Había pasado una semana desde lo ocurrido, las orbes del Uchiha se abrieron abruptamente sintió el brazo de su esposa alrededor de su abdomen y su vientre prominente en su espalda, localizó su reloj despertador viendo los números rojos donde marcaban las 4:18am, no volvería a dormir de eso estaba seguro chasqueó la lengua fastidiado recordando fragmentos de su sueño, aquel donde su última "adquisición" aparecía: él volvía a degustarla desde hace días pensaba en aquello, fastidiado por su últimamente histérica esposa, Luna era joven tenía un buen cuerpo, quería volver a estar con ella, ese era su plan para ese día, decidido a tener ese último antojo y que sería sin duda alguna la última vez se dijo así mismo.

Al llegarse la noche fue a aquel bar entró mirando con especial a todas las morenas de pelo oscuro largo, pero decepcionado casi al instante al no poder encontrar a la chica que buscaba, ella no podía haberse ido ya, había llegado temprano, pronto localizó a Tsunade así que fue hacía ella con intención de no seguir perdiendo el tiempo.

-Tsunade- La llamó por detrás al llegar a la barra, ella se giró rápido conociendo esa voz tan masculina dedicándole una mirada hostil.

-Así que has vuelto- Le respondió seca. Estoy bastante molesta contigo, me dejaste demasiado marcada a mi chica y tu compensación es una burla, Sasuke sonrío altanero.

-Para ti nada es suficiente-Le respondió.- ¿Dónde está? La quiero.- Dijo conciso.

-La he tenido fuera de servicio tiene una piel muy sensible y tus marquitas ¿sabes cuánto me has hecho perder?- Le dijo molesta aunque en realidad los primeros tres días la ojiperala había trabajado como dama de compañía con atuendos apropiados que lograron cubrir las marcas del Uchiha, pero los últimos días su hermana había tenido una crisis fuerte Hinata estaba ahora a su lado, y no tenía la certeza si esa noche iría a trabajar, aunque por la hora no tenía muchas esperanzas.

-Me divertí mucho con ella yo no me quejo por la mercancía mallugada- Le dijo divertido sabiendo la molestia que le causaría a la rubia, un tanto sorprendido no esperaba tener tanta suerte y ser aún el único que tuviera a la chica. Tsunade obviamente se molestó por la bromita del azabache y le dedicó una mirada gélida.

-Serás- Pero de inmediato vio como perdía la mirada de su acompañante, volteándose para ver hacía donde él miraba con tanta insistencia pensando que ya tendría a otra víctima en mente.

Hinata caminaba con su singular elegancia, sus mejillas sonrojadas por un delicado rubor en sus mejillas, delineador oscuro en sus ojos y sus labios rojos por aquel labial que había depositado minutos antes en ellos, vestía un minivestido rojo, ajustado y con mangas de ¾ y un leve escote frontal y otro a su espalda, tacones negros, lucía bastante linda con ese toque de ternura que sólo ella podía transmitir.

-¿Cuánto quieres esta vez?- Le dijo el Uchiha mostrándole su tarjeta de crédito entre sus dedos Tsunade arqueó la ceja preguntándose ¿Cuánto sería capaz de darle?

-No he dicho que la tendrás- Le respondió segura, divertida haciendo el juego que mejor sabía, el azabache la miro un tanto irritado para después ver como esa chica que quería tener esa noche se sentaba en la mesa de un viejo decrepito barrigón al cual ella le sonreía dulcemente.

-Sólo cóbralo- Le dijo deseoso de cerrar el trato, Tsunade tomó feliz la tarjeta y se fue a la caja sabía que en cuánto el Uchiha viera la cantidad se molestaría pero ya no tenía escapatoria si quería cumplir su capricho, alegre fue hacia la mesa donde se ubicaba la peliazul que parecía mostrar interés en la plática que tenía con un emocionado cliente habitual, pero que sabía que no podía pagar más allá de aquella plática además de aquello, ese hombre no buscaba más que la compañía de la peliazul.

-Vamos Hinata-Le llamó alejándola de aquel probable cliente el cual definitivamente no le interesaba en absoluto para ella- Tienes un cliente- Un escalofrió recorrió a la ojiluna, por aquella forma que utilizó la mayor para decirlo sabía que se refería a uno que quería sexo, se mordió el labio acongojada dejándose guiar por la rubia hasta la barra incluso pensando en decirle que el maquillaje podía caerse y esas marcas se verían quizás la excusa podría salvarla.

Levantó sus orbes blanquecinas al estar segura que se encontraba frente a esa persona, abrió levemente la boca al encontrar esa cara que había querido olvidar porque aunque era tan apuesto no quería grabarla, sin embargo ahí estaba delante de ella sonriéndole maliciosamente, se estremeció sin poder evitarlo un tanto asustada suspiró intentando mostrarse calmada aunque no podía quitar su semblante serio al verlo, seguramente aquel pretexto que pensó no sería útil en aquel hombre.

Veía los autos pasar a su lado se acercaban a su casa y ella se sentía más nerviosa que la última vez quizás porque ahora sabía qué esperar, sabía que él ya le había pagado a Tsunade la vio devolverle la tarjeta y claro era el protocolo así debía ser esta ocasión sería tan distinta a la otra... sólo sexo y él tenía que usar condón está vez, la vez pasada había tomado la post day por protocolo, ella conocía todo aquello y ese azabache también debía saberlo después de todo había recurrido a servicios de otras chicas desafortunadas como ella pensó entristecida... miró la entrada de su residencial y se dijo así misma "por amor a Hanabi, venceremos al cáncer" con ese pensamiento se atrevió a darle la cara al Uchiha que la estaba observando, le dibujo una leve sonrisa ciertamente falsa pero estaba decidida a ser profesional.

En cuanto la puerta se cerró, los brazos de Sasuke se cerraron al torno a la cintura de Hinata al abrazarla por detrás, llevó sus manos directo a sus pechos amasándolos sin pena alguna, por reflejo ella giro su cabeza escapando del contacto que pudiera tener con la cara del chico que empezaba a infiltrar sus manos por su escote y brasier logrando tomar sus pezones entre sus dedos, realmente incomoda una cosa es que se resignara a hacer aquello y otra que le fuera fácil de hacer. "Tranquila" se dijo así misma "piensa en ella", y con ese pensamiento se motivó para darle la cara al moreno que estaba entretenido en sus pechos mientras pensaba que eran muchos más grandes incluso que los de su esposa y eso que le crecían por su estado, por alguna razón se estaba enviciando de estos que hasta hace una semana no conocía.

Acercó sus labios a la mejilla del azabache para depositar pequeños besos en ella, entre más pronto se llevara a cabo el acto más pronto ella dejaría de verlo, pensó.

-Así que quieres jugar- Le respondió al sentir los labios de la chica habitualmente no le gustaba ese tipo de actos tan superficiales menos de una mujer que sólo le daría sexo, y en este caso ni siquiera era simple sexo era una transacción, pero por alguna razón con ella era divertido.

Sin dejarla darle algún tipo de explicación terminó sentado en el sillón con ella encima de él frente a frente, llevó las manos de la ojiluna hacia su notable erección ella no supo en qué momento él la liberó pero estaba expuesta fuera de sus ropas, era demasiado hábil empezaba a darse cuenta... la piel cálida del miembro del Uchiha y estar en aquella posición la hacían sentir tan nerviosa y sobre todo vulnerable sabía que en cualquier momento eso culminaría, su rubor se apoderó de sus mejillas, con una extraña sensación en su pecho debida a incomodidad por tener que soportar la mirada oscura de aquel hombre.

-Mastúrbame- Le ordenó, ella nerviosa y avergonzada comenzó a obedecerle mientras llevaba sus manos para envolver el pene y comenzar su trabajo buscando complacerlo, él se recargó en el sillón disfrutándolo y para alivio de ella cerró sus orbes oscuras, siguió moviendo sus manos con más confianza al no sentirse tan vigilada hasta que logró obtener el líquido pre seminal, en ese momento él la detuvo.- Quítate eso.- Le ordenó tomandole un pecho, mostrándole el vestido que aún traía puesto.

Ella insegura se levantó para sacarse el vestido ante la mirada pervertida de Sasuke, que sólo podía pensar en el cuerpo de la chica ansioso comenzó a deshacer el nudo de su corbata gris, la quitó mientras desabrochaba la camisa azul dispuesto a sacarla con el saco negro a medida, ella usaba lencería roja su brasier estaba en una posición incorrecta por los tocamientos de hace un momento le había dado, con una simple mirada ella comprendió que quería que se quitara todo, con nerviosismo quitó su sostén dejándolo caer lentamente al suelo, después se retiró su braga de igual forma nerviosa, el azabache termino de desvestirse para tomarla de la mano acercándola a él, Hinata respiró inquieta al chocar contra pecho del moreno mientras unas hebras de su azulino cabello golpeaban su cara por el movimiento brusco que había aplicado tomándose por impulso en los brazos de él, la vez pasada había notado que él se encontraba en muy buena forma sin embargo ahora podía darse cuenta que estaba muy ejercitado, sus brazos eran tan musculosos que sin necesidad de utilizar fuerza alguna podía sentir los músculos bien trabajados, que decir de los pectorales que descansaban bajo sus senos y aquel abdomen increíblemente bien trabajado, era tan varonil todo él... se sonrojo al darse cuenta de lo que estaba pensando.

Sasuke llevó su mano al cuello de la chica acercándola a sus labios, por alguna razón tenía ganas de besarla y así lo hizo ella correspondía a su beso demandante enfrascándose en una lucha de lenguas donde el moreno dominó sin esfuerzo alguno mientras ambos cuerpos sentían el contrario con su piel, ella empezaba a sentir como su zona intima reaccionaba ante eso y las caricias que él depositaba con sus manos en sus pechos, mientras comenzaba a acomodarla para penetrarla, Hinata llevó sus manos a los hombros de él disfrutando los besos que ahora le depositaba en su cuello blanco preguntándose si debería hacer lo mismo y también un tanto asustada de lo que venía, temía que fuese doloroso al inicio nuevamente... perdió sus pensamientos puesto que sólo lo sintió adentrarse en ella de una sola estocada, gimió quedito en el oído de éste que ahogo un gemido en su garganta al sentirse apretado por la húmeda y caliente vagina de la chica que ahora poseía.

-Muévete- Le ordenó cuando vio que no lo hacía por sí misma, no quería esperar más.

Pasó saliva nerviosa sorprendida de ser invadida de esa forma nuevamente, pero claro no estaba en ninguna posición de reclamar. Ahí iba de nuevo intentando hacer algo bien sin estar segura que lo lograría pero comenzó a elevarse sacando el miembro de sí para luego volverlo enterrar sin poder evitar que su garganta volviera a emitir un sonido gutural, el azabache llevó sus manos al trasero de ella ayudando a dirigir el ritmo mientras volvía a succionar los pezones como un niño pequeño, como si pudiera obtener algo de ellos. El calor comenzó a subir entre ellos, sus cuerpos comenzaron a sudar por los movimientos dados, tocamientos y demás Hinata podía sentir que pronto se liberaría y echándose hacia delante para recargarse en el pecho del moreno al oído le susurró con ciertos problemas por la excitación y estocadas.

-No te corras dentro- El jaló de sus cabellos azulinos obligándola a verlo, podía verla excitada y con una mueca por el dolor en su cuero cabelludo, sus labios eran rojos pero no por el maquillaje...

-¿Qué mierda dices?- Le preguntó ronco y decidido a no distraerse en la belleza de la morena.

-Es-esto no o es como la primera vez-Le respondió intentando frenar sus movimientos lográndolo por un momento- debías usar condón y no te lo colocaste- Consiguió decirlo de forma segura recibió una sonrisa burlona por parte del moreno que la hizo sentir incomoda y un tanto vulnerable quizás con miedo.

Sin darle tiempo de nada la colocó recostada en ese sillón de tres piezas sin que su miembro abandonara la calidez de la vagina de ésta, llevo ambas manos de la chica arriba de su cabeza asegurándolas con una mano mientras con la otra se sostenía.

-¿Ese no era trabajo tuyo acaso?- Le cuestionó haciendo que ella pusiera sus ojos como platos, él volvió a sonreírle satisfecho y sin más siguió penetrándola consiguiendo una mayor profundidad robándole gemidos que avergonzada intentaba reprimir ¿por qué su cuerpo reaccionaba de esa manera con ese hombre? ¿Acaso los gemidos no tenía que fingirlos? ¿Por qué le salían naturales? Se regañaban a sí misma y entonces sintió el líquido que marcaba la hombría de su intruso inundar su cavidad vaginal, cerró los ojos frustrada.

Tenía el peso de Sasuke sobre ella aun recuperándose sintiendo como su cuerpo volvía, lo sintió moverse salir de ella haciéndola estremecer por perder su contacto, un contacto que sólo era sexual...

-Nadie me dice que hacer- Le dijo en su oído antes de abandonarla completamente haciéndola cerrar los ojos nuevamente por el apretón que le dio a su cuero cabelludo con su mano, mientras se dirigía a la cocina buscando algo que beber con una sonrisa en su rostro, le divertía que la chica intentara frenarlo y decirle qué hacer, eso no lo permitía de nadie y mucho menos en el tema sexual, y menos ella que sólo estaba para satisfacer sus necesidades le daba la oportunidad de demostrarle quién tenía el poder.

Lo vio levantarse desnudo sin ninguna pena, se sonrojó al verlo caminar directo a su nevera y sacar alguna gaseosa de naranja, cerró los ojos frustrada él en cierta forma tenía razón ella debió asegurarse de ponerle el condón Tsunade iba a matarla, la vez pasada era imposible era parte del protocolo pero esta ¿qué justificación daría? La haría pagar la post day de su propio bolso.

Lo siguiente de lo que fue consciente fue como el azabache la elevaba para hacer que sus pechos quedaran en el respaldo del sillón y que quedase hincada con las piernas ligeramente abiertas en el asiento, al instante lo sintió detrás de ella se estremeció pensando que volvería a penetrarla analmente pero pudo sentirlo de nueva cuenta en su vagina sin detenerse haciéndola soltar ciertos sonidos provenientes de su garganta.

-Deten...te- Logró decirle, haciendo que el moreno volviera a sonreír mordaz profundizando y aumentando la fuerza de sus embestidas, divirtiéndose al lograr su objetivo y frenar los mandatos de la peliazul solo escuchándola gemir avergonzada y ver sus mejillas rojas.

-Estoy más que seguro que Tsunade se cobró esta noche completa... así que ahora lo hago yo.- Hinata abrió la boca un tanto por la sorpresa y otro por la zona que estaba tocando el Uchiha con su pene cerrando sus manos en la zona acolchonada donde descansaban tratando de canalizar algunas de las sensaciones provocadas por su amante si podía llamarlo de esa forma, finalmente se liberaron juntos, exhausta recostó su cabeza en la parte alta de ese respaldo donde se sostenía ahora, sus piernas le temblaban, el peso del Uchiha descansaba en su espalda y cuello haciendo que el aliento que este chocara con su piel, su olor era varonil y agradable con desagrado se dio cuenta que le gustaba como olía aquel hombre del cual ni siquiera sabía el nombre.

Finalmente Sasuke se sentó en el sillón volviendo a tomar un trago de la gaseosa que había dejado minutos antes en la mesa de cristal frente a ellos, sintió como ella también se sentaba correctamente pero cansada y sólo vino a su mente llevarla al extremo, no entendía él porque seguía comportándose de esa manera pero quería dejarla acababa, su cara de niña, su cuerpo tan bien formado... su voz tan dulce, no tenía una maldita idea sólo quería romperla; con ese pensamiento volvió a tomar los labios de la chica para depositar en su cavidad oral un poco del refresco que había guardado en su boca apenas hace unos instantes, Hinata tomó el refresco aturdida sin saber qué hacer siendo consciente que escupir o derramar algo no era una acción que esperaran los clientes, Sasuke sonrió al ver la cara de sorpresa que había puesto disfrutando de sus dudas tan obvias, no se movía tan mal, sabía qué hacer en cierta forma pero era evidente que se cuestionaba a sí misma antes de actuar e incluso mucho después de hacerlo.

Hinata echó una mirada buscando el reloj que descansaba sobre la cómoda de su cuarto, el peso de aquel hombre la aprisionaba sentía calor por la reciente liberación y por el mismo calor que emanaba su acompañante, su cuerpo y el del azabache estaban demasiados sudorosos, la respiración del Uchiha se había vuelto pesada y con cierto alivio se percataba que se había quedado dormido, quería librarse de su peso pero no se atrevía a moverse no quería despertarlo y que él volviera a hacerle el amor, después de haberla hecho beber el refresco de sus labios e inclusivo untárselo en sus pechos provocando que se sintiera pegajosa habían subido a la habitación lo habían hecho dos veces más, finalmente al ser las 3:12am él se había quedado dormido lo notaba no era que ella supiera demasiado pero sabía que el hombre que yacía dormido sobre ella duraba demasiado en la relación sexual y tenía mucha resistencia física, miró hacia abajo encontrando la cara de Sasuke muy relajada sobre sus pechos, lucía diferente incluso angelical, como un modelo... era demasiado guapo eso lo había notado desde la primera vez, incluso podía aceptar que extrañamente disfrutaba de hacerlo con él, pero sus pensamientos y sentimientos la hacían sentir demasiado mal, con enormes ganas de llorar.

Sasuke abrió los ojos sintiendo la suavidad de su "almohada" acompasado por la respiración de la chica, al levantarse pudo sentir la sensación pegajosa que se formó recordando el por qué, eso era todo un desastre podía ver la luz del día colarse por la ventana miró adormilado a todos lados viendo un reloj 8:56am, suficiente para que de un salto estuviera fuera de la cama a las 9am tenía una reunión importante.

-¡Mierda!- Espetó, la chica que acababa de despertar por el movimiento lo miraba aún adormilada sin comprender.

No tenía tiempo de ducharse eso sólo lo retrasaría más bajó de inmediato por las escaleras para vestirse en la sala puesto que ahí había dejado su ropa, se maldecía internamente su ropa estaba arrugada además que muchos se darían cuenta que era la que portaba el día anterior, el traje al ser negro podía pasar por uno más pero esa camisa cuadrada en tonalidades azules seguramente no... además iba tarde ¡mierda! sólo podía pensar aquello, salió hecho un demonio arrancando su auto y conduciendo a una velocidad demasiado inapropiada, mientras los ojos cafés de un castaño y vecino de Hinata presenciaba todo, aquel hombre lucía con dinero pensó el chico mientras acariciaba su enorme canino blanco ¿había pasado la noche con Hinata? Recordó cuando le vio por primera vez con ella, lucía tan guapa y sexy muy diferente a la habitual... claro debía ser, la de siempre con ropas ahogadas seguramente no hubiese llamado la atención de aquel hombre que probablemente fuera ejecutivo de alguna empresa, Hinata era guapa, guapísima pensó, pero aquel hombre se veía tan diferente a ellos no sólo porque luciera un poco mayor o que ya se había independizado completamente, si no que su actitud, akamaru su perro gruñó al notar que su amo estaba enfurruñado, Kiba le entendió.

-Solo pienso que no es el indicado para Hinata, prometí que ella sería tu madre y lo cumpliré- Le dijo con una gran sonrisa.

La tarde estaba por caer y Sasuke había decidido no volver a ver aquella mujer, realmente lo trastornaba revisó por curiosidad el saldo de la tarjeta que le había dado a Tsunade la noche anterior y comprobó que le faltaban 35 mil pesos, "bruja" pensó ¿cuánto dinero estaba dispuesta a sacarle por ese chica? Definitivamente eso tenía que parar 145mil pesos tirados a la basura bufó, después sonrío irónicamente quizás no tanto él había gozado demasiado tenía que aceptarlo, aún así era un despilfarro pensó, eso tenía que acabar y no tanto por el dinero aunque era una buena causa si no porque no podía repetir una situación como la de la mañana, todos los presentes en la reunión lo miraban extrañados él era un hombre impecable, intachable, formal, puntual... todo eso se fue a la mierda por asistir tan inapropiadamente a una reunión tan importante bufó molesto, además ahora tenía una gran bronca con Sakura y aunque le había mentido acerca de alguna amante no tenía ninguna excusa para su estado tan deplorable, incluso podía oler la lavanda en su ropa, el olor a sudor todo le parecía tan repugnante en esos momentos, eso definitivamente se terminaba ese día, no volvería a buscar a Luna, no valía para tanto la pena.

Sakura se movía encima de él que estaba tendido en su cama, se sentía bien pero no era satisfactorio sin poder evitarlo sus pensamientos vagaron en los recuerdos de la ojiluna, recordó sus gemidos y proporciones, mientras que su esposa seguía moviéndose de arriba abajo sobre él específicamente sobre su miembro, empezó a disfrutar realmente pero en su mente había alguien más la cual hacía 6 días que no veía desde aquella mañana.

-Sasuke- Sakura le llamó al notarlo tan indiferente, hace un momento que habían hecho el amor pero él parecía tan ausente ¿acaso sería por los problemas en la empresa? Él la miró, ¿por qué sentía que ya no le pertenecía?

-¿Qué sucede?- Le cuestionó al ver húmedos los ojos de su esposa.

-Siento que te pierdo- Él sonrío de forma dulce y acarició la mejilla rosada.

-No empieces Sakura, sólo estas sensible- Fue lo único que pudo decirle después de todo ese era él.

-¿Me llevas a tomar un helado? Tengo antojo y además así podríamos disfrutar este domingo- El moreno asintió forzadamente en realidad no se le antojaba salir pero no quería aguantar un berrinche más.

Hinata caminaba a lado de Kiba mirando las tiendas de mascotas en un centro comercial, había aceptado acompañarlo a comprar algunos accesorios para akamaru y algunas otras cosas más que le habían encargado en la facultad donde estudiaba, al ser domingo Tsunade le había dado el día libre y pensó que le caería bien un paseo con un amigo. Kiba la arrastró de pronto a una heladería emocionado de poder invitarle a esa chica que tanto le gustaba algo tan normal en parejas, ella le siguió también gustosa de degustar un helado sin pensar en los motivos del chico.

Apenas les habían entregado a él un helado de chocolate y a ella uno de fresas con crema, cuando justamente a ese local en los miles que había en la ciudad entraba el Uchiha acompañado de su esposa se sentaron en una mesa frente a la peliazul que seguía enfrascada en una divertida conversación con el amante de los animales, la señora Uchiha pedía una canasta con tres sabores diferentes chocolate, vainilla y fresa; mientras el Uchiha hacía una cara de desagrado por algo tan dulce él odiaba las cosas dulces cuando de pronto e intentando apartar su mirada de aquello que su esposa degustaba emocionada y le provocaba nauseas, pudo visualizar a Hinata por un momento pensó que era producto de su imaginación además de que lucía mucho más joven y más casual vestía unos jeans entubados azules, una playera que cubría en cierta forma sus atributos negra con unos converse negros, su cara no tenía rastro de maquillaje, sin embargo podía apreciar sus mejillas y labios sonrojados, mientras la veía emitir una risa divertida, ligera; la miró sorprendido lucía tan diferente y no le agradaba verla con alguien más eso también estaba claro aunque sólo pudiera apreciar la amplia y fornida espalda del castaño ¿se trataría de una simple salida por el trabajo? Como damas de compañía el usuario podía pedir que vistiese de acuerdo al evento, ¿ese tipo la habría contratado?

Hinata finalmente cedió a mirar hacia dónde provenía aquella mirada que la acosaba, su cara cobró la sorpresa al ver al único hombre que hasta el momento la había hecho suya, observó la sonrisa que éste dibujó para luego ver a la mujer que se encontraba sentada a lado suyo, cabello rosado, ropa fina y hermosa, debía tener la edad de él y era guapa muy guapa, además podía ver que su estómago estaba abultado seguramente estaba embarazada y no se necesitaba ser muy inteligente para saber que ellos estaban juntos, se sintió tan incómoda, algo le apretujo su pecho haciendo que bajara la mirada para dejar de ver el Uchiha quería salir de ahí inmediatamente pero cuando estaba dispuesta a pedírselo a Kiba y levantar sus orbes blanquecinas se encontró una imagen bastante conmovedora que le hizo desistir, al verlo comer el helado con tantas ansias, se mordió el labio y sólo se decidió a quedarse ahí si posar sus ojos en aquel hombre.

Kiba notó la molestia que de pronto sin tener causa alguna la peliazul mostró, así que sin poder evitarlo se lo cuestionó provocando que esta lo mirara sorprendida y negase todo, sin embargo al prestar más atención pudo darse cuenta que ella evitaba mirar a su alrededor quería mantener la mirada hundida y aunque él trabajó para hacerla sonreír lográndolo en pocas ocasiones finalmente decidió inspeccionar el lugar, sorprendiéndose cuándo encontró a ese hombre que había visto entrar o salir de la casa de la ojiperla, no pudo evitar sorprenderse cuando lo vio acompañado aunque no pensó mal en primer instante podría ser una amiga, sin embargo la mirada hostil por parte del moreno lo hizo dudar o haber metido en algún problema a la ojiperla.

-¿Es por tu novio?- Titubeó al decir la última palabra, pero no había como llamarlo y debía ser aquello una mujer tan dulce como ella no dejaba espacio para malinterpretar las cosas, la ojiperla lo miró sorprendida negando frenéticamente aquel hombre no era su novio, pero luego se dio cuenta que todo se estaba saliendo de control.

-¿Podríamos irnos? –Le cuestionó sin darle más explicaciones ella no podía hablarle acerca de él, no había nada que pudiese explicar.

-Claro- Le contestó Kiba con una gran sonrisa, mientras pedía la cuenta siendo presenciado por el Uchiha que sólo bufó molesto ¿a dónde irían ahora? Sabía que esa mujer no le pertenecía sin embargo no quería que nadie más se metiese entre sus piernas, aunque probablemente ya lo hubieran hecho.

Vio al castaño pagar la cuenta, mientras salían del lugar Sakura siguió la mirada persistente de su esposo y pudo ver a ambos chicos.

-Una linda pareja ¿no?- Le cuestionó también entusiasmada puesto que lucían realmente dulces, la chica sonrojada y era evidente el interés que tenía el castaño.

Sasuke la miró fríamente, molesto e irritado; aquella mujer era su puta pensó insolente decidido a tomarla nuevamente. Finalmente a las 5 de la tarde estaba fastidiado de haber acompañado a la pelirosada en sus compras.

-Sakura- Le llamó al terminar de bajar las compras y dejarlas en la estancia muy cerca de la puerta- Tengo algo que hacer, regresó luego- Con esas palabras salió de su casa, al llegar al auto sacó su celular y marcó mentalmente un número que recordaba bien gracias a su inteligencia. -¿Tsunade? –Preguntó al escuchar la voz femenina del otro lado después de que le dijera que estaba en lo correcto y unas cuantas burlas prosiguió- Quiero a Luna ahora voy hacía su casa así que la quiero ahí- Recibió algunas protestas por parte de la mayor- Te daré lo que quieras.- Colgó seguro que obtendría lo que quería.

Llegó hasta el residencial donde tiempo antes una azulina había levantado su celular, al ver el número de su jefa le sorprendió pero contestó sin ningún reparo.

-¿si?- Respondió.

-Hinata, Sasuke va hacía allá quiere tener sexo y prometió pagar muy bien.-Escuchó a Tsunade mientras su cuerpo se tensaba.

-¿Qué?-Preguntó sorprendida, Tsunade le había dejado seguir de dama de compañía puesto que ese hombre que la había tenido le había pagado muy bien, además que por la temporada no había muchos clientes.- ¿Quién?- Cuestionó nerviosa.

-Sasuke, ya sé que no es habitual pero a ese mocoso cuando se le mete algo es así, ya debe estar por llegar pórtate bien y lo siento -Fueron las últimas palabras de la rubia, colocó su celular en la mesita de noche de su cama asustada.

Sabía que tenía que vestirse pero no podía, escuchó el timbre y sin pensarlo bien descendió por las escaleras sumamente nerviosa, abrió la puerta para encontrarse a ese hombre que había visto temprano dejando que nuevamente la sorpresa se viera reflejada en su rostro, por su parte él sonrío al verla vestida igual que hace unas horas eso no podía ser mejor pensó con arrogancia y satisfacción.

Sin decir nada se adentró empujándola levemente a su paso, ella cerró la puerta al igual que sus orbes mientras quería contener su impotencia "Hanabi", se dijo así misma para al segundo sentir las manos de su acompañante apretarle su trasero con violencia mientras sus finas manos aún descansaban en la cerradura de aquella puerta.

-Luces muy juvenil vestida así ¿qué tipo de salida tuviste hoy?- Le cuestionó sin poder evitar hacerlo.

-¿Eh?-No pudo evitar cuestionar con sorpresa cuando de inmediato sintió los labios del Uchiha succionar su cuello y morderlo, de inmediato sabiendo las intenciones de éste intentó alejarse no necesitaba marcas en su cuerpo sobre todo si Tsunade la iba a reprimir. Sasuke frunció el ceño molesto esa chiquilla volvía a impedirle lo que quería.

La hizo darse la vuelta pudiendo notar sus mejillas sonrojadas, viendo los finos rasgos del rostro femenino que tenía enfrente, ella le gustaba lo aceptó con molestia, la jaló comenzando a caminar de espaldas hasta llevarla al sillón obligándola a sentarse sobre él frente a frente, comenzó a besarla con violencia probando los labios de la chica y su cavidad bucal, peleando con su lengua saliendo triunfador sin ningún esfuerzo, paseando sus manos por el cuerpo femenino sobre todo por aquellas partes sensibles, sin darse cuenta Hinata colocó sus manos en el cuello del Uchiha mientras buscaba alguna posición para conseguir saciar las ganas que guardaba ante los labios que la besaban, pero sus manos fueron caricias excitantes para él, gozando del fino tacto que poseía su acompañante.

-Arriba- Le ordenó el moreno al separarse bruscamente casi tirándola al suelo, mientras emprendía el camino hacia las escaleras, mientras sus manos deshacian el nudo de su corbata azul marino, aún intentando mantener el equilibrio para no caer la chica le siguió nerviosa, no entendía porque su cuerpo quería estar con él, podía sentir el deseo sexual correr por ella y en ese momento no quiso pensar en todo aquello que la atormentaría después, sólo miró la amplía espalda de aquel hombre atlético y lo siguió.

No tuvo más tiempo para pensar en sus lamentaciones en cuánto cerró la puerta detrás de ella miró al Uchiha arrojar su camisa a algún lugar de la habitación perdiendo su mirar en el buen trabajado cuerpo de éste, cerró los ojos avergonzada dejando que su cara se pusiera roja, para al instante sentir como él la guiaba para que esa playera negra saliera de su cuerpo por alguna razón quería quitarle él mismo esa ropa que la hacía más atractiva para él, al terminar de quitarle la ropa él termino de despojarse las suyas, la guío para que le hiciera sexo oral mientras se encontraba de pie frente a la cama podía sentir los labios de la chica succionar su polla, su lengua lamerle con parsimonia haciéndole soltar de vez en cuando uno que otro gruñido al sentir como se hundía hasta la garganta de la peliazul, recibiendo las múltiples caricias en aquella parte de la cual se encontraba realmente orgulloso, se corrió en la boca de la jovencita sintiéndose liberado, pero aún no estaba conforme, Hinata pudo notarlo aunque no conocía más allá del físico del hombre que tenía parado frente a ella mientras ella estaba hincada ante él...

-¿Cuánto pagaste esta vez?- Cuestionó queriéndose hacerse la idea, ¿nuevamente toda la noche? Tsunade no le había dicho y aquel hombre que le parecía un demonio podía decirle, cruzó sus ojos blanquecinos con los oscuros de él, intimidándose enseguida por la presencia y forma de ver de él, podía intimidar a cualquiera no era de los que solía ser amables, era duro y frío y su mirada era despiadada, sobre todo al haber escuchado aquella pregunta que calificó de interesada, eliminando aquel sentimiento que le incomodo al recordar el verdadero motivo de aquella entrega.

-No tengo la menor idea, pero tú harás que eso valga la pena- Le contestó confuso y resentido por el cuestionamiento, un tanto molesto porque ella le cuestionase aquello puesto que se daba cuenta que estaba faltando a una decisión que había tomado anteriormente, gastando una suma innecesaria de dinero sólo por un antojo o capricho, tomó uno de los brazos de la chica obligándola a ponerse de pie y un tanto frustrado la empujó hacía la cómoda.

Hinata se tomó al borde del mueble evitando golpearse, asustada empezando a hiperventilar por la acción tan brusca del moreno, unas manos ajenas tomaron sus caderas levantando su trasero haciéndola perder un poco el equilibro forzándola a ponerse de puntillas para a continuación sentir una leve molestia por recibir el miembro de su acompañante, el "ay" que salió en tono de protesta de los labios rosados sólo sirvió al Uchiha para calentarse más y comenzar a embestirla sin ninguna clase de piedad, mientras sentía como la chica comenzaba a lubricarse y sus quejas se convertían en gemidos placenteros, después de un buen rato de estar adentrándose en ella soltó los costados de la cadera femenina llevando sus manos para sostener en ellas de forma brusca los grandes pechos que se balanceaban sin control a causa de las penetraciones energéticas recibidas, comenzó a sentir como las paredes vaginales empezaban a apretarle anunciando su orgasmo, se acercó hasta el oído de esta sin detener sus estocadas para decirle:

-Dime, ¿tus otros clientes te hacen sentir así? ¿Te cogen tan rico como yo? –Hinata abrió sus ojos por la sorpresa, quedándose sin habla, sintiéndose insultada ultrajada nuevamente, pero sin poder olvidar el placer que el moreno le estaba proporcionando- ¡Respóndeme! –Le dijo al depositar una fuerte nalgada en el trasero de la chica mientras seguía embistiéndola descontroladamente.

-¡ay!- Volvió a emitir acompañada de un gemido, y aún avergonzada alcanzó la cúspide de su orgasmo, todo aquello fue suficiente para que él Uchiha se dejara ir en el interior de la chica desafiante nuevamente dejando su marca en su interior, quedándose aún dentro mientras recuperaba el aire, podía sentir que ella luchaba por seguir en aquella posición que ya la tenía agotada.

Le dio la vuelta y la sentó sobre la cómoda, mirándole nuevamente el rostro con algunos cabellos de su flequillo pegados a su frente por el sudor, respiraba aún descontroladamente él también pero menos notorio que ella, sabía que ese orgasmo que le había proporcionado había sido muy intenso era fácil darse cuenta de eso al haber sido el causante. Se acercó hasta tocar la pequeña nariz de Hinata con la suya, viéndola estremecerse y sobresaltarse ¿eso era lo que le atraía de ella? ¿Qué no era exactamente como las demás? Él pagaba porque ella se acostara con él pero podía sentir la repulsión que le tenía, quizás miedo pero aún así ella lo dejaba follarla y lo gozaba, aunque era evidente que no era algo que la peliazul deseara, sonrío ladinamente al descubrir que le excitaba la chica por no querer tenerlo o ser follada por él, por el papel que podía desempeñar al tenerla, depositó un casto beso en los labios rosados entreabiertos desviándose con más pequeños besos directo a su oído mientras con una de sus manos iba directo a acariciar el sexo de la chica.

-Completamente mojada- Introdujo un dedo escuchando un gemidito en respuesta, lo giró dentro de esa angosta cavidad- ¿los demás te hacen tener orgasmos tan intensos? –Volvió a cuestionarle abandonando su oreja para mirarla a los ojos, un rubor corría en las mejillas de la chica totalmente avergonzada de aquel contacto tan personal el cual aunque quisiese detener no se atrevía hacerlo, sacó su dedo para introducir dos mirando como ella cerraba los ojos y se mordía el labio inferior disfrutando de cómo los movía en su interior- Puedo hacerte correr con mis simples dedos- Dijo altanero divertido notando como ella intentaba cerrar sus piernas pero él se encontraba entre ellas- Eres una puta- Le dijo provocando que ella abriese sus ojos, abandonando las sensaciones provocadas por esos dedos intrusos sus ojos se humedecieron y un fuerte dolor apareció en su pecho y garganta que exigía que sus lágrimas brotasen a causa de ese insulto, él estaba frustrado y le dijo aquello queriendo convencerse a sí mismo que no había razón alguna para que él fuese quién le proporcionarse placer, debía ser al revés ¿qué diablos hacía? Sin más sacó sus dedos y la penetró con rudeza, ella sin poder evitarlo apretó los brazos del chico cerrando sus ojos emitiendo un quejidito por la intromisión tan brusca, sus lágrimas rodaron mientras él seguía arremetiendo dentro de ella sin detenerse una y otra vez buscando su placer propio.

Hinata se sentía herida y lo peor es que no podía reclamar nada realmente él tenía razón ¿acaso no se estaba vendiendo? Cerró sus orbes blanquecinas derramando más lágrimas mientras de sus labios brotaba un gemido, "todo irá bien, esto no importa es por Hanabi" se dijo intentando calmarse evitando que más lágrimas corrieran por sus ojos, ella tenía que comportarse guardar sus sentimientos y darle a ese hombre por lo que había pagado, llevó sus manos buscando las mejillas del chico que se había escondido en su cuello atrayendo su cara hacia ella y lo besó apasionadamente, sin importarle nada sólo intentando excitarlo más, entre mejor hiciera su trabajo él se correría y saldría de ella y eso acabaría, dejó que sus gemidos inundaran la habitación después de soltarle sus labios, moviendo sus pequeñas manos por la amplia espalda y trasero del chico tocándolo sin pena, intentando provocarle y lo logró pudo sentir nuevamente la calidez de su semen en su interior, no había logrado culminar ella pero no importaba, ella sólo quería dejar satisfecho a ese tipo que había tenido la suerte de tener el dinero necesario para no sufrir calamidades como ella.

Esta vez fue el moreno quien tuvo un orgasmo intenso su cara se encontraba en el cuello de la chica mientras su cuerpo volvía a responderle llevó una de sus manos al otro extremo tocando la piel blanca de la mejilla femenina unos cuantos mechones de cabello se enredaban en sus dedos y tal como lo pensó la ojiblanca aquello no era una caricia, la forzó a descender del mueble guiándola detrás de él que al recostarse en la cama la hizo ponerse sobre él sentada encima de su flácido miembro, ambos repartían besos en sus cuellos, los tocamientos no se hicieron esperar recorriendo el torso y brazos del chico y bruscos amasando ya fueran los pechos o nalgas de la chica, los besos eran pasionales, dominantes sus lenguas entregándose incluso utilizando sus dientes intentando dominarse mutuamente, finalmente después de lo que fueron unos largos minutos el miembro masculino se irguió dejándole volver a poseer a la chica justo en esa posición donde la había imaginado la última vez que tuvo sexo con su esposa, haciendo que la realidad fuera mucho mejor que sus ensoñaciones, los pechos de Hinata rebotaban sin parar con sus movimientos, además de que ella se movía con más agilidad que la pelirosa tomándolo a un excelente ritmo, sus mejillas sonrojadas, sus labios inflamados por sus besos y esos gemidos que emitía con su tono dulce de voz, estaba en el mismísimo cielo disfrutándola.

Ya llevaba unos 15 minutos observándola dormir después de que él volviese a correrse en su interior y ella alcanzara su orgasmo se había dejado caer en su pecho, cerrando sus orbes blancas quedándose dormida casi al instante al inicio se molestó pero al verla dormir tan plácidamente observando su cara esa molestia desapareció embrujándolo, ella era tan contrastante lo acaba de coger como toda una profesional y ahora dormía como una dulce chica incapaz de brindarle ese placer, con cuidado la depositó en la cama saliendo de su interior viendo como aún entre su sueño ella sentía ese vacío sonrío ladinamente.

-¿tanto te gusta mi polla? –Le cuestionó, evidentemente no recibió respuesta- Si a muchas le gusta no hay razón para que tú fueras la excepción.

Fue testigo de cómo ella se acomodaba dormida buscando una mejor posición, volvió a sonreír burlesco esa mujer era todo un caso posó sus ojos en el reloj que la chica tenía sobre la cómoda aunque lo habían movido por la actividad que habían tenido aún le era posible visualizar la hora 10:27pm, con ella pasaba rápido el tiempo pensó, comenzó a vestirse para después volver dejarla sola en esa habitación.

-Sasuke- Escuchó el llamado de su esposa apenas abrió la puerta, ya pasaban de las 11 y ella aún estaba vestida puso los ojos en blanco fastidiado sabiendo que tendría que dar explicaciones ahora.

-¿Qué haces aún levantada?- Le cuestionó hosco.

-Estaba preocupada por ti.

-No tienes que hacerlo- Le respondió encaminándose a su habitación.

-Es que no respondiste a mis llamados- El moreno cerró los ojos frustrado era cierto había puesto el celular en silencio y después de salir de la casa de Luna no había querido revisarlo porque sabía lo que encontraría.

-No me di cuenta- Le respondió- Voy a darme un baño.

-Pero si te bañaste por la mañana después de...- La pelirosa guardó silencio, afuera el clima no era caluroso y él no quería acercarse a ella, de inmediato pensó que seguramente traería alguna huella de su probable amante con ese pensamiento apuró su paso.

Le abrazó por la espalda intentando notarle algo sin embargo sus ropas desprendían su perfume habitual, el de él... él tomó sus manos deshaciendo su abrazo siguiendo su camino a arriba, Sakura llegó al poco tiempo después viendo como Sasuke lanzaba su saco al suelo, volvió a abrazarle esta vez de frente intentando tener su atención, pero un aroma a lavanda llegó a sus fosas nasales sin poder evitarlo lo olisqueó confirmándolo él olía a lavanda ¿por qué? Se puso de puntillas para alcanzar los labios de su amado, recibiendo un beso mediocre por su parte, ella intentó besarlo de esa manera demandante que él apreciaba pero él simplemente no se lo había permitido cortándola siguiéndose hasta el baño.

Sakura frunció el ceño ¿lavanda? ¿Cómo y dónde consiguió ese olor? Vio como cerraba la puerta del baño, así que decidió ir por todo sacó su braga tirándola por donde él había arrojado su sacó se reacomodó su vestido de maternidad rojo y se adentró al baño, sobresaltando un poco al Uchiha que la miró extrañado ya desnudo.

-¿Qué quieres?- le cuestionó arisco y fastidiado de alguna manera quería esconder su infidelidad y con el olfato de su mujer más desarrollado por su embarazo podía estar en problemas, sabía que había tenido una tarde noche bastante intensa y tenía demasiados rastros en su cuerpo.

-Vengo a relajarte- Le dijo mientras se relamía los labios de una manera seductora, y se lamia un dedo para después llevarlo al miembro de su esposo que entornó los ojos al sentir como lo deslizaba por su hombría para después volver a llevárselo a la boca, Sasuke intentó que la sorpresa no se reflejara en su cara así que lo único que pudo hacer fue darle la espalda casi de inmediato.

¿Cómo diablos estaba pasando eso justo ahora? Quería sexo cuando a duras penas entre la semana le sacó dos encuentros y ahora de la nada estaba ahí y haciendo eso... no podía permitirle que le hiciera sexo oral porque ella se daría cuenta que estuvo en otra parte que no debía y no quería tener ningún problema ahora... sin saber cómo perdió el equilibrio cayendo sobre la tapa de la taza del baño que por suerte se encontraba a bajo la vio queriendo agacharse para practicarle sexo oral pero como pudo la detuvo, quizás un tanto brusco.

-¿qué te pasa Sasuke, acaso no quieres?- Le cuestiono molesta e incrédula.

-Sólo estoy cansado- Le respondió mientras sostenía entre sus manos las de ella al tenerla de pie entre sus piernas, la vio hacer un puchero.

-Podré encontrarte cansado pero no sin ganas- Sasuke volvió a sorprenderse, se arrepintió de aquella frase que alguna vez le soltó y sin saber cómo la tenía encima de él sobando su miembro con su vagina.

Después de un tiempo Sakura finalmente se dio por vencida sintiéndose sumamente poco atractiva no consiguiendo obtener alguna erección por parte de su apuesto esposo, Sasuke suspiró aliviado cuando la vio rendirse liberándolo de su peso y pararse frente a él cabizbaja, era imposible sinceramente no tenía ningún deseo por ella ahora se daba cuenta y no se trataba por su embarazo o que hubiese perdido su figura, era simplemente que ya no le deseaba la había buscado durante la semana puesto que era mujer y de cualquier forma le servía para desahogarse, pero venía de tener una excelente sesión de sexo con una chica que tenía un cuerpo que le gustaba, que lo hacía sentir deseo nuevamente.

-¿Qué sucede?- Le preguntó la pelirosada al verlo tan indiferente.

-Nada, sólo estoy cansado te lo dije, voy a bañarme- Le dijo para perderse en la regadera.

Estaba por caer la tarde Hinata se dirigía a su lugar de trabajo cuando se encontró con su amigo.

-Hinata-Le llamó un tanto desanimado- Sé que no debería meterme en tus asuntos pero ese hombre no creo que sea bueno para ti.

Para su sorpresa Hinata le sonrió dulcemente, ella estaba consciente de aquello sin embargo su amigo no podía darse cuenta del verdadero motivo por el cuál estaban relacionados, ahora entendía porque Shizune le había aconsejado que no se relacionara con nadie del fraccionamiento más de la cuenta, ahora estaba sufriendo las consecuencias de no seguir su consejo, sin darle tiempo de decir más se alejó atesorando su bolso negro donde guardaba el vestuario que usaría esa noche.

-Hinata- En cuanto llegó Shizune la saludo, le hizo una pequeña seña para que la siguiese.

-Necesito ayuda.

-¿Qué pasa?- Le cuestionó asustada por verla tan preocupada.

-Ayer estuve con...- Guardó silenció recordando el nombre que Tsunade le mencionó por teléfono para después atreverse a pronunciarlo- Sasuke...

-Ah sí, me enteré que le llamó a Tsunade por eso no viniste.- Le dijo la morena restándole importancia empezando a sacar del bolso de Hinata un vestido morado ajustado sin mangas, unos tacones negros y su bolsa de maquillajes colocándolos en el lugar adecuado de la habitación.

-No usó condón otra vez- Le dijo casi en un susurro la mayor la volteó a verla sorprendida ¿acaso Hinata realmente no estaba hecha para eso? Si tuviera que acostarse con hombres diferentes correría muchos riesgos, incluso aunque fuera él, eso era riesgoso.

-Hinata- Le dejó salir en tono de reproche.

-No puedo decirle a Tsunade, va matarme esta vez y no tengo nada de dinero incluso no comí el día de hoy tuve que hacer el deposito en la clínica- Dijo acongojada, la morena se puso a su altura.

-No te preocupes más tarde te doy tu pastillita, pero también no puedes estar consumiéndolas cada vez que lo veas ¿entiendes? También te hacen daño, no son un método de natalidad... además ¿qué pasará cuando tengas que acostarte con otros también serás incapaz de obligarlos a ponerse condón?

-Es que él ni siquiera me da tiempo de pensarlo, cuando menos lo imagino lo tengo dentro de mí... le he pedido que no se venga dentro pero tampoco funciona, sólo quiero que ya me deje en paz- Dijo abrumada.

-Tranquila- Le dijo tratando de sonar tranquilizadora aunque en verdad sabía que el Uchiha ya había agarrado preferencia por ella, había pagado sumas exageradas por tenerla- Quizás ya se aburra de ti, pero tienes que tener cuidado con él y los próximos clientes no pueden tomarte así como así, por salud por todo.

Hinata sintió dispuesta a colocarse ese vestido, resignada a enfrentar ese trabajo que le causaba repulsión tratando de contener las lágrimas.

-Toma- Shizune se acercó entregándole una píldora a la mesa del bar que ocupaba la ojiluna- La otra la deje en tu bolso- Mirando a importante político con el cual la peliazul compartía una copa, sin que este prestara realmente atención en los cuchicheos entre ambas.

Un azabache lograba ubicar a su presa, no le agradó verla con otro hombre tenía que hacer algo al respecto pero la rubia dueña de ese lugar ya tenía un plan diferente para su chica ojiperla.

-Embajador- Saludó al hombre que compartía mesa con Hinata- Tengo que llevarme a Luna.

-¿Por qué?- Enseguida protestó.

-Lo lamento ahora mismo le traeré otra chica, una con la que pueda incluso compartir cama, vamos Luna. –Al haberse alejado caminando hacia los camerinos Tsunade volvió a hablarle- Llamó Ebisu, ¿lo recuerdas? –Hinata asintió dejando que la rubia siguiera hablando- Quiere que lo acompañes a una cena benéfica, ya sabes le gusta presumir chicas lindas- Hinata no pudo evitar sonreír entusiasmada aquello le pintaba bien sólo sería dama de compañía.

-¿Dónde la dejaste?- Tsunade fue interceptada por un azabache.

-La quiero- Fue conciso como siempre, Tsunade sonrió.

-Lo siento, esta vez te quedaras con las ganas tiene un cliente. –Y como pudo se zafó su brazo de éste que de inmediato buscaba la mesa donde la vio conversando tranquilizándose al ver que su ocupante masculino seguía ahí aunque con otra compañía femenina.

-Dámela- Le dijo a la rubia por detrás provocando que esta le mirase molesta.

-Ya debe estar yéndose, mañana si quieres.

Tsunade no le dio tiempo de protestar más y con lo orgulloso que era caminó hasta su auto encabronado, no le gustaba la idea que alguien más estuviese poseyendo a su juguetito, bufó y levantó sus oscuras orbes que había mantenido clavadas en el suelo protestando, cuando a lo lejos la vio, vestía diferente un vestido de noche negro estilo sirena, con detalles de pedrería al frente, dejando ver su estilizado cuerpo, su pelo atado hacia atrás en un elegante peinado, un maquillaje exquisito... maldijo cuando la vio subirse a un coche corriendo al suyo pero era tarde ya había perdido de vista a su juguete... además ¿qué iba a hacer? Bufó molesto ¿por qué una mujer como ella se había convertido en su atracción? ¿Qué pretendes? se dijo a sí mismo.

-Sasuke has llegado temprano-La molesta voz de su esposa no tardó en escucharse en cuanto pisó su casa.

Decidido a bajarse la calentura sólo se fue al baño a ducharse, en cuánto Sakura se dio cuenta no pudo evitar volver a pensar mal ¿por qué se bañaba tantas veces al día ahora? Indignada fue al baño y al abrir la puerta corrediza hizo una mueca extrañada: él estaba masturbándose perdido en lo que seguramente sería pensamiento lujurioso, pero enseguida la enfocó la miró molesto sin duda alguna.

-¿Qué te pasa?- Le cuestionó molesta y no pudiendo creer lo que sus ojos habían captado por su parte él no pudo evitar rodar los ojos antes de contestarle.

-Estoy fastidiado, cansado, deja de joderme ¿quieres?- Le respondió alzando su voz demostrando su exasperación.

-Estás masturbándote- Le dijo indignada, mientras él recordaba a su padre que alguna vez lo pilló en sus años de adolescencia, sin pensarlo mucho jaló a la pelirosada a la ducha provocando que soltara un gritito mientras la adrenalina de ambos subía por su parte ella comenzó a lubricarse excitada por ver el deseo de su marido despertar y anhelante de volver a ser tomada de aquella manera, y él por querer callarle la boca.

-Así que quieres ser tú a quién se la meta- "como siempre" pensó, Sakura esperaba sentir la estocada la esperaba lubricándose más y más... pero simplemente no llegó después de que el moreno soltara esos vocablos cerró los ojos aún más frustrado queriendo tener el trasero de la peliazul expuesto ante él y no el de aquella pelirosada que no fue consciente cuando la descubrió de su zona íntima pero ahora tenía aquel trasero en sus manos.

Le soltó delicadamente saliendo de la ducha dejando a Sakura confundida y al punto de llanto al no obtener nada de él.

-Tengo un problema-Sasuke se encontraba en su oficina ya era otro día, segundo día sin conseguir nada de la peliazul pero el primero sin buscarla.

-¿Cuál?- La pregunta no tardó, su mejor amigo Suigetsu se encontraba frente a él y dejaba de revisar algunos papeles.

-Empiezo a obsesionarme con una mujer- Le contestó después de pensar en haberle respondido "Sakura" esa era otro problema, pero él mismo sabía que era su esposa, no podía dar paso atrás a eso sobre todo ahora que su heredera estaba en camino no quería un sermón por parte de sus padres, demostrarles que como siempre que tenían razón él es incapaz de concluir algo, además de Luna no era un motivo suficiente para hacerlo sólo era una prostituta nada barata pero lo era.

La risa de su amigo los despejó de sus pensamientos provocando que lo mirase molesto por mofarse de lo que le revelaba.

-¿Cuál es el problema? Tíratela y ya se te pasara- Le respondió Suigetsu, Sasuke lo miró profundamente quizás él tenía razón si lograba calmar el maldito deseo que sentía por ella seguramente terminaría aburriéndose de ella como pasó con todas.

En su mente un plan comenzaba a maquilarse, pensaba llenarse y hartarse de esa chica y sólo había una manera, se mostraría más amable con Sakura y le propondría que al estar a punto de cumplir 7 meses lo mejor sería que fuera al pueblo de sus padres para que su suegra cuidara de ella, además de que le argumentaría que ambos estaban muy estresados por el embarazo y él tenía justamente muchos problemas en el trabajo, que no conseguían llevarse muy bien y que no quería que su matrimonio se dañase por esa mala racha, llegado el momento la traería de vuelta para que tuviera su hija en el mejor hospital de Japón, así podría tener a Luna a la hora que él quisiese sin preocuparse por Sakura.

-También quiero que se haga los exámenes necesarios para que me compruebes que no tiene ninguna enfermedad sexual- Decía el moreno dos días más tarde a una Tsunade que había decidido cerrar un trato un poco usual, pero ante esa suma de dinero no podía negarse, dibujó una sonrisa de suficiencia

- Tú eres él que se ha portado mal, créeme al menos que tu pudieras contagiarle algo ella sigue limpia, y está bien desde el día de hoy ella no se presenta aquí, estará sólo en el depa que le he asignado esperando a su... –Se quedó en silencio buscando la palabra adecuado- ¿cliente?- El Uchiha dibujó una sonrisa ladina al escucharla.

-En una semana quiero tener los resultados- Le dijo levantándose yéndose del lugar, aquel día era el cual Sakura partía al pueblo de sus padre, se relamió los labios excitado.

Hinata estaba a punto de salir hacia el trabajo cuando justamente en su puerta se encontró a la rubia, le sorprendió verla ahí así que de inmediato se sintió ansiosa, la invitó a pasar y después de invitarle alguna bebida refrescante se sentaron en los sillones.

-Hinata, tu trabajo va a cambiar- La nombrada la miró intrigada y con cierto miedo pensando que la obligaría finalmente a prostituirse totalmente aunque ya lo hubiera hecho sólo había sido el mismo hombre y aquello la hacía sentir menos mal, se mordió el labio triste.- Sasuke- Al escuchar ese nombre volvió a mirarle nerviosa- quiere que seas sólo de él, me refiero a que bueno quiere contratarte por un par de meses hasta que se aburra como él dijo de ti... puede ser menos tiempo pero esta dispuesto a pagar muy bien y no obtendrías más ganancias supuse que estarías de acuerdo- Le dijo mientras rebuscaba algo en su bolso para sacar una tarjetita y dársela- Tienes que ir ahora mismo ahí te harán ciertos análisis para que al idiota se quede conforme- Luego le entregó una cajita- Son pastillas anticonceptivas, teniéndolo aquí supongo que habrá ocasiones donde no se ponga condón y no quiero que te embaraces, no porque él está casado si no porque me sirves más sin estorbos- Le dijo sin tapujos.

Hinata intentaba procesar toda la información dada hace pocas horas, con un miedo en su pecho se adentraba siguiendo a la enfermera que momentos antes le había realizado un papanicolao y ahora le tomaría muestras sanguíneas, se sentó donde le asignó y miró como comenzaba a llenar una jeringa con su sangre después de haberla pinchado en la comisura de su codo.

-Los resultados le llegaran en tres días al domicilio que ha proporcionado- Hinata le asintió y salió del lugar con olor a cloro sin pensarlo dos veces, estar ahí la estaba poniendo nerviosa.

Se adentró a su casa devastada, no quería ver al Uchiha nuevamente puesto que la intimidaba, la hacía sentirse tan vulnerable, tan poca cosa, además ella sabía que sólo era sexo pero aquel era tan claro al respecto, se limpió la lagrima que corría por su mejilla llegando a la habitación de Hanabi se adentró en ella pudiendo observar los dos peluches que pudo comprarle antes de que ella enfermarse, habían sido tan pobres antes, su padre rentaba una casa modesta y salía a muchos viajes pero no tenían nada, ella incluso empezó a trabajar desde muy joven intentando que ninguna de las dos pasaran hambres, después de la nada su padre murió víctima de un ataque cardiaco en esa modesta casa había regresado de un viaje y se le veía desmejorado, sólo murió ante sus ojos los ojos de una adolescente que no supo que hacer sólo tenía 12 años ¿qué podía hacer? Una vecina de nombre Kurenai le ayudó con los trámites correspondientes, era por ella que ahora su padre tenía una tumba, aconsejándole que se escondiera con su hermanita si no quería que las separasen, y así lo hizo vivieron mucho tiempo en las calles hasta que pudo rentar un cuarto que se convirtió en su nuevo hogar, consiguió que ambas retomaran sus estudios y cuando pensó que habían salido de todos los males, Hanabi enfermó, el sueldo que tenía como cajera en una importante cadena de supermercados ya no fue suficiente, finalmente tuvo que abandonar sus estudios y terminó en ese prostíbulo que fue la única manera de conseguir costearle el costoso tratamiento.

-Shizune-Susurró, se había equivocado él no había perdido el interés... ahora lo tendría ahí en su casa cuando él quisiese ¿qué iba a hacer? Sólo esperaba que no fuese tan seguido, quizás por las noches eso sería aceptable necesitaba por lo menos visitar una vez por semana a Hanabi, seguro encontraría la forma, se consoló él no podía querer tenerla todos los días en cada momento eso era imposible, razonó dejando que cierta calma la inundase.

Se encontraba recostada en su cama sudorosa y aún respirando agitadamente, el azabache acababa de salir de su habitación para irse a su trabajo había decidido tener un polvo antes de irse al trabajo, no estaba adormilada realmente, puesto que en la última semana se había acostumbrado a despertar a las 6 de la mañana por culpa de su acompañante que solía despertarla para hacérselo antes de ir al trabajo la mayoría de los días... ese día no había ocurrido así la había dejado dormir más pero había cambiado de opinión en el último momento y por eso ahora ella intentaba que su cuerpo se normalizara recostada en esa cama, cerró los ojos pensativa, justamente este día se cumplía una semana para su mala suerte el Uchiha había decidido mudarse a su casa así que lo tenía ahí gran cantidad de tiempo más de lo que ella desease, y ahora no había lugar en la casa en el cuál él no la hubiese tomado, en cualquier rinconcito de la casa ella tenía algún recuerdo seguramente referente a una entrega sexual... pensó que al azabache quizás se le pasaría su apetito sexual hacia ella con el tiempo pero realmente no parecía descender seguía igual o quizás peor, él llegaba y quería follarla, a veces cenaban antes o después... dormirían tarde porque él nuevamente tendría ganas de hacerlo y al despertar era por la misma razón.

Se levantó de la cama para ir a la ducha tenía que ver a Hanabi mañana sería domingo y aunque no se había atrevido a cuestionar al azabache estaba segura que se quedaría en casa, así que se vistió normalmente unos jeans entubados ajustados y alguna playera que le permitiera esconder sus atributos delanteros, tomó su bolso sin preocuparse por arreglar la cama lo haría cuando llegase.

-Buen día Hinata- Se escuchó apenas hubo cerrado la puerta principal, dio la vuelta para corresponder al saludo de Kiba notando la mirada de éste un tanto vacía.

-Buenos días Kiba, akamaru- Les saludó sonriente alejándose de ellos, incapaz de preguntarle qué le sucedía dispuesta a tomar ese consejo que le dio Shizune hace tiempo "no socialices más de la cuenta con la gente que te rodea".

Sin saber que la causa de la mirada acongojada de el castaño era debida al haber notado el auto del Uchiha los últimos días sin perder detalle que toda la noche estaba ahí, gruñó molesto al recordarlo y ver que la peliazul no le prestó atención, seguramente aquel tipo la había deslumbrado o engañado prometiéndole alguna cosa pensaba, porque una mujer tan dulce como ella no sería capaz de actuar de maneras incorrectas, él debió engañarla prometiéndole alguna cosa que no le cumpliría él estaba seguro de eso.

-La última semana ha estado de muy buen humor-Escuchó el susurro que hacía Matsuri la chica que daba sus prácticas en la empresa hacía ya dos semanas seguramente a Karin su mentora, terminó de cerrar la puerta detrás de sí dibujando una sonrisa ladina yéndose a su escritorio dejando que el recuerdo viniera a su mente.

Apenas había regresado a la ciudad de dejar a la pelirosada en aquel pueblo de provincia se dirigió a la casa de Luna, vio al chico castaño que antes había visto como siempre con su perro, cuidándolo pero no se inmutó, ese día vestía informal unos jeans de mezclilla y una polo negra, inclusive traía unos vans del mismo tono de la playera, tocó el timbre sintiendo como el deseo se hacía más fuerte desde la mañana había pensado acerca de eso, sin tener que preocuparse por volver a casa, un tanto excitado imaginando que en su hora de comida podía ir a satisfacer sus necesidades sin remordimientos o compromisos hacia la pelirosada y lo mejor de todo es que al salir de su trabajo podría llegar a cogerla nuevamente, eso sonaba tan bien en su mente, ella abrió al poco tiempo dejando que en su cara se viera la sorpresa aunque él no pudo saber que no sólo se debía a verlo ahí sino también por el atuendo que lo hacía rejuvenecer notoriamente, después de todo él siempre vestía trajes carísimos a la medida y aunque lo hacía lucir realmente guapo, aquel atuendo informal lo hacía lucir tan joven.

Entraron a la casa cada uno sumergido en algún pensamiento, Sasuke se dirigió al sofá apenas hubo tomado asiento ella le acercó unos sobres sin abrir, él le miró intrigado.

-Tsunade, dijo que debía entregárselos intactos- Él lo había olvidado pero después de que ella lo mencionara supo que debían ser los resultados de su salud, chasqueó la lengua irritado, en realidad no quería verlos ahora, si había algo no agradable tendría que abstenerse y estaba totalmente duro, los abrió y comenzó a ojearlos rápidamente sonriendo al instante satisfecho.

Tomó uno de los brazos de la chica acercándola a él tomando sus labios cuando la sentó en su regazo comenzando a infiltrar sus manos por el pantalón y ropa interior de la chica colándola en su sexo quería escucharla quejarse o protestar le daba igual mientras consiguiera algo por el estilo para después poder embestirla duro, lo tuvo apenas toco el sexo e introdujo su dedo escucho su quejidito e inclusive pudo sentir como ella quiso alejarse, moviendo su dedo dentro de ella provocándola viendo con agrado que empezaba a lubricarse le bajo su jean junto con su ropa interior colocándola contra la pared a lado de la puerta después de darle una posición adecuada que le permitiera acceso se introdujo tal cómo solía hacerlo, la escuchó gemir...

Escuchó algunos golpes en su puerta volviendo a la realidad.

-Adelante- Vio entrar a ambas chicas, una con su agenda y otra con documentos que tenía que firmar, extendió su mano hacia Matsuri para hojear rápidamente los documentos y deshacerse de ambas lo más pronto posible, observó de reojo como la peliroja reacomodaba sus gafas mientras le decía su listado de actividades- Cancela la comida con Nara, dile que me salió algo importante que luego lo busco.

La pelirroja asintió notando a su jefe diferente parecía que aquello que lo hacía cancelar su cita con ese consultor financiero lo ponía aún de mejor humor y siendo como era él eso era bastante raro, ambas salieron después de un rato, ¿dónde podía ser esta vez? Pensó el azabache realmente había tomado a Luna en todos los lugares posibles de ese humilde departamento, cualquiera... bueno sobre la mesa no estaría mal, además la chica realmente cocinaba excelente no estaba mal unírsele a la hora de la comida.

Llegó a la casa abrió con la llave que le proporcionó Tsunade, esperando encontrarla en el comedor pero no estaba ahí arqueó la ceja un tanto intrigado pero decidió subir quizás se encontraba arriba, al abrir la puerta de la habitación principal que compartían ahora se sorprendió todo estaba igual que cuando se fue por la mañana a excepción que ella no estaba sobre esa cama, frunció nuevamente la ceja ella solía recoger todo otra maldita cualidad más de la peliazul... sin embargo ahora se cuestionaba si acaso ella hacía la limpieza un poco antes de que él regresara, la buscó en el baño y tampoco estaba aunque era evidente que había tomado un baño salió del lugar con las manos en sus bolsillos y curioso abrió la otra puerta de ese pasillo esa habitación donde él nunca se había introducido, se sorprendió al ver la decoración un tanto infantil, quizás de una adolescente, sin embargo no había mucho que le brindara información observó el lugar e inclusive caminó un poco, cuando estaba a punto de irse le echó un ojo a un librero había libros de texto de secundaria y referentes a economía, esto último le llamo mucho la atención tomó uno y lo hojeo rápidamente y desinteresado encontrando un nombre Hyuga Hinata, seguramente la dueña de esa habitación pensó, tomó una carpeta encontrando diversos apuntes con una bonita y clara caligrafía, eran datos realmente interesantes, pudo darse cuenta que todo aquello era básico así que seguramente eran estudios de primer año, lo sabía puesto que había llevado aquella materia al ser administrador de empresas con su respectivo master, vio el nombre de la chica repetirse para finalmente poner atención a una fecha, tendría menos de un año aquello, no le prestó demasiada atención y devolvió todo aquello a su lugar al concluir que quizás esa persona vivió antes ahí, fastidiado y pensando que quizás Tsunade le estaba jugando sucio haciendo trabajar a Luna.

Regresó a la empresa molesto sus ahora dos secretarias lo miraron con cautela al notar su repentino cambio de humor sin atreverse a decir nada por precaución pero si preguntándose ¿qué era lo que había puesto de mal humor nuevamente a su jefe?

Matsuri entró a la oficina un tanto intranquila, fue testigo de cómo él se colocaba el móvil al oído sintiéndose aún peor no había elegido peor momento para entrar pensó, lo observó paciente y temerosa una expresión de furia estaba posada en la perfecta cara del moreno mientras esperaba que le contestaran del otro lado, finalmente la curiosidad del Uchiha había podido más y le había marcado a Luna dispuesto a encararla aunque fuera por ese medio, tras escuchar el susurro de la chica comenzó a hablar dejando a su secretaria alarmada, sabía que sería la siguiente que recibiera la reprimenda:

-¿Dónde diablos estas?

-En casa-Le respondió Hinata mientras tomaba la mano de su hermana que por fin conseguía dormirse y perder el dolor.

Matsuri no sabía que le habían contestado desde el otro lado pero fue presente de cómo el Uchiha hizo una mueca irritada e incrédula, sabiendo de aquello sólo empeoraba mucho más.

-¿Ah sí?- Respondió con un tono peligroso.

-Si- Respondió Hinata derramando una lágrima afectada por todo el cuadro de dolor que le tocó presenciar de su hermanita.

-Estúpida- Espetó el Uchiha colgando el teléfono ¿cómo se atrevía a mentirle? ¿O acaso realmente estaría ahí? Con ese pensamiento se levantó de su escritorio bruscamente, tomando su maletín y yéndose sin más de la empresa, ante una Matsuri aliviada de haberse salvado de la reprimenda de su jefe pero acongojada por no conseguir la firma que necesitaba pero incapaz de detenerle.

Llegó nuevamente a la que ahora era su vivienda sólo para que su humor empeorara todavía más ella no estaba ahí, chasqueó la lengua molesto fue al refrigerador a tomar una cerveza la bebió mientras pensaba sus posibilidades nadie se burlaba de él, Tsunade se iba a arrepentir.

Justo en ese momento Hinata arribaba a la privada de inmediato akamaru corrió hacia ella mientras ella acariciaba su cabeza, estaba mucho más calmada aunque sus ojos podían verse levemente inflamados por el llanto que derramó con anterioridad caminó hasta su casa ante la atenta mirada de Kiba que no tardó en darse cuenta que algo le sucedía.

-¿Qué te pasa? –Le cuestionó, mientras ella enfocaba el coche del Uchiha mordiéndose el labio nerviosa ¿él ya estaba en casa? Recordó la llamada y solo pudo exclamar:

-¡Ay no!

-¿Qué pasa Hinata?

-Yo... estoy bien- Le respondió a su amigo que no la dejo ir, le platicaba intentando robarle alguna sonrisa haciéndola olvidar por unos instantes que debía ir a adentro.

Sasuke tiró la lata vacía al bote de basura tomando otra, no podía demandar a Tsunade puesto que no tenían ningún contrato, además de que aquello era una parte sucia de su vida que no le interesaba y mucho menos le convenía exhibir pero estaba seguro que encontraría la manera de cobrarse aquello, destapo otra cerveza dando un gran trago acercándose a la ventana molesto ¿dónde diablos se había metido su juguetito? Para su sorpresa la vio afuera riendo con ese estúpido que tenía como vecino, bufó pero guardó la calma siguió tomando su cerveza sin perder ningún detalle, viéndola sonreír nuevamente desinteresadamente ¿acaso ella gustaba de él? Era evidente que el chico sí, finalmente la vio despedirse aún sonriendo caminando hacia la puerta de su casa. La vio introducirse aún sonriente y relajada pero él no lo estaba y ella iba a pagar su osadía.

-¿Dónde estabas?- Le cuestionó seco dejando ver en cada palabra su enfado, de inmediato la cara de la chica se transformó mirándole un tanto asustada, la fría e iracunda mirada del moreno la hizo estremecerse.

-ahm... –Intentó mentirle pero no pudo.

-Ni si quiera se te ocurra decirme una mentira, no soy un imbécil... yo pagué por ti por tenerte aquí, no para que le andes abriendo las piernas a otros.

-Yo- Hinata estaba un tanto molesta y ofendida sin embargo sabía que no podía mostrárselo y tenía que explicarle sin embargo no quiso revelarle la verdad- Yo fui a visitar la tumba de mi padre, lamento mucho la confusión- Se disculpó intentando pasar por alto los insultos del moreno, Sasuke dudó de aquello pero podía ver la tristeza de la chica.

-Como sea quítate la ropa, quiero verte desnuda mientras me cocinas- Le dijo, aún apenada ella obedeció el mandato dejando su ropa en el sillón, temerosa era evidente que el moreno seguía enfadado y que iba a tomar alguna acción en su contra... y por su bien no le convenía provocarlo más.

-¿Qué le gustaría comer? –Le cuestionó nerviosa, completamente sonrojada sin atreverse a mirarlo.

-Mírame-Le ordenó, ella acató la orden pero al hacerlo enrojeció completamente- Quiero sólo arroz- Dijo queriendo que fuera rápido para poder cogerla así como había visualizado en la oficina, ella le obedeció pero agregó una ensalada de jitomate sabía que era el vegetal favorito del moreno y de alguna manera quería que él estuviera contento quizás así sería un poco amable.

Trató de olvidar que estaba completamente desnuda, se ató su pelo en un molote y comenzó a cocinar ignorando el hecho de que era observada con una sonrisa perversa al moverse en la cocina, dándose cuenta que estaba hambrienta ella no había desayunado mucho menos comido así que su estómago empezaba a alborotarse con el olor, probó el arroz cuando casi estaba listo sólo para verificar qué todo estuviera en orden sonrió satisfecha al sentir el sabor, Sasuke la miró un tanto extrañado por aquella conducta poco usual viéndola colocar los platos en la mesa, acercando los platillos la vio servirle y servirse, para de inmediato comenzar a comer le sorprendió un poco puesto que ella solía guardar mucho las formas, pero no ese día ¿qué traía justamente? Debería irritarse pero verla comer con ganas lo motivo para hacer lo mismo, después de todo necesitaría energías para desquitarse, llevaba ya medio plato consumido cuando sus pensamientos se desviaron de la comida.

-Quiero el postre ahora- Hinata aún tenía arroz en su boca, sin darle tiempo de nada el Uchiha la había tendido en la mesa en un extremo que por milagro estaba vacío o que realmente él empezó a desocupar minutos antes.

Los besos arrasadores del Uchiha la hicieron tragar el arroz de prisa intentando corresponderle, aún aturdida por el ajetreo y como la gran mayoría de las últimas veces su zona intima empezó a reaccionar deseando ser tomada por ese hombre que parecía sólo querer hacerlo de esa manera tan brusca, al poco tiempo lo sintió adentrarse emitiendo un gemido mientras su pelvis se movía encontrándolo provocando que ambos sintieran más, el moreno se abalanzó a los pechos de la chica lamiéndolos y mordiéndolos clavando sus dientes escuchando como ella gemía ante sus actos y embestidas.

Hinata recogía los platos aún desnuda, pero pensativa suspiraba un tanto apesumbrada ¿tanto se había acostumbrado ya a la presencia del moreno? Evidentemente aún se avergonzaba que la viera desnuda y demás pero su cuerpo y se sonrojaba al pensarlo reaccionaba demasiado ante las caricias del Uchiha e inclusive cuando se le acercaba le deseaba, deseaba a aquel hombre que había desaparecido escaleras arriba hace un rato, suspiró conflictuada... sabía que era bueno que su cuerpo reaccionara de esa forma, le hacía menos daño cada vez que lo hacían e incluso era placentero, pero sabía que estaba mal entregarse sin sentimientos las cosas no deberían ser así... aunque bueno en su posición era mejor.