Capítulo 3
La pelirroja estaba sentada bajo un árbol, esperando desesperadamente la orden del profesor de ciencias forenses para por fin poder irse del parque nacional en el que había pasado los últimos dos días. Aunque al principio había sido emocionante codearse con sus compañeros de clase, su compañera de cuarto, los oficiales del FBI, agentes forenses y otros, anoche su felicidad se había disipado por completo y de forma inesperada.
Todo había empezado como cualquier otra conversación. La clase había aprovechado el campamento para azar malvaviscos al aire libre en una fogata. Cada alumno tomó su turno para relatar qué los había traído a California y a esta universidad en particular, y Pepper había estado encantada de la vida con las historias que había escuchado. Cuando por fin había llegado su turno, la chica había sido más que honesta con todos, con la leve excepción de mencionar al equipo Iron Man. Como Rescue solo había aparecido una vez, nadie de los presentes la había asociado con la identidad de la heroína, y Pepper no le había visto el sentido a sacar el tema. Y ahora, pensándolo mejor, hablar de Rescue hubiera sido mejor que hablar de porqué y como le había hecho para venir a Berkeley.
Yo y mi bocota. Pepper respiró profundamente, recordando con tristeza como su vida ahora sería un martirio en su propia casa en la universidad, y todo por una simple estupidez. Aun le restaban algunos minutos antes de subirse al autobús y empezar el largo viaje de regreso a Berkeley y aunque no quería preocuparlo con su patética historia, no podía la joven quitarse de la cabeza al chico de los ojos azules.
Me dijo que lo llamara, sin importar para qué, se repetía la chica en su mente para darse ánimos para marcar su número. Si no lo llamo ahora, quién sabe cuándo lo pueda volver a hacer. ¡A la goma! ¡Tengo que desahogarme!
Sin más duda alguna, Pepper marcó el número de Tony y espero pacientemente su contestación. Después de solo dos timbres, la voz de su chico preferido la hizo respirar al mismo tiempo de alivio y desesperación.
"Hola, nena. ¿Me extrañaste?" Le preguntó el científico con un tono de felicidad y picardía simultáneos.
"¡Tony!" Su voz casi se quebró al escucharlo. "¡Mi compañera de cuarto es un engendro del demonio!"
El inventor no pudo evitar escuchar la forma en la que la chica trato de ocultar un sollozo al final de sus palabras, e inmediatamente se preocupó. "Pepper, ¿qué pasa? ¿Estás bien?"
"No, Tony, ¡NO estoy bien! Yo sabía que era demasiado bueno para ser verdad el hecho de que Sandra me aceptara como soy. Estaba pretendiendo, y ahora sé porque lo hizo, ¡la muy falsa!"
"No te entiendo, Pepper. Respira profundo, cálmate y dime qué fue lo que pasó."
"OK. Sí. Está bien," accedió la pelirroja y respiró. "Todo empezó anoche cuando intercambiamos historias de como terminamos en Berkeley. Todo iba perfecto hasta que se me ocurrió mencionar que estoy aquí con una beca universitaria, y después de eso, la muy cínica, ¡se enojó conmigo! ¡Hasta me llamó mentirosa en frente de todos!"
"¿Beca? ¿Cuál beca? Y, ¿enojarse contigo? ¿Mentirosa? ¿Por qué Pepper? ¡No tiene sentido!"
"¿Cómo que cuál beca, Tony? La única que me contestó de las miles que solicite, ¿recuerdas?"
"¡Ah! Si, ahora lo recuerdo," dijo el científico. "Pero, ¿eso que tiene que ver con el enojo?"
"¡Eso es lo ridículo del asunto! Lo que sucede es que Sandra es de una familia muy afluente, y ella pensaba que ese era el caso conmigo. Cuando escuchó que mi papá es un 'patético agente del gobierno,' – sus palabras, no las mías – y al enterarse de que ella estaba compartiendo su cuarto con una 'plebeya,' ¡se volvió loca!"
"¿Plebeya?"
"¡Sí! Pepper 'La Plebeya' Potts. Ahora todos me están llamando así."
"¿Qué tontería es esa? ¿Por qué te llamó mentirosa?"
"Porque dice que le mentí al no decirle que no estaba yo en la misma posición social que ella. Y que de haber sabido que no éramos iguales, ella hubiera pedido un cambio de cuarto cuando tuvo la oportunidad de haberlo hecho."
"¿Posición social? Pues, ¿qué rayos…? ¿Qué se cree? ¿Qué le pasa? Si será….¡ugh!" Se dio por vencido el joven a tratar de encontrar las palabras correctas para expresar su enojo. "Lo siento, Pepper, de verdad. No te mereces eso. ¿Qué puedo hacer por ti?"
"Nada, Tony," le contestó con sinceridad mientras se frotaba la frente en frustración. "No espero nada de ti más que tu visita el siguiente fin de semana, y que por favor no me llames plebeya tú también."
"¿Cómo crees, Pep? No todos los jóvenes 'afluentes' somos así."
"Pero la gran mayoría lo son: Whitney, Gene, Justin Hammer…"
"OK. OK. De acuerdo. Sí, la mayoría somos así, pero yo no. Tú sabes que eso no me importa, ¿verdad Pepper? Tu sabes que yo nunca te haría eso, ¿verdad?"
Pepper suspiró y se levantó del suelo. "Lo sé, Tony, pero tú no estás aquí. Es ella la que está aquí. Es ella la que me va a hacer la vida imposible. Si no fuera porque no tienen el mismo apellido, juraría que es pariente de Whitney."
Tony asintió con la cabeza aunque Pepper no lo pudiera ver. "Lo sé, Pepper, pero solo será por un momento. Dudo mucho que tenga ella el tiempo y la energía para ponerte gorro todos los días. Es más, con lo ocupadas que van a estar las dos con las clases, ¿qué tanto puedes esperar verla?"
"Estamos estudiando la misma licenciatura," contestó la pelirroja decepcionada.
"Oh," frunció el ceño el inventor. "¿Cuándo puedes cambiarte de cuarto?"
"El próximo año, en Agosto."
"Eh… Pues…entonces…este…"
"¡Plebeya!" Escuchó Pepper una voz cerca de ella y rápidamente volteó hacia su derecha para ver a Sandra mirándola de reojo. "El profesor me mandó a buscarte. Ya nos vamos, así que apúrate o te dejamos aquí en tu ambiente natural, mentirosa."
Sin decir más, la rubia se tornó en camino al autobús dejando a Pepper sola con su soledad y con el chico en el otro lado de la línea que había escuchado la conversación entre su amiga y la otra chica. "No le hagas caso, está delirando. ¿Pepper? Pepper, ¿sigues ahí?"
La pelirroja tragó saliva para calmarse y empezó a caminar con rumbo al autobús. "Si, Tony, sigo aquí, pero me tengo que ir."
"Está bien. ¿Me llamas cuando llegues?"
"Si, pero son como cuatro horas de aquí a la universidad. ¿No te ocuparas para ese entonces?"
"Solo con algunos mandados que tengo pendientes, pero trataré de terminar antes de que me llames."
"No andes a las carreras. No te vayas a accidentar."
"No usaré el coche," le prometió. "Es todo en el mismo campus; algunos libros que regresar, etc."
"¿Seguro? ¿No me mientes?"
"No, Pep. Llámame, OK?"
"Está bien. Bye, Tony."
"Bye, Pepper."
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Inmediatamente al llegar al campus, Pepper se había ocupado en recoger su cuarto, lavar su ropa, preparar su mochila para el día siguiente y bañarse. Cuando había salido de su ducha y ya vestida en su pijama, se dio cuenta de que su cuarto había sido invadido por visitantes que habían llegado de improviso para apoyar a Sandra en su estado de depresión que sufría por las mentiras de Pepper. Las otras chicas que estaban en su cuarto – la mayoría de las cuales ya habían interactuado con Pepper anteriormente – la vieron con ojos de rabia y decepción y la pelirroja no tuvo más remedio que irse de su propio dormitorio y buscar asilo en otro lugar.
En este momento la pobre muchacha caminaba descalza sin destino alguno, y al recordar que Tony estaba aún esperando su llamada, decidió marcarle para desearle buenas noches. La verdad ya no estaba de humor para platicar largamente con el científico, y no porque fuera falta de él que su compañera de cuarto fuera una niña rica malcriada, pero porque sabía que el contarle a él sus pesares solo lo hacía sentirse culpable de no poder estar ahí con ella.
Y esta es solo la primera semana. ¡Tienes surte de perro, Pepper! Pensó ella para sí misma. Solo falta que regrese y que mi cama haya desaparecido.
No queriendo tener una conversación privada, por tan breve que esta fuera, en el pasillo del edificio de dormitorios, Pepper se encaminó a las escaleras de emergencia con destino a la azotea. Solo había estado ahí una vez cuando recién se había mudado a las instalaciones, y sabía que no mucha gente iba a esa locación en particular durante la noche. La chica presionó el número de marcación rápida en primera posición y en dos segundos el Stark Pod la conectó con Tony.
"¡Hola, Pepper!" Le dijo Tony con emoción. "Pensé que me ibas a dejar plantado."
"Claro que no, Tony." Le dijo con voz baja. "Solo quería asegurarme de que dejaba todo listo para mañana." Pepper se acercó a la orilla de la azotea y se sentó de tal forma que sus piernas colgaban del edificio. A pesar de que había cinco pisos entre el suelo y la azotea, Pepper no le tenía miedo a las alturas. Esta era una de las razones por las cuales le encantaba ser Rescue o volar en brazos de Iron Man.
"¡Ah! Ya veo. Y, ¿ya tienes tiempo para charlar?"
"Solo un poco. Ha sido un día muy cansado y quisiera dormirme temprano, si no te molesta."
"¿Qué tan temprano? ¿Ya estás en tu cama?"
"Antes de las diez," respondió Pepper al recordar que había salido de su cuarto a pasadas de las ocho. "Y no, no estoy en mi cuarto. Estoy en la azotea."
"¿La azotea? ¿No me digas que la loca te corrió?"
"No, para nada. Solo necesitaba un poco de aire y privacidad."
"Ya veo," dijo Tony. "Y, sin contar las historias inventadas por la desquiciada, ¿te la pasaste bien en tu proyecto?"
"La verdad, sí." La chica removió el dispositivo inalámbrico de manos libres y lo acomodó en su oído derecho. "Aprendí muchas cosas, y aunque la mayoría ya las sabia aun así me entretuve mucho."
"Me da gusto, Pepper."
"¡Ah! Y gracias por los jueguitos, Tony. Están muy divertidos." Dijo la joven mientras guardaba el pod en la bolsa de sus pantalones cortos de pijama para poder sostenerse de la orilla de la azotea con ambas manos.
Tony rio con su comentario. "¿De verdad creías que no te instalaría juegos en tu único celular? ¿Qué me crees, Pep? Stark Solutions solo crea lo mejor, no baratijas."
"Sin lugar a duda. ¿Hay alguna posibilidad de que puedas inventar unos protectores contra ronquidos? La princesa ronca peor que tú."
"¡Hey! ¡Yo no ronco!"
"Tu juras." Se mofó la chica.
"¿Cuándo me has escuchado roncar, Potts?"
"¿Cuándo no? Todas la veces que tuve que arrastrar tu pesado trasero al sillón cuando te quedabas dormido en la mesa de trabajo en tu laboratorio." Dijo mordazmente.
"No tengo ni la menor idea de lo que estás hablando."
Pepper se rio en voz alta. "Estoy segura de que la cámara de seguridad del templo tiene evidencia de lo ocurrido."
"Uh…no si alguien se encarga de borrar ciertas partes de esos videos."
"¡Eres patético, Stark!" Pepper le dijo entre risitas. "No roncas tanto, pero si lo haces."
"Esta conversación no me agrada. ¿La cambiamos?"
"Por supuesto." Rio de nuevo la pelirroja mientras jugaba con su cabello. "¿De qué quieres platicar?"
"De ti," le contestó inmediatamente antes de que su tono de voz cambiara a uno más serio. "De cuánto te extraño, Pepper."
La pelirroja sonrió tristemente al escuchar sus palabras y su corazón empezó a latir rápidamente. "Yo también te extraño, Tony. En este momento más que nunca." Pepper apretó los labios para prevenir darle más razones para sentirse mal al genio, pero al recordar que tal vez no podría regresar a su cuarto esta noche se sintió más deprimida de que ya lo estaba. "Me siento tan sola." Le confesó. "Y sé que tienes razón de que Sandra no me molestará de por vida, pero esta no es la forma en la que me había imaginado empezar mi vida aquí."
"Lo entiendo, Pepper. Yo tampoco me imaginaba no estar contigo. Nunca me detuve a pensar lo que en realidad sería ir a escuelas separadas y me arrepiento de no haber pasado más tiempo contigo. Quisiera poder hacer algo más por ti, pero por ahora solo puedo hacer una cosa para animarte."
"¿A qué te refieres, Tony?" Le preguntó la joven pero el inventor no contestó. "Tony?" Pepper golpeó ligeramente con sus dedos su auricular inalámbrico pero aun así no escucho respuesta.
"Tony, ¿me escuchas?" Pepper se levantó de la orilla del edificio, plantó sus pies sobre el suelo de la terraza y cubrió su oreja derecha con la palma de su mano. "Tony, ¿estás ahí?"
"Si, Pepper. Aquí estoy." Le contestó el joven desde su posición en la misma terraza, a solo unos cuantos pasos de la pelirroja.
N/A: ¡AAAHHH! De nuevo muchas gracias por sus reviews, favorites y follows. Me hace muy feliz que estén disfrutando esta historia tanto como yo. Espero que este capítulo les dé suficiente Pepperony para toda la semana :) ¡Hasta la próxima!
