Obviamente cómo ya sabíais. Sí, tenían que encontrarse en el restaurante, pero no se si esperabais que pasara esto… Creo que este capítulo se me fue un poco de las manos, no tenía planeado esto para nada.


CAPITULO 10

Narra Kurt

Adam llegó puntual a mi casa. Lo saludé y me subí a su coche, un hummer, ni más ni menos. El viaje fue un monólogo por su parte a lo que yo sólo asentía o negaba, aunque a él no parecía importarle.

Paró el motor a las afueras de lo que parecía un restaurante bastante caro, que yo no había visto nunca.

A: Lo inauguraron hace poco.- Me comentó Adam mientras bajábamos del coche.

K: Tiene buena pinta.

A. Me dijiste que te gustaba la cultura francesa y es un restaurante francés de verdad. No cómo esos en los que ponen acento falso. Vine aquí el otro día, hasta tienen el menú en francés. Espero que esté bien para ti.

K: Sí, gracias.

Pasamos al interior del establecimiento y el restaurante en realidad se veía increíble. Se notaba que tenía clase. Nada comparado con los McDonald's a los que solía ir pero, eh, hay gente que no tenemos tanto dinero. Miré a Adam compasivamente sabiendo que hoy lo iba a pagar todo él.

Después de esperar un rato, nos dijeron que ya teníamos mesa. Nos acercaron a una de las que había por el centro. El lugar estaba lleno de cuadros y, a pesar de ser horribles, se veían caros.

El camarero vino a pedirnos el orden. Pedí por Adam y por mí pues él no sabía francés. También conseguí unos entrantes de queso y vino de la casa. A saber cuando volvía a ir a un restaurante de esos. No quería engordar, pero tenía que aprovechar.

K: Y… ¿A qué se dedica tu familia?- Pregunté para romper el hielo, aunque ya sabía que debían ser unos peces gordos.

Mientras el rubio seguía hablando, una risa llamó mi atención, una risa que conocía bastante bien. Miré hacía donde provenía y efectivamente, ahí estaban los rizos alborotados, su gran sonrisa y… Sí, sus ojos ámbar. Me estaba mirando. Le saludé con la mano y Blaine me devolvió el saludo. Luego sus ojos se posaron en Adam y noté que algo cambiaba en su mirada, pero no podría decir el qué. Entonces me fijé en su acompañante y una bola de celos se instalaron en mi estómago, él era castaño, alto… Guapo. Y encima le estaba haciendo reír. ¿Quién era? ¿Era su novio? No, si Blaine tuviera novio, me lo habría contado, somos mejores amigos, ¿verdad?

B: Seb, ya está bien. Estamos comiendo y no quiero que nos echen.

S: Relájate, Blainers. Disfruta un poco, has tenido una semana complicada.- Blaine se puso rojo.

B: Sebastian…- Los ojos del moreno se posaron en mi y el otro chico pareció darse cuenta. Aparté la mirada rápidamente.

¿Sebastian? ¿Ese no era el amigo del que me había hablado el Blaine en más de una ocasión? Me relajé y solté un suspiro de alivio, que no sabía que aguantaba.

Volví mi vista a Adam, quién seguía hablando, así que sólo asentí haciendo cómo si escuchara.

El camarero volvió con nuestra orden y mis ojos se iluminaron. Al menos la noche no estaba del todo acabada. Probé la comida, que estaba deliciosa. Cuando iba a tener mi segundo bocado noté como algo me daba en la cabeza. Me giré hacia Blaine y Sebastian. El segundo levantó el pan mientras lo señalaba sonríendo para mostrarme que me había lanzado. Entrecerré los ojos en advertencia. Luego miré a Blaine, quién levantó el móvil indicándome que cogiera el mío. Lo hice y este vibró.

-MENSAJE DE SEXY BLAINE 3-

Hey! Te diviertes?

Lo miré, pero parecía estar enfrascado conversando con su amigo, así que decidí contestar al mensaje.

La verdad, no.

Adam no es muy divertido de estar alrededor,

pero tampoco quería ser grosero.

Además, paga él.

Le di a enviar y observé a Blaine, quién leyó el mensaje con una sonrisa. Lo vi escribir y segundos después me llegó su respuesta.

-MENSAJE DE SEXY BLAINE 3-

No es el único, yo también pago.

Seb y yo iremos de copas después de la cena.

A esas invita él. (bieeeen)

¿Te apuntas?

Seguí mirando la pantalla de mi móvil aún después de haber leído el mensaje.

¿No estás molesto conmigo?

Le envié la frase y lo miré. No voy a negar que preparé mi cara de pena, pero cuando me miró puso los ojos bizcos y sacó la lengua, a lo que no pude evitar reír.

A: Kurt, no creo que el problema de próstata de mi padre sea tan divertido. Dice que es muy molesto. Es muy desconsiderado por tu parte.

K: Yo… lo siento, Adam… No era de eso. Me he acordado de un chiste…

Escuché cómo Blaine y Sebastian reían en la otra mesa y les lancé mi mirada de *paramiestásmuerto*.

A: ¿Qué chiste?

K: Ah, bueno… Y sabes. Un chiste que me contó… Alguien el otro día. Era cómo se un perro que tenía tetas…

A: Creo que no iba así. Ese debe ser el chiste más viejo del manual.

Explotaron carcajadas en la mesa de al lado y Adam se dio la vuelta.

A: Eh, ¿ese no es Blaine? Sí lo es. ¡Director!

B: Vaya, hola Adam, Kurt… No os había visto.- Comentó, mientras se limpiaba las lágrimas de las esquinas de los ojos. Capullo.

Adam pareció notar al castaño que acompañaba a Blaine pues le guiñó un ojo ¿¡Qué!? Y preguntó por él.

A: ¿Es su novio, Director?

Los aludidos se miraron unos segundos antes de que unas sonrisas malvadas aparecieran en sus labios.

S: Sí, somos pareja. Me llamo Sebastian, encantado.- Blaine me guiñó un ojo cómplice- Mi novio Blainey Beary y yo llevamos ya casi seis meses, ¿verdad pequeñín?- Preguntó pellizcándole a Blaine la mejilla, lo que, obviamente, le molestó.

B: Cierto, mi suricato. Casi seis.

K: ¿Por qué no os sentáis con nosotros y seguimos hablando de cuán especial es vuestra relación?- Pregunté, ganándome una mirada de odio de cada uno de los tres chicos.

Se volvió incómodo para los cuatro cuando Sebastian lamió salsa de carne en la nariz de Blaine, bajo la cara de asco de ambos.

Fue una cena divertida, después de todo. Y inquietante.


Sólo no podía parar de imaginarme a Blaine y a Sebastian actuando cómo una pareja y en verdad muriendose de asco, pero... ¿por qué se meten en esos líos? Idiotas.

Gracias por vuestros comentarios, os quiero a pesar de que algunos me odieis por hacer que se encontraran en el bar 3 hahah besos!