Capítulo 19

"Ugh, Pepper, por favor, no tan duro."

"¿Qué?" Ella tomó una respiración profunda y reorganizó su posición sobre él. "¿Qué quieres decir que no tan duro? Eso no es lo que acabas de pedirme que haga."

"Yo sé lo que dije, pero he cambiado de opinión." El inventor consiguió decir a pesar de que Pepper le apretaba el puño en el lado de su cara y lo obligaba a estar pegado al suelo.

"Bueno, es demasiado tarde. Tú eres el que lo pidió." Ella respondió airadamente y usó sus piernas a cada lado de él para poner más presión sobre su espalda usando su codo izquierdo.

"Si quieres que esté disfrutando de esto debo de estar frente a ti, y tengo puesta demasiada ropa," dijo el genio provocando que Pepper clavara su codo más en él.

"¿Quién dijo que yo quería que lo disfrutaras? Tú eres el que me está obligando a hacer esto."

"Nadie te obliga. Tenemos un trato. Y... oh, no... Pep... no ahí..."

"Pero me gusta ahí, lo hace más fácil para mí el torturarte. A ti también te gusta, no te hagas."

"No, sinceramente no," refunfuñó. "Yo pensé que lo haría, pero ahora sé que no."

"¿Te vas a decidir o no?" Ella cambió las manos y pasó el rostro del chico para el otro lado de su cara. "No puedes conmigo."

"No me tientes, Pepper Potts, o me voy a mover de un tirón y te voy a comprobar que si puedo contigo."

"Bla, bla, bla," ella puso los ojos en blanco. "Promesas, promesas."

"Lo digo en serio, Pepper... oh... ugh... detente... por favor..."

"Pensé que habías obtenido más resistencia con el Extremis en ti."

"La tengo pero todavía tengo límites."

"¡No me hablas de límites, Stark! Lo límites que dices tener son puramente autoimpuestos en este momento."

"Lo que sea. ¿Ya mero terminas?"

"No lo sé. ¿Ya mero terminas tú de lloriquear?"

"No estoy lloriqueando, yo sólo me estoy asegurando de que lo hacemos bien. No quiero hacerte daño."

"¿Hacerme daño? Esta no es mi primera vez. Te la estoy poniendo fácil."

"¿En serio?" Preguntó y en un rápido movimiento volteó e inmovilizó a la pelirroja para ponerla debajo de él sobre la lona. "¿No es tu primera vez? ¡Ya decía yo que estabas mintiendo! ¿Ves? Ya gané y más fácil que respirar. Así no vas a conseguir el traje de vuelta."

"¿Qué?" Sus ojos se agrandaron mientras trataba de liberarse. "¡No puedes hacer eso! ¡Este es nuestro primer día de entrenamiento!"

"Y ya está perdiendo."

"¡No voy a perder! Ni siquiera hemos comenzado realmente, sólo estamos calentando."

"Bla, bla, bla," ahora él rodó los ojos. "Excusas, excusas."

"¡Ugh! ¡Suéltame!" La enojada chica movió la cabeza de lado a lado tratando de liberarse del férreo control de Tony. "¡Déjame en paz! ¡Te odio!"

"Eso no fue lo que me dijiste anoche sobre el teléfono," le sonrió y se inclinó para besar a su nariz. "De hecho, creo que dijiste todo lo contrario."

"¡Argh! Estás tentando tu suerte, Tony."

"No, no lo estoy," sonrió encantado de que la tenía justo donde quería, incluso si no fuera para lo que realmente quería hacer con ella ahora mismo. "¿No dijiste que te gusta que te tomen a la fuerza?"

"Si sigues así, ¡nunca sabrás si eso es cierto o no!"

Tony hizo una mueca falsa de dolor. "Aww, Pep. ¿Por qué eres tan malo conmigo?"

"¡Porque te gusta que te trate mal!" Le gritó antes de encontrar una abertura para darle un rodillazo a Tony sobre su estómago, empujó los pies sobre su pecho, agarró sus hombros y lo volcó sobre ella. Ella rápidamente se apartó de él y se levantó, respirando con dificultad. "¿Qué has estado comiendo últimamente, yunques? Te estás volviendo más pesado."

"Se llama músculo," replicó con un pequeño gemido y se levantó. "Vas a necesitar algo de él si quieres poder cargar el traje pesado que te estoy haciendo."

"Yo no accedí a esto," ella negó con la cabeza y se acercó a su botella de agua para tomar un sorbo, sintiéndose ya agotada con el calentamiento, incluso antes de empezar el verdadero entrenamiento.

"¿A qué te refieres?"

"Esto," señaló un dedo entre ellos. "Cuando te besé en ese techo no tenía ni idea de que ibas a ser así conmigo, Tony. ¿Fuiste siempre así de exigente con Whitney?"

"¿Whitney? ¿Exigente, yo? ¿Qué se supone que significa eso?" Se inclinó por el borde de la colchoneta para tomar su toalla y se secó el sudor de la frente con él.

"Tú... esto... ¡nosotros! No sabía que fueras…que…estuvieras tan…tan…"

"¿Enamorado de ti?" Sugirió.

"¡No! Tan arrogantemente estricto."

"¿Estricto? Uh, Pepper, siento decírtelo pero creo que tienes nuestros roles confundidos."

"¿Me estás llamando arrogante?"

"Te estoy llamando Pepper," bromeó, amando la forma en la que se veía ella cuando estaba a punto de estallar de enojo.

"¿En serio dónde escondías esta actitud? ¿Eh? Al principio pensé que era adorable, pero ahora estoy empezando a preguntarme si Whitney tenía la idea correcta al cortar contigo."

Tony en silencio observó lo frustrada que se veía y las lágrimas apenas controladas que tenía en los ojos. Él entonces inclinó la cabeza hacia la derecha y frunció el ceño. "¿Qué te dijo Sandra ahora?"

Pepper exhaló y miró hacia otro lado, sabiendo que Tony se había dado cuenta del motivo real de su frustración. No era como si ella estaba teniendo dudas sobre su relación con Tony, y era más el nerviosismo de lo que iba a pasar en cinco días que la tenía con los pelos de punta. ¿Qué pasaría si el plan de Tony fallara? ¿Qué pasaría si Sandra terminaba llevándose a Tony lejos de ella después de todo? ¿Qué pasaría si Tony había cambiado de opinión sobre ella siendo Rescue y este acto de entrenamiento era sólo una excusa para no dejarla ponerse una armadura nunca más?

Para empeorar las cosas para ella, Tony había negado dejarla saber qué era lo que iba a hacer durante el juego, y el escuchar a Sandra hablar y hablar y hablar de él y burlarse todos los días de ella ya la estaba llevando al suicidio. La pelirroja estaba empezando a perder la paciencia y la esperanza.

Y luego el domingo había llegado y se había levantado muy tarde después de pasar la mayor parte de la noche haciendo la tarea que había estado teniendo dificultades para completar, y había llegado a Topeka para encontrarse a Tony actuando como si no hubiera cuidado en el mundo, y ahora empezaba a no tomarla en serio..

No pudo aguantar más.

"Tony..." contuvo un sollozo. "Yo... yo..." Ella bajó la cara y se abrazó a sí misma.

"Aww, Pep," susurró y cerró la distancia entre ellos cuando vio que ella empezaba a llorar. En realidad nunca la había visto llorar, al menos no de la manera que lo estaba haciendo con tanta fuerza ahora que hasta sus hombros temblaban, y sólo podía imaginarse la cantidad de presión que estaba sintiendo la chica. "Hey, Pepper, no llores," jaló su cuerpo tembloroso al de él y besó el lado de su cara. "Se va a acabar pronto, te lo prometo."

"¿Qué pasará si no funciona?"

"Va a funcionar. Sé que lo hará."

"Pero qué pasa si…"

"Ya, Pepper," dijo con firmeza y sostuvo su cara entre las manos. "Estás dándole la victoria a la arpía antes de empezar el juego. Ésta no es la Pepper que conozco. Esta no es la Pepper que me llamó la atención ese día que te conocí en la terraza de la academia."

La pelirroja inhaló. "¿Es eso código para decirme que ya no te gusto?"

"No," se rio y le dio un rápido beso en los labios. "Es un código para preguntar ¿dónde demonios está la chica que no se deja de nadie?"

"Ella... ella está de vacaciones."

"¿Vacaciones? No, nada de vacaciones. La necesitamos aquí ahora. Esto sólo funcionará si mi Pepper está aquí conmigo."

"¿Tu Pepper?"

"Sí," él la miró a los ojos. "Mi Pepper."

"¿La Pepper que te pegó con un destapa caños?"

"Esa misma," sonrió. "Y la misma que me dio la vuelta allí, justo ahora." Señaló al lugar donde había caído él. "Buen trabajo, por cierto."

Pepper rio disimuladamente y cerró los ojos para descansarlos de las lágrimas que ya desaparecían, pero Tony tenía otros planes para la chica. Le tomó la cara en sus manos y la besó. Después la levantó de la misma manera que lo había hecho la noche que habían compartido su primer beso, los acercó a los dos a donde estaban los casilleros en el suelo, y la sentó sobre ellos.

Luego se deslizó entre sus piernas y la acercó más a él, ni una sola vez rompiendo el beso. Pepper le respondió cerrando sus piernas alrededor de su cintura y por primera vez para los dos de ellos, ella abrió los labios y puso su lengua dentro de su boca. El inventor no pudo evitar un gemido gutural que se le escapó cuando la sintió en él, y sólo lo hizo querer más de ella.

Sin estar seguro de que lo estaba haciendo bien, imitó los movimientos de la chica en su boca y le inclinó la cabeza ligeramente hacia atrás para que fuera más fácil para él hacerse cargo del acto. Luego con desesperación clavó sus dedos alrededor de sus muslos, y Pepper le arañó la piel de su espalda que no estaba cubierta por su camisa de entrenamiento.

"Tony," dijo casi sin aire, con los ojos todavía cerrados mientras el chico casi le mordía la unión de su cuello y su hombro derecho. "Creo que... debemos... tenemos que... detenernos…"

"¿Por qué?" Preguntó él aun besando su cuello ya sin aliento pero se negaba a dejar que algo tan insignificante como el tener que respirar le impidiera hacerle a su pelirroja lo que él quería hacerle.

"Deja de... por favor... no es..."

Al escucharla pidiéndole por segunda vez que se detuviera se obligó a hacerlo pero aún mantuvo sus manos en su cintura y su cara dentro de su cuello. "Lo siento," susurró. "Por favor, no creas que todo lo que quiero es... no es así, en lo absoluto."

"Lo sé," susurró ella tratando de tranquilizarlo y apoyó su frente en su hombro. "Yo no creo que es prudente... es que... es muy pronto..."

Él se rio entre dientes. "Entiendo lo que puede parecer, pero... para mí... Me has gustado desde antes de que nos besáramos... Yo no sabía que lo hacía... y ahora... quiero... necesito recuperar el tiempo perdido... He perdido ya lo suficiente."

Pepper se rio. "Tony, me has gustado desde que te conocí. No me hables de no tomar tu tiempo o de perder el tiempo. Me gustabas incluso cuando yo a ti no te gustaba, incluso cuando todos me decían que no perdiera el tiempo esperando por ti."

Él se retiró de su cuello ahora que sus hormonas estaban ya controladas y la vio con una mirada que Pepper no había visto nunca en él. Era similar a la que él le había dado cuando ella se había sentado en su regazo la primera vez, pero había algo más mezclado con esta, y si ella no lo conociera un poco mejor, pensaría que era una mirada de culpa.

"Pepper, hay algo... importante, muy importante que tengo que decirte."

"¿Qué es?"

"Yo..." suspiró, perdiendo rápidamente la valentía cuando la idea de perder la oportunidad de tenerla en sus brazos como ahora pasó por su mente. Un sentimiento similar lo había vencido una vez antes: cuando casi él le había dicho a Whitney que era Iron Man pero algo lo había detenido. En aquel entonces había sido la sensación de que no era el tiempo justo y que no era correcto decirle a Whitney quién era él en realidad.

En este momento, sin embargo, ese mismo sentimiento de advertencia le decía que no era el momento ni el lugar para decirla le verdad a Pepper. No cuando ella ya estaba tan molesta por la situación, no cuando ella tenía dudas acerca de apegarse a su plan...

No cuando ella estaba teniendo dudas acerca de confiar en él.

¿No era ese todo el problema que él estaba tratando de resolver? ¿La confianza en él?

"¿Tony?" Ella hizo un gesto con la mano en su cara. "¿Qué es? ¿Qué tienes que decirme?"

"¿Qué?"

"Dijiste que tenías algo importante que decirme. ¿Qué es?"

Abrió la boca, pero las palabras no le salieron. Luego miró a un lado y tragó saliva antes de volver su mirada hacia ella. "Pepper, cuando... cuando tú me pediste que…"

"Uh, ¿estoy interrumpiendo?" El entrenador personal que Tony había contratado se aclaró la garganta. "Veo que ya han hecho ejercicios de calentamiento."

Pepper se sonrojó por completo cuando se dio cuenta de la posición en la que estaban pero aun así se alegraba de que esta vez no hubieran sido sus padres los que los habían visto así. De cualquier manera ella estaba avergonzada y se apartó de Tony y él la bajó de los casilleros.

"Me dijiste que venias tarde," continuó el entrenador. "Así que fui a comer."

"Sí, no hay problema," Tony se encogió de hombros. "Jay, esta es Pepper Potts. Pepper, este es Jay Rodhes. Él es primo de Rhodey."

"Rescue," Jay le tendió la mano a ella y Pepper se la estrechó. "Es un placer conocerla, señorita."

"El primo de Rhodey, ¿eh? ¡Wow! No te ves nada como él."

"Es que él es del lado flaco de la familia," bromeó. "Pero no le digas que dije eso."

"No lo haré," Pepper sonrió.

"Entonces, ¿están listos?" Jay preguntó con una palmada. "Tony quiere te ponga en la mejor condición, señorita Potts."

"Es Pepper."

"Pepper," asintió con la cabeza. "Tengo que pedirte disculpas por adelantado. Este hombre me está pagando mucho dinero para hacerte la próxima Karate Kid o algo por el estilo."

Pepper echó la cabeza hacia atrás de risa y luego negó con la cabeza. "Estoy segura de que lo está haciendo."

"Y estoy seguro de que lo hará," dijo Tony.

"Bueno, vamos a ver qué podemos hacer. Antes de empezar, ¿tenemos alguna pregunta?"

"Yo sí," dijo Pepper y se acercó a su bolsa de deporte y sacó una pequeña tela que ni Jay ni Tony podían reconocer a primera vista. "¿Cuándo me puedo poner esto?"

"¿Qué es eso?" Tony preguntó y luego sus y los ojos de Jay se agrandaron cuando Pepper extendió la tela y se la ató a la cintura por encima de sus pantalones cortos de entrenamiento.

"Tú... eres... eres…" Tony no podía encontrar las palabras para completar su declaración mientras señalaba a lo que ahora sabía era un cinto de artes marciales.

"¿Cinturón negro?" preguntó Jay.

"En tercer grado, Taekwondo," respondió ella con una sonrisa y las manos detrás de la espalda. "Entonces," continuó. "¿A quién se la partiré primero hoy?"

Jay dio un paso hacia atrás y empujó a Tony hacia adelante antes de hablar. "Buena suerte, amigo."

Tony bajó la cabeza y suspiró.