Capítulo 23

Pepper había esperado que su compañera de cuarto le cayera en algún momento durante la noche para alegar con ella pero no lo había hecho en lo absoluto. Incluso Tony había esperado hasta la medianoche para regresar a la pelirroja a su dormitorio. Pepper apenas había podido pegar los ojos, asustándose a sí misma con cualquier ruido que había escuchado durante la noche. Entre asegurarse que la loca de Sandra no la apuñalara en su sueño y preguntarse qué podría ser la confesión que Tony había estado a punto de hacerle anoche, la pelirroja había tenido sólo una hora de descanso.

Afortunadamente, Tony se había escabullido de su habitación de hotel y había conseguido un cuarto para los dos, lejos de la universidad, para pasar el resto del fin de semana juntos. Pepper pensaba que alquilar una habitación lejos de la escuela era una pérdida de dinero ya que el baile iba a tener lugar en el campus – prácticamente al lado del edificio de Pepper, pero él había insistido en que necesitaban un lugar oculto para mantenerse fuera de la atención antes y después de dicho evento. Además, con sólo unas pocas horas antes de tener que empezar a prepararse para el baile, Pepper sabía que tendría que tomar una siesta rápida en un lugar en el que no tendría que preocuparse de ser emboscada por una niña mimada enojada.

Él la había despertado a través del teléfono hace aproximadamente una hora, y la chica hacia todo lo posible por mantener los ojos abiertos mientras empacaba sus maletas. Hasta había sugerido no ir al baile después de todo, pero Tony había insistido en que llegar juntos al evento consolidaría en Sandra y en todos los demás que su relación iba en serio. Pepper había aceptado de mala gana, y después de recordarse a sí misma que ella, Rhodey y Tony habían pasado su baile de graduación en una misión, ella decidió que tenía el derecho a disfrutar de al menos un baile con el inventor a su lado.

El pitido de su teléfono señalando que un texto acababa de llegar medio despertó a la chica que se había empezado a dormir parada. Bostezó y vio que Tony acababa de aterrizar en el tejado de su edificio, por lo que se apresuró y cerró la cremallera de su maleta. Sus ojos se posaron en su mochila-armadura de práctica, preguntándose si debía llevársela con ella, pero después de recordar que las armaduras de Tony estaban codificadas sólo para ellos, la idea de que Sandra podría tratar de usarla ya no tenía sentido.

Ella dio a la habitación una última mirada antes de colgarse la bolsa sobre el pecho y con los brazos extendidos sostuvo su vestido. Quería sorprender a Tony con el traje que había elegido para usar, y esperaba que el inventor no echara un vistazo cuando tomara la siesta que sabía que iba a tomar. Caminó por el pasillo, abrió la puerta y dejó que se cerrara sola. Llegó a las escaleras de emergencia y comenzó a subir. Tardó más de lo habitual porque estaba agotada, pero una vez que llegó a la azotea, Tony de inmediato la cargó en sus brazos.

"¿Cansada, nena?"

"Sí. Sueño. Dormir. Ahora."

"Está bien" Tony rio y empezó el vuelo. En algún momento en su camino hacia el balcón privado de la habitación del hotel – para evitar ser vistos juntos – la pelirroja se había quedado dormida. El inventor la acostó en la única cama de la habitación antes de que él se retractara la armadura y tomó su maleta y el vestido. Descansó la maleta en el sofá, colgó el vestido en el armario junto a su esmoquin, y luego volvió a mirar a la pelirroja.

Lentamente se quitó la mochila-armadura y la dejó caer en el suelo lo más silenciosamente posible para no despertarla. Luego caminó alrededor de la cama, bajó las sábanas, regresó a donde estaba Pepper y le quitó los zapatos. La levantó en sus brazos y le deslizó bajo las sábanas, asegurándose de poner las mantas de nuevo sobre ella. En seguida se quitó los zapatos y la camisa, apagó las luces, ajustó la alarma para las cuatro de la tarde, y se metió en la cama para casi inmediatamente quedarse dormido en el momento que su cabeza cayó en la almohada.

La pelirroja no lo sabía, pero él tampoco había dormido bien la noche anterior ya que se había estado preparando para finalmente confesarle todo esta noche.

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Tony Stark se sentó al pie de la cama con los codos apoyados en las piernas y la espalda encorvada. Ya estaba vestido en su traje, con corbata color púrpura y todo, y lo único que necesitaba era su dama a su lado. El baile había comenzado hace media hora, pero la pareja había decidido no estar allí cuando todo comenzara, optando por llegar después con la esperanza de que su presencia no fuera vista de inmediato. Tony había alquilado un coche, pero lo había estacionado a un par de cuadras del hotel. El plan era que Pepper se pondría el traje de Iron Man y usaría la función de sigilo mientras Tony salía por la puerta principal. Ellos luego caminarían hasta el coche y conducirían hasta el lugar, y el proceso se repetiría en el camino de regreso.

Tony miró su reloj de nuevo y se sintió patético cuando se dio cuenta de que sólo lo había visto hace unos quince segundos. Pepper había estado tomando su tiempo preparándose para su primer baile juntos, y él estaría mintiendo si dijera que no estaba nervioso por ello. Tal vez no tan nervioso como la noche en que ella había descubierto su imagen en su pod, pero su nerviosismo estaba creciendo rápidamente y sabía que lo haría más entrada la noche.

Después del baile, después de que volvamos aquí, voy a decirle la verdad y no nos iremos de esta habitación hasta que ella me perdone. No la perderé por una estupidez. Voy a hacerla entender por qué lo hice.

La puerta del baño por fin se abrió y Pepper salió de la reclusión en la que había estado por la última hora. Ella todavía estaba descalza pero lo único que Tony pudo ver fue lo hermosa que se veía. El vestido que había elegido era muy simple, pero por el hecho de que era simple hacía que su belleza natural se destacara aún más.

La tela era de satín y de un solo color, que casualmente coincidía con el púrpura de su armadura de Rescue. Tenía un corte A, sin tirantes ni mangas, largo hasta la rodilla, abrazaba a su pecho y cintura, y luego fluía en oleadas. La simplicidad de la prenda se reforzaba con una faja blanca que llevaba alrededor de su cintura, atada en un moño a su lado izquierdo. Llevaba el pelo recogido en un moño esponjoso y de lado, y algunos de sus cabellos rojos se habían encrespado y enmarcaban su rostro. Llevaba un conjunto de joyas de aretes de oro, un collar, un anillo, y varias pulseras en la muñeca derecha.

"Tony, ¿has visto la caja de mis zapatos?" Le preguntó mientras caminaba hacia el sofá y los ojos del científico siguieron cada movimiento. "Pensé que la había dejado aquí."

Cuando el inventor no respondió de inmediato, Pepper se dio la vuelta y entrecerró los ojos cuando él solo la miraba en silencio. "¿Tony? ¿Escuchaste lo que dije?"

El chico parpadeó un par de veces antes de aclararse la garganta y sacudió la cabeza. Él entonces se levantó de la cama y se acercó a ella. Sostuvo sus manos en las suyas y dio un paso atrás para mirarla de arriba hacia abajo, sonriendo mientras lo hacía. "Pep, te ves increíble."

Pepper le sonrió un poco avergonzada y miró a un lado, sintiendo el torrente de sangre llenarle la cara. "Tú... tú no te ves nada mal tampoco, Stark."

Ambos rieron y Tony la acercó a la cama para sentarla al borde de la misma. Luego se acercó a donde había movido su equipaje y tomó la caja de zapatos. Sacó el par dorado y volvió a ella para arrodillarse en el suelo a sus pies.

"Tony, ¿qué estás…? ¡Oh!"

La pregunta de la joven fue respondida cuando el inventor agarró su pie derecho, deslizó en él la zapatilla apropiada y cuidadosamente la ató en torno a su tobillo. Repitió el mismo procedimiento con el pie izquierdo y todo el tiempo Pepper se mordía el labio mientras lo veía trabajar en su tarea con la misma precaución y precisión que lo había visto trabajar en sus inventos más preciados en el laboratorio. Una vez que regresó el pie al suelo, levantó la vista hacia ella con una sonrisa similar a la de un niño que acababa de terminar de hacer algo bueno y esperaba su recompensa.

"Gracias, Tony. Eso fue muy amable de tu parte," dijo lo que él esperaba y su sonrisa se hizo más amplia.

Por fin se levantó del suelo, le ofreció su palma derecha y ella aceptó su ayuda. Guio sus brazos a descansar sobre sus hombros, la tomó de la cintura y comenzó lentamente a moverlos de lado a lado.

"Supongo que ahora sí me veo como una bailarina exótica, ¿eh?" La pelirroja le preguntó con una sonrisa imposible en su cara. "¿Con los tacones y todo?"

"¿Tacones?" repitió y sus ojos miraron hacia arriba y hacia un lado mientras pensaba la respuesta. "Creo que eso te haría una prostituta, no una bailarina exótica."

Pepper echó la cabeza hacia atrás de la risa, y antes de que la regresara a su posición original, Tony se inclinó hacia ella y colocó un par de besos en su cuello. Pepper cerró los ojos y dejó que le hiciera lo que quisiera durante unos segundos antes de que ella rompiera la tensión entre ellos con palabras. "A pesar de lo bueno que se siente esto, tenemos que irnos."

"¿Tenemos que?" Gimió y cambió lados en el cuello de la chica.

"¿Qué si tenemos que?" Ella prácticamente resopló. "Tú eres el que dijo que tenemos que ir."

"Tal vez he cambiado de opinión," replicó y jaló su cuerpo más cerca del de él.

Pepper rio. "Ah, ¡no! Me has hecho pasar por la molestia de alistarme para el baile, así que ahora vale más que me dejes desquitar el tiempo y el esfuerzo."

Tony sacó su rostro de su cuello y la miró fijamente con los ojos azules más profundos que ella había visto nunca. "No tenemos que ir al baile para desquitar el tiempo y el esfuerzo, Pepper. Puedo hacer que valga la pena aquí mismo."

Si su corazón había estado latiendo a mil por hora antes, ahora estaba volando a la velocidad de la luz con la forma en que la miraba fijamente. Tragó saliva para calmarse y respiró profundamente para encontrar su voz. "Vamos a terminar lo que empezamos, Tony. Podemos hablar de esto en otro momento."

"¿Me lo prometes?" Preguntó él, sabiendo que había la posibilidad de que esta podría ser su última noche juntos si sus esfuerzos para aclarar las cosas con ella no salían según lo planeado.

"Lo prometo."

Tomando lo que él podría conseguir por ahora, se tomó un momento para darle un largo beso, y después de haber saciado sus ansias por ahora, él llamó a su mochila-armadura y ayudó a Pepper a ponérsela. Luego pulsó el botón para que le cubriera el cuerpo a Pepper para después activar la función de modo sigiloso de la misma.

"Espera," dijo ella cuando ya habían comenzado a dirigirse a la puerta. "Olvidé mi pod."

"No lo necesitas. No voy a dejarte sola, Potts. No lo necesitarás esta noche."

"Supongo que tienes razón," dijo en una voz distorsionada por la armadura. "Es sólo un baile, ¿verdad? ¿Qué podría salir mal?"

Después de esta noche Pepper Potts aprendería a nunca, nunca, nunca hacer esa pregunta otra vez.


A/N: Si quieren ver el vestido de Pepper (tela diferente) denle una visita a mi perfil. Ahí tengo enlaces para el vestido y el peinado. ¿Cómo les va gustando la historia? Creo que la podré terminar hoy.