Disclaimer: algunos personajes y lugares pertenecen a JK Rowling y la Warner, la idea del fiction es MIA…y pobre de aquel que la intente plagiar.

Advertencias: Contenido Slash de principio a fin. Y más adelante Rating MA (sexo explicito, a mi manera ;)).

Longfic Drarry (porque tiene más de 5 capítulos) basado en el universo de mi long Fic: I.D.F, puede contener Spoilers, pero son eventos previos a la historia. Aun así deben leer bajo su propio riesgo, advierto que todas las referencias a personajes y datos cronológicos son referentes a I.D.F no a los libros ni películas. Todas las diferencias que pudiese haber entre lo planteado en I.D.F con el esquema temporal (fechas, años, edades de los personajes, etc.) son ediciones que hago y replanteo a conciencia. Estoy sujeta a errores humanos, recuérdenlo.

Contenido: 1.389 palabras según el contador de Word.

Dedicatoria: A DeevYLP, por sus lindos, lindos, lindos RR; que, para ser una Dramione Fan total, le gustan mis Drarrys. :3 significa mucho para mi amiga, gracias.

"Lo importante es el cuento, no quien lo cuenta"

El método de Respiración. Historia de Invierno-El Cuerpo.

Stephen King -1983

I.D.F -El Origen

Volumen #1 de la serie "Momentos perdidos"

Capitulo #7 Promesa egoísta.

-…deseémosles entonces, éxito en sus nuevas funciones como Entrenador en Jefe y Jefe del Escuadrón de Aurores a los jóvenes Malfoy y Potter. Que el honor sea su divisa. – terminó Kingsley su discurso, dos semanas después de que Draco partiera en busca de Scabior.

Harry, a un lado de Draco sobre el podio principal, sentía un nudo en la garganta. Estaba sumamente nervioso y las miradas hostiles de los asistentes al evento que el Ministro había organizado en honor a ellos solo incrementaban su ansiedad.

Nunca le había gustado ser el centro de atención.

Draco, por otro lado, lo manejaba bastante bien. Su crianza en el seno de una familia adinerada y de alta sociedad le había inculcado unos modales y una refinación al hablar impresionantes. Harry le había observado toda la noche (con diversos fines, digamos que…educativos) sintiéndose fascinado por la facilidad que tenía el rubio al tratar con tanto imbecil del Ministerio que solo expiraban hipocresía y desprecio. Aunque, una que otra vez, Harry percibió un rictus de molestia en el perfilado y armonioso rostro de Draco cuando el personaje con el que interactuaba se le hacía especialmente intolerable o falso.

Él trataba de encajar lo mejor posible, saludaba, estrechaba manos, agradecía felicitaciones falsas y recibía consejos inútiles. Todo con la mejor mueca de afabilidad que poseía, aunque Harry temía que se le malinterpretara con desprecio. Lo cual no estaría muy alejado de lo que en realidad sentía por aquellos burócratas.

Pero, lo que Harry de verdad quería hacer en ese preciso instante, era salir de allí llevándose a cierto rubio de ojos grises a su departamento y cumplir una promesa que el solo pensamiento en ella le hacía hervir la sangre.

Draco había regresado dos noches atrás. Desde entonces y debido al enorme éxito que éste había tenido en su misión persiguiendo y capturando no solo a Scabior sino trayendo a Mulciber y a Avery en el mismo paquete, Harry había tenido enormes dificultades para hablarle y ni que pensarlo de verlo a solas. El moreno había estado desesperado las últimas 48 horas porque Draco lucía ante todo agotado y fatigado, sin mostrar muchos ánimos para alguna otra cosa que no fuera una larga siesta en su casa, sin hablar con nadie.

Y Harry lo comprendía, por supuesto que si, en serio, pero no por eso dejaría de sentirse angustiado y algo desdichado por el poco entusiasmo que el rubio mostraba por él. Y por si eso no fuera suficiente dificultad e impedimento para estar cerca de Draco, Harry había tenido que aguantar horas y horas de reuniones con Kingsley y el anciano Wharton que ya iba de salida pero que debía, antes de jubilarse, dejarle en claro sus respectivas funciones a Harry y Draco como encargados del escuadrón de Aurores.

Luego, Kingsley le había exigido a Draco un reporte detallado y minucioso sobre la captura de los tres Mortifagos fugitivos que, durante el proceso de captura habían secuestrado una familia de dignatarios Rusos de sangre mestiza (si mal no había escuchado, con vampiros incluidos) y el rubio había pasado horas sentado en el escritorio que compartían hasta ese último día; transcribiendo todo su viaje y misión a la minucia, luciendo bastante exasperado por hacerlo.

Suspiró, algo deprimido.

La celebración que Kingsley había organizado había discurrido sin mayores pormenores. Draco llego impecablemente atractivo y le había saludado con normalidad, luego recibieron honores, Kingsley dio su horripilante discurso demandante y de una exigencia suprema que a Harry le revolvieron el estomago con una sensación opresiva de responsabilidad. Y ahora se encontraba allí, de pie a un lado de una columna cerca de la entrada al vestíbulo del Ministerio, con una bebida medio vacía en su mano derecha, observando hacia la nada y pensando en Draco constantemente, preguntándose con insistencia como le haría para hablar con él… si era que el rubio aun quería…

El pensamiento negativo le apretó el pecho, sofocándolo.

-¿Sabes…? -la voz de Draco, ronca pero tersa a la vez, lo sobresaltó.- Siempre he querido saber qué es lo que pasa por tu cabeza cuando tus ojos muestran esa mirada, Harry.- Harry sonrió sintiendo una sensación cálida y placentera regarse por su cuerpo rápidamente, afectado por el tono sugerente en la voz del rubio.

-No quieres saber que pensaba, Draco.- le respondió queriendo en vano sonar amenazante, sin voltear a verlo. Éste se había acercado con sigilo y le hablaba a su espalda, lamiendo su cuello con su voz. Harry sintió la mano de Draco rozarle un costado en una caricia que se le hizo tan ardiente como el infierno y a la vez tan efímera como el viento. Volteo para encararlo y se sorprendió al no encontrar nada en su lugar.

Draco soltó una risilla peligrosa.

-Encantamiento desilusionador Potter, Ocultación y Disfraces, una de las primeras lecciones como Auror. –le dijo burlonamente y esta vez Harry sintió su voz llegarle justo frente a él. Tan cerca que podía sentir la calidez de sus labios.

-¿Fue la única manera que conseguiste para huir?- le preguntó Harry, procurando actuar normal. La mano con que sostenía su bebida temblaba, estaba nervioso pero eufórico.

-Fue la única manera que conseguí para venir a cobrar una promesa que cierto Auror me hizo, -susurró Draco, pegando su invisible cuerpo al de Harry- y la única manera que conseguí para hacer esto – agregó, apretando insinuantemente su mano en la entrepierna del moreno. Harry se atragantó y trató, por todos los medios, de disimular las reacciones de su cuerpo.

- Por todos los Dioses…eres una amenaza, Draco.- jadeó en voz tan baja que solo lo escucharon ellos dos. Draco rió antes de acariciarlo rápidamente y alejarse un poco de él.

-Ve hacia aquel pasillo a tu derecha Potter, y sabrás que tan amenazante puedo ser- le ordenó y Harry escuchó en su voz como el rubio le precedía. Se apresuró a obedecer dejando su copa en una mesa cercana.

Caminó unos segundos por aquel sinuoso pasillo que desembocaba en unas oficinas administrativas del Ministerio que para ese momento de la noche llevaban varias horas cerradas y desocupadas, iluminado tenuemente por algunas antorchas en los muros de relucientes ladrillos negros y haciendo eco con sus pisadas. Draco lo sorprendió, de nuevo, tomándole por un brazo y lanzándolo contra una de las paredes. Harry gimió sin poder detener el sonido en sus labios.

-¿Sabes cuantas veces estuve deseando hacer esto mientras estuve fuera, Harry?- le preguntó suavemente Draco, deshaciendo su hechizo desilusionador y dejando que el moreno lo viera. Harry volvió a gemir, sintiendo el cuerpo de Draco apretarle contra la fría superficie en su espalda.- ¿Sabes cuantas veces me corrí, pensando en ti, durante estos días? –le recriminó sensualmente, empujándose de nuevo. Esta vez Harry sintió claramente contra su propia excitación la de Draco haciéndole presión.

Se sintió morir.

Se besaron, desahogando toda la tensión y la ansiedad que habían acumulado. Un beso húmedo, largo y necesitado. Enredando sus lenguas, mordiéndose y musitando incoherencias cada vez más demandantes, sin timidez alguna. Harry sentía sus piernas flaquear. Había tanta posesión, tanto deseo en el beso de Draco que se sentía arder de una manera que antes creyó imposible. Sentía que su cuerpo iba a explotar en miles de pequeñas piezas si Draco continuaba besándolo así.

El rubio coló una mano dentro de su pantalón, sorteando con agilidad y rapidez todos los obstáculos y tomando su erección casi con brusquedad. Harry se sostuvo de los hombros de Draco, tratando de no caer hasta el suelo. La sensación era abrumadora.

Draco comenzó a acariciarlo, moviendo su mano de arriba abajo con precisión y abriéndose espacio con una de sus piernas entre las de Harry.

Entonces, mientras Draco le hacia delirar de aquella manera, Harry pensó algo egoísta.

Algo que era tan egoísta como cierto.

Tomó la tela del cuello de la fina camisa que cubría al rubio y lo acercó más a él, susurrándole al oído con una voz ronca que lucho por salir entre sus labios:

-Te puedo apostar, Draco, que no es tanto como las veces que yo te he deseado o las veces que me he corrido pensando en ti desde hace… años- Draco jadeó abriendo sus ojos con sorpresa ante esa última declaración y su cuerpo entero tembló.

Harry lo sujetó firmemente y, sin importarle nada más en el mundo: los desapareció.

N/A: ^^ lo sé, quieren matarme. Así que mejor huyo y les dejo u beso, con la promesa de que la semana que entra me amarán.

Kisses

IL