Al llegar al hospital se dirigió al cuarto de su hermana la encontró despierta y al parecer un poco mejor, no se quejaba tanto la vio tendida en la cama, sin su pelito castaño, muy flaquita y demacrada, sus ojos luna como los de ella estaban apagados sin embargo al verla le sonrío ampliamente.
-Hinata estas aquí- Le saludó feliz, Hinata se acercó a ella abrazándola con cuidado.
-Hola.- Le saludó la peliazul.
-Te ves triste ¿qué te pasa? –Le cuestionó la menor preocupada notando a su hermana diferente.
-¿cómo estás? –Quiso distraerla intentando que olvidara decidida a fingir que todo estaba bien.
-Bien, pero no vas a despistarme dime que tienes.
-Me gusta un hombre.-Se sinceró con su hermanita, rendida Hanabi era muy inteligente y era obvio que no la dejaría hasta que se lo contase.
-¡wow! Genial Hinata, ¿y tú a él?- Hinata de inmediato negó triste.
-¿él sabe lo que haces?- Le preguntó, era consciente que su hermana trabajaba de dama de compañía y sabía como aquello podía malinterpretarse, hasta ahí se había quedado de aquella información.
-Si- Le confirmó Hinata haciendo que ambas se mostraran tristes.
-Lo siento Hinata.- Se disculpó apenada y acongojada la pequeña.
-No-De inmediato quiso alentarla- De hecho lo conocí por estar ahí, he podido besarlo ¿sabes? –Vio los ojos iluminados de su hermanita.
-¿Qué se siente besar? –Le cuestionó de inmediato mientras Hinata sonreía pensando desde luego en aquellos besos agradables que éste le había dado.
-Es bonito, no sientes mariposas en el estómago eso es mentira, sientes por todo tu cuerpo electricidad y tu corazón late tan rápido- Le dijo tranquila enfrascándose en una conversación superficial acerca del moreno.
...
Una hora antes a ese mismo hospital había arribado Sakura con su madre, al parecer la primogénita del Uchiha estaba por nacer.
-Sasuke caminó entre los pasillos para llegar a la sala de espera buscando a su suegra.
-Que bueno que por fin has llegado- Sakura está casi a punto de dar a luz pero quiere que estés en el quirófano con ella- Sasuke no mostró su incomodidad dejando que aquella mujer le guiara el camino, pero finalmente se las arregló para recorrer él solo buscando el lugar correcto para no seguir escuchando la voz nerviosa y chillona de la mujer finalmente se perdió por el lugar, miró frustrado al darse cuenta del letrero que decía oncología pediátrica, claro estaba perdido ¿cómo jodidos le pasaba eso justo ahora? El lugar que intentaba ser alegre por medio de sus decoradas paredes realmente estaba abandonado tenía que salir de ahí y buscar información para llegar al lugar indicado.
Su sorpresa salió de inmediato cuando al darse la vuelta vio a Luna dando la vuelta detrás de él quedando frente a frente, bajó sus orbes negras para apreciarla mucho mejor al tenerla tan cerca, vestía un vestido casual azul marino con unas pequeñas mangas y escote cuadrado, pegado a sus pechos y suelto debajo de estos le llegaba arriba de la rodilla, unos flats del mismo tono del vestido; la miró frente a él más sorprendida de lo que el azabache se encontraba.
-Sasuke- Finalmente susurró la chica.
-¿Me buscabas?- Cuestionó incrédulo llegando a esa conclusión, paseó sus ojos por el lugar hasta que vio una puerta que decía "intendencia", tomó la muñeca de la chica que sopesaba el cuestionamiento del mayor mientras comenzaba a caminar tras él.
Se adentraron a ese lugar que parecía ser una bodega de artículos de limpieza, Hinata miró rápidamente el lugar para luego sentir los labios del Uchiha besarla violentamente tomándola por sus mejillas rosadas, la chica llevó sus manos al pecho de éste, de inmediato el azabache abandonó las mejillas de la chica para vagar por los atributos de su acompañante iniciando por sus redondos y grandes pechos, vagando por la espalda, cintura y glúteos femeninos, robándole el aliento mientras despertaba el pequeño pero bien dotado cuerpo preparándolo para su intromisión. Se las arregló para bajar el escote dejando expuestos los senos que de inmediato fueron tocados por los labios, lengua y dientes del moreno haciendo que ella emitiera algunos suspiros.
-Sa-Sasuke- La escuchó nombrarlo suponía que quería frenarlo así que decidió darle la vuelta haciendo que se detuviera en una tarja, pudo verla negar con su cabeza cuando comenzó a subir su vestido pegándola más a su cuerpo sintiendo el redondo trasero de la chica en parte de sus piernas y claro su hombría, sin embargo estaba seguro que aunque se negase también lo deseaba y lo comprobó al tocarle su sexo encima de la ropa interior, se encontraba húmeda demostrando lo mojada que ya la tenía.
-Es lo que quieres, ¿quieres qué me hunda en ti? ¿Por eso me seguiste?- Le susurró en el oído mientras comenzaba a desabotonar su pantalón y bajaba su bóxer lo necesario para penetrarla.
-Yo no... –Intentó decirle que no lo siguió, pero el azabache le bajó su braga de encaje azul marino rozando su pene contra su húmeda y resbaladiza vagina, haciéndola estremecer e inclusive abrir más las piernas intentando darle una mejor entrada mientras él emitía una risita burlona y le depositaba un beso en el lóbulo de su oreja.
-Me deseas tanto es obvio, mira cómo te pongo... es tuyo nena, aprovéchalo bien- Con esas palabras se dejó ir dentro de la chica haciéndola emitir un gemido de placer, tomando los grandes pechos que se movieron ante el choque de cuerpos.
Pero justamente en ese mismo momento en algún quirófano le informaban a la pelirosada que ya no podía seguir retrasando el parto, de otra forma el bebé tendría sufrimiento fetal, era hora de pujar.
-Entonces traigan a mi madre- Dijo adolorida, decidida a ya no poder seguir soportando ese terrible dolor, el personal se observó entre ellos alarmados pero decidieron decirle que ahora mismo irían por su progenitora, mientras la motivaban a pujar sin atreverse a confesarle que ya no había tiempo para eso.
Dos chicas emitían un gritó, uno doloroso tras lograr dar a luz tomando con fuerza la mano de una desafortunada enfermera pasante, el otro grito era de una peliazul tras su liberación producida por las energéticas penetraciones del moreno, un intenso orgasmo había rodeado a dos personas que se encontraban ahora en esa pequeña bodega de utensilios de limpieza, a ella le temblaban las piernas e inclusive podía sentir como empezaban a descender ese líquido blanquecino sin que su amante aún se retirara de su interior, sintió la nariz de éste pegarse a su cuello mientras temblorosa sujetaba la superficie de metal frente a ella, el agarre en uno de sus pechos cedió mientras la otra mano del moreno posada en sus cadera se apretaba a ella.
-Te gustó- Escuchó la afirmación en su oído con la voz ronca por el placer de el moreno.
-A ti también- Se atrevió a responderle dejando que sus mejillas se tornaran más rojas.
Él sonrió ladinamente tras escucharla hablar.
-Yo no me estaba negando- Dijo seco soltando la cadera y pecho de la peliazul despegando sus cuerpos, haciéndola perder su unión para que la chica sintiera como todos los fluidos comenzaban a salir ante la fuerza de la gravedad por sus piernas.
Él reacomodo sus ropas mirando el lugar, recordando el motivo por el cuál estaba ahí.
-Mierda- Espetó haciendo que la peliazul se girase para verlo... pero sólo pudo ver como aún acomodándose las ropas salía de ese cuarto sin decir más.
Miró hacía todos lados buscando alguna opción para limpiarse, cerró los ojos frustrada abriendo el grifo comprobando si había agua, sonrió aliviada al ver que si, con sus manos comenzó a limpiar los fluidos dándose cuenta que la eyaculación había sido abundante, su braga estaba manchada pero no se la quería quitar y andar sin nada así que se resignó a traerla, al poco rato salió del lugar viendo el pasillo vacío como siempre, se mordió el labio recordando que había prometido llevarle a su hermanita una galleta de helado de la cafetería. Se encaminó hacia allá sumida en sus pensamientos.
-Toma-Le dijo a su hermanita que la miraba sorprendida, estaba roja y sudorosa, además que muy extraña sin contar el excesivo tiempo que había ocupado para llevarle esa delicia que parecía llevar un buen tiempo fuera del congelador.
-¿Qué tienes?- Le preguntó al tomar la galleta.
-Debo irme lo siento mucho, vendré pronto- Le dijo depositando un beso en su frente, alejándose temerosa de oler a ese líquido que el Uchiha había vertido en ella.
Hanabi no tuvo tiempo de despedirse solo la vio salir de cuarto, mientras estaba totalmente confusa pero decidida a disfrutar ese manjar.
-Señora su nieta ha nacido- La mayor sonreía ampliamente tras esa noticia en la sala de espera, vio a su yerno salir sudoroso imaginando que había estado muy estresado durante el nacimiento, dejando de prestarle atención a la enfermera que ponía atención hacia donde la mayor se dirigía.
-¿Cómo está? –Le cuestionó a Sasuke, que la miraba extrañado y un tanto avergonzado.
-Yo no he podido dar con el quirófano- Dijo secamente evitando la mirada de la señora - ¿por dónde era?
-¿De dónde vienes así entonces?- Se escuchó la furia de la señora al cuestionárselo incluso los demás presentes en aquella sala de espera, Hinata salió justo detrás del Uchiha para salir del hospital tenía que pasar por esa sala de espera y por alguna razón la mujer mayor la enfocó, sin conocerla también podía notarla extraña además esa mirada que puso al ver la espalda del moreno le dejó mala espina. Sasuke chasqueó la lengua molesto, irritado de soportar los gritos de esa mujer- Da igual, ya van a pasarla a la habitación ve a conocer a tu hija y a reconfortar a tu esposa- Le dijo la mujer mayor usando un tono de voz alto, sólo por si las dudas pensó.
Sasuke se dio la vuelta resignado y queriendo escapar de esa mujer, la tensión que presentó su cuerpo al ver a Hinata fue presenciada por la mayor que cada vez se convencía más que aquella jovencita tenía algo que ver con aquella inusual situación, pero después de unos momentos él Uchiha comenzó a caminar sin volver a dedicar una mirada a la peliazul, no siendo igual por ella que sin poder evitarlo había puesto una mano a la altura de su corazón mientras lo veía alejarse... sintió unos pasos hacía ella y vió a aquella mujer que había revelado aquella noticia que había roto su corazón acercarse, sus ojos estaban a punto de derramar sus lágrimas, así que sólo se encaminó alejándose de está abandonando la institución médica.
No tomó algún rumbo fijo tras salir del hospital, su corazón se rompía en mil pedacitos sus lágrimas brotaron sin poder evitarlo, ahora resultaba que él ¿era padre? Acababa de ser padre de inmediato vino el recuerdo de aquella mujer en la heladería, estaba embarazada... sin dudas ella debía ser Sakura, sus lágrimas brotaron sin darse cuenta que la noche caía a su alrededor.
Sasuke entró al cuarto que le habían asignado a Sakura, tenía mal aspecto lucía muy cansada.
-Hola-Le saludó sintiéndose culpable por primera vez realmente.
-Hola, ¿por qué no llegaste?- Le cuestionó lastimera, su progenitora entraba a la habitación justo cuando formulaba aquella pregunta.
-Me quede embotellado en el tráfico.- Le mintió sin importarle que la vieja fuera a desmentirlo si lo hacía a la única que lastimaría sería a su hija y aquello no le importaba, de cualquier forma sabía que no se atrevería a hacerlo y aún mordaz miró a su suegra que lo miró desaprobatoriamente.
-Mírala es hermosa- Le dijo mientras le acercaba un bultito.
Sasuke hizo caso y se acercó la tomó entre sus brazos, Sakura tenía razón era una niña hermosa sonrío dulcemente al verla acariciando su mejilla rosada mientras está abría sus orbes oscuras y bostezaba, sentía su corazón latir recordándole... se pasmó al darse cuenta que esa sensación la había sentido cuando vio a Hinata en aquel corredor. Ambas mujeres lo miraban intrigadas al verlo tan dulce con su hijita, pero también sorprendidas cuando él cambió su rostro por uno preocupado.
-¿Qué sucede Sasuke?- Le preguntaba su esposa.
-Nada- Le respondió al poner a la pequeña en sus brazos nuevamente.
-Otras vez hueles a lavanda- Le dijo en cuanto se la entregó al estar tan cerca no pudo evitar percibirlo, ambas mujeres tenían sus caras contrariadas mientras la mayor cada vez ataba más los cabos.
Sasuke salió de la habitación ignorando el comentario.
-Han de ser imaginaciones tuyas- Dijo intentando calmar a su hija, pensando no podía estar segura si aquella mujer tuvo algo que ver con su yerno pero así lo presentía.
Había pasado dos largas semanas desde aquel fatídico día, Hinata estaba hecha un ovillo en su sala en un inicio se dijo a sí misma que si el moreno regresaba lo rechazaría pero evidentemente él no volvió en esa semana, para la segunda se dijo a sí misma él paga por mis servicios... si él vuelve yo tengo que justificó, su celular sonó viendo en la pantalla el nombre del hospital se apresuró a responder.
-Hola- Dijo angustiada.
-¿Hyuga Hinata?- Una voz femenina del otro lado le cuestionaba.
-Si, ella habla- Respondió.
-Tiene que venir al hospital su familiar está muy grave.- El celular cayó al suelo, mientras sus lágrimas también sin saber cómo tomó su bolso corriendo lo más rápido que pudo hasta la avenida para después detener un taxi que la llevase hasta ese lugar.
Corrió por los pasillos del hospital hasta llegar a la habitación de su hermanita al abrir la puerta la vio rodeada de aparatos, tubos y médicos, una enfermera la detuvo impidiéndole entrar llevándola afuera, haciéndola esperar ansiosamente en la sala de espera mientras sus lágrimas caían sin parar, finalmente un oncólogo pediatra se acercó a ella:
-¿Cómo está?- La cuestión no se hizo esperar por parte de la peliazul.
-Tiene fallo multiorganico, ya no hay nada que podamos hacer.
-¡No, no! –Gritaba una destrozada Hyuga en aquella sala provocando que todos volteasen a verla.
-Señorita, ya habíamos hablado Hanabi se encontraba ya en la etapa iv del cáncer era cuestión de tiempo.
-Tiene que haber algo que pueda hacerse- Dijo entre lloriqueos.
-Ella ya está inconsciente puede entrar a despedirse, no hay nada que se pueda hacer es cuestión de horas- Le dijo el médico dejándola sola en aquella sala.
Al entrar a la habitación encontró a su hermana aún con esa gran cantidad de aparatos, parecía dormir plácidamente, se acercó besándola en la frente intentando no mover ese tubo que ahora tenía en su boca, tomo su mano con cuidado porque también tenía un aparato en un dedo, sus lágrimas caían sin poder evitarlo, sus sollozos rompieron el silencio de la habitación mientras se sentaba en la silla que estaba a su lado aquella donde siempre se sentaba cuando la iba a ver.
-Hanabi- Dijo entre sollozos- No me dejes, no me dejes luchando sola... no me hagas eso, si tú te vas yo no tendré ya a nadie más- El llanto lastimero de Hinata llenó la habitación sin que aquella pequeña mostrase ninguna reacción-Tú eres la única razón por la que pude salir adelante, padre siempre lo dijo yo soy débil y tú me inyectabas esa energía yo tenía que sacarte adelante... ahora si te vas ¿qué será de mí? No me hagas esto- Lloró por un rato hasta que las lágrimas ya no salían de sus orbes blancas.- Te platiqué que me enamoré, no te lo conté todo... él se llama Uchiha Sasuke, si... tiene que ver con la corporación Uchiha es el presidente, pero es joven bueno si es mayor que yo pero apenas hace un par de meses cumplió 27, no sé si es amor... pero sé que lo quiero, es muy guapo y cuando lo quiere es amable- Una lágrima escapo – Pero la última vez que nos vimos-Aquel recuerdo la hizo sollozar nuevamente- Me di cuenta que sigue casado y tiene una hija, quizás más... no pienses mal no me engañó, tu sabes lo que hago él pagó por mí... es sólo que he estado tanto tiempo con él que aún ante su carácter me he encariñado con él... pero parece que ya se aburrió de mí... Hanabi no me dejes te necesito tanto ahora...
Las maquinas estallaron en pitidos, haciendo que Hinata las mirase asustada viendo cómo donde antes había números se ponían ceros y aquellas líneas en zigzag se convertían en líneas finas o desaparecían, se levantó de prisa gritando por ayuda, vio a los médicos correr por el pasillo, no hubo necesidad de muchas cosas aunque ella lo negase el médico fue frío al decirle que la había perdido, Hanabi ya no estaba con ella, la había perdido su pequeña hermana, la que no pudo saber que era dar un beso o el amor dulce, la que había luchado tan duramente finalmente la había perdido, quedándose sola.
No podía sólo llorar la perdida al estar sola tenía tantos trámites por realizar para que le entregasen el cuerpo de su hermanita, Hinata abrió enormemente los ojos le pedían 129mil pesos para poder obtener el cuerpo de su hermana, pero ¿cómo iba a hacerlo? quizás tendría a lo mucho unos 10 mil en su tarjeta, sus lágrimas brotaron por la desesperación, buscando alguna prorroga, pero la señorita de la administración no estaba dispuesta a ceder.
-Yo avalo a la chica- La voz de aquel médico oncólogo de edad avanzada resonó en la pequeña oficina ante la mirada sorprendida de la administradora.- Sé que va a pagar, lo ha hecho sin falta.
Después de agradecerle la ayuda Hinata se dirigía al crematorio para ver por última vez a su hermanita, antes de que sólo fuera cenizas, hipando... no tenía ahora mucho que pensar pero sabía que ante esa deuda ella tendría que seguir trabajando para Tsunade.
-Hermanita, te amo- Le dijo abrazando el cuerpo inerte, besándole las mejillas-Trataré de salir adelante, no te voy a abandonar conseguiré un hermoso lugar donde puedas descansar y cada semana te llevare flores de esas blancas que tanto te encantan –Vio como le alejaban a su hermana, y se quedó sentada en las frías sillas esperando horas quizás mientras sus lágrimas no dejaban de brotar, lagrimas amargas, dolorosas, podía sentir miedo, sentía que su mundo se rompía y la aplastaba... sentía tantas cosas.
Apenas había dejado la cajita blanca que guardaba las cenizas de su hermana sobre la mesita de centro de la sala, era tarde ya tendría después que buscar en algún lugar para depositarlas, pero nuevamente estaba en ceros se sentía tan frustrada, tan inútil no tenía ni siquiera para darle un entierro decente a su hermanita a ella que lo merecía después de esa ardua lucha.
La mañana se hizo presente, ella había pasado toda la noche frente a las cenizas de su hermanita llorando con ese enorme dolor en su pecho, con esa angustia por haberla perdido, no queriendo aceptar que ya se había ido ¿qué haría ahora sin ella? Era su única familia, su apoyo... el sonido de una llamada entrante rompió el silencio, desvío su mirada a dónde provenía aquel sonido localizando en el suelo a su celular que se movía por la vibraciones, alargó la mano tomándolo con desgana, sin revisar quien le había marcado simplemente contestó:
-Bueno- Seca, sin vida, sin embargo la rubia que tenía del otro lado de la línea no se percató de aquello.
-Hinata, Sasuke decidió dejarte libre ya no quiere más tus servicios desde la semana pasada pasó a liquidarme lo último pero pensé que te debía unos días de vacaciones, voy a empezar a moverte entre los clientes, te espero por la tarde.
-Hanabi murió- Fue su respuesta, quería decir algo distinto como que necesitaba más tiempo, sabía que tenía una cuenta que pagar necesitaba trabajar sin embargo no podía ni siquiera levantarse de ese pequeño sillón mullido donde estaba sentada, sólo decirlo en voz alta provocó un enorme dolor en su pecho haciendo que empezara a llorar desconsoladamente, mientras del otro lado del teléfono la rubia ponía cara pasmada.
Bonita forma de empezar la semana pensó la peliazul, su hermana fallecía el domingo dejándola sola... y lunes Tsunade le decía que Sasuke se había aburrido de ella, ¿sería por su nuevo bebé? Lloró amargamente ¿cómo estar sin Hanabi? Y Sasuke ¿tan poco había representado para él? Había entregado algo de ella que no era necesario, sabía que así lo había decidido que lo dio sin esperar nada a cambio pero aún así no podía dejar de sentirse vacía y utilizada.
Una hora más tarde llegó Tsunade con Shizune, sin saber cómo ahora se encontraba colocando una rosa en aquella pequeña lápida donde ahora descansaba su hermanita era un buen lugar no como aquel donde había dejado a su padre, ese era bonito, era digno de su hermanita, sus acompañantes veían el enorme dolor que reflejaba aquella chica, Shizune la acompaño a casa estuvo con ella hasta que consiguió por fin dormir, sólo no podía dejarla sola Hinata ahora estaba destrozada.
Sasuke veía a su hija en la cuna dejándola que encerrara su dedo índice en su manita era muy dulce podía ver sus mejillas sonrosadas y sólo podía pensar en Luna sin poder evitarlo, se cuestionó si ella estaría complaciendo a algún otro la molestia fue tan evidente, no quería que eso fuera real.
-Tú lo elegiste- Se dijo así mismo, mientras Sakura entraba.
-¿Qué eligió Sarada? –Le dijo la pelirosada sonriente acercándose a él notándolo molesto.
-Nada- Dijo al levantarse e ir hasta la sala.
Miró su celular dándole vueltas entre sus dedos, recordando el último encuentro que tuvo con la peliazul dibujó una sonrisa sincera recordando las buenas sensaciones e inclusive por el momento incómodo con su suegra por haberse comportado como un adolescente, se cuestionó ¿cómo la ojiluna había dado con él? Juntó las cejas ¿y si ella no estaba ahí por él? Si ella lo siguiese la hubiera visto antes... ella no hacía eso finalmente se convenció así eran las cosas ¿pero qué hacía ella ahí?
-Fue bueno que estuviera ahí- Dijo sin darse cuenta que atraía la atención que su suegra que pasaba por ahí haciendo que se detuviera detrás de un muro espiándolo.
Lo vio buscar entre su celular y después llevárselo a la oreja, Hinata recostada boca abajo en su cama con la luz de la lámpara de noche iluminándola nuevamente sola, por sus ojos ya no escurrían lágrimas pero su cara reflejaba toda la tristeza que tenía dentro escuchó su celular sonar y desganada lo tomó contestando al tercer tono sin fijarse quien le llamaba suponía era Tsunade.
-Mañana iré lo prometo- Dijo tratando de disculparse, el Uchiha emitió una risa divertida haciendo que su suegra se sorprendiera ¿cuánto tenía que no lo escuchaba reír? Y menos de esa forma.
-¿tantas ganas me traes?- Respondió en cuánto sostuvo su risa, pero Hinata estaba pasmada sólo al escucharlo reír supo que no era Tsunade su cuerpo se tensó y ese dolor en su pecho se intensificó a tal grado que sentía que se desgarraba ese músculo que era su corazón... al no obtener respuesta él decidió hablar- Yo también, tengo muchas ganas de hundirme en ti...
-Sasuke- La voz de la mujer mayor se hizo presente en la habitación dejándose ver molesta, Hinata pudo escucharla no pudiendo identificar quién lo llamaba pero suponiendo que era Sakura, el moreno rodó los ojos-Luego te marco- Dijo antes de colgar.
Hinata miró el celular y lo aventó contra la pared molesta, con dolor ella no quería ser un momento o una manera de pasar el rato... aunque también sabía que no estaba en otra posición sin embargo él había destruido su trato ¿qué hacía llamándole? En la casa de Sasuke había un reto de miradas.
-¿Qué era eso?-Cuestionó la mayor haciendo que el hombre ahí sonriera cínicamente.
-¿no era obvio? –Le respondió fastidiado después de todo se sabía descubierto.
-¿Te atreves a engañar a Sakura?- El hombre entrelazó sus dedos, volviendo a sonreír altaneramente.
-No hay nada que puedas probarme- Dijo relajado- Puedes comentárselo a Sakura pero pienso negarlo y ya sabes a quién va a creerle- Le dijo al dibujar una sonrisa ladina.
La mujer miró furiosa al chico que tenía frente a ella todo un engreído, ¿cómo se atrevía a chantajearle de esa manera? Pero sabía que tenía razón si le decía algo a Sakura ella no le haría caso, por algo tenía que callarse aunque eso la irritara de sobremanera y ahora protegería a su hija de ese rufián hasta que consiguiera aquellas pruebas que por fin la apartaran de ese chico que parecía ser su perdición.
Sin embargo a Sasuke no le salieron las cosas como esperaba, una baja en el mercado lo hizo mantenerse ocupado y aunque recordaba bastante a la ojiluna no había podía buscarla, en los siguientes días tenía demasiadas cosas que hacer y aunque se había divertido fastidiando a su odiosa suegra no le convenía provocarla, bufó molesto ¿qué diablos estaba haciendo? ¿Qué pretendía? La puerta se abrió de pronto, dejando ver a su hermano se sorprendió al verlo ahí de pie.
-Itachi ¿qué haces aquí? –No pudo evitar cuestionarlo.
-Que recibimiento hermanito tonto- Le respondió sentándose frente a él en una de las sillas-Tuve que venir a revisar algunas cosas.
-Puedo hacerlo yo.- Respondió molesto ¿lo pasaban por alto?
-No es que desconfíe de ti pero mi padre no me dejo opciones, además tengo que conocer a mi sobrina- Dijo sin inmutarse. –Escuché además que será la boda del hijo de Shikaku, padre y madre también asistirán... deberíamos ir hace falta salir y socializar es un buen evento para hacerlo sobre todo para pactar negocios.
-Mmmph- Respondió fastidiado el menor, sin duda alguna necesitaba un trago.
Al salir de la empresa fue a un bar reconocido tomó un par de copas y manejo a su casa, sin embargo no llegó ahí se dio cuenta que estaba fuera de la casa de Luna chasqueó la lengua contrariado y se decidió a descender para tocar el timbre, cuando estuvo a punto de darse por vencido vio a esa molestia: el vecino de Luna.
-Ella no está-Le dijo hostil el castaño mientras su enorme perro se sentaba a su lado, de inmediato Sasuke dedujo que ella se encontraría trabajando.- no sé qué diablos pasó entre ustedes pero ya no las busques.
Sasuke no pudo evitar soltar una risita burlona ignorando al chico dispuesto a irse a su coche, irritando a Kiba que empezaba a gritarle ofensas, Sasuke silenció los gritos subiendo a su auto dándose por vencido ese día tampoco sería, tratando de mitigar la molesta que le provocaba el pensar que la morena pudiera estar con otro hombre.
Lejos de ahí inclusive otro país China, un hombre con pelo castaño y largo seguía en su oficina mirando sus acciones y decidiendo su siguiente movimiento para hacer crecer la grande empresa de su padre, unos golpecitos lo distrajeron para después dejar entrar a una castaña que era su secretaria de nombre Ten-Ten.
-Disculpe señor lo busca Hatake Kakashi.
-Hazlo pasar- Le ordenó enseguida intrigado ¿acaso ya había logrado averiguar algo? Su padre había desaparecido años atrás cuando él tenía apenas 15 años, tuvo que hacerse cargo del imperio familiar y gracias a que no poseía un intelecto cualquiera lo había logrado, no sabía dónde se encontraba su progenitor solo desapareció así que al año siguiente empezó su búsqueda en un inicio creyó que su padre Hiashi había decidido darse unas vacaciones o algo similar, aunque sonaba raro ya que era bastante estricto en todo lo referente de los negocios, cuando tenía 18 años se enteró que esté había fallecido un poco después de desaparecer y más extraño aún parecía que él tenía otra familia... lo hubiese negado pero aquella foto de dos chicas con esos ojos particulares de los Hyugas no se lo permitió, se enteró que tampoco tenían madre había fallecido poco después de dar a luz a la menor tal como sucedió con la suya cuando él vino a este mundo.
Ahora a sus 21 años había conseguido incluso expandir su empresa llegando a la conclusión de que su padre había escondido a su otra familia porque la madre de las chicas pertenecía a una familia muy simple, no había querido arruinar su apellido en ascenso con uno tan común sin embargo él no podía hacer lo mismo, no es que quisiera realmente cuidar de esas dos pero estaba consciente de que al ser su sangre tenía que darles el lugar que se merecían, hacerlo él mismo antes de que alguien las vieran por ahí y comenzaran los cuchicheos un escándalo sería peor... además su padre incluso les había dado su apellido, además esas dos podrían llevarlo a la tumba de su progenitor.
-Buenas noches- Un adulto se introducía, con su pelo gris pero demasiado joven para ser un anciano además del atlético cuerpo que poseía.
-¿Tienes algo interesante?- Le cuestionó seco el castaño posando sus orbes blanquecinas en el recién llegado.
-Por eso estoy aquí, pero creo que no le agradará lo que he averiguado.- El castaño arqueó sus cejas.
-Hinata la mayor empezó a estudiar economía...
-Vaya- Expresó el castaño, después de todo ella encajaría en los negocios familiares.
- La otra está en la secundaria, logré ubicarlas en una vivienda en un barrio pobre de Japón al poco tiempo desaparecieron de ahí... ahora me han dado una nueva ubicación, también informándome que hace más de 8 meses que Hinata dejó la universidad y Hanabi ha sido internada en un hospital reconocido al parecer tiene algún tipo de cáncer en –El castaño abrió los ojos un tanto sorprendido ante esa impactante noticia -En una semana iré a verificarlo por mí mismo pero me han enviado una foto- le dijo acercándole el papel donde se mostraba a Hinata desde lejos vestida con jeans de mezclilla, converse negros y una playera negra muy simple caminando por alguna calle, no hubo necesidad que tomara entre sus manos la fotografía era obvio aquella chica tenía sus mismos ojos, tan parecida a aquella otra foto donde la conoció por primera vez aunque más pequeña ahora podía ver que había crecido y era linda.
-Arreglaré todo para que viajemos- Le dijo dejando claro que la conversación había terminado.
En cuánto el Kakashi abandonó la oficina Neji tomó entre sus manos la fotografía se cuestionó cómo luciría la menor, aquella que era más similar a su padre incluso a él, Hinata lucía como su progenitora a excepción de tener esos ojos que demostraban ser una Hyuuga, "ha llegado el momento" pensó viéndola en la foto, "nos conoceremos hermanita", aquel pensamiento era una mezcla de odio, curiosidad, e incertidumbre, él entendía que esas dos no tenían la culpa pero no sabía si funcionaría su relación.
