Había pasado ya un mes de esa extraña convivencia entre ambos, Hinata pudo conocer un poco a Sasuke tampoco era demasiado, sabía que él era el presidente de las empresas Uchiha en la región asiática lo había descubierto durante el jugueteo sexual quedándose sorprendida ¿quién no iba a conocer ese imperio? También se sorprendía que en ese caso él pagara por sexo, podría tener cualquier chica por su apellido claro estaba, pero también porque era un hombre guapo y muy apuesto, aunque quizás su carácter ácido y malhumorado era la razón, a esas deducciones llegó aquel día; también se enteró que tenía 26 años, por ese motivo ahora le preparaba un pastel hoy cumpliría sus 27 años, no sabía si vendría a comer casi nunca lo hacía, igual pasaba con la cena pero estaba segura que vendría, ahí dormía y siendo como ella era quería festejarle aunque fuera con un pastel, esos días juntos le habían servido para conocerle un poco e incluso despertar cierto afecto por la convinvencia, en realidad no sabía casi nada sólo hablaban de cosas banales cuando se daba la ocasión, pero ninguno profundizaban en la vida del otro, eran solo dos personas que tenían sexo y ya, pero un cumpleaños era algo especial así lo pensaba la ojiperla por eso se encontraba tan emocionada cocinando ese pastel.
Sasuke decidió salir temprano del trabajo para ir a tomarse una copa con Suigetsu y Juugo a un bar famoso, tenían una plática amena cuando Juugo tocó un tema que el azabache por primera vez le incomodaba.
-Pronto nacerá tu hijo ¿cierto? –El moreno asintió tomándose el trago esperando que ese tema dejara de tocarse-Ya era hora, ya eres viejo.
-No digas eso Juugo, nosotros ni novia tenemos- Le reclamó Suigetsu, pensativo.
-No te ves muy emocionado por la llegada de tu hijo.-Juugo hizo la observación al notar la indiferencia del azabache.
-Es hija- anunció el Uchiha- Es sólo que...
-Alguien más le mueve el tapete- La intromisión y revelación del peliazul lo dejó pasmado se mostró claramente irritado ¿cómo podía decir eso? Eso era ilógico, él sólo estaba disfrutando a aquella chica robando su inocencia se decía a sí mismo en un intento de encontrar una buena explicación ante aquel acto.
-¿Es enserio?- Cuestionó aquel que llevaba su pelo naranja sorprendido, haciendo que el cuestionado le mirase irritado.
-Exagera, como siempre-Dijo tomando de un solo trago la copa que le habían depositado.
-¿Quién es Sasuke?- Preguntó Suigetsu.
-No es nadie.- Respondió desinteresado.
-Claro que sí, debo conocerla para agradecerle que andes de mejor humor cada día...- El azabache se levantó de su banco dejando el lugar mientras dejaba de escuchar las palabras de su compañero de trabajo y amigo un tanto fastidiado.
Hinata miraba el pastel de chocolate sobre la mesa, ya estaba cayendo la noche quizás el moreno se había arrepentido. Sonrió cuando una idea se le metió a su cabeza corriendo arriba para buscar en su armario algún disfraz lo encontró casi enseguida, consistía en un corsé blanco con detalles rosas, una diminuta falda blanca de encajes rosas del mismo tono del corsé, buscó la tanga correspondiente al vestuario para después buscar la diadema con orejitas de conejo, comenzó a vestirse para posteriormente maquillarse prestando atención en sus ojos haciéndolos el punto de atracción para después usar un lapstick rosa del mismo tono del vestuario dando ese toque tierna a su sexy atuendo, comenzó a arreglar su cabello azulino dejándolo suelto y finalmente bajo a volver a tomar asiento en el comedor con sus manos sosteniendo su mentón mientras las descansaba en la mesa un tanto frustrada de que el festejado no llegase, ya eran casi la diez quizás Sasuke había decidido salir a festejar su cumpleaños con la gente que era importante para él, se levantó de la mesa recargándose en ella mirando hacia la puerta, pensando en aquella mujer con la que lo vio alguna vez en aquella ocasión en la heladería su único encuentro fuera del contexto, pensó que era su novia en aquel momento aunque bien podría ser su esposa, sin embargo él llevaba mucho tiempo quedándose con ella lo que había hecho que pensara que ya no se encontraba con ella por alguna razón se sentía feliz ante eso.
Las luces del auto filtrándose por la ventana la hicieron abandonar la cara de acongojamiento que había tomado minutos antes y sonreír ampliamente el Uchiha había llegado, rápidamente encendió las velitas del pastel que formaban claramente el número 27 en color azul, y se paró a un lado frente a la mesa con una posición algo sexy sus mejillas se ruborizaron incluso antes de que el moreno entrara, el cual no pudo esconder su cara de sorpresa al verla así, lucía tan sexy pensó podía verle sus piernas, y esa falda estaba seguro que no le cubriría bien las nalgas, lucía sexy y tierna a la vez ¿cómo lograba hacer eso? Dibujó una sonrisa ladina.
-Vaya regalo- Dijo prestándole un poco de atención al pastel, Hinata le sonrío sincera como últimamente lo hacía.
-Debes soplar las velas del pastel y pedir un deseo- Le dijo emocionada juntando sus manos como si hubiese dado un aplauso.
Él soltó una risita divertida y nerviosa, ese tipo de actos los aborrecía sin embargo no sentía pena y molestia como sucedería de estar con sus amigos o familiares, con ella no tenía que preocuparse por eso, terminó de cerrar la puerta y se acercó a ella quiso besarla, pero ella dejó que su espalda se curvara hacia atrás evitándoselo mientras las manos del moreno se aferraban a la pequeña cintura femenina.
-A mí me obtendrás después, soy el postre ahora pide tu deseo- Él la miro furioso sin embargo sopló hacia las velas apagándolas.
-Desee comer el pastel en tu cuerpo- Le dijo mirándola escuchando una risita nerviosa por parte de ella provocando que él se pasmara un poco, era la primera vez que escuchaba su risa y era linda.
-Deberías morderlo antes- Le motivo aún emocionada, su cara lucía tan diferente que él no podía dejar de observarla.
-Conejita ya dame mi regalo, sabes que lo único que me gusta es follar- Le dijo calmado mirándola aún.
Hinata llevó sus manos a la mejilla del Uchiha, acercándolo a ella poniéndolo a su altura para fundirse en un beso apasionado, demandante para ambas partes sintiendo como sus cuerpos comenzaban a reaccionar pidiéndose, comenzaron a tocarse, él llevo sus manos al trasero de la chica amasándolo como siempre, ella comenzaba a quitar la corbata arrojándola por ahí para a continuación comenzar a desabotonar la camisa negra que el Uchiha portaba elegantemente, en cuánto la quitó comenzó a mover sus manos por el torso de la persona que ahora le besaba el cuello haciéndola estremecer.
Después de algunos tocamientos apasionados que sólo sirvieron para que ambos estuvieran totalmente excitados, el moreno quitó el corsé logrando obtener ese contacto piel a piel con los pechos de la chica.
-Lucías muy linda pero ahora te quiero sin ropa-Le dijo para después destrozar la tanga que le hacía juego.
Dejándola únicamente con la pequeña falda y tacones que portaba, desabotonó su pantalón para llegar a su erección liberándola, rozándo a la vagina expuesta de la chica que descansaba sentada ahora sobre la mesa mientras besaba el cuello de Sasuke.
-¿Cómo debería probar mi pastel?- Cuestionó con voz ronca.
Hinata dejó el cuello del chico para ver el postre a su lado con uno de sus dedos picoteó el betún tomando un poco acercándolo a los labios del Uchiha, él lo recibió probándolo incluso succionando el dedo provocándole sensaciones que se vieron reflejadas cuando ella abrió la boca levemente sintiéndolo, él sonrió ladinamente.
-No me gustan las cosas dulces Luna, pero debo admitir que sabe bien.
-Lo sé- respondió la chica- No es demasiado dulce- pruébalo bien- Le dijo al repetir la operación.-Vamos muérdelo de otra forma tú y yo no nos vamos a divertir como es debido- Le dijo sonriéndole y formando un beso con sus labios juguetona, asegurándole que obtendría lo que él quería realmente.
Sasuke se agachó hacia el pequeño pastel y lo mordió manchándose un poco al levantarse intentó limpiarse pero Hinata detuvo su mano pasando su lengua por el mentón y partes afectadas, dejándolo sin rastros.
-Creí que el regalo era para mí- Dijo juguetonamente el azabache, haciendo que ella también sonriera sin darle tiempo de reaccionar, el Uchiha le alcanzó el pastel para lo mordiese, así lo hizo solo que él hizo que se manchara más, empezó a quitarle los restos con su lengua mientras ella se movía frente a él por las cosquillas y sensaciones que le provocaba.
Cuando terminó volvió a levantar el pastel para estamparlo en los pechos de la chica sonriendo maliciosamente, ella abrió levemente la boca por la sorpresa pero al mismo tiempo al verle de esa manera tan despreocupado y juguetón comenzó a entretenerse, quizás la conducta de su acompañante se debía a que parecía estar achispado el olor del alcohol que había consumido era evidente, ella no podía saberlo con certeza sólo suponerlo pero al verle agacharse sin perder el contacto visual sintió una descarga eléctrica en su pecho una muy diferente a esa electricidad que sentía por el deseo lo vio lamer sus pechos e inclusive succionarle la piel de estos, mostrar énfasis en sus pezones mientras su miembro se introducía en ella de pronto de una sola estocada, gimió perdiéndole de vista echando la cabeza hacia atrás, moviendo sus caderas, buscándole, recibiéndolo.
Después de un rato la bajó de la mesa para ponerla en el suelo recargándola en la mesa pero quedando la espalda de la chica frente a él, amasó el redondo trasero de la ojiluna acomodándola subiendo lo poco que le estorbaba de la faldita y volvió a introducirse sintiendo como su pantalón caía por ley de gravedad junto a su bóxer negro ponía esmero en cada estocada queriendo hundirse lo más posible que le era permitido, realmente la cavidad de la chica apenas lograba recibirlo completamente, era tan ajustado y perfecto para él, solía pensar que había sido diseñada para él... tomó sus caderas para mantener su ritmo sintiendo como la chica empezaba a apretar su miembro sonrió ladinamente saliendo de ella.
-Ve al sillón- Le ordenó a la peliazul que jadeaba y que movía su trasero hacia atrás buscándole nuevamente mientras él se alejaba de ella, Hinata se encaminó hacia allá resignada apenas su cerebro procesó la instrucción y él la vio alejarse decidiendo quitarse el resto de su ropa para darle alcance. -Recuéstate.
Apenas ella hubo cumplido el mandato él le cayó encima colocándose entre sus piernas buscando la vagina con su miembro, para volver a introducirse, escuchando gustoso el gemido proveniente de su amante, escuchó su celular sonar pero lo ignoró sólo se dedicó a profundizar las estocadas sintiendo al poco rato que el interior de la chica volvía a apretarlo liberándose con la última estocada intentando venirse en lo más profundo de ella, logrando activar el orgasmo de la chica con en este último movimiento.
-Feliz cumpleaños- Le dijo la morena entre jadeos, abrazándolo enrollando sus manos en la espalda del azabache que estaba sobre ella aún perdido en la culminación que acaba de tener, buscó los labios del chico hasta que pudo tocarlos iniciando un demandante beso que sólo podía culminarse por la falta de oxígeno de ambos.
-¿Quieres más?- Preguntó burlesco al sentir como la chica hacia pequeños movimientos con su pelvis queriendo acunar y despertar a su miembro flácido que seguía dentro de ella.
-Quizás-Respondió mientras los colores le subían al rostro.
Sasuke la beso violetamente dispuesto a despertar a su miembro él no era de aquellos que las dejaban con ganas, pero su celular volvió a sonar, de nueva cuenta le ignoró pero al sonar por tercera vez, se levantó molesto saliendo del interior de la peliazul, al ver la pantalla bufó Sakura era el nombre que marcaba, trato de respirar tranquilamente para no ser pillado, el celular dejó de sonar para casi al instante volver a tomar vida.
-Bueno- Respondió alejándose de Hinata yéndose al comedor.
-Sasuke, ¿por qué no respondías? –Escucho la voz molesta y tristona de su esposa.
-Lo siento no escuche el celular-Respondió secó pero intentando sonar amable, Hinata lo observaba desde su hueco en el sillón mientras se sentaba y se colocaba la camisa del moreno cubriéndose levemente con ella.
-No pude llamarte antes, porque ya sabes la recepción aquí es malísima y he tenido problemas con mi embarazo... pero quería que supieras que tu nena y yo te deseamos un feliz cumpleaños, lamentamos mucho no poder haber estado contigo.- Sasuke escuchó desinteresadamente a la pelirosa, pero al decir nena sólo pudo girarse a ver a Hinata y sonreírle ladinamente para volver a su llamada.
-No te preocupes Sakura- Aquel nombre Hinata ya lo había escuchado... y de inmediato vino la primera vez que lo hicieron por alguna razón su semblante se entristeció.
-¿La has pasado bien?-Le cuestionaban a Sasuke del otro lado del teléfono.
-De hecho bastante bien- No pudo evitar responderle volviendo a mirar a la peliazul que miraba sus piernas con insistencia haciendo imposible que sus orbes negras volvieran a encontrarse con las blanquecinas de ella.
-¿Qué?- Preguntó sorprendida la pelirosada, ¿por qué le decía aquello? No esperaba una respuesta tan sincera y lastimera.
-No, Sakura, es decir he estado bien... ¿tú como estas?
-Bien-Respondió seca-Te dije al inicio que he tenido algunos problemas para seguir reteniendo a Sarada dentro de mí.
-Ah- Expresó el azabache un tanto preocupado, realmente no le había prestado ninguna atención al inicio ya que se encontraba enfurruñado de que lo hubiese interrumpido, Hinata pudo notar su cambio de voz volviendo a prestarle atención.
-Pero todo está bien, bueno Sasuke feliz cumpleaños debo ir a descansar, te amo mi amor.
-Igual.-Le respondió pensativo.
-Dímelo necesito escucharlo, te he extrañado demasiado- Le urgió la pelirosada.
-También te amo Sakura, cuídate mucho estaré al pendiente al celular por si algo llegase a pasar- Le dijo preocupado porque su hija naciese antes de tiempo, Hinata de pronto se sintió desolada al escuchar los vocablos del Uchiha, por alguna razón aquel te amo que le escuchó decir le dolía... no quería escucharlo quería borrarlo, algo en su pecho la estaba apretando asfixiándola.
-Adiós- Le dijo la pelirosada al otro lado del teléfono, Sasuke oprimió la tecla de finalizado y aventó el celular a un sillón volviendo a tomar asiento a lado de la peliazul, agarrándola por el cuello acercando sus caras para fundirse en otro beso.
Ella dudó al inicio pensando ¿Cómo puede besarme después de decirle a esa tal Sakura que la ama? ¿Cómo puede amar a alguien y estar conmigo? Pero finalmente cedió ante él, dejándose llevar por el deseo y necesidad que de alguna forma reafirmarse, de calmar su deseo, su dolor decidiendo cumplir las expectativas de su "cliente".
