Disclaimer: algunos personajes y lugares pertenecen a JK Rowling y la Warner, la idea del fiction es MIA…y pobre de aquel que la intente plagiar.

Long fic Drarry basado en el universo de mi long Fic: I.D.F, puede contener Spoilers, pero son eventos previos a la historia. Aun así deben leer bajo su propio riesgo, advierto que todas las referencias a personajes y datos cronológicos son referentes a I.D.F no a los libros ni películas. Todas las diferencias que pudiese haber entre lo planteado en I.D.F con el esquema temporal (fechas, años, edades de los personajes, etc.) son ediciones que hago y replanteo a conciencia. Estoy sujeta a errores humanos, recuérdenlo.

Contenido: 1.947 palabras, según el contador de Word.

"Charmion.- Ya no hay sueños entre nosotros; pero dejemos para después estos misterios. Me alegro de verte dueño de tu razón, y tal como si estuvieras vivo. El velo de la sombra se ha apartado ya de tus ojos. Ten ánimo y nada temas. Los días de sopor que te estaban asignados se han cumplido, y mañana te introduciré yo mismo en las alegrías y las maravillas de tu nueva existencia."

La conversación de Eiros y Charmion

Edgar Allan Poe

I.D.F -El Origen

Volumen #1 de la serie "Momentos perdidos"

Capitulo #13 "Reglas"

La primera regla que ambos vamos a seguir de ahora en adelante, será mantener nuestra relación estrictamente fuera de la oficina. ¿Entendido?

No dejaré que vuelvas a hacer ninguna estupidez por mí.

Eres un idiota, Harry.

Draco.

Harry ensanchó su sonrisa mientras doblaba la nota que Draco había dejado pegada sobre su almohada aquella mañana antes de partir a la oficina antes que él, se reclinó en la silla de su propia oficina y suspiró con agrado. Estaba feliz y satisfecho, aunque Draco quisiera ahorcarlo por salvar su trabajo a costa del propio, aunque le hubiera confesado a media sus sentimientos, aunque supiera que Draco no se los correspondía enteramente…Harry se sentía completamente feliz. Estaba en paz con su alma.

Por primera vez en su vida, se sentía claro con lo que sentía y quería.

Esa mañana, mientras tomaba una ducha larga en el baño pulcramente arreglado del rubio, Harry pensó en lo sumamente excitante que había encontrado la reacción de Draco ante lo que él había hecho por mantenerlo en el Escuadrón. Pensó en que, después de todo, sus percepciones de la vida eran totalmente diferentes, que la manera en que Draco había sentido sus acciones era diametralmente opuesto a como él lo hubiera hecho. Harry pensaba que eran distintos a muchísimos niveles, pero que a muchos otros se complementaban a la perfección y que era eso, precisamente, lo que hacía que aquel innombrable sentimiento ardiera en su pecho como una flama incandescente hasta consumir por completo su voluntad.

Harry, quien pensaba que su trabajo en el Escuadrón de Aurores no era tan imprescindible como el de Draco, no había dudado ni dos segundos en ponerse en la línea de fuego con tal de mantener al rubio donde debía estar.

Lo había hecho tanto por el motivo egoísta de que no alejaran a Draco de él, tanto como por el motivo profesional de asegurarse de que el mejor entrenador del mundo mágico continuara con su labor.

Si Draco no entendía sus motivos….

Suspiró, tratando de no pensar en la mínima decepción que había sentido al descubrir que Draco no había podido llegar a la conclusión obvia de sus sentimientos por él a través de sus acciones. Y lo que más le había dolido en aquel minúsculo momento había sido la certeza de saber que Draco no lo entendería porque éste sabía que él estaba enamorado también de Hermione…y ¿Como puedes decirle a alguien te amo, cuando esa persona sabe que amas a alguien más?

¿Cómo puedes hacerle entender a esa persona que, a pesar de eso, le amas como nunca pensabas amar a nadie? ¿Con una necesidad abrasadora que quemaba, ardía y dolía?

¿Cómo puedes hacerle ver a una persona que le amas tanto que eres capaz de enfrentar lo que sea con tal de mantenerlo cerca? ¿De hacerlo feliz? ¿De ayudarlo?

¿Cómo puedes hacerle entender que eso que sientes también es amor?

Él quería que Draco lo supiera, que Draco supiera que le amaba…y ya no le importaba tanto si éste le correspondía su sentimiento en la misma medida. Solo quería que Draco lo supiera.

Suspiró de nuevo y sonrió un poco cuando recordó que toda aquella idea de sacrificar su trabajo por el de Draco no había sido enteramente suya.

La mañana anterior, cuando Harry había llegado a su oficina ensimismado en encontrar una solución a su problema y el de Draco, después de estar en su departamento con éste todo el fin de semana, un visitante inesperado había tocado a su puerta a eso de las 7:00 Am.

-¿Señor?- preguntó Harry al Ex Entrenador en Jefe, el anciano Wharton quien lo miraba sonriente en el umbral de su oficina.- Disculpe mi crudeza, pero ¿Qué hace aquí?- el anciano, ante su estupefacción, rodó los ojos y lo hizo a un lado para entrar con desparpajo a su oficina.

-Que modales Potter. Estoy bien, muchas gracias por preguntar. – el anciano se sentó con comodidad y le hablo como si Harry y él fueran amigos que tenían siglos sin verse. Grandes amigos. Harry caminó hasta su silla sintiéndose dentro de una extraña pesadilla.- El retiro me cayo de perlas, tengo un boleto de avión que sale para Mallorca en unas horas donde iré a pasar unas largas vacaciones con mi señora esposa. –Harry se hizo la nota mental de no saber que su entrenador tenia esposa. Reprimió un escalofrío. – Pero antes de irme, me entere de algunas cosas interesantes y vine de inmediato para volver a patear tu culo en la dirección correcta, Potter.

Si Harry encontró extraño el vocabulario de su entrenador, no lo demostró. Todo a su alrededor se le hacía tan bizarro que era poco lo que podía sorprenderlo.

-¿Qué cosas interesantes?- preguntó, aunque ciertamente tenía una muy clara idea de que era eso de lo que su entrenador se había enterado. Con un sentimiento extraño se dio cuenta que ese anciano siempre había estado al pendiente de ellos, como un tío algo extrovertido y al mismo tiempo severo. Se preguntó si ese anciano había leído antes que él y que Draco todas las señales que ambos irradiaban a la distancia.

Seguramente si.

El pensamiento lo hizo enrojecer.

El ex entrenador Wharton lo miró fijamente y se cruzó de manos, como si él fuera muy idiota o estuvieran hablando en un idioma diferente.

-Sobre usted y el joven Malfoy, Potter. Sobre su relación y la amenaza que pende sobre ambos.- Harry, aun así, se sorprendió un poco, alzando ambas cejas hasta que rozaron su flequillo. Wharton resopló y se inclinó, mirándolo fijamente con sus penetrantes y brillantes ojos azules.- mejor dicho, la amenaza que pende sobre el Escuadrón de Aurores de perder a su Entrenador en Jefe.

-Señor, yo…no se que…- tartamudeo y Wharton le hizo un gesto con la mano con desdén antes de interrumpirlo.

-¿No sabes que hacer? Dime, Potter, ¿Qué has pensado hacer? ¿Has pensado, seriamente, en algo?- Harry negó. Había pensado en muchas cosas, todas igual de inútiles.- primero, quiero asumir que sabes que esta amenaza no es personal, que sabes que es una amenaza sobre todo el trabajo que vienen haciendo. Voy a asumir que sabes que esto es una señal de que lo están haciendo bien, que están moviendo lo que deben mover. Voy a asumir también que sabes quien eres tu y que eso incide sobre todo lo que haces.- Harry lo miró confuso.

-¿Saber quien soy? Solo soy… -comenzó a decir pero Wharton, de nuevo, lo interrumpió.

-Eres Harry Potter-le dijo con simpleza y Harry se calló ante lo abrupto de su afirmación. Por una vez, se vio a si mismo por quien era, y no por quien esperaba ser. Se vio como "Harry Potter" no como "Harry" y aquello lo descolocó.- Hagas lo que hagas, vistas lo que vistas, sigues y seguirás siendo Harry Potter. Esperan cosas de ti y tu debes asumir eso.

El moreno tragó un poco y cerró los ojos. Estaba abrumado.

Durante años había luchado contra el concepto que todos tenían de él, había rechazado su propio destino pensando en la injusticia que lo rodeaba pero ahora se veía obligado a aceptarse tal cual como era, se veía obligado a asumir su identidad. Si, él en efecto era Harry Potter. Y todo lo que hacía por supuesto que afectaba todo el puto mundo mágico…porque no podía simplemente evadir ser él, no podía aunque quisiera. Harry se dio cuenta, en ese momento, de lo que pesaba su nombre… algo de aquello debió reflejarse en su mirada porque Wharton asintió, conforme.

-¿Usted cree…que sea posible que yo…-

-No lo creo, Potter, estoy seguro.- afirmó su ex entrenador que parecía decidido a no dejarlo hablar aquella mañana.- Estoy seguro, Potter, de que El elegido tendrá razones de peso para hacer recapacitar al Ministro, porque, ¿Qué es el Escuadrón de Aurores sin quienes lo representan?- Harry sonrió de medio lado y su ex entrenador lo imitó antes de ponerse en pie con un quejido.- Confió en que sabrá mover las piezas correcta, Potter, después de todo estoy seguro que no me hará perder ni el tiempo, ni el empeño y ni la dedicación que puse para colocarlos en donde están ¿Verdad?- le preguntó y Harry cambió su sonrisa a una de afecto.

-No señor, no le haré perder su tiempo.- respondió mientras el anciano abría la puerta de su oficina.

-Mas vale…hasta luego Potter.

-Felices vacaciones, Wharton.

Había funcionado y aunque se había ganado la enemistad de Kingsley por chantajearlo de aquella manera, Harry no se arrepentía. Estaba cansado de dejar que todos en el Ministerio (y en el Mundo Mágico) usaran su nombre y lo que representaba para su beneficio. Era hora de que él le sacara partido a ser "Harry Potter", era hora de mover sus propios hilos y hacer su vida como deseaba hacerla… y eso, incluía a Draco Malfoy.

Eso pensaba cuando la puerta de su oficina se abrió y Draco entró por ella vestido con su uniforme azul de Auror y llevando un pergamino en la mano. Harry se enderezó en su silla y lo miró con sus ojos brillando. Draco alzó una ceja y cerró la puerta a su espalda.

- ¿Draco? ¿Todo bien? ¿Qué necesitas?- preguntó Harry con total familiaridad. Draco frunció el ceño y el moreno se intimido un poco. Cierto, en la oficina debían mantener las apariencias…carraspeó y se corrigió- ¿Qué necesitas, Malfoy?- Draco sonrió solo un poco, de medio lado y dejó el pergamino en su escritorio.

-Que firmes esto, Potter. Es una autorización.- aclaró mientras Harry, con curiosidad, abría el pergamino y leía. – es para ir a buscar el armamento nuevo para el escuadrón…

-¿Okaido? – preguntó Harry, había duda explicita transmitida en su voz- ¿Okaido, Japón? ¿Te vas para Japón?- preguntó, cada vez mas personal, olvidando la nota y la advertencia de Draco sobre ellos dos. El rubio decidió ignorar eso y se sentó.

-Salgo en dos semanas, iré a buscar un fabricante de Katanas…quiero hacer un pedido personal para la mía. – Draco hablaba a voz de ruego y Harry suspiró y sonrió internamente murmurando un "tramposo" para si mismo. – solo necesito que firmes la autorización para que el viaje pase por Administración y me den los viáticos, aunque no son necesarios; obviamente, pero burocracia es burocracia. –Harry se quedó viendo fijamente el pergamino durante tanto tiempo que Draco apremió.- ¿Entonces? ¿La firmas?- preguntó.

Harry sonrió para si mismo, escudado como estaba tras el pergamino. Draco sonaba como un niño pequeño y el moreno estaba seguro de que si firmaba la autorización éste daría botes en su asiento.

-De acuerdo…-respondió, fingiendo hacer algo que le costaba horrores. – Pero deberás cumplir la guardia del fin de semana.- impuso y fue entonces cuando bajó el pergamino y alzó su pluma, dispuesto a firmar la susodicha autorización.

Draco estaba lívido. Harry nunca le había puesto condiciones para nada…

-¿Qué? ¿El fin de semana? ¿Todo? ¿Quieres que haga la guardia doble?- Harry asintió.

-Sip…- el rubio frunció el entrecejo y gruñó.

-¿Por qué?

-Porque se me da la gana, tienes que reponer todo el tiempo que te iras…Malfoy.- replicó y un brillo cruzó la mirada de Draco, comprendiendo. Harry alzó una ceja y lo retó con la mirada. - ¿De acuerdo?

Draco entrecerró los ojos.

-¿Cómo harás que no llame la atención? ¿Tú y yo, haciendo una guardia, juntos? – preguntó el rubio en voz baja e irónica. Harry sonrió de medio lado mientras firmaba la autorización del rubio y luego la alzaba con una mano y se la tendía.

-¿Qué no te has enterado? Soy El Elegido, Malfoy y el Jefe de Aurores…puedo hacer lo que se me plazca.

Draco tomó el pergamino y soltó una risa incrédula.

-Eres un idiota, ¿Lo sabes?- Harry solo le sonrió.

N/A: Buenas buenas! ¿Cómo están? Como siempre, espero que estupendamente.

Bueno, primero que todo, lamento la demora con la entrega de este capitulo. La culpa no es mía, la culpa es en primera instancia de Harry quien se mantuvo reacio a que este fic concluyera y no me dejó escribirlo durante par de días en los que me frustré al cubo. Luego, la culpa fue de mi trabajo. Merlín, les juro que es imposible vivir con un horario como el mío…pero, bueno, aun así aquí estoy, entregándoles el penúltimo capitulo. Iba a ser el final pero después de días y días analizando decidí cortarlo aquí y dejar el final en el otro cap, contado por Draco. Quería cerrar con Harry, como comencé…pero creo que aun mi rubio tiene unas pocas cosas que decir.

Ya aclarado eso, ¿Qué les pareció? Se que está corto…pero quería plasmar no más la madures emocional de Harry y lo que evolucionó a través de la historia.

^^ Como siempre, nos vemos en los comentarios que agradezco de antemano y en los cuales me disculpo por no poder responder aun. Lo siento! Pronto lo haré, promesa de bruja.

Kisses

IL