Disclaimer: algunos personajes y lugares pertenecen a JK Rowling y la Warner, la idea del fiction es MIA…y pobre de aquel que la intente plagiar.
Advertencias: Contenido Slash de principio a fin. Y más adelante Rating MA (sexo explicito, a mi manera ;)).
Serie de viñetas Drarry basadas en el universo de mi long Fic: I.D.F, puede contener Spoilers, pero son eventos previos a la historia. Aun así deben leer bajo su propio riesgo, advierto que todas las referencias a personajes y datos cronológicos son referentes a I.D.F no a los libros ni películas. Todas las diferencias que pudiese haber entre lo planteado en I.D.F con el esquema temporal (fechas, años, edades de los personajes, etc.) son ediciones que hago y replanteo a conciencia. Estoy sujeta a errores humanos, recuérdenlo.
"Destino, oscuro y todopoderoso, anuda sus hilos. Por su voluntad, los elementos más heterogéneos se unen de repente para formar un todo imprevisible. ¿Qué son los hombres sino los fútiles trebejos que desplaza a su antojo?"
El Domino de R. 01 La Pasión según Satán
Jacques Sadoul
I.D.F -El Origen
Volumen #1 de la serie "Momentos perdidos"
Capitulo #3 Negación
Siete días…
Habían pasado siete días desde que eso pasó y Harry aun sentía vértigo.
Desde que comenzarán, Draco y él, a tomar la costumbre de salir por unas cervezas luego de los Entrenamientos, Harry sentía que había entrado en una vertiginosa vorágine donde le costaba, cada vez más y más, ocultar lo que sentía por el rubio, donde cada día descubría algo nuevo de él que le deslumbraba y fascinaba, que aumentaba su obsesión. Cada día era una tortura.
Una tortura que le hacía feliz.
Porque, el milagroso hecho de haber llegado a una especie de acuerdo amistoso con Draco, donde si peleaban, lo hacían en un contexto en el que ambos sabían no era en serio o, no peleaban en lo absoluto, era algo… inquietante. Un acuerdo amistoso donde Harry había encontrado refugio para ocultar y depositar sus pesadillas y donde se sentía de nuevo cómodo al hablar y confiarle su vida a una persona, tan cómodo como no lo hacía desde los últimos meses en Hogwarts, en aquellos días en los que amanecía gritando, sollozando o con el corazón acelerado por sus pesadillas y Hermione estaba a su lado para hacerle sentir en paz de nuevo…
Toda la situación le hacía sentir una esperanza vaga y traicionera en el fondo de su alma que Harry se esforzaba por catapultar. Era una amistad, nada más y debía estar feliz y satisfecho con lo que le daba Draco, con la oportunidad de ser más que enemigos. De conocerse.
Y lo había intentado, en serio. Había intentado con denuedo el mantener una amistad sana, sin ningún tipo de intensiones más allá de conversaciones y apoyo: camadería. Pero entonces…Draco lo había besado y Harry ya no tenía ni la más remota idea de cómo controlarse.
Esa noche, la del beso, ambos habían decidido cambiar su habitual pub de segunda donde llevaban meses yendo a hablar más por la comodidad y la privacidad que por el lujo del lugar, y decidieron adentrarse a un nuevo local que le habían recomendado al rubio y que estaba un poco más lejos del Ministerio. El lugar era muy sofisticado, con luces de neón brillando por todos lados y música estridente que retumbo en sus oídos como una cascada de agua fría. Estaba dotado de varias sillas de patas altas que rodeaban algunos mesones largos donde unas exuberantes mujeres danzaban con lentitud y sensualidad, cubiertas todas ellas con unas minúsculas prendas que cubrían solo lo esencial.
Ambos se miraron, algo incómodos pero a la vez, demasiado orgullosos y sin atreverse a decir primero que preferían estar en un sitio más cómodo, silencioso y tranquilo.
Solos para poder hablar, claro.
-¿Quién diablos te recomendó este lugar Draco?- preguntó Harry a bocarrajo, sin poder evitarlo; Draco sonrió solo un poco y de medio lado antes de responder:
-Jack…
-Bueno, debí suponerlo- Draco alzó una ceja sin dejar de sonreír.
-¿Celoso, Harry?- éste bufó, sin responder.
Mientras duraron allí; de pie en la entrada y observándose lo más fijamente que podían a través de las brillantes luces de neón, Harry sintió que se adentraba a un terreno más accidentado y desconocido en cuanto a lo que fuera que pasaba con Draco.
Una mujer, rubia y despampanante, se acerco a los indecisos jóvenes que no pasaban de los pocos metros de la puerta metálica y los tomó a cada uno por un brazo adentrándolos con coquetería y eficiencia al lugar. Draco y Harry se dejaron arrastrar y sentar en un par de asientos algo alejados donde una mujer castaña bailaba meneando su larga cabellera rizada. Harry la vio y sintió un escalofrío indiscutiblemente placentero que bajó y se asentó en sus genitales velozmente.
Aquella mujer se parecía demasiado a Hermione.
Pasaron las horas, pasaron los tragos. Harry y Draco se encontraban con un estado anímico bastante desinhibido, con el alcohol subido al cerebro, la música neutralizando efectivamente sus neuronas y la chica castaña alterando sus hormonas. Fue ella la causante de todo.
Draco había estado callado los últimos quince minutos mientras observaba con el vaso de coñac frente a sus labios, cubriendo en parte su expresión, el como la chica se colocaba casi a horcajadas sobre Harry, trazando movimientos lentos, suaves y candentes que fueron animando visiblemente al moreno. Luego de eso, Draco observó fijamente con una sensación corrosiva en sus entrañas que quiso adjudicar al licor, como la chica acariciaba sin intensión alguna de disimular, el bulto en los pantalones de éste
Fue cuando Harry se encontró gimiendo y Draco, a su vez, gruñendo.
Cuando Harry se dio cuenta, ya Draco había dejado sobre la mesa un fajo de billetes para pagar la cuenta y salido del local.
Harry recuerda con claridad, como al notar la ausencia del rubio, se quitó a la chica de encima y salió en su búsqueda. Lo que no recuerda muy claro es lo que le dijera cuando lo encontró mirando hacia Támesis a dos calles del bar.
Lo que su mente evoca es algo confuso…:
-¡Draco! ¡Espera! – gritó Harry con resuello, llegando casi sin aliento a un lado del rubio. Éste se encontraba ensimismado mirando las luces de la ciudad reflejadas sobre la superficie acuífera. Draco no respondió, solo resopló botando vaho por entre sus labios, saboreando los residuos del coñac- ¿Qué…?- Harry le miró a la cara y tragó grueso antes de terminar de preguntar-¿Qué sucedió? ¿Por qué te fuiste así?
-¿Así como, Potter?- preguntó Draco, fríamente. Harry se encogió un poco en su lugar.
-Pues…molesto. Así como estás. – se explicó Harry, atropelladamente y sintiendo la pesadez del alcohol ralentizando su lengua. Draco se giró solo un poco hacia el, mirándolo fijamente.
-¿Y como sabes que estoy molesto?- Harry se encogió de hombros.-El ruido me molesta, simplemente…no quería seguir allí. Es todo. Ya puedes regresar con tu bailarina.- ordenó con voz fría y seca. Harry, aun medio ebrio, fue capaz de sonreír y unir algunos cabos antes de decir.
-¿Celoso, Draco?-
No lo hizo por burla, no lo dijo por maldad. Simplemente era lo que quería y debía decir en aquel momento. Las palabras se habían conjurado en sus labios como un hechizo pagano prohibido y Harry, aun conciente de que no era muy buena idea, las dejó salir.
Draco se quedo estático y Harry temió por unos segundos que éste tomara sus palabras como una ofensa demasiado ultrajante y le tomara por el cuello de su camisa y lo lanzara de cabeza al Tamesis. Divagó unos segundos en la posibilidad, recordando que no sabía nadar muy bien, pensando que el agua estaba muy sucia…
Y Draco lo besó.
No un beso "beso". Estrelló sus labios contra los de Harry con brusquedad, chocando sus cuerpos y presionando sus labios con algo cercano a la ira. Era, en lugar de un beso: un golpe. Una agresión.
Los labios de Harry gritaron ante la invasión, y su cuerpo tardo siglos en responder, Draco le tomo por el cuello con fuerza manteniéndolo firme, sin mover sus labios, solo presionándolos. Harry alzó sus manos tan solo para aflojar la violencia de aquello y acariciar casi imperceptiblemente la mejilla del rubio quien le soltó como si Harry lo hubiera quemado.
Se miraron a los ojos unos segundos y, en aquel momento, Draco giró sobre si mismo desapareciéndose en un torbellino de confusión.
Harry había regresado a su propio departamento poco después, y esa noche (y casi todas las que le siguieron) las pasó en vela tan solo recordando el contacto de la boca de Draco sobre la suya. Pensando, rumiando infructuosamente en alguna manera de acercarse a él para hablar sobre lo que había sucedido.
Pero Draco lo evitaba como si Harry fuera radioactivo. En todos esos días no había vuelto a cometer ni una sola infracción más y ya no estuvieron obligados a permanecer hasta altas horas entrenando a solas.
Desesperado, Harry hizo lo único que se le ocurrió.
Golpeó a Draco en la nariz en medio del entrenamiento, rompiéndosela; cabría decir y logrando que Wharton se enfureciera con ambos y los dejara hasta pasada la media noche en los Cuarteles.
-¡Draco!- le llamó Harry a la salida de los vestidores. El rubio lucia extremadamente cansado. Llevaba un mono negro atado precariamente en su cintura y una franela sin mangas del mismo color. Harry tuvo que luchar firmemente para no pensar demasiado en ello.- ¿Podríamos hablar?-le preguntó en voz baja. Draco gruñó en respuesta y trató de seguir su camino.- Draco, necesitamos hablar.- demando Harry y fue cuando Draco se le enfrentó.
-¿Hablar? ¿Necesitamos?-le escupió- ¿De qué, Potter? No lo digas como si fueras mi maldita novia, ¿Quieres? no necesitamos hablar nada, porque no paso nada. Estaba muy ebrio ¿Entiendes? Ya olvídalo.
Harry lo miró, frunciendo el ceño.
-Yo…quería…- trató de decir pero Draco lo interrumpió.
-Potter, entiéndelo, no hay nada que hablar al respecto. Yo jamás habría hecho eso estando sobrio… ¿Si? - le dijo con una voz asqueada y una mueca despectiva en su rostro que hizo sentir a Harry una puñalada en su estomago, ofendido. Draco prosiguió- Asúmelo, no hay manera de que yo…- entonces Harry, furioso, lo tomó por el cuello de la franela, interrumpiéndolo y lo empujo contra la pared con brusquedad, golpeando su cabeza con fuerza contra la superficie de concreto. Draco gruñó adolorido y le fulmino con la mirada.- ¿Qué mierda te pasa Potter? ¡Suéltame!
Harry le empujo con más fuerza, zarandeándolo un poco.
Se quedaron estáticos entonces, a tan solo milímetros de separación y respirando el mismo aire.
Draco bajo sus ojos grises algo nerviosos posándolos, tan solo unos segundos, sobre los labios de Harry. Éste lo empujó de nuevo y le espectó.
-Eres un imbecil y un cobarde Malfoy, y lo peor no es eso, sino que también eres un mentiroso- Draco se enojó más aun y susurró.
-Te puedes ir muy a la mierda, Potter…suéltame.- Harry lo apretó con más fuerza, pegando sus cuerpos.
-No, no hasta que tu…
-¡Malfoy! ¡Potter! – ambos dieron un respingo. Harry soltó a Draco y se separó de él a una distancia prudente. El cuerpo le ardía, dividido entre la furia y el deseo que brotaba de él cada vez que estaba cerca de Draco.- ¿De nuevo están peleando? ¿Aun están aquí? – el Entrenador Wharton se acercó a ellos, esperando por una respuesta.
-No, Señor, no peleábamos…solo fue…- Harry titubeo y luego terminó de decir con rencor- Solo fue una equivocación, no volverá a pasar.-pudo sentir el peso de la mirada de Draco sobre él y Harry se sintió entre eufórico y a la vez muy molesto.
-Más les vale- advirtió Wharton- Potter, llegó una lechuza para ti, está arriba en Correos, es de la Srta Granger. –Harry sonrió, sintiendo una alegría inconfundible e ignorando que Draco aun lo miraba fijamente.
-Gracias Señor- dijo Harry y caminó, alejándose de allí, huyendo de Draco y sintiendo su pulso acelerado vertiginosamente. Estaba terriblemente nervioso, sino hubiera llegado Wharton, Harry le hubiera soltado a Draco, estupidamente, todo lo que sentía por él.
"Yo jamás habría hecho eso estando sobrio…"
Harry gruñó, adolorido y sin poder borrar de su cabeza el tono despectivo en la voz de Draco.
N/A: Hola ¿Cómo están queridos? Cuanto tiempo sin vernos. Me disculpo por no haber podido actualizar la semana pasada personalmente. Por suerte tengo a mi hermana del alma que me hizo ese favor para ustedes y pudieron leer aunque mi horario fuera un asco. Gracias sis, love you. Me disculpo también, de nuevo, por no contestar sus comentarios, de verdad lo siento y espero tener tiempo pronto. Pero los he leído y agradezco infinitamente su apoyo que me hace tan feliz y me anima a continuar. Gracias también a todos los que han comenzado a seguir la historia y la han marcado como favorita.^^ un beso para ustedes.
Sobre I.D.F estoy avanzando bastante rápido, con un promedio de un fragmento diario siempre y cuando mi trabajo me lo permita. :/ no desesperen, compensaré la espera.
Esta semana les traigo un capitulo nuevo de "El Origen" como prometí, y ya vemos algo de avance en la relación. ¿Qué les parece? ¿Qué opinan? ¿Verdad que son tontos y perfectos al mismo tiempo?
La dinámica del fic será así, un capitulo Draco, el siguiente Harry, luego Draco…etc. Así que el que sigue le toca a Draco ;) y sé que les parece que están algo cortos, pero recuerden que son Viñetas, y que originalmente era un solo OS muy largo. Así que disfrútenlo, saboréenlo lentamente…
Ya me despido hasta el próximo lunes.
Kisses
IL
