Muchas gracias por los comentarios! Aquí el capítulo de hoy, enjoy!
CAPITULO 5
Narra Kurt
No podía creer lo que mis oídos habían escuchado, ¿Estaba alucinando? No lo creo, aunque lo que había pasado durante la película tampoco me lo explicaba. Nunca le había prestado tan poca atención a una película de Harry Potter, pero el simple hecho de estar entre los fuertes brazos de Blaine hacía que se me nublara la vista y el corazón se me acelerase hasta el punto que creo que se me podría haber salido de por la nariz, y digo la nariz porque tenía la boca cerrada de tal forma que ningún suspiro pudiese escapar de ella. Por suerte mi cara estaba fuera de la vista del moreno porque yo no podía verme, pero notaba que tenía la cara como un tomate y es que nunca me había sentido así. Sí, claramente he tenido otros novios antes, aunque serios solo dos, cuando estudiaba en New York pero ninguno me hacía sentir como Blaine, incluso si él no quería hacerlo. Me siento bastante estúpido por esto, casi parezco un adolescente con las hormonas en plena ebullición. Sólo espero que él no se esté dando cuenta de todo lo que corre por mi cabeza… Miré hacia arriba y ahí estaba él, con la duda en sus ojos miel. Fue cuando me di cuenta que todavía no había contestado a su pregunta, ¿Qué debía hacer? Porque ni que decir tiene que amaría pasar una noche con Blaine pero… ¿Pensaba él en el mismo sentido que yo? No lo sé, pero esta noche tal vez pueda averiguarlo porque antes de que mi mente se enredara más, mi lengua se adelantó.
K: Sí claro, por mí está bien si a ti no te molesta.
Ni yo mismo se cómo pude decir esa frase tan tranquilo.
B: ¿Qué? Lo último que harías sería molestarme. Me dijo mirándome con su característica sonrisa.
Entonces se apartó un poco y quitó deshizo su abrazo. En seguida eché en falta su calor. Hizo ademán de marcharse pero primero se giró a decirme que iba a preparar su cama y se fue. Entonces tuve tiempo de pensar en lo que había dicho, me levanté y lo seguí a su habitación.
K: Oye, no hace falta que cambies las sabanas, yo puedo dormir en el sillón.
B: ¿Pero quién te has creído que soy? Eres mi invitado y tu duermes en la cama.
K: De verdad, Blaine… Déjalo, me sabría fatal que durmieras en el comedor.
B: ¿Y quién dice que no voy a dormir aquí?
Creo que mi nerviosismo en ese momento era palpable, ¿sabéis eso que dicen "piensa mal y acertarás"? Pues en ese momento yo esperaba acertar, porque nos imaginaba a los dos en la misma cama…
B: ¡Tengo un colchón inflable!- Dijo Blaine con entusiasmo entrometiéndose en mis pensamientos- De esos que venden en la TeleTienda, Dios… En verdad tenía ganas de probarlo, quiero decir… ¡Está lleno de aire!- Siguió, alzando las manos y los ojos al cielo como un predicador- Lo siento Kurt, pero tú eres el invitado y a ti te toca la cama "buena".- Acabó haciendo unas comillas y guiñándome el ojo, creó que él notó que estaba tenso y quiso relajar el ambiente. Decidí seguirle el juego.
K: Está bien, me conformaré con la cama, pero a la próxima me toca a mí la colchoneta.-¿Dije la próxima vez? Si Blaine se dio cuenta, no lo hizo notar.- Tendrás que dejarme una camiseta o algo para dormir.
Blaine abrió la puerta de un armario y mientras yo inflaba el colchón él revolvía toda su ropa. Entonces me lanzó una camiseta que supuse a él le vendría grande y unos pantalones de pijama.
K: Gracias, voy al baño a cambiarme, ves poniéndote tu el pijama aquí mientras.
B: Lo que tu digas jefe.- Qué ironía, el jefe era él.
Narra Blaine
Me dijo que se iba a cambiar en el baño, esa era mi oportunidad para llevar a cabo el plan Lavoisier, (¿Qué pasa? Soy físico, y veréis que tiene que ver con la conservación de la masa)
Cuando escuche la puerta del servicio cerrarse, entré a la acción. Busqué en la caja de costuras, esa caja que no se no como la tengo en casa pues no he cosido en mi vida, sólo me gusta hacer punto, es muy relajante, cogí una aguja, me acerqué al colchón azul inflables y me agaché. Puse la mano libre sobre la colchoneta y bajito le dije palabras tranquilizantes, de verdad me gustaba esa cama. Entonces, sin pensarlo más, con el corazón en un puño y derramando algunas lágrimas, le clavé la aguja. Me levanté rápidamente y me puse el pijama. Para cuando Kurt había salido del baño yo lo esperaba en pié, sonriendo y con las manos en la espalda escondiendo el arma del crimen.
Me lavé los dientes, hice pis, me lavé las manos y volví a hacer pis. Contraproducente. Volví a mi habitación, Kurt ya estaba en la cama.
B: Bueno, ¿dormimos?- dije impaciente, me acosté en la colchoneta antes de que respondiera y apagué la luz- Buenas noches.
K: Qué duermas bien, Blaine.
Esperé un tiempo y cuando sentí que a respiración de Kurt se acompasó, lo cual tardó bastante, lo que me indicaba que se había dormido, era hora de seguir con mi plan, empecé a moverme y el colchón a desinflarse. Cuando ya notaba el suelo bajo mi espalda me levanté y me metí en mi cama, entonces envolví con mis brazos el cuerpo del castaño y supe que pinchar la colchoneta, aunque una decisión difícil, había sido buena idea. Era extraño y exagerado, pero tan agradable al mismo tiempo el simple hecho de estar así con Kurt.
Narra Kurt
Me desperté en mitad de la noche y por un momento me asusté. No estaba en mi casa. Luego recordé que me había quedado a dormir en la de Blaine… Espera, ¿Blaine? El moreno no estaba en su cama, es más, no había cama. Entendí que se le había roto, esas cosas de la TeleTienda… Entonces noté un aliento cálido en mi cuello que me erizó el bello de todo el cuerpo y por primera vez noté el brazo que me envolvía y sujetaba con fuerza. La mariposas que nunca habían abandonado mi estomago volvieron a aletear en él. No me moví por miedo a despertar al oji-miel, pero él estaba despierto.
Noté como depositaba besos suaves sobre mi cuello, que hacían que mi piel ardiera en cada lugar que notaba sus labios. Estaba seguro que él pensaba que yo dormía, así que no me moví. Me dio un par de besos más y alguna caricia suave en mi mejilla y apoyó sus rizos en mi hombro para así quedarse dormido.
Desde luego mi mente tenía mucho en lo que pensar y dar vueltas, pero aún sentía sus labios y manos en mi cuello y esa sensación tan placentera hizo que me abandonara a los brazos de Morfeo antes de poder incluso pensar si eso que acababa de pasar significaba lo que yo quería que significase.
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