N/A: Disculpen la demora, pero ahora les toca el maratón de capítulos a ustedes :) … ¡Agárrense de donde puedan y tengan una caja de pañuelos desechables a la mano!
Capítulo 14
Como se había esperado el genio, los moretones en su cara habían desaparecido por completo durante la noche, como si Pepper nunca hubiera intentado moldearle una nueva cara. Feliz de que el chico se había recuperado tan rápido como se lo había prometido, Pepper había sugerido que salieron de compras al centro comercial más cercano a Berkeley. El inventor no había estado muy feliz de otra vez hacerla de chaperón de cajas y bolsas para Pepper, pero era lo menos que él podía hacer después de haberla asustad tanto anoche, así que se aguantó los quejidos y se dejó ser arrastrado a donde fuera que ella quisiera ir. No hacía falta decir que dejarla que ella decidiera a donde iban a ir había sido la mejor decisión que él podría haber tomado el día de hoy.
Cuatro horas después de haber salido del dormitorio, la pelirroja y el inventor habían caminado de la mano por el parque, como si no nada más en el mundo fuera de importancia para ellos. Se habían también subido a una canoa, comprado palomitas de maíz, jugado en los columpios y habían pasado una hora completa tirados sobre el pasto viendo las nubes y dándoles nombres en base a las formas que les encontraban los dos. Al final del día y después de haber cenado en una pizzería, los dos jóvenes habían regresado al dormitorio de Pepper. Tony había usado el modo sigiloso de la armadura para que nadie lo viera entrar al edificio y al regresar al cuarto los dos habían decido que era hora de darse una ducha ya que estaban llenos de tierra, arena, sudor y hasta zacate que se había escondido entre sus ropas.
Pepper fue la primera que se turnó para bañarse, pero no sin antes asegurarse de que el genio no intentara espiarla usando el modo sigiloso de la armadura. Tony había sonado insultado por la insinuación, y había estado haciendo pucheros todo el tiempo que Pepper había estado en el baño. Media hora después Tony se había metido a bañar, y ahora la pelirroja se encontraba viendo el reloj y preguntándose porque rayos Tony tardaba tanto. Ella sabía que Tony era muy particular con su higiene personal, pero ella dudaba que él necesitara una hora completa para rasurarse la cara y ponerse sus pijamas.
La chica también ya se había alistado para dormir y se había puesto un set de pijamas de pantalones cortos y una blusa de tirantes que Tony ya le conocía de antes cuando una noche, ya muy tarde, la había ido a buscar a su casa. La noche después de la batalla de los Makluan Tony había sorprendido a Pepper al caerle de sorpresa a su casa – o mejor dicho, a su ventana – a mitad de la noche con la excusa de que solo se estaba asegurando que ella y Rhodey no habían recibido daño de la misión. A Pepper se le había hecho extraño, pero ahora que lo pensaba más se daba cuenta de que Tony había querido confesarle lo que sentía por ella esa noche, pero se había acobardad al último momento.
Pepper estiró las piernas y los brazos y cambió de posición en la cama. Estaba tirada encima de las cobijas sobre su lado derecho y abrazando una almohada debajo de la cabeza, y aunque sus ojos estaban pegados a la televisión frente a ella – no más películas de horror para ella – su mente estaba jugando con la posibilidad de caminar hasta el baño y averiguar por qué diablos Tony estaba tomando tanto tiempo para salir.
Vale más que no esté planeando otra bromita. Entrecerró los ojos ante la idea, pero rápidamente la dio por imposible sabiendo que el inventor había aprendido la lección. Además, él estaba tan cansado como ella lo estaba, y con toda honestidad sólo querían acurrucarse y dormir.
La chica cambió el televisor de canal y encontró una comedia romántica que ella sabía que Tony odiaría, pero hasta ahora había sido capaz de salirse con la suya haciendo lo que quería hacer, posiblemente debido al hecho de que el inventor se sentía como un patán después de haberla asustado el día de ayer.
Pepper esperó quince minutos más para que Tony saliera de su ducha pero cuando no vio ni sus luces, la paciencia de la pelirroja se agotó. Se deslizó hasta el borde de la cama y se puso de pie, dirigiéndose directamente a la puerta cerrada del cuarto de baño. Se quedó en silencio delante de la puerta por un minuto para ver si oía señales de que Tony estaba casi listo para salir, pero cuando lo único que oía era silencio, decidió llamar a la puerta.
"Stark, ¿qué demonios estás haciendo ahí? ¿Vas a salir antes del Año Nuevo, o qué?"
"Sí, pero... yo... no puedo en este momento," fue la respuesta poco informativa que se escuchó desde el otro lado de la puerta.
Pepper frunció el ceño y cruzó los brazos sobre el pecho. "¿Qué quieres decir con que no puedes?"
"Yo... uhm..." El sonido de movimientos al azar se escuchó del cuarto de baño. "Pep, ¿me puedes hacer un favor?"
Al oír lo mucho que el genio estaba luchando con sus palabras, Pepper de repente se preocupó. ¿Acaso se había resbalado él en la ducha? ¿Acaso se había herido a sí mismo de alguna manera? ¿Qué estaba escondiendo de ella?
"¿Estás bien, Tony?"
"Sí, todo está bien. Es que... yo... podrías... ¿podrías traerme mi mochila?"
"¿Tu mochila?" Ella se sorprendió. "¿La armadura o tu equipaje?"
"Mi equipaje."
"Sí, sí puedo," respondió ella y se acercó a la cama de Sandra para recoger la maleta. Inmediatamente después sonrió cuando vio que el cambio de ropa del genio todavía estaba dentro de la maleta, dándose cuenta al instante de la difícil situación actual del inventor. La venganza es dulce, Stark.
La pelirroja prácticamente saltó de felicidad en camino de regreso a la puerta del baño, asegurándose de tomar su pod de la cama, y llamó a la puerta de nuevo. "Aquí está. ¿Se te olvidó algo?"
"¿Qué? No, no, por supuesto que no. Es que... he cambiado de opinión acerca de lo que quiero usar."
"¿Ah, sí?" Ella sonrió más ahora que sus sospechas se habían confirmado.
"Sí. ¿Puedes dejar la maleta en el piso?"
"Ya lo está," mintió ella y tomó el pod en sus manos. Con cuidado sacó del lado del pod el pequeño y delgado tubo de metal que servía para forcejear puertas y lo usó para quitarle el candado a la que tenía enfrente. Lentamente y en silencio abrió la puerta, bolsa detrás de su espalda, tomó una fuerte suspiró y gritó. "¡Boo!"
"¡AAAHHH!" Gritó el inventor desnudo que apenas tuvo tiempo para tirar de la cortina de la ducha para cubrirse la parte inferior de su cuerpo. Su mano izquierda encontró a su pecho y lo cubrió mientras jadeaba para recuperar el juicio. "¿Estás loca, Pepper? ¡SALTE de aquí!"
La pelirroja estaba doblada de la risa, señalando con el dedo al genio avergonzado mientras le presumía la maleta de ropa en su mano. "¿Alguien olvidó su ropa interior limpia?"
"¡Pepper! ¡No es gracioso! ¡Deja mi maleta allí y salte!"
"Oh, ¿qué no eres un fan de hacerle bromas a la gente? Porque ayer no te molestó asustarme," le espetó.
"¿Qué? ¡Ay, hombre!" Puso los ojos en blanco. "¡He dicho que lo siento! ¿Quieres que lo diga una vez más para que te vayas? Lo siento, ¿OK? ¡Estoy muy, muy apenado por asustarte!"
Pepper pretendió hacer pucheros. "¿En realidad quieres que me vaya?"
"Sí, por favor."
"¿Está seguro?" Ella inclinó la cabeza hacia él.
"Por supuesto." Tony asintió y sostuvo la cortina de la ducha aún más cerca.
"Oh, está bien," ella se encogió de hombros. "Pero me llevo la maleta conmigo."
"¿Qué?" Tomó un paso hacia el frente. "¡NO! ¡Espera! ¡Vuelve, Pepper! ¡POR FAVOR!"
"¿Cambiaste de opinión?" Se burló.
"¡Ugh! Por favor, Pepper. Esto es muy vergonzoso pero está bien, se me olvidó mi ropa, lo admito. Y no quería ponerme la sucia de nuevo porque... bueno... esta sucia. Y no quería salir sin nada encima y estaba esperando a que te durmieras para poder salir pero nunca lo hiciste. Se me chispoteó, ¿de acuerdo? ¿Ya contenta?"
"¿Sin nada? Stark, hay un montón de toallas aquí."
"¿Cuáles, esas?" Enfadado las señaló con la mano. "¿Esas que tienen dibujitos de flores? ¿O las de perritos? ¿O a cuáles te refieres?"
"No son más que las toallas."
"¡Son toallas para chicas!"
"Entonces, ¿estás diciendo que prefieres estar desnudo que cubrirte con una de mis toallas bonitas?"
"Prefiero ponerme mis pantalones de hombre. ¿Me los das por favor?"
"Eres patético, Tony."
"Sí, soy patético, y estoy avergonzado, y creo que ha llegado a su final la diversión. ¿Puedes por favor ya darme mi maleta?"
La pelirroja se echó a reír y de nuevo meneó la maleta del inventor de un lado para el otro en sus manos. Tony la intentó agarrar un par de veces pero la cortina de la ducha tenía sólo cierto alcance, limitando su capacidad de arrebatarle su pertenencia a chica sonriente. "Creo que te verías muy sexy con los cachorritos encima."
"¡PEPPER!"
"¡Oh, está bien, niño llorón!" La pelirroja rodó los ojos de nuevo. "Toma," dijo mientras se acercó a él para entregarle la maleta pero sus pies descalzos se deslizaron sobre un charco en el suelo, haciéndola caer de espaldas y que de la maleta se saliera toda la ropa de Tony.
"¡Cielos, Pepper! ¿Estás bien?"
"Mi trasero amortiguó la caída pero ¡valió la pena por verte así!" La chica se echó a reír de nuevo y al mismo tiempo se sentó en el suelo. Se había lesionado su pierna ya lastimada con la caída, así que decidió quedarse sentada en lo que se le pasaba el dolor. Tony tomó ventaja de esto y agarró el par más cercano de boxers que pudo encontrar, y a como pudo se los puso mientras aún se cubría con la cortina.
Sus pantalones de dormir de Tony estaban cerca de la pelirroja, y cuando ella empezó a recoger la ropa del piso y estaba a punto de burlarse más de él, algo rojo y brillante llamó la atención de la joven.
"¿Qué es esto?" Preguntó ella y recogió la prenda desde el suelo.
"¿Qué es qué" Tony preguntó mientras debatía permanecer detrás de la cortina, o resignarse a cubrir su parte inferior del cuerpo con una toalla floreada frente a su novia.
"¿Es esta una... tanga?"
"¿Qué?" La cabeza del genio se levantó para ver a su chica y sus ojos se abrieron como platos cuando Pepper agarró la prenda por sus bordes y la sostuvo en alto.
"¿Quién es Margarita?"
"Uh…"
Pepper entonces se dio cuenta de la escritura cursiva en la prenda y frunció el ceño aún más. "¿Por qué quiere que la llames?"
"Uh... yo... Pepper... lo puedo explicar..."
"De seguro que puedes," Pepper dijo y le tiró la tanga a Tony mientras se levantaba del piso. El par rojo de ropa íntima le pegó en la cara al genio antes de caer al suelo junto a sus pies, y Tony ni siquiera se molestó en tratar de recoger la prenda.
"¿Me estas engañando con otra, verdad?" La joven enojada le preguntó.
"¿Qué QUE? Pepper, ¡no! Yo... ¡yo no sé cómo llegó esto a aquí!"
"Obvio que Margarita tuvo el tiempo suficiente cerca de tu maleta para ponerla ahí para ti." Ella se cruzó de brazos.
"Pepper, sé lo que parece pero, yo no conozco a ninguna Margarita. No quiero saber quién es Margarita... ¡ni siquiera me agrada esta tanga! Yo...Yo sólo quiero mis pantalones. ¿Me lo das?"
Pepper le entrecerró los ojos a su novio, se inclinó para recoger los pantalones del piso y se los lanzó al pecho antes de salir enojada del cuarto de baño para la habitación principal.
"Pepper, ¡espera! ¡Déjame te explico!" El chico gritó al seguirla mientras al azar recogía su ropa del suelo y las metía sin cuidado dentro de la maleta. "Pepper, ¡por favor! ¡No es lo que piensas! ¡No es lo que parece!"
"¿Qué no es lo que pienso?" la oyó gritar desde la habitación. El muchacho por fin ya se pudo poner sus pantalones, cerró la cremallera de la maleta y salió corriendo del cuarto de baño para ver una muy enojada Pepper de pie y lo más lejos posible de donde él estaba.
"¿Cómo que no es lo que pienso? ¿Cómo que no es lo que parece? ¿Qué no acabo de encontrar ropa interior de otra chica en tu maleta? ¿Qué acaso me vas a decir que lo soñé o qué?"
"No, no lo soñaste," dejó la bolsa en el suelo. "Pero yo no te estoy engañando con nadie, Pep. Es más, ni quiero hacerlo y nunca te haría eso a ti. Yo... sólo... bueno... la última vez que lavé mi ropa había unas chicas cerca de mí en la lavandería. Ellas... ellas estaban tratando de obtener mi atención para darme su número de teléfono... y yo no les hizo caso. Así que una trató de darme su sostén con su número de teléfono, y luego los otras siguieron el ejemplo con su ropa interior..."
La boca de Pepper casi se caía al suelo. "¿Las otras? ¿Te refieres a que Margarita es sólo una de ellas?"
"¡Gah, Pepper, escúchame! Ellas sólo hicieron eso porque yo no les prestaba atención. ¿No te suena desesperado? ¿No deberías sentir lástima por ellas en lugar de enojarte? Sinceramente, creo que estás haciendo una tormenta en un vaso de agua."
"¿Yo?, ¿exagerando?" Ella se señaló a su pecho con su dedo índice derecho mientras que la otra mano se posó sobre su cadera izquierda. "¿Esta acusación viene del hombre que casi me cuelga inmediatamente al yo despertar en un hospital después de una situación en la que casi muero? ¿En serio? Claro que tú serias un experto en reconocer exageraciones ¡ya que lo tú lo haces todo el tiempo!"
"Pepper, ¡por favor!" Dio un paso hacia ella con las manos en posición de súplica delante de su pecho. "Es sólo un malentendido. La prenda de esa chica en mi maleta no significa nada."
"¿En serio? ¿Nada? Me resulta difícil de creer. ¿Qué pensarías tú si encontraras un par de calzoncillos de otro tipo en mis cajones? ¿Eh?"
Tony tuvo que pensar en su respuesta durante un minuto. De los dos de ellos, él era definitivamente el más celoso – sin contar esta situación. Sin embargo, él dudaba que reaccionara de la misma manera en que su pelirroja lo estaba haciendo en este momento, o al menos eso esperaba. "Me parecería extraño, sí, pero yo no llegaría a la misma conclusión que tú."
"¡Por favor! Tú también pensarías que te estoy engañando si encontraras unos boxers con el nombre de otro tipo y su número de teléfono escrito en ellos."
"Te equivocas. Ni siquiera creo que pudieras llegar a engañarme, Pep. ¿Por qué lo harías? No podrías…no serías capaz de hacerlo."
"¿No sería capaz de hacerlo?" Repitió ella y parpadeó varias veces. "¿Qué se supone que significa eso? ¿Estás diciendo que no lo haría porque tienes dinero y eres un poco más guapo que los demás chicos?"
"¡No!"
"Oh," apoyó las manos en sus caderas. "¿Así que estás diciendo que no podría hacerlo porque ningún otro hombre se fijaría en mí?, ¿es eso lo que quieres decir? Que porque soy una plebeya como me dice Sandra, ¿yo nunca encontraría a alguien con quien ponerte el cuerno? ¿Eso es?"
"No, Pepper. ¡Yo nunca dije eso! Yo sólo..."
"Tú solo, ¿qué?"
"Yo sólo... ¡ugh!" Suspiró, tomó una respiración profunda, y sacudió la cabeza. Una vez que se sentía más en control de sus acciones, y se sentía más digno ahora que él estaba usando ropa interior y un par de pantalones, se acercó a la pelirroja. Se detuvo muy cerca de ella, pero no se atrevió a tocarla todavía y suspiró.
"Mira, yo sólo... quiero pensar que puedo... que te estoy dando todo lo que deseas... o necesitas ... de esta relación ... de mí ... Creo que ... espero que llegues a ser tan feliz conmigo que nunca sientas que tienes que buscar lo que falta en la otra persona. Yo sólo quería decir que no tendrías una razón para engañarme si yo sé que te hago feliz con lo que puedo darte. Eso era todo, Pepper. "
La ira de Pepper desapareció casi de inmediato cuando vio sus ojos tristes. El inventor tomó su silencio, sin embargo, como una señal de que no estaba convencida, por lo que continuó explicándose a sí mismo. "Pepper, ¿por qué iba yo a pensar que a nadie le gustarías más que a mí? Mírate," dijo y le cubrió la mejilla izquierda con la mano. "¿Quién sería tan estúpido como para no querer estar contigo? Tengo suerte de que me dieras a mí la oportunidad."
"Bueno, uhm..."" tragó saliva y apartó la mirada, sintiéndose un poco avergonzada de sí misma por pensar lo peor del genio. "Yo... lo siento, Tony. Yo sólo... me asusté."
"Pepper," la atrajo hacia su pecho para abrazarla. "Yo no necesito a nadie más. Sólo te necesito a ti."
Pepper le devolvió el abrazo. "¿De verdad no te gusta Margarita?"
"No sé de ella – ni estoy interesado en saber quién es."
"Y la tanga, ¿de verdad que no te gusta?"
Él se encogió de hombros. "He visto mejores."
"¿Qué? ¿Cuándo? ¿Dónde?" Pepper lo empujó lejos de ella pero Tony no la dejo ir.
"Pepper, las chicas me han estado persiguiendo antes de conocerte."
"Lo sé, pero..." suspiró. "Supongo que ya no importa. Supongo que será mejor que me acostumbre a esto, ¿verdad?"
"Al igual que yo me tengo que acostumbrar a que otros hombres fanáticos de Rescue te quieran ligar. Que, por cierto, tienes por lo menos a tres de ellos en MIT." Refunfuñó el chico y los encaminó a los a la cama de Pepper. Ella apagó las luces y los dos se deslizaron bajo las sábanas, y al igual que lo habían hecho la noche anterior, Pepper se acostó en su lado derecho, apoyó la cabeza en el hombro del chico y recorrió los músculos de su pecho con sus dedos. Por su parte, Tony rodeo los hombros de Pepper con el brazo izquierdo, y con su mano derecha levantó la pierna izquierda de ella para que quedara sobre su estómago y distraídamente deslizó su mano hacia arriba y hacia abajo de la cadera y el muslo de la pelirroja.
"Entonces me vas a hacer otro traje, ¿verdad?"
"Sí," dijo él no muy feliz. "Te voy a dar otra armadura, pero le estoy haciendo algunas modificaciones a la misma, por lo que si quieres tener la oportunidad de usarla de nuevo vas a tener que hacer un trato conmigo."
"¿Un trato? ¿Qué tipo de trato?"
"Vas a tener que hacer ejercicio en el gimnasio conmigo, todos los domingos, y practicar con la armadura de prueba hasta que estés lista para ponerte a Rescue de nuevo."
"¿Qué? Yo sé defenderme, te haré saber."
"Ese es el trato, Pepper. Tómalo o déjalo. Te estoy haciendo una armadura más pesada porque la voy a espesar aún más. Esto significa que tu mochila va a ser mucho más pesada y tendrás que aprender a usar la nueva interfaz también."
"¿En serio? ¿Todo porque casi me mato?"
"Eso es parte de la razón. La verdad es que no tuviste la oportunidad de practicar más con la armadura cuando primero te la di. Por lo tanto, este es tu entrenamiento que debí de haberte dado hace mucho tiempo."
"Bueno," se quejó. "¿Ya qué? Pero, ¿dónde vamos a entrenar?"
"Encontré a una persona que tiene un gimnasio privado en Topeka, Kansas. Está a medio camino entre aquí y Massachusetts. Tendremos que volar allí domingos por la mañana por los próximos tres meses, y si siento que ya estás lista cuando termínenos, entonces te doy tu nueva armadura – llámalo un regalo de Navidad, si quieres. Mientras tanto, vas a usar la Armadura Sigilosa regular."
"¿La azul?"
"Sip. Sin más armas más que los repulsores y el UniBeam."
"¡Ay, hombre! Y ¿qué pasa si hay otra emergencia aquí en la ciudad?"
"Haz lo que puedas, pero no exageres. Fury me dijo que S.H.I.E.L.D. esta construyendo una base en Los Ángeles para que poder tomar pronta acción en situaciones de emergencia excepcionales."
"Esa es una cachetada en la cara, Tony."
"Sólo por ahora, lo prometo. Quiero asegurarme de que hago las cosas bien, Pepper. No te quiero encontrar casi muerta otra vez. No podría soportarlo de nuevo."
Pepper cerró los ojos, apretó su cara más cerca de su pecho y su brazo izquierdo le rodeó la cintura. "Está bien, es un trato. No me gusta en absoluto, pero te voy a hacer que lo cumplas, Stark."
"Lo sé", le besó la parte superior de la cabeza antes de que él apoyó su propia cabeza sobre la almohada y cerró los ojos. "Buenas noches, Pepper."
"Buenas noches, Tony."
Y casi de inmediato los adolescentes cayeron rendidos por el resto de la noche.
