Capítulo 2
"¡Eh! ¡Tony!" Llamó Raúl, uno de los tres compañeros de cuarto del genio mientras caminaba hacia a la salida del residencia universitaria. "¿Seguro que no quieres ir a la inauguración? ¡Deberías ir y traer a Iron Man! ¡Las chavas se te van a aventar por montones! Y, las que no te gusten, ¡me las puedes mandar a mí! ¿Qué dices, ah?"
La noticia de que Tony Stark estaba asistiendo a MIT se había esparcido como una llamarada. El pobre joven llevaba solo una semana en la universidad y ya había firmado cientos de autógrafos, posado para miles de fotos, y había sido invitado a formar parte de todos los eventos, clubs y asociaciones estudiantiles en el campus. Y, por si fuera poco, cuando el alumnado se había enterado de que el inventor estaba tomando doce clases en lugar de las típicas cuatro, el cuerpo docente y administrativo de la universidad se había visto forzado a cancelar la transferencia de clases en las doce que Tony estaba tomando ya que la oficina de registración había sido invadida por decenas de chicas que se morían por ir a la misma clase que Tony Stark. La mayoría de ellas ni siquiera contaban con los requisitos previos para tomar las clases, pero eso no las detuvo de intentarlo de todas maneras.
"No, Raúl, gracias. Tengo un proyecto que entregar el lunes y quisiera terminarlo antes de que el fin de semana termine." Le contestó Tony sin despegar los ojos de su computadora portátil mientras ésta se iniciaba.
"¡Pues que aburrido eres, Stark! ¿No se supone que eres un multibillonario? ¿De qué te sirve la escuela? Deberías de divertirte como Luis, Ramón y yo. ¡Neta que no aprovechas en lo absoluto la fama que tienes, hermano!"
"Si, no te preocupes," le contestó Tony, aun sin mirarlo y tecleando rápido en la computadora. "Yo compro el mandado este fin de semana."
Raúl sacudió su cabeza al genio y sonrió. Algo que los tres compañeros de habitación habían aprendido casi inmediatamente de su cuarto huésped era que cuando Tony estaba concentrado en sus estudios, no le hacía caso a nada ni a nadie. Si hablabas con el cuándo estaba a la mitad de una tarea o proyecto, solo una de dos cosas ocurrirían: o te ignoraba por completo, o te contestaba algo que ni siquiera habías preguntado.
Tal como era el caso ahora.
"No estudies tanto, Stark. Se te va a quemar la cabeza."
"¡Gracias! Yo le aviso a Ramón que llegas tarde, y esta vez no se me olvidará comprar las habichuelas."
Raúl no pudo contener la risita burlona que se les escapo de la boca antes de salir del apartamento y cerrar la puerta con candado. Ya estando afuera al joven se le ocurrió que ridícula era la idea de tener candado en su vivienda compartida mientras Tony Stark estaba dentro. ¿Qué idiota se atrevería a tratar de robar la residencia universitaria mientras Iron Man estaba presente?
Sí. Solo un idiota, la verdad. Pensó Raúl.
Tony continuó con su tarea sin parar por las siguientes dos horas, y cuando por fin terminó, dio un gran suspiro de alivio. Había estado contando los días para que llegara el fin de semana y entre clases había trabajado sin descanso para asegurarse de que su fin de semana estuviera libre de compromisos. No había sido fácil con las otras interrupciones inesperadas con las que había tenido que lidiar, pero al menos su objetivo se había cumplido: ahora tendría todo el fin de semana disponible para ir a ver a Pepper a su universidad.
En realidad no podía esperar verla de nuevo. Muy pronto se había dado cuenta de que ver su foto en su pod a todas horas, y mandarle mensajes por las mañanas y las noches no era suficiente para él, y hasta la llamada de improviso que tuvo la oportunidad de hacerle a medianoche el día antes de que empezarán los cursos lo había dejado anhelando por compartir más tiempo con ella. La distancia lo estaba matando, y por cada chica que se le había lanzado a sus brazos desde que las clases habían comenzado cinco días antes, más deseaba sentir el calor de su pelirroja en sus brazos en lugar de las jóvenes interesadas que no lo dejaban en paz.
Rápidamente recogió sus materiales de la escuela y sus aparatos electrónicos de la mesa y los llevó a su recamara. El lugar en el que le había tocado vivir no era diferente al que los demás estudiantes habían recibido de la universidad. El campus contaba con varias opciones de hospedaje, y a Tony se le había asignado vivir con tres otros estudiantes en un modesto apartamento. El lugar tenía en sus esquinas cuatro pequeños cuartos con baños integrados – uno para cada estudiante – y en el centro del apartamento había lugar suficiente para un sillón, una televisión, un antecomedor pequeño y una cocina integral. Para el chico que había hecho de un viejo templo abandonado su casa, las comodidades de la residencia universitaria eran mucho más que suficientes para él.
Solo le faltaba la presencia de su amiga.
Con prisa guardó sus pertenencias e hizo maletas con ropa suficiente para durarle dos días. Con emoción marcó el número de Pepper para darle las buenas nuevas, y con ansia espero contestación.
"¡Mi compañera de cuarto es un amor!" Le dijo la pelirroja al momento que contestó la llamaba como si la conversación ya hubiera empezado horas atrás. "Creo que es la primera vez que le caigo bien a una chica. ¡No lo puedo creer!"
Tony sonrió al escucharla tan feliz. "¿A poco ya me cambiaste por ella, Pepper? ¡Qué pronto te olvidaste de mí!"
Pepper se rio a carcajadas. "¿Cómo crees, Tony? ¡Tú eres mi mejor amigo para siempre!"
Amigo, pensó él con un poco de tristeza, sabiendo abiertamente que él quería ser más que su simple amigo. "¿Supongo que todavía no te ha escuchado hablar incesantemente?"
Pepper jadeo con un tono de voz defensivo. "Te haré saber, Tony Stark, de que sí me ha escuchado hablar y hablar sin parar, y ella piensa que es adorable."
"No es la única que lo piensa, Pep." Le contestó el joven sin titubear, dejando a la chica muda por un momento y Tony aprovechó para iniciar la conversación que quería tener con ella. "Bueno, ¿y qué es lo haces ahora, Pepper?"
"Estoy preparando maletas." Le respondió ella y el corazón de Tony casi se le salía del pecho.
"¿Maletas? ¿A dónde vas?"
"Mi primer proyecto de la clase de ciencia forense es acompañar a un equipo de investigadores a una escena de crimen ficticia. Toda la clase viajaremos a uno de los parques nacionales aquí en California y pasaremos el fin de semana estudiando y resolviendo un caso de un asesinato fingido. ¡Vaya forma de pasar mi primer fin de semana de clases! ¿verdad?"
La felicidad de Tony se quebrantó por completo y lentamente se sentó en la orilla de la cama a un lado de su maleta que sabía ya no necesitaría. Tragó saliva para no mostrar su decepción al hablar y sintió que algo le quemaba dentro de su ser. "Tú lo has dicho, Pepper. Solo, por favor, no vayas a arrestar a nadie, ¿OK?" Le dijo tratando de no sonar afligido con su partida.
"¿Cuándo he hecho eso yo?" Le contesto con una risita. "Creo que me estas confundiendo con otra Pepper."
"Por supuesto que me confundí." Le dio por su lado. "¡Que tonto soy! Y ¿cuándo regresas?"
"El domingo por la tarde. Y tú, Señor Genio, ¿qué harás este fin de semana?"
Los ojos de Tony observaron la maleta con tristeza. "Extrañarte," contestó sin pensar y sin darse cuenta de que lo había dicho en voz alta hasta que ya había salido la palabra de su boca. Sin embargo, en lugar de tratar de ocultar o negar lo que acababa de decir, prefirió guardar silencio y darle la oportunidad a Pepper de decidir qué significaba su sinceridad para ella. El silencio en el otro lado de la línea se extendió por unos segundos más hasta que la joven recuperó el valor y habló de nuevo.
"Quiero verte, Tony."
Tony cerró los ojos y encorvó su espalda. Con su mano izquierda mantenía el teléfono en su oído, y con la mano derecha sostenía el peso de su cabeza con su codo reposando sobre su rodilla. "Yo también, Pepper."
¿Si acaso…? Si…si tienes tiempo…el próximo fin de semana…"
"Sí," le dijo de inmediato. "Ahí estaré."
"Y yo...yo te estaré esperando."
"Ten cuidado, Pepper. Si me necesitas…"
"Te llamaré."
"Y si no me necesitas…"
"También te llamaré." Le dijo con una sonrisa en los labios. "Cuídate mucho, Tony. No dejes que las rubias voluptuosas se aprovechen de ti."
"¿Rubias?' Repitió él con una sonrisa triste. "Me gustan más las pelirrojas."
"Las pelirrojas también nos aprovechamos de ti."
"Eso espero," le dijo él ya con más ánimos. "Hasta luego, Pepper."
"Hasta luego, Tony."
Esta vez fue Tony el que colgó primero, pero solo porque al final de la conversación una idea le llegó a la mente. Una idea que pondría una sonrisa en la cara de Pepper.
N/A: Estoy pensando en traducir esta historia al Inglés ya que me está gustando más que mis otras dos que ya tengo. Como ésta es más sencilla, es más divertida de escribir que mis otras dos complicadas. ¿Qué opinan de esto y de la historia en sí? Espero que les esté gustando.
