Capítulo 17

A pesar de que se sentía un poco triste de que su profesor de cálculo se había enfermado de gripe, Pepper no podía dejar de sentirse contenta de que tenía el día libre. Después de todas las cosas malas que habían pasado el día que Tony se había tenido que ir a la carrera por culpa de Roel, Pepper sentía que le debía un favor enorme a su chico…bueno, dos favores.

El día se había puesto mucho mejor cuando la noche anterior había recibido un paquete en el correo. Tony le había mandado la Armadura Sigilosa regular en forma de mochila y Pepper sabía exactamente como la iba a probar. Por fuera la mochila se veía igual a la de Rescue, pero por dentro cargaba la armadura azul que Tony había inventado para espiar a Obadiah Stane.

Esta armadura será suficiente, pensó la chica y se arrojó la mochila al hombro mientras salía de puntitas de su cuarto. La comunicación de que la clase de cálculo estaba cancelada había caído a los correos electrónicos de los alumnos la noche anterior, así que la Roncadora Durmiente no se había molestado en poner la alarma para levantarse temprano. Esto le daba tiempo a Pepper de escaparse sin ser vista, almorzar y darle vuelo a la hilacha con su armadura temporal al usarla para viajar a MIT.

Ya que tenía el horario de clases de Tony en la mano, la chica sabía que él tenía clases de las ocho de la mañana hasta el mediodía. Después él regresaría a su cuarto a comer y a bañarse y sería entonces que Pepper lo sorprendería con su visita. Por un momento la chica pensó en vengarse de él y espantarlo con la misma broma que él le había hecho a ella, pero entre más lo pensaba más se daba cuenta de que lo único que quería era un momento de paz y tranquilidad con su novio.

Aunque Roel no había sido corrido de la escuela, si había sido expulsado por varios días, así que Pepper no tenía ni quien la fuera a molestar. Lamentablemente, el chico no había dado razón de cómo había conseguido la tarjeta de acceso del cuarto de Pepper, pero después de escucharlo hablar a él, a Sandra y a Tony, los dos héroes sospechaban que la rubia tenía algo que ver en el asalto que Roel había intentado hacer.

"Él a fuerzas quería saber tu nombre, Tony, así como Sandra se muere por saberlo." Le había dicho Pepper anoche a Tony vía mensaje de texto. "¿Qué clase de mujeriego le pregunta a la chica con la que se va a acostar como se llama el novio de ella? ¡Ninguno!"

Tony había estado de acuerdo con ella. Al parecer Sandra estaba desesperada por deshacerse de Pepper, pero ni la pelirroja ni el inventor pensaban dejarla salirse con la suya. No tenían por el momento como probar que Sandra había sido la causante de las acciones de Roel, pero eso no significaba que no lo seguirían intentando probar. Tony estaba que se lo llevaba el diablo al saber que la rubia había tratado de hacerle lo mismo a Pepper que él había querido hacerle a Sandra desde el principio, y para animar al pobre inventor desdichado Pepper había decidido caerle de sorpresa a MIT.

La Armadura Sigilosa le ayudaría a la chica a salir de la escuela sin que nadie se diera cuenta, pero esta vez no abusaría de su uso. Solo la utilizaría para salir de la escuela y la usaría de nuevo para regresar sin ver vista. Su plan era llegar a Massachusetts, comer algo por ahí, y después ver a Tony en su dormitorio. Aunque ella le había hecho prometer que solo se verían los domingos en Topeka, Pepper no podía evitar morirse por verlo mucho antes de eso.

Vale más que te escondas, Margarita, porque la novia de Tony Stark ¡va a MIT!

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Encontrar su edificio no había sido difícil, pero se le había ido el tiempo más rápido de lo esperado y si no hubiera sido porque Tony estaba tan ocupado con las clases, el genio hubiera escuchado la alarma de su pod diciéndole que Pepper – la armadura – estaba cerca.

De su posición escondida en el árbol, la pelirroja observó a su chico subir las escaleras. La pobre de Pepper no podía esperar decirle que estaba ahí, pero por ahora estaba más preocupada por no perder el balance y caerse de la rama en la que estaba. Había pensado que usar una minifalda haría más fácil el moverse sigilosamente, pero ahora se daba cuenta de su gran error.

Después de ver a Tony entrar a su dormitorio, la muchacha espero cinco minutos para mandarle un mensaje de texto preguntándole qué era lo que hacía en este momento. El joven le contestó casi de inmediato que acababa de llegar a su cuarto de su clase de educación física y que estaba a punto de meterse a bañar. Pepper sonrió al ver lo predictible que era su novio y por fin saltó del árbol al suelo.

Actuando lo más normal posible, Pepper caminó hacia el edificio de Tony y despacio subió las escaleras. Casualmente se paró enfrente de la puerta de entrada y después de ver de lado a lado y rogar que las cámaras del pasillo no descubrieran lo que iba a hacer, Pepper sacó su pod de su bolsa para usar la misma opción que había usado antes cuando había forzado la puerta del baño para asustar a Tony. Su acción no fue necesaria, sin embargo, ya que la puerta en cuestión se abrió por si sola.

"¡Hey! ¡Ya llegaste!" Le dijo Raúl a la pelirroja confundida antes de tomarla del brazo, traerla dentro del apartamento y cerrar la puerta de nuevo.

Las manos de Pepper se reposaron sobre los tirantes de su mochila armadura por si acaso veía ella que la fuera a necesitar, y estaba más que sorprendida de ver que uno de los compañeros de cuarto de Tony aun estuviera en casa. "¿A qué te refieres con que ya llegue?"

"No pensé que llegaras tan temprano. No te esperábamos hasta más tarde."

"¿Me esperaban más tarde? ¿Sabían que venía?" Pepper preguntó, sintiéndose decepcionada de que su plan de sorprender a Tony se estaba llendo por el caño.

"¡Claro que sabíamos que venias! ¡Todos nosotros lo sabíamos! Hey, Ramón, Luis, vengan a la sala. ¡Ya llegó la bailarina exótica!"

"¿La qué?" Espetó Pepper y negó con la cabeza. "Yo no soy una…"

"¡WOW!" Dijo Luis mientras se acercaba a Pepper y le guiñó el ojo antes de encaminarla al sillón de la sala y sentarla a su lado. "Hola, bonita. ¿Cómo te llamas?"

"¡No seas tonto, Luis!" Dijo Ramón y le pegó a Luis en la cabeza por decir tarugadas, y también se sentó a un lado de Pepper en el sillón. "No te puede decir su nombre verdadero, solo te puede decir su nombre artístico."

"¿Mi…nombre artístico?"

"No te preocupes, estripista," dijo Raúl en voz baja de su posición de pie entre la televisión y el sillón. "No le vamos a decir a nadie."

"Pero, ¡no soy una bailarina exótica!" Gritó Pepper y se pegó en las rodillas con las palmas de sus manos.

"¿No lo eres?" Luis preguntó.

"No, no lo soy. Soy lo más lejano a una bailarina exótica, de hecho."

"¿Lo más lejano?" Ramón preguntó. "¿Te refieres a lo contrario? Ah, ya entendí. Entonces ¡eres una prostituta!"

"¿Una QUE?"

"¡Oye, hermano!" susurró Raúl muy nervioso. "Pensé que habías dicho que no íbamos a conseguir a una prostituta. Mi mamá me va a matar si se entera de esto."

"No te preocupes, hombre," dijo Ramón. "Tu mamá no se va a enterar. Usé la tarjeta de crédito de Tony. Otra vez la olvidó entre los colchones del sillón."

"¿Tony?" Pepper se sorprendió. "¿Tony es parte de esto?"

"¡Por supuesto!" Contestó Ramón.

"No seas mentiroso, Ramón," dijo Luis. "Tú sabes que él ni sabe lo que estamos haciendo."

"Lo que sea. El como quiera va a pagar por la prostituta. Es lo menos que puede hacer por nosotros después de negarnos los canales de pornografía gratis."

"Pues, si lo pones así…" dijo Luis y se levantó del sillón.

"De todas formas," Ramón continuó y ayudó a una confundida Pepper a levantarse del sillón. "Si vamos a hacer esto, hay que apurarnos y cambiar de lugar. El Señor Aguafiestas aún está en su cuarto y puede salir en cualquier momento."

"Tienes razón," dijo Raúl. "Por eso se suponía que íbamos a hacer esto cuando él se fuera a sus clases de la tarde. Vamos a llevarnos a la prostituta a mi cuarto antes de que se entere Tony."

Ramón y Luis asintieron con la cabeza y tomaron a Pepper por los brazos, decididos a llevársela al cuarto de Raúl.

"¡Alto ahí, hijos perdidos del Profesor Jirafales!" Gritó la pelirroja y zafó sus brazos de los chicos. "No voy a ir a ninguna parte con ustedes."

"¿Por qué no? ¿Que acaso subió el precio?"

"¿Precio?"

"Sí," contestó Ramón, sacó de su bolsa la tarjeta de crédito de Tony y se la presumió a la chica. "Tengo curiosidad por saber qué es lo que haces por los 300 varos extras."

"¡Nada! ¡Nada extra!"

"Boo," dijo Luis muy decepcionado. "Que robo."

"Y ¿qué tal si te pagamos los 2000 extra?" Ramón no dejaba el asunto morir.

"¿Dos mil? ¡No tenemos ese cantidad de dinero!" Raúl dijo preocupado.

"Nosotros no, pero Tony si," dijo triunfante Ramón hasta que Pepper le arrebató la tarjeta de las manos.

"¡Hey! ¡Primero te desvistes y luego te pagamos!" Dijo Luis preocupado de que le fueran a ver la cara de tonto…aún más.

"Ya me cansé de ustedes," dijo Pepper al usar la tarjeta de crédito para pegarle en la frente a cada uno de ellos. "Primero que nada, yo no soy una bailarina exótica…"

"Pero eres…" Ramón empezó a decir pero Pepper lo calló con la mirada.

"Y tampoco soy una prostituta," continuó la pelirroja. "Y, en segunda, yo solo estoy aquí para…"

Las palabras de la chica se vieron interrumpidas cuando la puerta del cuarto de Tony se abrió y el científico salió a la sala. Su cabello aún estaba mojado de la ducha, y sus ojos estaban fijos en su pod en sus manos.

"¿Están seguros que no quieren que les traiga nada de comer? No me tardo nada. Tengo que regresar temprano para…" levantó la cabeza. "¿Pepper?"

"¡Tony!"

"¿Qué? ¿Ustedes dos se conocen?" Luis preguntó con ojos entrecerrados de enojo mientras el inventor caminó hacia ellos y se paró detrás del sillón.

"¿Qué estás haciendo aquí, Pepper?"

"Yo…" las palabras de la chica de nuevo fueron interrumpidas.

"Mira nada más, ¡qué bonito, Stark!" Dijo Ramón y cruzó los brazos. "Nos dijiste que no conocías a ninguna bailarina exótica pero al parecer nos mentiste. Me decepcionan tus mentiras."

"¿Bailarina exótica?" Tony casi se atragantaba con las palabras. "¡Ella no es una bailarina exótica!"

"Y tampoco una prostituta," dijo Raúl y negó con la cabeza. "Que agüite, ¿verdad?"

"¿Prostituta? De donde ustedes cogen…"

"¡Sí!" Gritó Luis y brincó con emoción. "¡Eso es lo que hacen las prostitutas!"

"Por última vez: No. Soy. UNA. ¡PROSTITUTA!" Gritó Pepper.

"Tiene razón," dijo Tony. "Esa es Pepper y ella es…"

"¿Pepper?" Preguntó Ramón al mirar a Pepper de arriba hacia abajo. "¿Es ese tu nombre artístico?"

"Hazme el maldito favor," espetó la chica mientras se frotaba la cara de desesperación. "Tony, ¿por qué no me dijiste que tus compañeros de cuarto tienen el nivel de inteligencia de un caracol?"

"¿Cómo conoces a una prostituta, Toño?" Luis preguntó, obviamente aun perdido en su propia conversación.

"¿Podrías dejar de llamar prostituta a Pepper?" preguntó el genio antes de caminar alrededor del sillón para tomar la mano de Pepper en la suya. "Olvídalos, Pepper. Mejor vámonos de aquí."

"¡ESPERA!" Raúl gritó de repente con emoción mientras miraba a Pepper, a Tony y luego a sus manos entrelazadas antes de apuntar hacia ellos. "¡Oh! ¡OH! ¡OOOH!"

"¿Qué?" Preguntó Ramón. "¿Qué pasa?"

"¡No manches!" Dijo Raúl mientras tiraba sus manos en el aire como loco. "¡Es ella! ¡Esta es Pepper!"

Luis rodó los ojos y se burló. "Obvio. Ya lo sabíamos. Pepper es su nombre artístico, bobalicón."

Raúl lo vio con ojos de odio por un segundo antes de darle un golpe en la cabeza. "¿Cuánto te fumaste, tarado? ¿No entiendes? ¡Esta es LA Pepper!"

"¿LA Pepper?" Tony dijo tan confundido como su novia. "¿De qué rayos estás hablando?"

"¡Oohh!" dijo Ramón cuando por fin entendió lo que decía Raúl. "¡Ya sé quién es! Ella es…ella…es…oohh… ¡esto es mucho mejor que traer a una estripista o prostituta!"

"No entiendo lo que está pasando," dijo Luis aun sobándose el chipote en la cabeza.

"¡Pepper!" Dijo Ramón ahora tan emocionado como Raúl. "¡Esta es Pepper! ¿Recuerdas? Esta es la chica que Tony estaba llamando cuando lo pescamos dormido aquí en el sillón con la mano en sus…"

"¡SILENCIO!" Gritó Tony. "¡Cierren la boca!"

"¿Con la mano en sus qué?" Preguntó Pepper, de pronto sintiéndose interesada en la conversación.

"¡En ninguna parte!" Tony espetó. "¡No saben de lo que están hablando!"

"Pero ¡sí sabemos!" Ramón dijo en tono burlón y empezó a imitar a Tony haciendo sonidos de besos. "¡Oh, Pepper! ¡Te quiero, Pepper!"

"¡Cállate!" Gritó Tony.

"¡Jajajaja!" Luis se les unió. "¡Ya me acordé! ¿Qué más ha dicho dormido? ¡Ah, sí! Te deseo, Pepper. ¿Cómo no la va a desear? Si mi novia también fuera una bailarina exótica, yo también la desearía. Oh, esperen, no. Lo siento, me equivoqué. Una prostituta, no una bailarina exótica."

"¿Es cierto esto, Tony?" Le preguntó la chica a su novio, y el color rojo de su cara le dio la respuesta que ella esperaba. "¿Sueñas conmigo?"

"Nada más todas las noches," dijo Raúl. "¡Oye! Espera un minuto. Ahora todo esto tiene sentido. Tú…tú eres Rescue, ¿verdad?"

"Err…" Pepper tragó saliva y sus ojos nerviosos cayeron sobre Tony y luego sobre el trio que esperaba su respuesta. "Uhm…no. Soy una bailarina exótica."

"¡Pepper!" Tony gritó antes de suspirar. "OK, está bien. ¿Podríamos todos calmarnos un segundo?"

El grupo de hombres asintió con la cabeza y Tony y Pepper los siguieron al sillón. La pareja se mantuvo de pie enfrente de ellos mientras los tres chicos los miraban con atención. Tony volteó a ver a su pelirroja y en silencio pidió permiso para hablar, y la chica solo encogió los hombros para decirle que era su decisión.

"Bueno, la verdad es que sí tienen razón. Esta es Pepper Potts, también conocida como Rescue, y mi novia."

"¡Excelente!" Dijo Raúl y se levantó del sillón para tomar la mano libre de Pepper en las suyas. "Soy tu más grande admirador. La forma en la que les pateas al trasero a los villanos…y pues, también eres muy bonita, y…"

"Ahí párale," dijo Tony con los ojos entrecerrados.

"OK, si, lo siento. No estas disponible, lo sé." Raúl dejo ir la mano de Pepper y regresó al sillón.

"Pero ¿por qué has mantenido tu identidad de Rescue un secreto? Digo, todo mundo sabe que James Rhodes es War Machine, y que Tony es Iron Man. ¿Porque no has salido a la luz tú?"

"Es una historia larga," dijo Tony. "Lo único que necesitan saber es que mantener el secreto de Pepper la mantiene a salvo, así que espero que accedan a no decir nada por ahora."

Los tres chicos se vieron el uno al otro y encogieron los hombros.

"No hay problema, Tony," dijo Raúl. "Yo haría lo que fuera por Pepper."

"Supongo que puedo mantener el secreto," Ramón dijo. "Mientras pagues por la bailarina que viene hoy a la noche."

"No te preocupes, Toñito," dijo Luis al guiñarle el ojo a Pepper. "Tu secreto de que tu novia es una bailarina exótica y una prostituta no saldrá de mí."

"Sí, claro," dijo Tony sabiendo que esto era lo más que podía esperar del menos inteligente de los tres. Los ojos del genio entonces se regresaron a su chica y la miró con emoción. "Entonces, ¿qué haces aquí, Pepper? No es que no esté feliz de verte, pero dijiste que no nos veríamos hasta el domingo."

"Lo sé pero quería darte la sorpresa. Mi clase fue cancelada por hoy y quería verte."

"Aww," dijo Luis y Raúl de inmediato le pasó un pañuelo desechable.

"Pero yo no puedo faltar a clase otra vez. Créeme que preferiría pasar la tarde contigo, pero tengo que ir a clase."

"Lo sé y por eso es que planeo ir contigo."

"¿En serio?" Sonrió Tony. "¿Estas segura? Te vas a morir de aburrimiento, Pep."

"¿Pep?" Repitió Raúl. "¿Tiene un apodo para ella? ¡Aww!" agregó antes de tomar un pañuelo para sí mismo y se sonó la nariz en él.

"Uh, chicos. ¿Nos podrían dejar solos?"

"Solos, ¿para qué? ¿Por qué? ¿Que acaso te quieres tocar de nuevo? Sabes que no hace falta hacer eso, verdad. Esa es Pepper la que está aquí. Ya no tienes que tocarte." Luis informó.

"No te preocupes, primo," dijo Ramón mientras se levantaba del sillón y se llevaba a Luis de la oreja. "Ya nos vamos. Hay que prepararnos para la chica que viene a la noche."

"Pepper," Raúl se acercó. "Antes de que te vayas podrías, si no es mucha molestia, firmar mi camiseta de deportes, ¿por favor?"

Pepper sonrió. "¿Quieres que la firme Rescue o Pepper?"

"¿Las dos?"

"Está bien. Yo lo hago. No te preocupes."

"¡SÍ! ¡Gracias!" Le contestó el chico y le dio un beso en la mano antes de irse del cuarto para dejar a Tony y a Pepper solos. La pelirroja se quedó en silencio por unos segundos más antes de mirar a Tony con una sonrisa traviesa y guiarlo hacia la puerta.

"¿Así que te tocas cuando duermes?"

El genio gruñó de vergüenza y bajo la cabeza, pero dentro estaba feliz de ver a su pelirroja favorita sonreír.


N/A: No tienen idea de cuantas veces tuve que dejar de escribir este capítulo para reírme como loca. Es más chistoso en Español, creo yo. Y, dreamy girl' 16, quiero saber qué es lo que has estado pensado. ¡Cuéntame!"