Disclaimer: algunos personajes y lugares pertenecen a JK Rowling y la Warner, la idea del fiction es MIA…y pobre de aquel que la intente plagiar.
Advertencias: Contenido Slash de principio a fin. Rating MA (sexo explicito, a mi manera ;)). Es el Drarry más Drarry que he escrito en mi vida…oh my…
Long Fic Drarry basadas en el universo de mi long Fic: I.D.F, puede contener Spoilers, pero son eventos previos a la historia. Aun así deben leer bajo su propio riesgo, advierto que todas las referencias a personajes y datos cronológicos son referentes a I.D.F no a los libros ni películas. Todas las diferencias que pudiese haber entre lo planteado en I.D.F con el esquema temporal (fechas, años, edades de los personajes, etc.) son ediciones que hago y replanteo a conciencia. Estoy sujeta a errores humanos, recuérdenlo.
I.D.F -El Origen
Volumen #1 de la serie "Momentos perdidos"
#11 Frontera
La lluvia aun arreciaba cuando Harry despertó aquella mañana. Con los ojos entrecerrados se giró sobre la cama para seguir durmiendo, buscando a tientas el cálido cuerpo de Draco para aferrarse a él y descansar hasta tarde. Era sábado y nada ni nadie le impedirían disfrutar de lo que bien podía ser uno de los últimos amaneceres junto al rubio.
Suspiró cuando todo el recuerdo doloroso del día anterior lo golpeó como una maza. Fuerte y rotundo.
Abrió los ojos y con la vista borrosa ubicó el rostro de Draco.
Le dolía tanto estar cerca de él, le dolía tanto recordar todo lo que éste le había dicho, todo lo que se habían herido mutuamente. Le dolía demasiado el tan solo pensar que para el rubio quizás era más importante su empleo que la relación que mantenían… lo mataba sentir que sus miedos y sus dudas eran acertados y justificados. Le ahogaba el pensar en lo poco que él, Harry, le importaba a Draco.
Negó con la cabeza.
No. Aquello no era cierto, él sabía que si le importaba. Lo sabía.
La noche anterior, Draco se lo había dejado saber:
Luego de subir y entrar a su departamento, Harry se dejó caer sobre la alfombra del pasillo que conducía a su habitación. Dejando un rastro de agua por todo el lugar, empapándolo todo con su túnica mojada.
Observó y oyó a Draco suspirar antes de cerrar la puerta tras si mismo y despojarse de sus ropajes que lucían en la misma deplorable situación, para luego caminar hacia él y agacharse a su altura.
Harry lo miró por entre las gafas empañadas. Estaba oscuro, apenas se distinguían mutuamente y su cuerpo entero temblaba de frío y emociones contradictorias luchando en su interior.
-Dame tu túnica, Harry; te vas a enfermar.- dijo entonces Draco, tratando de emplear una voz suave. Harry no se movió y Draco, tras un momento de mutismo e inmovilidad, se exasperó- Por favor, debes quitarte la ropa mojada, no te comportes como un idiota.
Harry rió sarcásticamente logrando que Draco enfureciera de nuevo y lo levantara de un tirón para sacarle la ropa mojada. Harry se dejó hacer sin forcejear para luego caer sobre el suelo de nuevo, desnudo salvo por sus boxers, con el cuerpo mojado y frío.
- ¿Por qué te molestas?- preguntó el moreno, tiritando después de unos segundos cuando Draco volvía de su habitación usando una de sus franelas de algodón blanco y boxers negros y con una sabana en mano para cubrirlo y calentarlo. El rubio se la lanzó encima sin mucho cuidado. Sin duda seguía molesto.
-¿Por qué me molesto con qué? –espetó Draco a su vez mientras observaba como Harry se cubría.
-En cuidarme ¿Por qué te importa?- aclaró Harry botando vaho al hablar y temblando del frío. Draco apartó su vista por un fugaz segundo, luego carraspeó, ignorando la pregunta y le extendió la mano para ayudarlo a levantarse. Harry la tomó en silencio. Se quedaron de pie, observándose y el moreno volvió a preguntar.- ¿Por qué te molestas en eso, Draco?
-¿Cómo puedes preguntarme eso? ¿Qué no es obvio?- respondió el rubio molesto y evadiendo. Harry negó y Draco pareció dolido.
Se quedaron en silencio unos segundos en los que la tensión pareció adquirir solidez entre ellos hasta convertirse en algo palpable. Draco suspiro, desperezándose el rostro con una mano, mostrando frustración. Parecía furioso consigo mismo y con Harry al mismo tiempo. Entonces Draco lo tomó por un brazo y lo arrastró hasta la habitación donde lo lanzó con brusquedad sobre la cama. Harry gritó un poco, adolorido.
-¿Qué mierda te pasa?- le preguntó el moreno desde la cama. Draco frente a él, se quitó la franela y la lanzó al suelo. Harry abrió un poco la boca, confundido. ¿Qué pretendía? ¿En verdad pretendía que tuvieran sexo justo en ese momento? Frunció el ceño- ¿Qué haces? – cuestionó, pero Draco, aun en silencio se acercó paso a paso hasta que llegó a la cama. Se subió y gateó sobre ella hasta cubrirlo con su cuerpo.
No lo rozaba, no lo tocaba, pero Harry lo miraba petrificado, hipnotizado por sus movimientos certeros.
Draco aun así, parecía furioso, no sonreía y sus ojos no mostraban ninguna pasión ni ardor por él. Estaban fríos e insoldables. Harry contuvo el aliento mientras Draco alzaba una mano y lo despojaba de los lentes con suavidad y aparente tranquilidad.
-¿Qué no es obvio lo que hago, Harry?- le preguntó, y Harry, habiendo perdido hace rato el hilo de la conversación, tragó en seco, intimidado por el tono carente de emoción en la voz del rubio.
Trató de calmarse y hablar. No quería que las cosas llegaran a aquellos términos con Draco, a ese punto donde se herían tan grave y tan profundo con sus palabras. Quería y tenían que conversar sobre lo sucedido en el Ministerio, debían de llegar a una resolución. Madura y tranquila.
Y ciertamente el cuerpo desnudo de Draco sobre el suyo no ayudaba, para nada, a tranquilizarse.
-Draco…-trató de comenzar a argumentar, colocando una mano sobre el pecho del rubio para apartarlo de si mismo con delicadeza y suavidad. Se sorprendió cuando Draco tomó su muñeca con brusquedad y la apresó sobre el colchón.
-No hables. –advirtió Draco antes de lanzarse sobre su boca y devorarla en un beso abrasador y hambriento. El rubio dejó caer su cuerpo sobre él, mordiendo uno de sus labios y Harry gimió, algo renuente pero sin duda, afectado.
Todo sucedió de manera fulminante.
Draco acentúo su beso, bajando su mano libre, abriéndose paso entre la sabana que lo cubría y acariciando cada rincón de su cuerpo, arrullando sus pezones hasta erizarlos, delineando los músculos de su abdomen con dedos demandantes. Bajó a su cuello y lo mordió, jadeando allí con fuerza y Harry gimió con placer. Draco lo mataba cuando hacía aquello.
El rubio bajo aun más su mano y la introdujo en sus boxer, acariciando la piel suave de su miembro y Harry lanzó su cabeza hacia atrás, rugiendo y alzando sus caderas un poco. Draco lo masajeó de arriba abajo, restregando su propia erección, aun oculta bajo la tela de su ropa interior contra la pierna del moreno y sin parar de gemir contra la piel de su cuello. Harry se sentía a punto de explotar.
No podía ser normal que Draco siempre, siempre, lograra llevarlo de aquella manera al punto de perder la cordura. No podía ser posible que con tan solo unos cuantos toques de Draco en su cuerpo, en su piel, con tan solo unos besos apasionados, éste le hiciera sentirse de aquella manera…como si no tuviera voluntad. Como si lo único que pudiera hacer era rendirse y pedirle más.
Masoquistamente, se preguntó si aquello era todo lo que había entre Draco y él, esa química, esa pasión, ese deseo. Era avasallante, si, pero Harry quería más.
Quería más porque él sentía más que pasión y deseo por el rubio, lo quería, le importaba.
Lo amaba.
Draco continuó acariciándolo, cada vez más demandante y exigente. Harry gimoteó, desbordado, sintiendo su cuerpo arder como nunca antes, quemándolo, sufriendo por sus contradicciones.
Buscó los labios de Draco, a punto de ceder, cuando éste se alzó sobre su cuerpo y paró de besarlo y acariciarlo, sacando su mano de sus boxers y colocándola a un lado de su cabeza, cercándolo. Harry lo enfocó con dificultad y trató de mirarlo fijamente, respirando entrecortadamente y con el rostro enrojecido.
Draco lo miraba sin pestañear siquiera y su mirada había oscurecido un poco, enturbiándose. A Harry le pareció que Draco tenía mercurio en sus ojos.
-¿Qué sucede?- le preguntó, azorado. Draco lo ignoró antes de acercarse a su oído y susurrarle:
- Harry…escúchame muy bien -dijo lentamente con voz ronca. Peligrosa y amenazante, pero a la vez era un tono cargado de sentimientos, quebradizo. El moreno cerró los ojos. – no me "molesta" el cuidarte, no me molesta el preocuparme por ti, lo hago porque quiero…porque tu, me importas.- determinó, dejando allí las palabras, para que calaran en Harry profundamente. Sus ojos, aun cerrados, se humedecieron un poco. Sintió el dorso de la mano de Draco acariciar su mejilla y pasear hasta posarse sobre su frente donde apartó alguno mechones de cabello azabache y húmedo con la punta de sus dedos.- es más que sexo para mi Harry, me importas y mucho.
Harry se sintió sorprendido ante la similitud de sus pensamientos, era como si Draco supiera siempre que era lo que él necesitaba oír y sentir. Los dedos de Draco bajaron hasta sus labios y el rubio se los delineo con el pulgar lentamente, sintiendo el calor de su aliento. Harry se estremeció.
-Draco…- rogó, besando cada dedo que trazaba sus labios.
-No tienes ni idea de lo que me haces sentir, de todo lo que me importas…- Harry jadeó, con la voz de Draco golpeándole todos los sentidos- Y como me importas, voy a parar ahora –el moreno abrió los ojos repentinamente y Draco sonrió de medio lado, aguantando una carcajada por la expresión de su rostro.- podemos seguir en la mañana, porque, por ser un idiota: ahora tienes fiebre.
Harry había sonreído como imbecil el resto de la noche mientras Draco le bajaba la fiebre y lo cubría con mantas calientes para luego acomodarse a su lado en la cama y ver programas malos en su televisor al pie de la misma.
La verdad era que sus palabras habían funcionado como un elixir mientras la fiebre lo azotaba con sus abrasadores látigos, y el moreno no dejaba de repetírselas una y otra vez en su cabeza, como si de aquella manera pudiera hacerlas inmortales.
Sentía felicidad, pura, neta y completa, al saber que le "importaba" a Draco, pero a la vez sentía una tristeza profunda y agobiante al recordar el pleno de la situación en la que estaban por culpa de sus obligaciones laborales…hubo un momento en el que Harry pensó en renunciar si con eso dejaba en claro al Ministro que no iba a dejar a Draco por nada. Era una especie de amenaza en reversa, después de todo ¿Él era el Elegido, no?
Sonrió de medio lado, con perversidad, demasiado absorto en lo mucho que aquel plan comenzaba a gustarle como para darse cuenta de que la respiración de Draco había cambiado.
-Puedo escuchar como piensas, Harry. ¿Podrías calmarte?- preguntó Draco con voz adormecida y con los ojos aun cerrados. Harry cambió su sonrisa a una sincera y tranquila.
-Perdón por despertarte.- susurró y Draco abrió los ojos perezosamente.
-No importa, lo que soñaba no es muy distinto a la realidad, así que…no importa- dijo Draco en voz baja. A Harry le costó un momento comprender.
-¿Estabas soñando conmigo?- le preguntó en un tono que sonó tan ilusionado que Draco sonrió casi con ternura. Se vieron a los ojos y el rubio se mordió un labio, con culpabilidad.
-Si- admitió- pero el sueño era un tanto diferente…-comentó, con voz que quiso sonar casual. Harry sintió un escalofrío de expectación. – verás, tu no estabas allí, a mi lado…estabas…un poco más al sur…y estabas más bien sobre mi cuerpo. – su voz había dejado de sonar casual y se había enronquecido. Harry sintió el escalofrío dirigirse directamente a su entrepierna. Se relamió y se dispuso a seguir el juego del rubio, alzándose y asumiendo la posición indicada.
Se hincó de rodillas entre las piernas de Draco y le miró desde allí de manera interrogante.
-¿Así?- preguntó, queriendo fingir inocencia. Draco sonrió de medio lado y asintió- ¿Y que estaba haciendo yo aquí, en tus sueños, Draco?- preguntó el moreno. Draco se relamió rápidamente.
-Pues…- el rubio metió, lentamente, su mano derecha bajo la sabana y la removió por completo, mostrándose ante Harry totalmente desnudo como había dormido, luego tomó su miembro ya muy despierto entre sus manos, acariciándose a si mismo suavemente. Harry tuvo que ceñir sus manos con fuerza para contenerse de lanzársele encima en ese preciso instante.- me ayudabas con esto.
Draco jugó un momento con las ansias del pobre Harry, subiendo y bajando su mano de manera tentadora, todo antes de que éste se las retirara y se encargara de suplirlas con sus labios y su sedienta boca, haciéndolo lanzar un gemido al cielo seguido de un juramento y una maldición, desbordado.
Era sublime, Harry podía sentir como Draco se contorsionaba de placer bajo su cuerpo, escuchaba sus gemidos, como clamaba su nombre una y otra vez con voz ronca, siseante y perdida en un éxtasis.
Las manos de Draco viajaron a su cabello y lo asieron con suavidad, tratando de guiar sus movimientos. Harry sonrió. Draco siempre luchaba por mantener el control, aun cuando claramente no podía dominarse, él no sesgaba en el intento de marcar su territorio, de decirle, a su sutil y excitante manera: "Eres mío" y Harry simplemente adoraba eso.
Lo escuchó boquear en busca de aire y lanzar una maldición cuando su lengua se enredó con habilidad alrededor de su glande.
Sentir a Draco de aquella manera lo hacía sentir poderoso, le hacía sentir drogado con algo con lo que bien podía enviciarse y seguir viviendo. El sabor de Draco bajando por su garganta, paladeado por su lengua…sentir las manos del rubio enredadas en su cabello y cada movimiento que le hacían saber que éste estaba al limite, sus piernas abiertas y su cuerpo entregado.
Podría vivir allí el resto de su vida y sería feliz.
Deslizó su lengua de arriba abajo y tomó el miembro erecto de su febril amante entre sus manos, masajeándolo hábilmente y engullendo con gula y lascivia todo su tallo hasta el fondo.
Draco gritó con voz ronca y trató de detenerlo al halarlo con sus manos y subirlo a su altura, sin duda queriendo recuperar el control que hacía ya varios minutos había perdido. Harry se mordió un labio y repto por su cuerpo hasta juguetear en su cuello, sin soltar su miembro ni dejar de masajearlo. Draco jadeaba descontroladamente.
-Siempre quieres tener todo dominado Draco, siempre quieres tener el control…aun cuando soy yo quien te hace el amor, y hoy quiero que eso cambie.- susurró contra la piel de su cuello y Draco se estremeció por completo. Harry no sabía si había sido por la implicación de lo que había dicho o por la frase "hacer el amor".
Jadeó mordiendo su cuello y decidió marcarlo también, hacerle sentir a Draco que era tan suyo como él lo era del rubio.
Las manos de Draco que parecían tener vida propia, aun luchaban por guiar el encuentro, asiendo la cintura de Harry firme contra su cuerpo, arañando su espalda o tomando su nuca cuando compartían un beso. Harry gemía y se derretía ante su toque, pero en un movimiento desesperado, a punto de perder el poco, poquísimo control que había adquirido, tomó de la mesa de noche la varita del rubio y con un leve conjuro ató sus manos a la cabecera de la cama.
Draco lo miró a los ojos, sorprendido.
-Harry… ¿Qué…?
Harry le sonrió ladinamente y lo beso en los labios suavemente antes de susurrarle:
- ¿Confías en mi? – Draco cerró los ojos.
- Confío- murmuró y Harry sintió algo cálido correrle por la venas. Algo totalmente ajeno a lo sexual.
Algo que traspasaba una frontera invisible entre ellos.
Se volvió a hundir entre las piernas de su compañero, haciendo el camino a la inversa con lentitud, paladeando el sabor salado del sudor esparcido en la piel de Draco, dejando besos húmedos por toda su extensión y arrancando gemidos cada vez más y más altos de su boca. Clavó la punta de sus dientes en un de los huesos de la cadera del rubio y éste alzó la pelvis, comenzando a desesperarse. Harry sonreía satisfecho. Era increíblemente satisfactoria la sensación de tener el cuerpo de Draco bajo el suyo, de tenerlo así, a ese punto solo por él.
Tomó de nuevo su sexo entre sus labios y Draco grito su nombre.
Harry sentía un arrebato de pasión correr por sus venas desquiciadamente mientras enloquecía a su amante con sus agasajos, llevándolo tan cerca del orgasmo que Draco temblaba incontrolablemente bajo su tacto. El rubio comenzó a sudar, estremeciéndose y tratando en vano de liberar sus manos del agarre, lastimándose un poco las muñecas.
-Harry…-susurró Draco de manera suplicante. El aludido lo ignoró y siguió en su labor, acrecentando la velocidad de sus movimientos, abarcando toda la extensión del miembro caliente del rubio entre sus manos y jugando con sus labios por todo su alrededor. Draco jadeó con más fuerza.- Por Salazar…no aguanto…Harry.- el moreno sonrió y se alzó, solo un poco, clavando la vista en los oscurecidos orbes grises y sin dejar de mover su mano con precisión, de arriba abajo.
-Pero yo no quiero que aguantes, Draco.- le susurró.
Y esa fue la señal…
Para que el rubio se rindiera, por fin, permitiéndose ser vencido por un orgasmo ensordecedor, arrebatador, cerrando los ojos fuertemente, alzando las caderas, gimiendo desde el fondo de su alma y dejando que gotas calientes y espesas de semen cayeran de su miembro hasta su abdomen, descarga tras descarga.
Harry apretó, sacando de él hasta la última gota de aquel liquido almizclado y luego, con ansia y lujuria, lamió el abdomen de su compañero, devorando su esencia derramada, paladeándola de manera obscena y… oh Dios, santo Godric, aquello era tan, tan bueno, mordiendo la piel con la punta de sus dientes. Draco, sin perder ni un detalle de la acción, jadeó sonoramente tironeando una vez más de sus manos maniatadas, queriendo abalanzarse sobre su cuerpo. Harry sonrió y se sentó ahorcajadas sobre el rubio, rodeándolo con sus piernas y sin dejar de acariciar su cuerpo entero ni por un segundo.
-Me vas a matar, ¿Lo sabes?- le preguntó Draco con voz ronca y falta de aliento. Harry rió.
-No te veo quejándote. –le replicó juguetonamente. El rubio entrecerró los ojos amenazadores y depredadoramente para luego cerrarlos azotado por las caricias del moreno que despertaban de nuevo y de manera incontenible e inexorable su lujuria y su libido. Harry se acercó más a su cuerpo, rozándolo de arriba abajo, frotándose contra él. Tomó el miembro que comenzaba a reanimarse bajo sus ardientes caricias y lo frotó hábilmente, haciendo que Draco comenzara a gemir nuevamente, con la piel perlada y los labios entreabiertos.
Harry se sentía morir, estaba aguantando aquello con unos esfuerzos astronómicos. El tener a Draco corriéndose frente a él y por él, entre sus manos, sentir su sabor almizclado corriendo libre por su paladar… por poco no le había hecho sucumbir a la tentación de tocarse a si mismo y culminar junto con el rubio. Pero se había contenido, con la autopromesa de que haría cosas mejores si soportaba un poco más aquel suplicio y llevaba a cabos sus planes.
Era increíble lo retorcido y perverso que se había vuelto en compañía de Draco.
Se acomodó sobre su compañero, sin dejar de tocarlo en ningún momento. Disfrutando como nunca de tenerlo subyugado bajo su cuerpo, sintiéndolo listo de nuevo, deseoso por su cuerpo, por enterrarse en él y hacerle pagar por su atrevimiento.
Se posicionó lentamente, sudando a mares y respirando con dificultad ya con demasiada tensión acumulada en su joven cuerpo. La piel roja e irritada de su miembro dio un suave tirón de anticipación cuando el falo caliente de Draco rozó su entrada. El rubio gimió y trató de impulsarse con sus caderas hacia arriba y Harry, vicioso, le permitió el movimiento solo un poco, concediéndole algo de libertad antes de apresar su boca y dejarse bajar de un solo largo, ardiente y desgarrador movimiento, gimiendo con voz gutural sobre los labios de Draco, ahogando el sonido de placer dentro de aquel beso desmedido.
Draco se tensó, lanzando un gemido y estirando su cuerpo, decididamente perdido y ahogado en las sensaciones placenteras.
Y Harry temblaba, su cuerpo entero temblaba mientras él retomaba el aliento antes de comenzar a moverse de manera lenta y cadenciosa. Tortuosamente lento, al parecer del rubio quien se retorcía y gemía alzando sus caderas en un intento de clavarse en su interior con furia. Pero Harry lo mantenía firme con el peso de su cuerpo, controlándose de no moverse él mismo como poseso al instante en que sintió todo el miembro de Draco golpeando en su interior. Pero no, eso no era lo que él quería en aquel momento.
Un sudor constante perlaba la piel de Draco y los pequeños halos de luz solar que se colaban entre las ventanas y la lluvia que arreciaba en el exterior se reflejaban sobre la palidez exquisita del rubio, delimitando sus músculos en tensión tras cada movimiento que Harry hacia llevándolo hasta su interior, invitándolo a pasear su lengua por cada contorno muscular, delimitándolos con sus labios.
-Por Salazar…- gimió Draco cuando Harry hizo una oscilación especialmente larga, pausada y placentera.
El moreno, ciñendo las manos en el pecho rubio, clavando sus uñas sobre su piel; se acercó hasta hundirse en el cuello de Draco y éste jadeó fuertemente ante la nueva inclinación.
Harry, sabiéndose demasiado cerca del límite; tomó de manera imperceptible la varita de Draco entre sus manos y le susurró al oído con voz ronca y seductora:
-Voy a liberarte, Draco…- le faltaba el aliento. Estaba tan malditamente cerca, pero todavía quería algo más del rubio, todavía faltaba algo más- y cuando lo haga, quiero que me tomes…que lo hagas con fuerza- Draco gimió y movió sus manos de manera desesperada.- soy tuyo y quiero que… me… marques…-finalizó con un susurro y lanzando un finite no verbal.
Draco, de inmediato, tomó su cadera entre sus adoloridas manos y sin salirse de su interior le hizo voltearse para caer horizontalmente sobre la cama, quedando él encima.
Sus ojos y su piel ardían del más puro fuego y Harry se estremeció de arriba abajo.
Había algo, peligroso y que lo quemaba en aquellos ojos. Algo que le robaba el aliento y lo hacía sentir vulnerable, totalmente abnegado por su belleza y profundidad. Subyugado al poder que la mirada de Draco ejercía sobre su fuerza de voluntad.
Gritó con fuerza cuando el rubio se impulsó contra su cuerpo la primera vez, alzando sus piernas hasta subirlas sobre sus hombros mordidos y enrojecidos por él y aplastándolo con su peso.
Draco se inclinó y lo besó, comenzando a moverse furiosamente, agarrando sus piernas con firmeza y marcando un ritmo veloz y desquiciado. Harry cerró los ojos, perdiendo el norte ante el placer.
-¿Eres mió, no?- le preguntó el rubio mientras se movía de manera animal, entrando y saliendo en su cuerpo tan fuerte y rápido que lo ahogaba. Harry asintió gimiendo entrecortadamente, sintiendo su propio cuerpo llegar al límite.
-Si, Draco…- gimió mientras un orgasmo fuerte y avasallador comenzó a azotarlo lentamente. Comenzó en la punta de sus pies y fue colmándolo hasta inundar todo su cuerpo, cegándolo, ahogándolo, estremeciéndolo hasta desbordarse en las suaves oleadas que convulsionaron en su miembro, bañando su pecho con una esencia erótica.
Fue entonces cuando algo pareció calar en Draco de manera perturbadora. Sin cerrar los ojos, con la mirada fija en la suya, el rubio se impulsó unas pocas veces más en su interior hasta encontrar, de nuevo; su propio éxtasis en el cual se sumergió entre convulsiones exquisitamente placenteras, aferrando sus piernas hasta que le dejó marcas en la piel.
Un "Harry" susurrado, escapó de sus labios suavemente cuando Draco se dejó caer sobre su pecho aun lleno de las remanencias de su culminar. A éste pareció importarle poco o nada y se acomodó en el hueco de su cuello con familiaridad.
Harry acarició su cabello rubio con dedos temblorosos debido a la intensidad del momento que acaban de vivir y abrazando su cuerpo con ambas piernas en un movimiento envolvente. Draco se aferró a su cuerpo, sintiendo la misma fatalidad que él. Como si un abismo se abriera ante ellos ahora, recordando al mismo tiempo el funesto día anterior.
Harry fue el primero en hablar y lo que dice hace que Draco guarde silencio y lo aferre con aun más fuerza.
-No dejaré que lo hagan, Draco. No dejaré que te aparten de mi lado… lo prometo.
N/A: ¿Recuerdan aquella época lejana en la cual me sentía insegura con el Drarry? Pues ya no, evidentemente.
Este Lemmon es el que más me ha gustado escribir, pues quería escribir un Harry pasivo pero que dominara a Draco de alguna manera. Creo que me salió bien, ¿ustedes que opinan? ¿Transmitió los sentimientos adecuadamente?
Otra cosa, la fragilidad de Harry me parece de lo más encantadora y ame la manera en la que Draco le dijo que le importaba…*_* ¿Y a ustedes?
Este es el antepenúltimo capitulo de El Origen, y para estas alturas ya debí haber publicado el nuevo y ansiado cap de IDF. Así que pronto nos veremos en los comentarios que aprovecho para agradecer de antemano con mucho amor, es un cielo leer sus opiniones, en serio me hacen la vida feliz. Y cuando terminemos con El Origen, comenzaremos con Fall Sleep. Momentos perdidos #2.
Me despido hasta dentro de un par de días.
Kisses
IL
