Capítulo 21
"¿Qué hiciste qué?" Pepper le preguntó a su novio mientras se preparaba para asistir al Juego de Bienvenida. Tenía solo una hora antes del inicio del evento pero debido a tener que terminar sus tareas en unas pocas horas y no en días, no era más que ahora que tenía la oportunidad de ducharse y prepararse para el evento principal. Sandra había salido del dormitorio por la mañana muy temprano, diciendo que tenía una cita con un estilista de primera categoría y un artista de maquillaje, y cuando Pepper le había dicho que sólo había mucho maquillaje en el mundo para cubrir su cara fea, la rubia se había burlado y había dado un portazo al salir.
Tony había aterrizado en California hace un par de horas, pero lamentablemente él no tendría la oportunidad de reunirse con Pepper hasta el juego. Él estaba bajo órdenes estrictas de permanecer con la banda de música y no irse a hurtadillas hasta después de su presentación durante el medio tiempo.
"Le llené el cabello de energía estática," Pepper oyó la voz de Tony a través del altavoz de su pod mientras comenzaba a ponerse maquillaje. "Ojalá hubiera tenido una cámara, Pep. ¡Se veía tan ridícula!"
"Ella ya es ridícula, Tony. Tendrías un reto en tus manos," ella se rio.
"No, eso no fue un desafío," argumentó. "Pero, ¿sabes que sí lo fue? El no usar cianuro como enjuague bucal para eliminar el sabor de su lápiz labial."
"Ah, te refieres al que ella está muy orgullosa de porque consiguió un beso de Tony Stark? Sí, ella me contó todo sobre su 'sesión apasionada de besos' ese día que regresó de MIT." Dijo Pepper antes de darse una última mirada en el espejo en el baño. Llevaba un par de pantalones cortos de mezclilla azul, una camiseta azul marino con el logotipo del oso amarillo de la mascota de la universidad enfrente, y se había tomado el tiempo para alisarse su ahora más largo cabello que no había cortado desde mayo. Ella completó el conjunto con zapatos atléticos que planeaba usar para correr sin parar en el caso de que el plan de Tony fallara.
Su lesión en la pierna se había recuperado significativamente y solo quedaban algunas costras de menor importancia que no tenía la necesidad de cubrir más. Tomó su pod de la mesa, se puso el auricular inalámbrico en la oreja, colocó su pod en su bolsillo trasero, y después de tomar algunos billetes sueltos y cambio para la caseta de entrada, ella salió de la habitación.
"No sé por qué está tan orgulloso de ello," continuó Tony en el auricular. "Ni siquiera se ve tan bien en ella."
"Lo sé, por eso no le he dicho que la hace verse muerta."
Tony estalló de risa. "¿Te acuerdas de lo que se supone que tienes que hacer?"
"Sí, Tony," dijo al doblar la esquina del pasillo y se dirigió a las escaleras de emergencia. "Se supone que debo ser yo misma y asegurarme de que estoy sentada en primera fila cuando entres. Voy en camino ahora."
"¿Apenas vas de salida? ¿Estás segura de que encontrarás asiento en primera fila?"
"Sí, lo haré. Soy voluntaria para ayudar a los jugadores del equipo y a las porristas durante el juego. Era la única manera de poder estar en el campo ya que la mayoría de las buenas entradas ya se habían vendido."
"¿Y mañana? ¿Has encontrado un vestido?"
"Sip. Aunque no sé cómo vas a hacerle para que vayamos juntos al baile tú y yo, y no ella y tú."
"¿Irías tú al baile con un imbécil?"
"Ya lo haré."
"¡Hey! ¡Golpe bajo! Dijiste que el vestido es de color púrpura, ¿verdad? Necesito conseguir una corbata púrpura."
"¿Corbata púrpura? ¿Para qué?"
"Para que coincida con tu vestido."
"¿Ahora vamos a coincidir? Tony, me estás seriamente asustando ahora," se burló y abrió la puerta principal del edificio. "¿Estás seguro de que no te roció con un gas alucinógeno? Estás actuando raro."
"No, no lo estoy. Sólo necesito que esto funcione perfectamente, los dos lo necesitamos ¿verdad?"
"Sí, supongo. ¿Te veré antes del partido?"
"No, Pep. Pero te veré durante la coronación."
"¿Quieres decir que te veré cuando beses a la bruja delante de todos?"
"Claro, por qué no."
Pepper suspiró. "Lo que sea. Me tengo que ir, Tony."
"Sí, yo también. No te preocupes, Pepper. Esto va a funcionar."
"Si tú lo dices."
"Yo sé que sí. ¡Bye!"
"Adiós," dijo y puso fin a la llamada justo antes de comenzar a caminar hacia el autobús que la llevaría al estadio.
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La campana sonó en el estadio anunciando el final del segundo tiempo y el comienzo del espectáculo de medio tiempo. El corazón de Pepper había estado latiendo más rápido con cada minuto transcurrido desde el inicio del juego, sabiendo que cada segundo pasado traía la hora de la verdad cada vez más cerca. Como lo había esperado Tony, no se le había permitido salir de los vestuarios hasta que su parte estuviera a punto de suceder a pesar de que se suponía que iba a aterrizar en medio del escenario desde el aire cuando empezara la coronación.
Pepper entregó toallas y una botella de agua a cada uno de los jugadores al pasar corriendo junto a ella, y después de cada interrupción entre los atletas que pasaban hacia el vestidor la chica miraba a sus alrededores buscando la primera señal de que el espectáculo iba a comenzar. Los entrenadores finalmente caminaron cerca de ella y le dieron las gracias por su asistencia antes de desaparecer en el interior del túnel que conducía a los vestidores.
La pelirroja se retorcía inquieta las manos, y a pesar de la cantidad de respiraciones profundas que estaba tomando, sus pulmones parecían no ser capaz de mantener suficiente oxígeno para calmar sus nervios. Ella ya casi había llamado a Tony tres veces para pedirle que simplemente no implementara el plan, y estaba prácticamente resignada a vivir con la bruja con las cosas como estaban con ella durante ocho meses más.
El sonido de la banda de música de MIT entrando al campo le llamó la atención y la atención de todos los demás en el estadio. En cualquier otro momento, Pepper habría mostrado su espirito escolar, animando y disfrutando del espectáculo, pero lamentablemente ella no podía darle importancia en este momento. Todo lo que quería era que este fin de semana – esta noche, terminara ya, y esperaba que aunque no salieran todo como estaba previsto, que al menos no se hicieran peor las cosas para ella.
"Señoras y señores, por favor démosle un aplauso al inicio de ¡la guerra de las bandas!"
Los locutores durante el espectáculo de medio tiempo eran los mismos dos reporteros estudiantiles que hacían los anuncios de la mañana en el canal de circuito cerrado de la universidad. Como lo habían prometido, estaban vestidos para la ocasión y se encontraban actualmente entre bastidores, leyendo sus líneas una y otra vez mientras que la fila de potenciales reinas de Berkeley se formaba detrás de ellos. Pepper estaba a pocos metros de donde Sandra estaba de pie, y ella tuvo que hacer su mejor esfuerzo para no mirar su sonrisa presumida.
Pepper sintió que su temperatura estaba subiendo, y a pesar de lo mucho que le había tomado arreglar su cabello, ella optó por mantenerlo en una corta cola de caballo. Su flequillo era todavía demasiado corto así que se le caía a un lado de su rostro, enmarcándolo en una forma que la hacía ver como un atleta elegante. Sabía que probablemente se veía muy mal vestida al lado de las posibles reinas, pero ese era el plan: hacerle entender a Sandra que ni su belleza, ni su dinero ni su vestido elegante le importaban a Tony Stark.
Conformarse con la plebeya va a tener un significado más fuerte para ella ahora, Pepper pensó con un suspiro. El espectáculo musical se acercaba a su fin, y fue entonces cuando el estómago de Pepper se empezó a retorcer. La alfombra roja ya estaba puesta sobre el pasto verde, y cuando las bandas comenzaron a romper la formación de la danza y empezaron a hacer filas detrás del escenario para tocar durante la coronación, las ocho chicas que buscaban el título de reina comenzaron a caminar hacia la plataforma.
"Demos la bienvenida a nuestras encantadoras candidatas," dijo Daniel sobre el micrófono mientras él y Janet se acercaban al escenario que se había instalado en el centro del campo. La vista era hermosa, Pepper tuvo que admitirlo, y si ella hubiera tenido algún interés en postularse para reina, ella habría admirado su belleza de cerca. La gran plataforma estaba cubierta de diferentes tipos de flores, cintas y otros arreglos, y el emblema de la escuela descansaba en el centro de la misma por encima de las muchachas sonrientes y ansiosas. Pepper tuvo que preguntarse si ellas sabían que la votación era un fraude, dejando a Pepper un sabor amargo en la boca sabiendo que la gente todavía recurría a hacer tales bajas hazañas.
"Estos ricos piensan que pueden comprar su entrada a lo que sea," se burló. "Es muy injusto para todos los demás." Pepper se acercó más al escenario y se quedó de pie junto a la primera fila, como se suponía que debía hacerlo. Daniel y Janet hablaron con cada una de las chicas en el escenario, presentándolas a cada una de ellas y haciéndoles preguntas ridículas, como cuál era su cita ideal, y no era sorprendente para Pepper que cada respuesta que se había dado había terminado con una referencia a Iron Man.
Pepper sentía unas ganas pesadas de vomitar peor a las que había sentido cuando había conoció a Roel. Y entonces, justo cuando pensaba que sus nervios no podían ser peores, sus oídos escucharon el sonido familiar que la hacía vibrar.
Sus repulsores.
Todos en el estadio se quedaron en silencio y sus cabezas apuntaron hacia el cielo oscuro. Las luces del estadio se apagaron de repente para ayudar a hacer la entrada de la roja y dorada armadura mucho más dramática, y el único foco disponible seguía los movimientos fluidos de su héroe. Pepper tragó saliva sintiendo que la sangre abandonaba su cabeza para empeorar la sensación de mareo que empezaba a tener.
Como lo había visto ya hacer muchas veces, Iron Man voló sobre la plataforma por un segundo para reducir el impacto de sus repulsores antes de aterrizar en medio de ella arrodillado. Las luces volvieron a la vida mientras lentamente él se puso de pie y el rugido emocionado de la multitud era un completo contraste con el silencio que había invadido el lugar hace unos momentos.
"¡Bienvenido a Berkeley, Iron Man!"
El héroe saludó a los periodistas antes de que el movimiento de su cabeza le dijera a Pepper que estaba explorando su entorno. El momento que su casco se detuvo en su dirección Pepper sabía que él la estaba buscando. Él le dio un rápido saludo con la mano que ella devolvió con una sonrisa y un pequeño movimiento de su mano, y luego volvió su atención a los comentaristas.
"Estamos muy contentos de tenerte aquí," dijo Daniel y le puso el micrófono a Tony en el casco, pero el inventor declinó cortésmente la invitación. Luego retractó su casco para mostrar su cabeza y en el momento en el que sus ojos azules y su sonrisa hicieron su aparición, todas las chicas – y algunos chicos – en el estadio gritaron aún más fuerte que antes.
Tony tocó el auricular en su oreja con la mano derecha para encender el micrófono incrustado en él y se conectó a la misma frecuencia que los altavoces del lugar estaban usando. "Traje a mi propio micrófono, Daniel, si no te molesta."
"Oh, por supuesto que no," dijo Daniel y le puso una mano en el hombro a la armadura de Tony. "No podríamos esperar menos del gran Tony Stark."
Tony se rio nerviosamente mientras miraba la mano del hombre y se aclaró la garganta. Luego miró a la multitud que rodeaba el escenario y en las gradas y los saludó con una sonrisa sincera. "¡Hola, Berkeley!"
Uno hubiera pensado que Tony acababa de decirles a todos que él estaba dándoles a cada uno de ellos un millón de dólares cada año por el resto de sus vidas con la forma en que habían aplaudido y gritado. Estaba tratando de no demostrarlo, pero Pepper sabía y podía leer los pequeños signos de que Tony estaba tan nervioso como ella lo estaba con la ejecución del plan. El hecho de que sus ojos se posaban en ella cada momento que podía conseguirlo sin que pareciera sospechoso, la forma en que flexionaba sus dedos, y la manera casi imperceptible en el cual él entrecerraba los ojos pretendiendo que los focos lo molestaban eran señales claras para la chica de que él estaba sudando la gota gorda.
Para todos los demás él estaba en la gloria, pero para Pepper que lo conocía por dos años – y Rhodey que lo conocía por mucho tiempo más, si hubiera estado él aquí ahora – Tony Stark estaba incómodo con todo lo que pasaba a su alrededor. Igual y tan incómodo como seria para ella usar un vestido de noche mañana.
"Así que, Iron Man – Tony, ¿estás listo para leer el nombre de la Reina de Berkeley de este año?" Janet preguntó al inventor y le entregó un sobre cerrado.
Tony tomó el sobre y asintió con la cabeza. Luego miró a cada una de las jóvenes participantes ante él y les sonrió. "Señoritas, buena suerte a todas ustedes," dijo él como se le había instruido que dijera y se tomó su tiempo para retirar el sello del sobre. Luego sacó la tarjeta plegada y la abrió, y le tomó toda su fuerza de voluntad para no poner los ojos en blanco y meterse el dedo a la boca para vomitar.
"Entonces, ¿quién es la reina de este año?" preguntó Daniel.
"¿Qué le pasó a tener un poco de suspenso, Daniel?" Preguntó Tony, siguiendo sus líneas ensayadas y la multitud enloqueció. "¿Tenemos prisa, o qué?"
"¡Vamos!" Pepper escuchó a algunas personas gritar en desesperación. Otros agitaban sus manos para apresurar el revelar del nombre de la futura reina, y en el escenario Tony se encogió de hombros.
"Está bien, está bien. Vamos a terminar con esto, ¿eh?"
Sus palabras hicieron que la chica cerrara los ojos, dejó de respirar por un momento, y sus manos se entrelazaron en su pecho.
"Así que," Tony se quedó mirando el papel una vez más a pesar de que no era necesario que volviera a leer el nombre de la chica. "Estoy orgulloso de anunciar a la Reina de Berkeley de este año: la única... "
"¡Dilo! ¡Dilo!" Otro hombre gritó desde las gradas.
"La señorita ..."
Esto es el final, Pepper pensó con los ojos todavía cerrados.
"¡Sandra Salazar!" Dijo Tony y señaló a la chica con la palma abierta. Las multitudes la aclamaron inmediatamente y las otras decepcionadas chicas aplaudieron por la rubia que pretendía estar en shock. Janet caminó detrás del escenario y luego regresó con la corona en sus manos y se la entregó a Iron Man.
"¿Vas a hacer los honores, Tony?" Janet preguntó por encima de la multitud rugiente. "Por favor, corona a nuestra Reina de Berkeley."
Tony miró la corona por un momento y la tomó en sus manos. Sus ojos luego se posaron en su pelirroja que estaba ya mirándolo con atención cuando él se dio la vuelta en su lugar y comenzó a caminar a donde estaba Sandra mientras el chico rezaba en silencio que su plan funcionara a la perfección.
