Capítulo 22

Es hora del espectáculo, pensó Tony y cerró la distancia entre Sandra y él mismo. La niña estaba muriendo de felicidad al ver sus sueños realizados. Todo lo que tenía que hacer ahora era besar a Tony delante de todos, y le demostraría a la plebeya que el niño rico y ella se veían desde hace ya un tiempo, a pesar de que no era cierto. Las personas importantes encargadas de llevar a cabo el evento le habían prometido que Tony iba a seguirle el teatro a ella por el bien del espectáculo, y ella estaba lista para aprovecharse de eso.

"Felicitaciones, señorita Salazar," dijo Tony con una sonrisa falsa perfecta y lentamente colocó la corona sobre su cabeza. La rubia se tomó un momento para ajustarla de manera que no se le cayera y levantó la vista para sonreírle al inventor.

"Gracias, cariño," le dijo en un tono sensual que había por suerte sido escuchado por nadie más. Tony dio un paso atrás de la chica para permitirla caminar al frente y al centro del escenario y agitó la mano a sus súbditos al mismo tiempo que recibió un ramo de rosas rojas. Todo el mundo aplaudió, gritó, silbó y llamó el nombre de Sandra, y ella estaba comiendo toda la atención que pudiera conseguir.

"¡Berkeley! Te presentamos a nuestra Reina: La Srta. Sandra Salazar." Daniel anunció antes de agarrar el brazo de Tony y lo arrastró con él para estar cerca de la chica. Todo el mundo sabía lo que venía, y parecía como si no podían esperar para verlo pasar.

"¡Besa a tu reina, Iron Man!" El inventor oyó a alguien gritar detrás de él, y la simple frase se convirtió rápidamente en un cántico que resonó en todo lugar en la arena. Tony se rascó la nuca y sonrió, haciendo las demandas públicas más fuertes que antes.

"¡Hazlo! ¡Dale un beso! ¡Besa a tu reina!"

El científico se encogió de hombros antes de levantar los brazos en el aire e hizo una señal con las manos para pedirles a todos que guardaran silencio. El mando del héroe fue inmediatamente seguido por las masas, y después de que la mayor parte del ruido se había reducido a un mínimo, Tony se aclaró la garganta.

"Me están poniendo nervioso pero si quieren que bese a mi reina, ¿quién soy yo para decir que 'no'?"

Ante el sonido de aceptación, Sandra comenzó a abanicarse el rostro de una manera exagerada y todos en el estadio comenzaron a chiflar. La rubia entregó su ramo a Janet, muriéndose de ganas de poner sus manos sobre el pecho blindado de Tony. Luego le dio unas palmaditas a su vestido y pasó los dedos por sus cabellos de oro antes de ver a Iron Man y decirle con su amplia sonrisa y ojos brillantes que se la comiera a besos.

Tony se enfrentó a la chica, la vio a la cara y sonrió. Su mano derecha luego se acercó a su hombro y le dio dos palmaditas antes de que él girara a la izquierda, diera un paso hacia el borde del escenario y saltara al suelo debajo de ellos. Lentamente caminó hacia el grupo de personas que estaban de pie a unos pocos metros de la plataforma, y todo el mundo contuvo la respiración mientras miraban los movimientos calculados del inventor.

Pepper frunció el ceño al verlo acercársele, y cuando él le sonrió y le guiñó un ojo, sus ojos se abrieron como platos y sus manos cayeron a los costados. ¿Este es tu gran plan, Stark? ¿EN SERIO?

Como si hubiera escuchado de alguna manera su pregunta no formulada él asintió con la cabeza. La atención del público siguió al hombre de metal hasta que se paró frente a la pelirroja en una forma que ambas de sus figuras eran visibles para el escenario y la multitud detrás de ellos. Las cámaras ampliaron la escena de los dos adolescentes justo antes de que Tony tomó las manos de Pepper entre las suyas y se las llevó a los labios, sin perder nunca el contacto visual con la niña sorprendida. La confusión en el rostro de Pepper fue imitada por todos, y ni una palabra había sido pronunciada hasta que Daniel se aclaró la garganta desde su posición en el escenario.

"Uh, ¿Tony?" Comenzó el reportero estudiante masculino. "Creo que hay un pequeño malentendido. Se supone que... ¿qué estás haciendo?"

Tony miró a su derecha sin soltar las manos de Pepper. "¿Qué quieres decir con que qué es lo que estoy haciendo?" Respondió sobre el micrófono. "Estoy a punto de hacer lo que ustedes quieren que haga."

"Uh, que viendo siendo..." preguntó Janet.

Tony volvió su atención a Pepper y sus manos abandonaron las de ella para tomarle la cara. "Voy a besar mi reina," finalmente respondió y se inclinó para besar a Pepper en los labios.

El grito ahogado de los testigos fue seguido por murmullos, y todo el mundo miró a los dos adolescentes que se besaban apasionadamente y la reina recién elegida en el escenario. Su mandíbula casi había alcanzado el centro de la Tierra, y su antes orgullosa postura era ahora una encorvada. Sus ojos estaban pegados a la manera en que Tony acariciaba la cara de Pepper con sus manos y cómo los brazos de la chica le rodeaba el cuello al inventor, dejando claro de inmediato a la niña rica que esta no era la primera vez que esto sucedió entre ellos.

Tony finalmente rompió el beso y sonrió, y por un instante Pepper se olvidó que los ojos de todos estaban en ellos hasta que oyó la voz de los comentaristas confundidos.

"Eh, ¿Tony?" Daniel comenzó. "¿Qué ha pasado?"

Tony tomó la mano izquierda de Pepper con su derecha y se volvió hacia el escenario. "Ustedes me dijeron que besara a mi reina, ¿verdad? Bueno," apuntó hacia Pepper con la mano izquierda. "Ella está aquí."

"Yo... yo no lo entiendo," dijo Janet, ganando gestos de afirmación de otros transeúntes confusos. "Nosotros nos referíamos, es decir," señaló a Sandra "Tu reina: ella."

"Sólo hay una reina para mí, Janet," dijo Tony y acercó a Pepper a su pecho, rodeando su cintura con las manos. "Mi novia, Pepper Potts – o Rescue, si prefieren llamarla así."

El grito de las masas ahora se mezclaba con aún más silbidos y sonidos de admiración cuando Tony se retractó de su armadura y pasó la mano izquierda por la mejilla de Pepper, nunca dejándola de ver a los ojos o removiendo su mano derecha de su cadera.

"¿Res-Rescue?" Sandra le arrebató el micrófono de la mano a Janet. "Tú, ¿eres RESCUE?"

Pepper asintió y luego un micrófono se metió entre la pareja que Daniel les daba después de correr del escenario para estar en medio de la acción y el drama.

"Sí, ¿de qué forma crees que me gané esta cicatriz?" La pelirroja señaló a su pierna. "La explosión en el puente no fue ninguna excursión, Sandra. Pero ya sabes, los superhéroes... hacemos cosas así," añadió con una sonrisa de satisfacción, sintiéndose más confiada ahora que el ridículo plan de Tony parecía estar funcionando.

"Oh, ¡Dios mío!" Daniel gritó y acercó el micrófono de nuevo a él por un instante. "Aquí estamos trayendo a Iron Man a Berkeley sin saber que tenemos nuestro propio héroe aquí. Pepper, ¿tienes algo que decirnos sobre Tony Stark?"

"Sí," Pepper asintió en el micrófono.

"¿Qué?"

"Él es el más maravilloso jorobado, tuerto y deforme con el que yo he salido de mi vida," dijo con una sonrisa, y mientras todos los demás fruncieron el ceño en confusión, los ojos de Sandra casi se le caían fuera de sus órbitas.

"Bueno, eso es... extraño," Daniel murmuró sobre el micrófono y dio un paso atrás de la pareja. "Pero, de todos modos el juego debe continuar, así que ¡gracias, Iron Man! Felicidades... tu…como te llames," señalo a Sandra "Y, ¡bienvenida a Berkeley, Rescue!"

Los dos adolescentes sonrieron y Tony aprovechó el ruido de la multitud y de las bandas para desaparecer. Tiró de la mano de Pepper sin parar hasta que estuvieron fuera de las miradas indiscretas de las masas y cuando estaban solos, los dos se echaron a reír en voz alta.

"¿Le viste la cara?" Tony preguntó, los lados de su estómago doliéndole con tanta risa, y apoyando su espalda contra la pared de ladrillo del pasillo.

"¡Sí! ¡Sí!" Dijo Pepper entre ataques de risa en el suelo.

"Si eso no le muestra que no me interesa, ¡no sé qué diablos haré! ¡Espero que alguien haya grabado esto!"

"Oh, ¡Dios mío! Oh, ¡Dios mío! Mis mejillas," la pelirroja se frotó la cara. "¡Me duelen! ¡Me duelen!" y siguió riendo.

"¡Que suerte!" Tony exclamó y dejó que su espalda se deslizara por la pared hasta que se sentó en el suelo cerca de su pelirroja. "Por un momento pensé que no iba a funcionar cuando me estaban pidiendo besarla pero no eligieron sus palabras sabiamente. Oh, esto no tiene precio."

"Podrías haberme dado una señal," Pepper le golpeó el hombro juguetonamente. "¡Casi me desmayé al esperar ver lo que ibas a hacer!"

"Lo siento, Pepper, no podría decirte. Sé que hubieras dicho que no si hubieras sabido lo que iba a hacer."

"Puedes apostar tu buen trasero que hubiera dicho que no. Pero estoy feliz de haberlo hecho de todos modos. A veces subestimo tu lógica, ¿no? No era la mejor opción, pero hizo un bien mayor. Y creo que funcionó totalmente."

La risa de Tony murió ante sus palabras a sabiendas de que este plan no era la primera vez que él había hecho algo a las espaldas de ella por el bien común, o en beneficio de ella. Tal vez, pensó, era la forma en que el universo le estaba diciendo que le dijera la verdad aquí y ahora mismo. Tal vez no era tan malo como pensaba que iba a ser. Habían llegado hasta aquí, ¿no? ¿Cuánto daño podía hacer decirle lo que había hecho? o ¿lo que no había hecho?

"Vamos, Pepper," le dijo mientras se ponía de pie y le tendió la mano hacia ella. Ella aceptó su ayuda para levantarse del suelo, y una vez que ella estaba de pie, él la atrajo hacia él tal como lo había hecho en frente de la multitud. "Vamos a salir de aquí antes de que alguien venga a buscarnos."

"Aww, rayos," la pelirroja gimió y apoyó las manos sobre su pecho. "Sandra ahora me dejará en paz pero ahora el resto del mundo nos va a seguir, ¿verdad?"

Tony le dio una sonrisa de disculpa. "Probablemente, pero sólo hasta que ya no sea noticia."

"Eso podría llevar meses, Tony... ¡tal vez incluso años!"

"Tal vez, pero tendrás que acostumbrarte a la farándula si vas a estar conmigo por el resto de tu vida, ¿verdad?"

Al igual que con el comentario de los nietos, Pepper tuvo que mirar hacia abajo y ocultar su sonrojada cara de él. Y, al igual que antes, Tony no tenía ni idea de lo que acababa de decir hasta que su mente tuvo la cortesía de reproducir las palabras en su mente.

Esta vez, sin embargo, él no iba a fingir que no había insinuado su profundo compromiso con ella. "¿No es eso cierto, Pepper? Eso es lo que pasa cuando te enamoras de un chico famoso, arrogante y rico. Yo estoy dispuesto a vivir con el conocimiento de que tu papá puede tener a la INTERPOL en mi trasero en tiempo record, pero vale la pena el riesgo si puedo estar contigo."

"No digas cosas que en realidad no sientes, Tony," susurró a su camiseta en la que escondió su rostro de él.

"Sí las siento. Es por eso que las digo. Y es por eso que... yo…tengo algo que confesarte."

"¿Confesarme?" preguntó Pepper, finalmente mirándolo.

"Sí," asintió con la cabeza y apoyó la espalda de Pepper contra la pared. "Es importante, Pepper, y..."

"¡HEY! ¡Ahí están!"

"Ya van a empezar," dijo Tony, tomó la mano de Pepper y se la llevó con él corriendo por el pasillo. Detrás de ellos una manada de reporteros al que se les había dicho acerca de los actuales eventos en Berkeley había llegado unos minutos antes para tratar de obtener algunas palabras de la pareja de adolescentes. Tony maldijo su mala suerte, pero quizás esto era otra señal del universo diciéndole que esperar un poco más para hacer su confesión.

"¡Tony, se están acercando! ¡Nos van a pescar!"

"No, no lo harán," dijo el inventor y presionó el centro de su mochila. La armadura de inmediato cubrió su cuerpo, y antes de que los periodistas pudieran obtener una buena imagen de la escena, Tony agarró a Pepper por la cintura y en un abrir y cerrar de ojos los dos volaron fuera del lugar.

Detrás de la pared en la que los héroes habían estado recargados un minuto antes, una rubia enojada y su primo estaban presentes tratando de procesar la información que acababan de escuchar de la pareja. Los ojos rojos e inflamados de Sandra se llenaron de ira, y por sus pies había un ramo de flores pisoteado y una corona doblada.

"Se suponía que la meterías en problemas, Roel. ¡Para eso te estoy pagando!"

"Lo sé, prima, pero nunca me dijiste que estaba saliendo con Iron Man. Ni loco la molesto ahora. ¿Puedes imaginarte lo que él me haría con nada más atreverme a verla? ¿Qué me habría hecho si yo le hubiera hecho a ella lo que me pediste que le hiciera?"

"No se suponía que te ibas a acostar con ella en realidad, ¡tarado!" La rubia alegó. "Sólo ibas a hacerle como si lo hubieran hecho para que la expulsaran de los dormitorios."

"La verdad, ahora me alegro de que me haya noqueado... aunque yo todavía no me acuerdo cómo lo hizo. Si le hubiera hecho más daño a Pepper, de seguro Tony Stark me hubiera castrado."

"¡Yo te voy a castrar, Roel! Sigues siendo tan inútil como siempre. ¿Por qué diablos te sigo pagando si nunca haces nada bien?"

"¡No te esponjes, Sandy! Por lo menos no les dije que me diste la tarjeta para entrar a su dormitorio."

"Y esa información debe de quedar en secreto."

"Claro que sí," levantó las manos a ambos lados de su cara para evitar más enojo de su prima. "Así se quedará, lo prometo. Pero, ¿y ahora qué? No hay manera de que la puedas tocar ahora. Nadie va a querer meterse con Rescue o con la novia de Tony Stark."

Sandra se burló. "Si realmente esa plebeya es su novia. Tal vez están fingiendo."

"¿Fingiendo? ¿Qué no los viste como se besaban? ¿Cómo la veía y la tocaba? Mejor aún, ¿qué no lo acabas de escuchar decirle que la quiere para el resto de su vida? Te aseguro que no estaban fingiendo. Ella me dijo que tenía novio y también te lo dijo a ti, ¿verdad? Pepper Potts fue a una escuela en Nueva York, ¿cierto? Bueno, Tony Stark se graduó de la Academia del Mañana en Nueva York. Te apuesto a que es de donde ella se graduó también."

"¡Ugh! No puede ser él su novio. Las flores que recibió fueron firmadas por alguien con las iniciales S.S."

"¿S.S?" Roel preguntó y sacó su teléfono para usar el internet. "¿Tal vez el segundo nombre de Tony comienza con S? Estoy seguro de que una de esas eses quiere decir Stark."

"Su segundo nombre es 'Edward'."

"¡AHA!" Dijo Roel y mostró la pantalla de su teléfono a la chica. "¡Lo tengo! Las flores sí eran de él."

"¿Qué? ¿Cómo?" La rubia le preguntó y agarró el teléfono en sus manos. Después leyó la página que Roel había encontrado, y cuando sus ojos se estrecharon y sus puños temblaron, Roel sabía que había llegado a la misma conclusión.

"Esa perra," susurró ella antes de tirar el teléfono al suelo.

"¡Hey! ¡Acabo de comprarlo!"

"No, yo lo compré para ti, ahora cállate y vámonos."

"Está bien. ¿A dónde vamos?"

"Tengo un plan. Si ellos creen que pueden burlarse de mi enfrente de todos y salir sin problemas, están muy equivocados. Sandra Salazar también puede jugar sucio. MUY sucio."

Roel respiró hondo y recogió su ahora desconchinflado teléfono del piso, y aunque él no quería formar parte del plan que su prima tenía en contra de Iron Man, no tenía más remedio que seguirle el juego a la rubia.