Disclaimer: algunos personajes y lugares pertenecen a JK Rowling y la Warner, la idea del fiction es MIA…y pobre de aquel que la intente plagiar.
Advertencias: Contenido Slash de principio a fin. Rating MA (sexo explicito, a mi manera ;)). Advertencia de posible adicción a posteridad.
Short fic Drarry basado en el universo de mi long Fic: I.D.F, puede contener Spoilers, pero son eventos previos a la historia. Aun así deben leer bajo su propio riesgo, advierto que todas las referencias a personajes y datos cronológicos son referentes a I.D.F no a los libros ni películas. Todas las diferencias que pudiese haber entre lo planteado en I.D.F con el esquema temporal (fechas, años, edades de los personajes, etc.) son ediciones que hago y replanteo a conciencia. Estoy sujeta a errores humanos, recuérdenlo.
N/A: a partir de aquí cada capitulo contiene más de mil palabras así que técnicamente dejan de ser Viñetas ;)
I.D.F -El Origen
Volumen #1 de la serie "Momentos perdidos"
Capitulo #5 Rendición a lo inevitable.
-Al parecer iras tras Scabior después de todo, Draco- dijo Harry casi una semana después que al rubio lo ascendieran. Su voz sonaba extrañamente fría y algo distante. Draco cerró su casillero y lo miró. Estaban en los vestidores del Cuartel, una vez más a horas poco convencionales, solo que en esta ocasión había sido un entrenamiento voluntario.
-¿Iré? ¿No querrás decir "iremos"? – preguntó confuso, observando detalladamente el rostro de Harry. Éste lucía compungido.
-No, iras. Tu. Yo no puedo ir…-Harry, quien se había sentado en uno de los bancos, se puso en pie. –Tenías razón, Kingsley moría por ascenderme…-le entregó a Draco un pergamino de aspecto oficial.
El rubio lo tomo en sus manos y lo leyó. Al cabo de unos segundos alzó su vista hacia Harry, impresionado.
- ¿Jefe de todo el Escuadrón?- preguntó sin aliento- ¿Estás bromeando? – le dijo emocionado, casi eufórico. Aquello era un ascenso monumental. Entonces Draco se fijó en que Harry no lucía muy emocionado.- ¿Qué sucede? –le preguntó.
-Nada Draco, ten cuidado con Scabior. Habrá una reunión cuando regreses para informar nuestros ascensos –guardó silencio unos segundos- Hay mucha gente furiosa.- agregó con voz vacilante.
-¿Y por eso estás decepcionado? ¿Deprimido?- le preguntó Draco, insistente. Harry negó con la cabeza.- ¿Entonces, qué?
-No es nada.
-Mentiroso ¿Es por…- entonces Draco olvidó todo lo que iba a decir porque los labios de Harry sobre los suyos silenciaron a su cerebro por completo.
Draco suspiró sin poderse contener y dejó que Harry le llevara hacia atrás hasta topar con el metal de su casillero, envolviendo al moreno con un brazo y pegándolo a su cuerpo.
Después de lo que había pasado hacía ya casi una semana en el departamento de Harry, Draco había estado muriendo porque éste se acercara a él de nuevo:
-Eres un pésimo jugador Harry- dijo Draco con voz temblorosa debido a la risa y el alcohol. Harry siguió carcajeándose a su lado. Draco lo miró, dejando las cartas definitivamente a un lado – y un pésimo bebedor…estás borracho- afirmó viendo como Harry, con el rostro enrojecido se dejaba caer cuan largo era sobre el sofá en el que se hallaban sentados. Él también se dejó caer y ambos quedaron lado a lado con los hombros chocando.
Estaban en la salita del departamento de Harry a eso de la media noche, frente a ellos se encontraba una pequeña mesita de centro que servía como deposito de cosas pasajeras, ese lugar en el medio de una casa que siempre está lleno de objetos transitables y perdibles (llaves, tarjetas, dinero, cigarrillos, etc.) y en ese momento poseía dos botellas de Firewhiskey, una vacía y otra un poco más abajo de la mitad, y un juego de barajas con el que, inútilmente, Draco había intentado enseñar a Harry a jugar poker. Más allá, sobre un pequeño mueble de cuero negro, se encontraban depositadas las carpetas con los pergaminos de informes que supuestamente él debería estar ayudándole a terminar.
-Te lo advertí Draco, soy malo para este tipo de cosas…- comentó Harry ya un poco más calmado de su arrebato de risa anterior. Draco sabía que ambos habían bebido bastante pero aun así, por lo menos él, se sentía totalmente lúcido. .
-"Malo" soy yo jugando esto Harry, tu eres una desidia, una vergüenza, un caso totalmente perdido…-recitó Draco, sonando ultrajado. Harry rió otra vez.
-Suenas como Ron enseñándome a jugar ajedrez…-comentó Harry y se rió con ganas del rostro que compuso Draco.
-Potter- le dijo amenazante pero aun en broma- como vuelvas a compararme con tu pelirrojo amigo…te…-Harry giró el rostro hacía él aun sonriendo y, a la poca distancia que los separaba: Draco enmudeció.
-¿Me…?- preguntó Harry en voz baja, incitándolo a continuar. De pronto, había dejado de reír. Draco tragó grueso, con aquellos labios malditamente cerca, rojos y expectantes. Y con aquella mirada verde tan brillante y anhelante.
-Te…te lo haré pagar- completó Draco en un susurro, casi sin aliento. La atmósfera había cambiado en su totalidad radicalmente.
Se quedaron observándose, midiéndose. Estaban en completo silencio.
-¿Sabes qué? –preguntó Harry después de un rato. Draco apartó su vista de los labios de Harry sobre los cuales discernía momentáneamente y lo miró a los ojos- te odio mucho Draco…-confesó el moreno en un tono quedo.
-¿Por qué? –preguntó Draco, con la voz igual de baja.
-Odio que seas mi amigo…porque, sino lo fueras, todo…esto, sería más fácil. No tendría…-Harry dudó y guardó silencio, cerrando los ojos como si algo dentro de él se resistiera a salir. Draco mordió su labio inferior.
-¿No tendrías, qué?- preguntó en un susurro; incitándolo a continuar. Harry abrió los ojos y el brillo en ellos lo hipnotizo.
-No tendría ningún problema en hacer contigo…todo lo que quiero hacer.- suspiró Harry, con una voz lenta y ronca que a Draco le envió miles de descargas sensitivas por todo el cuerpo.
- Harry- dijo lentamente- yo nunca pretendí ser tu amigo- replicó y aclaró Draco, logrando que el moreno abriera mucho sus ojos.
-Pero…yo…-Harry negó. Tenía miedo, tenía un miedo terrible de perder a Draco. Éste, entonces, decidió tomar el control de la situación. Tomó la quijada del moreno en su mano temblorosa y, sin dejar de verlo a los ojos: lo besó.
Se quedaron allí, sin moverse ni reaccionar. Draco presionando con suavidad los labios de Harry, esperando por él, tratando de hacerle entender.
Harry se rindió por fin, aflojó su cuerpo en un suspiro y devolvió el beso cautelosamente, con fragilidad. Draco pudo sentir su miedo, sus dudas. Sacó la punta de su lengua y delineó los labios de Harry haciendo que éste soltara un gemido suave e imperceptible y, a duras penas, se retirara cortando el beso.
Se vieron de nuevo a los ojos, Draco se giró sobre el mueble y quedaron ahora frente a frente.
- Dijiste, que solo harías esto estando muy ebrio…que no había manera…que tu…-dijo Harry, cerrando los ojos y hablando con dolor. Draco se acercó un poco más.
-No lo dije en serio, trataba…yo solo trataba- Draco recordó todo lo que le había dicho a Harry y se sintió muy estupido- solo trataba de negármelo a mi mismo- explicó.
-¿Cómo sé que no lo estás haciendo ahora porque…-comenzó a preguntar con un tartamudeo nervioso. Harry lucía atormentado y eso a Draco le rompió algo dentro del corazón- ¿Cómo sé que ahora sí, que ahora no estás…-Draco se inclinó sobre él y le volvió a besar, esta vez plasmando mucha más efusividad, mucha más pasión en el beso. Movió sus labios y subió su mano al cuello de Harry para atraerlo hacia su cuerpo. Aquel cerró los ojos con fuerza y tomó el brazo de Draco que lo sujetaba, aferrándose a su cuerpo.
Harry aun estaba cauteloso, Draco lo podía sentir en la manera que lo tocaba, como si tuviera miedo de que Draco se desvaneciera, de que aquello que estaba sucediendo no fuera real. Harry afirmaba sus dedos en la piel de su brazo y de una manera muy frágil le indicaba a Draco que necesitaba seguridad. Que tenía miedo y dudas que no le dejaban en paz.
-Harry…-musitó Draco dentro del beso. Éste no respondió. Draco apartó sus labios y comenzó a trazar un camino de besos hasta llegar a su cuello, besos largos y húmedos. Harry se deshacía bajo su tacto, jadeando y temblando sin parar- No me iré a ningún lado- afirmó Draco con seguridad, inclinándose más hacía el cuerpo del moreno, casi sentándose sobre él. Harry movió su mano de donde la posaba y enredó sus dedos en el cabello rubio.- Créeme, no me iré a ningún lado…-le repitió Draco con un jadeo y entonces en un impulso, sujetó la mano de Harry y la guió a su entrepierna.
Aquello fue demasiado para la fuerza de voluntad del moreno.
Saber que realmente era deseado por Draco, era más de lo que podía imaginar, de lo que podía desear. El tener la certeza de que, por fin, podía sentir al objeto de sus deseos por tantos años entre sus brazos, le hizo sentir a Harry una explosión de euforia en su pecho, una sensación gloriosa mejor que un orgasmo. No le importo si lo que sucedía eran síntomas del alcohol. En aquel instante, con la mano sobre la entrepierna excitada e hinchada de Draco, Harry sintió que nada más importaba. Que éste sería suyo como él siempre lo fue del rubio, aunque no lo supiera. Al menos, lo serían por una oportunidad.
Harry buscó con desesperación los labios de Draco y se hundió en ellos, acariciando la excitación del rubio por sobre la ropa, sacándole gemidos entrecortados. Draco se movió con agilidad y se sentó sobre sus piernas, rodeándolo, para luego tomar el rostro de Harry con sus manos y acunarlo con ellas, besándolo con profundidad. Harry bajo sus manos hasta sus caderas y lo incitó con suaves apretones para acercarse a él.
Draco sentía que ardía, su cuerpo entero estaba en llamas y por un momento pensó que sino hacía algo al respecto se consumiría en aquel fuego devorador. Se separó de los labios de Harry y lo observó, con la boca enrojecida y las mejillas encendidas, respirando entrecortadamente.
Sintió que ardía un poco más.
Harry bajo él lucía arrebatador pero pasivo, paciente a que Draco tomara las riendas del asunto en sus manos, entregándose a lo que fuera que el rubio desease hacerle. Y Draco amo esa sensación, ese poder dominante sobre Harry Potter, sobre el Elegido. Sobre un hombre de carácter fuerte pero que junto a él se convertía en aquel cúmulo de músculos jadeantes y completamente rendidos a su merced.
Lo hizo todo lentamente.
Guió sus manos hasta topar con el borde de la camiseta con mangas largas de Harry, tirando de ella hacia arriba para arrojarla de cualquier modo sobre la alfombra a su izquierda, luego se saco la propia y de ésta ni siquiera reparó en su destino. Harry lo miraba hipnotizado, con el verde en sus ojos completamente nublados tras las gafas. Draco deseó en aquel instante, poder saber que pasaba por la mente del moreno.
Lo beso de nuevo, concienzudamente, lento. Usando sus labios para que Harry le recibiera. Hundiendo su lengua en él, explorándole, conociéndole, saboreándole. Buscando ángulos nuevos, buscando arrancar sensaciones cada vez más arrebatadoras y placenteras. Harry comenzó a gemir quedamente, comenzando a desesperarse.
Draco bajó sus manos con una lentitud desesperante hasta el pantalón de Harry y jugueteó en el borde durante unos minutos, escuchando con satisfacción como éste jadeaba completamente ansioso. Salvó los obstáculos y hundió su mano bajo la ropa interior del moreno, acariciándolo por fin, piel con piel. Sopesándolo, comparando su textura, su grueso, disfrutando en pleno de la sensación de tenerlo entre sus manos.
-Por díos…-siseó Harry, cerrando los ojos, completamente ido y lanzando la cabeza hacia atrás.-Draco…- el aludido bajó un poco más la ropa que le estorbaba y hundió sus labios en el cuello de Harry, mordiéndolo y besándolo a medida que su mano comenzaba un ritmo lento y cadencioso, escuchando extasiado como Harry gemía su nombre una y otra vez, con una seguidilla de: "más, Draco…por favor…Draco, Draco" en la voz ronca del moreno y de sus labios enrojecidos.
Entonces su propia necesidad se hizo desesperante. Draco, alzándose un poco, con una mano rápida y temblorosa, abrió sus propios pantalones y bajó sus boxers solo lo necesario para liberar su miembro que goteaba preseminal ante la sola visión de Harry frente a él. Se inclinó hacia delante y tomó ambas erecciones con una sola y hábil mano, sujetándose con la otra del cuello de Harry. Éste se estremeció y gimió enardecido cuando sus pieles entraron en contacto y comenzaron a moverse al unísono.
Draco respiraba entrecortadamente mientras su mano iba abandonando el ritmo bondadoso con el que había comenzado a acariciarlos e iniciaba un paso acelerado y arrebatador, incrementando el placer en ellos. Harry le acariciaba erráticamente, tocando zonas con unas manos inquietas que lo recorrían con avidez y estremeciéndole continuamente al descubrir puntos que lo electrizaban mientras los jadeos entrecortados de ambos inundaban el departamento como una sinfonía apasionada.
Su mano asumió un ritmo frenético, cada vez más cerca del éxtasis.
Draco sentía como su piel cosquillea con anticipación, como sus extremidades se adormecían, como su cuerpo iba perdiendo el control. Y todo el placer fue en aumento, colmando su ser por completo, desbordándolo. Draco pensó que podría llorar al sentirse así. Apretó su mano un poco en torno a ellos y con la otra se aferro desmedidamente al cuello de quien, ahora, se convertía en su amante.
-Harry…- gimió entre dientes y se dejó arrebatar por el orgasmo, llevando a Harry con él a la cúspide simultáneamente, ambos gritando roncamente y quebrándose la voz. Besándose luego, con gula y desesperación.
Quedaron allí, minutos después. Sudando, respirando dificultosamente, temblando y luchando por regular sus ritmos cardíacos, demasiados embriagados de placer. Harry recuperó a duras penas su franela en un movimiento lento y algo adolorido y con la prenda les limpió el desastre que se hallaba, húmedo y caliente, entre los dos. Draco, algo semiinconsciente, deposito un suave pero posesivo beso en su cuello para, poco después, quedarse dormido.
La mañana siguiente, y los días que siguieron, fueron raros para ambos.
La duda y la cautela habían regido sus acciones, y fue eso lo que aumento la sensación que ambos tenían de inseguridad. Sumergidos en un extraño ciclo emocional donde cuando coincidían cruzaban una mirada encendida, avergonzada y anhelante, buscando señales de que les dijera que lo que habían vivido era real, que lo habían deseado concientemente.
Draco se sentía nervioso, y pronto se vio evitando estar cerca de Harry lo más que podían debido a sus trabajos conjuntos. Presintiendo y previniendo algún tipo de rechazo. Draco sabía que no podría tolerar que Harry le dijera algo como "ups, lo siento. Yo si había bebido demasiado Draco." O algo así.
Porque, por lo menos en lo que respectaba a él, había estado completamente lucido y conciente en lo que hacía. Lo había disfrutado (aunque le quedaban por dentro unas ansias y un deseo cada vez más agonizante y abrasador por el moreno) y no se arrepentía para nada. Al contrario, quería más.
Sentía que, debido a las circunstancias, habían quedado demasiados lugares inexplorados que necesitaba conocer en el cuerpo de Harry. Quería besarlo entero, saborearlo lentamente, dejar mordidas regadas por cada rincón y estremecerlo con su tacto. Quería adorarlo, venerarlo. Quería enloquecer a Harry y que, de nuevo, éste llegara al orgasmo en sus manos, en su boca, bajo él, por él. Porque Draco había tomado una resolución aquel día que le sacara la confesión acerca de Granger, al darse cuenta, luego, durante los minutos que pasó autoanalizándose de que era lo que quería del moreno y de que no todo estaba perdido por lo que éste sentía por su "mejor amiga"…porque Harry había dejado en claro con esa afirmación que jamás dañaría su amistad con la castaña y Draco encontró aquello exultante y causante de una euforia que lo avergonzaba. Porque él no era Granger ni mucho menos, porque Draco no iba a dejar pasar al moreno, porque Draco estaba dispuesto a arriesgarse.
Y lo hizo, de una manera descarada y directa. Como le dijo, nunca dejaba de luchar por quien le gustaba.
Por eso, en aquel instante en el que Harry lo aplastaba contra su casillero obligándole a sentir de lleno todo su cuerpo, Draco suspiró agradecido con el universo por concederle otra oportunidad con el moreno. La felicidad y la dicha de tenerlo de nuevo en sus brazos, de besarlo, de hundir sus manos temblorosas en el suave y despeinado cabello azabache, no se comparaba con nada. Draco sentía un alivio enorme porque fuera Harry y no él, quien sucumbiera y diera el primer paso. Estaba aliviado también, porque el moreno había vencido; al parecer, sus inseguridades. O quizás las había mandado a la mierda al no poder seguir conteniéndose de lanzársele encima como tantas miles de veces Draco estuvo tentado de hacer en el transcurso de los pasados días.
Lo besó, sonriéndole y apretando entre sus dedos la tela de su túnica azul marino. Harry se separó de sus labios a los pocos segundos y, sin despegarse de él, le miró a los ojos.
Su mirada lucía brillante y azorada. Draco vio en ella plasmada a fuego el deseo que Harry sentía carcomer sus entrañas en aquel momento.
-Yo…-dijo Harry entrecortadamente. Draco pensó que no existía nada en este mundo más sensual que un Harry Potter con la voz vacilante y enronquecida por el deseo- Tenía que hacerlo.- le confesó para luego morderse un labio, con duda. El gesto hizo que algo muy, muy lascivo en el interior de Draco rugiera en aprobación.- Quería que tuvieras una razón para regresar rápido de tu misión.
Draco sintió ardor y su libido subió a niveles insospechados con aquella tácita promesa a su regreso. Bajó sus manos y las posó en el trasero de Harry.
Éste gimió pero se removió, tomando las manos de Draco y empujándolas sobre su cabeza para después plasmarle un beso más apasionado y hambriento, ya muy lejos de las dudas. Un beso que le gritaba lascivias para un futuro cercano.
Harry abandonó sus labios y fue regando besos húmedos hasta llegar al hueco de su cuello donde se hizo lugar y comenzó a juguetear con sus dientes y su lengua. Draco se estremeció sintiendo sus piernas flaquear
-Por Merlín…- musitó quedamente, alzando sus caderas para rozar a Harry pero éste lo esquivó.
-Cuando regreses…lo prometo.-
Y fue cuando Draco pensó, que esa sería la primera promesa que haría cumplir, a toda costa.
N/A: Hello mis preciosos. ¿Cómo están? Espero que excelentemente. Yo, estoy genial, tuve unas vacaciones estupendas en mi ciudad natal y he regresado con energías renovadas. Traigo este capitulo hoy y espero haber complacido aunque sea un poco a los que esperaban algo de acción entre este par, espero sus opiniones al respecto. ¿Estuvo bien? ¿Muy precipitado? ¿Les gusto? ¿Se mantuvo la personalidad de los personajes? ¿Les gusta como se va desvelando la relación y sus sentimientos? ¿Son acordes a lo que les dije que quiero plasmar para I.D.F?
Todas sus dudas, todas sus criticas, todos sus comentarios, apoyo, tomatazos, abrazos y muestras de afecto serán bienvenidas, recibidas y; prometo que, respondidas. ^^ Ideé una manera para responder sus mensajes cómodamente, sin interrumpir mi insoportable horario laboral, así que esperen mis respuestas y abrazos en el transcurso de la semana que viene.
Para los que siguen I.D.F les aviso que POR FIN pude pasar un bache que tenía sobre cierto fragmento, sabía el "que" tenía que hacer pero no sabía el "como"…frustrante. Al final tuve que releerme todo lo que llevo del fic para sentar cabeza y pude hacerlo, así que; nada, eso. Estoy terminando ^^ disculpen la espera y gracias por comprender.
Me despido, nos leemos.
Kisses
IL
