es lo que siento por ella y lo que ella siente por mí!
Hablé tan rápido y tan alto que mi respiración se entrecortaba y mi corazón latía con fuerza.
La expresión de sorpresa en el rostro de Alice se fue disipando, dando lugar a una pequeña y suave sonrisa.
—Entonces la amas.
Di un profundo suspiro y respondí con sinceridad —Sí.
—Entonces, sí puedes —replicó con simpleza.
—Si no me responde...
—Estarás satisfecho por haberle dicho la verdad.
—Si le provoca salir corriendo...
—Te asegurarás de tranquilizarla para que no se sienta rara y vuelvan a lo de siempre.
—Vaya... realmente lo has pensado, ¿no? —cuestioné asombrado.
—Esta situación lleva más tiempo de lo que crees —Alice se puso de pie y tomó su bolso—. Tengo que irme, necesito llegar a mi casa urgentemente, si realmente quiero acompañarlos esta noche.
Depositó un beso en mi mejilla y se dirigió a la puerta. Justo antes de salir, se giró hacia mí una vez más.
—Edward —llamó—, recuerda... las chicas hablan —Me guiñó un ojo y cerró la puerta tras ella.
Como si eso me aclarara las cosas.
—¿Puedes por favor recordarme otra vez, por qué se te ocurrió la brillante idea de meter 15 personas en nuestro pequeño apartamento? —Le pregunté a Emmett, mientras observábamos a los invitados hablando y riendo.
—No es tan pequeño —respondió.
—Cierto... porque sólo dejaste 5 sillas para 15 personas.
Ambos soltamos una carcajada y brindamos con nuestras copas.
—Hola cuñado —sonrió Rosalie, dándome aproximadamente, el séptimo abrazo de la noche. Se veía hermosa con su vestido lavanda; no obstante, había algo en su sonrisa que la hacía lucir radiante.
—Hola de nuevo cuñada... —Estaba a punto de decir algo más, cuando vi a Bella a unos cuantos metros de mí, había estado pendiente de su llegada; sin embargo, al parecer ella me había ganado—. Permiso.
Me abrí paso entre la gente y finalmente llegué hasta Bella y la envolví en un abrazo. Llevaba un vestido verde un poco ceñido; muy parecido al que le había visto hace tanto tiempo, en la fiesta anual de la oficina.
—Estás preciosa —susurré en su oído, mientras me separaba de ella para ver su rostro.
Esa vez, su sonrisa fue más cálida.
—Tú tampoco te ves mal esta noche.
Coloqué mi mano en su mejilla y ella suspiró. A veces deseaba poder...
—¡Bella! —gritó Esme a la distancia— ¿Puedes ayudarnos por favor?
Ella asintió rápidamente y segundos después se había esfumado, mi mano aún colgaba en el aire.
Irónicamente; aunque no había demasiado espacio, la noche pasó con varios de nosotros caminando de un lado a otro, llevando y trayendo bocadillos, bandejas y copas de vino. Los padres y amigos de Rosalie estaban encantados, solamente querían un lugar donde disfrutar un rato más con los chicos... preferiblemente; un lugar que estuviese en una zona céntrica y fuese gratis.
Todo debía acabarse antes de la media noche, porque según Rosalie "el novio no puede ver a la novia antes de la boda". Así que a las 11:30pm, Emmett hizo resonar un tenedor contra el cristal de su copa.
—Buenas noches amigos, familia. Quiero agradecerles a todos por venir a compartir conmigo y mi hermosa futura esposa —Se giró hacia Rosalie, quien estaba a su lado y tomó su mano. Ambos compartían la misma gran sonrisa— Rosalie, gracias por ayudarme a ser mejor persona y por apoyarme cuando te necesito. Te amo y es un placer poder decírtelo todos los días ¡Salud!
Todos sonamos nuestras copas y en la otra esquina de la sala, vi a Bella secando disimuladamente, una lágrima de la comisura de su ojo. Todos comenzaron a repartir abrazos para los futuros novios y, cuando quise buscar a Bella nuevamente, no podía encontrarla. Veinte minutos después, mi sala comenzó a disiparse pero Bella, todavía no aparecía. Me asomé en la cocina, donde se encontraban la prima de Rosalie, Carmen y mi madre guardando todas las copas.
—¿Han visto a Bella?
—Vi que entro en el baño hace un rato —respondió Carmen.
Me dirigí hacia allá y, efectivamente, la puerta estaba cerrada. Di tres toques a la puerta, con mis nudillos.
—Bella, ¿estás bien?
No hubo respuesta.
Toqué nuevamente la puerta.
—Bella... escucha, sé que algo te ha estado pasando últimamente y, puedes hablar conmigo. Tengo algo que decirte, ¿está bien? Te quiero tanto —Di dos toques más a la puerta—, de verdad creo que...
En ese momento, la puerta se abrió y, en lugar de ver a Bella, me encontré con una mujer mayor, con cabello rubio muy claro y un elegante traje color crema.
—¡Señora Hale!
—¡Edward! —exclamó colocando sus manos en mis hombros y dándome una divertida sonrisa— Yo también te quiero, querido; sin embargo, que sepas que te veo sólo como amigo. No creo que al señor Hale, le gustaría mucho de otra forma —Me guiñó un ojo.
Me sentía tan avergonzado.
—Discúlpeme, de verdad, me confundí por completo, creí que...
—Creíste que era tu novia, no te preocupes. Pero si pensabas decirle te amo, a través de la puerta del baño, me alegra mucho haber sido yo y no ella para poder ahorrarte ese momento. Ninguna mujer quiere que le digan semejante cosa tan importante, mientras está haciendo del 1, ¿entiendes? —Soltó una carcajada y codeó suavemente mi costado.
Con toda la fuerza que pude acumular, le dirigí una sonrisa hasta que la pobre se apiadó de mí y me dejó solo. Estaba seguro que sería "tan divertido" escuchar a Rosalie, burlarse de este episodio más adelante.
Suspiré profundamente y finalmente me di por vencido, haciéndome a la idea de que Bella se había marchado sin despedirse y no la vería hasta el día siguiente en la boda.
Entré a mi habitación con la chaqueta a medio quitar y me sorprendí, cuando vi a Bella sentada en mi cama, sus manos recogidas en su regazo. Cuando salí de mi asombro, terminé de quitarme la chaqueta lentamente, cerré la puerta y me senté a su lado. Bella se veía extrañamente nerviosa.
—Necesito decirte algo —anunció con su mirada fija en su regazo.
Sus palabras, sonaban demasiado similares a una sentencia final, podía llevar un resultado positivo o negativo; pero definitivamente, no quise arriesgarme. Es como saltar en paracaídas; si de todos modos vas a caer, más te vale correr y saltar con todas tus ganas.
—Edward, yo...
—Te amo
Lo dije. Era la verdad.
—¿Qué? —Su mirada finalmente, conectó con la mía y, pude notar que sus ojos estaban muy abiertos.
—Te amo, Bella. Lo sabía desde hace un tiempo, pero no quería espantarte. Si no quieres decirlo, no tienes que hacerlo. Sólo quería que supieras que me encanta estar contigo y que te amo.
Me di cuenta de que había hablado demasiado cuando, al terminar, tuve que inhalar todo el aire que había perdido. Sus ojos aún no habían recuperado su tamaño normal, supuse que esa sería mi señal para (en palabras de Alice) tranquilizarla. Así que le di un fuerte abrazo y olisqué su cuello como sabía que le gustaba, porque siempre la hacía reír y esa vez no fue la excepción.
—¿Qué haces? —preguntó entre risas y encogiendo sus hombros para poder separarse de mí y verme.
—Mujer, hueles a tocineta y se me está haciendo agua la boca —expliqué. Era cierto.
—¡Dimos un montón de bocadillos, durante toda la noche! —argumentó sonriendo.
—¿Viste el tamaño de esos bocadillos? ¡Eran como mi uña del dedo meñique! Prácticamente, puse uno en cada muela y no me llené en lo absoluto.
También era cierto.
—Pues lástima —Me sacó su lengua, juguetonamente.
—No lo creo. Esta es mi pregunta: ¿por qué hueles a tocineta, si no se repartió nada que tuviese tocineta? —enarqué una ceja.
Rodó sus ojos y noté que luchaba por contener su sonrisa —Es posible que tu madre y yo te hayamos cocinado algo y lo hayamos guardado en el microondas porque sabíamos muy bien, lo glotón que eres.
Mis oídos (y mi estómago) entraron en estado de alerta y tomé la mano de Bella para ponernos de pie rápidamente.
—¿Y qué estamos esperando? ¡Es hora de cenar!
Bella soltó una carcajada y cuando estuve a punto de tomar el pomo de la puerta en mi mano, la sentí halar la manga de mi camisa, para que volteara hacia ella.
—Edward...
—¿Qué pasa? —sonreí.
Ella hizo una pausa antes de hablar y esbozó una gran y dulce sonrisa —Yo también te amo. Gracias por decirlo primero.
Por un momento, estuve genuinamente sorprendido de escuchar sus palabras. Dejé caer la mano que todavía tenía en el aire y, anclé ambos en su cintura para halarla hacia mí y estar tan unido a ella como fuese posible. Sus labios me buscaban con ansias y emoción, igual que los míos a ella.
—Te amo —murmuré sobre sus labios.
—Yo también te amo —replicó.
Está de más decir que la tocineta y mi cena, quedaron completamente olvidados... al menos por unas cuantas horas.
Hora cero
7:30pm
Al día siguiente, todos estábamos ocupados encargándonos de algo, éramos como una máquina bien aceitada y con eso; quiero decir que Esme, nos había coordinado a todos y nos vigilaba como halcón. A las 7:30pm en punto Rosalie, hacía su camino por el altar con un largo vestido blanco lleno de piedras y los ojos abnegados en lágrimas.
Bella, con su vestido color lavanda hasta los pies, me observaba con una sonrisa que combinaba con la mía, mientras escuchábamos a mi hermano y su novia expresar sus votos. La boda fue hermosa y sé con seguridad que, a pesar de algunos imprevistos temporales, todo salió como debía. A las 7:35pm, Bella y yo nos tomamos nuevamente del brazo para salir del salón, tras Rosalie y Emmett para luego dirigirnos a la recepción.
—Todo quedó precioso —dijo Bella, mientras caminábamos.
—La verdad es que sí —comenté extrañado—. Creo que no me lo esperaba.
—Con la habilidad organizativa de tu madre y la de Rosalie, yo estaba absolutamente segura de que todo saldría bien —sonrió.
Cuando llegamos a la salida, casi todas las personas se habían ido hacia sus autos. Antes de que Bella pudiese dar un paso más, puse mi mano en su cintura y la detuve.
—Hey —murmuré suavemente. Sacudí mi hombro en dirección al lugar de la boda— ¿Alguna vez has pensado en...? ¿Te gustaría que nosotros...?
Al mirarla a los ojos, pude notar fácilmente como el pánico comenzaba a reflejarse y a adueñarse de ella, poco a poco.
—Edward —farfulló, con su respiración agitada y también sacudió su hombro hacia la misma dirección—, no estarás...
Solté una carcajada y la envolví en un fuerte abrazo ¡Esa era la Bella que yo conocía!
—¡Claro que no! ¡Es una broma! —Pude sentir como la tensión salía de su cuerpo y se relajaba. No pude resistirme y acerqué a mis labios hacia su oído para luego susurrar— Más o menos.
Al instante, su cuerpo volvió a tensarse y se apartó de mí para detallar mi rostro. Supuse que mi sonrisa me había delatado finalmente, porque volvió a sonreír y me dio un golpe (bastante fuerte, debo agregar) en el hombro.
—¡Basta! ¡Me vas a marear con todo esto y todavía tenemos que bailar en la recepción! Tu cuñada me matará, si no estoy presente.
Luciendo alegre y hermosa, tomó un costado de su vestido para apartarlo de sus pies, dio media vuelta y retomó el camino hacia donde un auto nos esperaba para llevarnos a la fiesta.
Me quedé allí, observando el movimiento de sus caderas y la silueta de su cuerpo al moverse. Finalmente, giró su cuerpo hacia mí y extendió su mano en mi dirección.
—¿Vienes conmigo?
¿Acaso tenía que pensar en la respuesta a esa pregunta? Por supuesto que no. La sonrisa que vi en su rostro, no era como ninguna que hubiese visto en ella, antes de que nuestra relación superara la amistad.
—Por supuesto que sí —respondí con confianza.
No pude evitar agradecer mentalmente, por esta imperfecta y maravillosa mujer.
...
...
Ruedan los créditos
jajaja
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Como siempre, ha sido un gran placer escribir y compartir esto contigo.
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