Capítulo 24
Pepper no se podía acordar de otro momento en toda su vida en el que se la hubiera pasado tan bien como se la estaba pasando ahora, a pesar de lo mucho que le dolían los pies después de tanto bailar con Tony esta noche. Bueno, sí existía la ocasión en la que ella había ganado su primer cinturón negro a los diez años – un gran logro según su padre – pero para ella había sido divertido sólo porque había podido patear y golpear a la gente que le caía mal sin meterse en problemas por hacerlo. Además, también estaba presente el momento cuando llegó a pilotear la armadura de Iron Man por primera vez. Hoy, sin embargo, este mismo momento cuando Tony le daba vueltas, reía con ella, y luego la tomaba en sus brazos cuando ella se mareaba de los giros repentinos de baile, era mucho, mucho, mucho mejor que eso.
Durante los dos años que ya se conocían, la pelirroja y el inventor nunca habían realmente tenido la oportunidad de pasar tiempo normal juntos y solo lo habían hecho cuando era un asunto de vida o muerte. Cualquier vez que habían estado solos hasta el momento, había sido con ella haciendo investigaciones en su laboratorio de alguna actividad criminal reciente mientras que él trabajaba en la restauración de la armadura de Iron Man. Otras veces que habían estado juntos había sido debido a ser secuestrados o al haber ido a una misión juntos, pero siempre había algún asunto importante que resolver que se interponía en poder disfrutar de su compañía de la forma que ella había querido hacerlo todas esas veces: tal como lo hacía en este momento.
Esta noche.
Ahora mismo.
Este momento.
Este momento en el que los dos creían que no había otras personas en el mundo más que ellos. Como si después de esta noche no tuvieran que separarse de nuevo. Como si él no fuera Iron Man y ella no fuera Rescue. Como si Pepper no tuviera que regresar a vivir con una mujer que la odiaría por el resto de su vida. Como si fueran adolescentes normales cuya única preocupación era saber cuándo tomarían su siguiente examen en la escuela.
Como si Tony no hubiera tomado una decisión que había cambiado la vida de la chica en contra de su voluntad, conocimiento y acuerdo.
Aun cuando lo había llevado en rastras con ella a comprar zapatos al centro de la ciudad, su cita falsa se había interrumpido por culpa de Andros Stark. Más tarde ese día, Tony había vuelto con ella al lugar donde había tirado sus zapatos y aunque la mayoría de ellos estaban bien, algunos de ellos habían sido charrasqueados por la batalla. Unos días más tarde, Pepper había recibido sus reemplazos en el correo, cortesía de un muy apenado Tony Stark, y esa noche Tony había recibido un fuerte abrazo y un beso en la mejilla como agradecimiento.
Así esperaba él que reaccionara ella también esta noche.
A pesar de que se suponía que el evento era solo para alumnos y la facultad de Berkeley o MIT, la pareja había ya detectado a algunos reporteros que habían logrado de alguna manera colarse al baile con identificaciones falsas. Tony había puesto rápidamente fin a sus intentos de conseguir imágenes exclusivas de la pareja usando Extremis para freír sus cámaras, tal como él había aprendido que podía hacerlo cuando él había pensado que Pepper había muerto.
Parecía que cosas buenas si salían de las malas.
Esta vez, sin embargo, no habría sustitución de los dispositivos quemados de los periodistas que parecían detenerse ante nada para conseguir una historia. ¿Acaso no entendían que él quería pasar un momento agradable con su chica pelirroja? ¿Por qué siempre había alguien tratando de meterse en su vida personal?
Hay que acostumbrarse, Stark, se recordó. Tal como él le había dicho a Pepper anoche, los paparazzi iban a ser la norma a partir de ahora. Ahora que los dos eran adultos no había nada que los protegiera de los medios de comunicación. Su padre le había advertido sobre los enemigos sin rostro, y tal como lo había temido, los enemigos normales, no los súper villanos, habían ya demostrado ser mucho más difíciles de eliminar que Technovore.
Pero la verdad en este momento le valía un podrido cacahuate.
"No puedo más, Tony," dijo la joven entre risas. Ella rodeó los hombros del chico con sus brazos para poder mantenerse de pie mientras alternaba levantar una pierna y luego la otra. "Ya me arden los pies."
"Entonces quítate los zapatos, Pep." Él respondió mientras rodeó el muslo izquierdo de Pepper con el brazo derecho y lo subió hacia su cadera como había visto a bailarines hacer en televisión. "Sólo tenemos una hora antes de que esto termine."
"Creo que puedo pasar la última hora sentada fisgando a otras personas."
"¿Quieres decir de la misma manera que nos están viendo ahora?"
"Supongo que sí," respondió ella tocando su barbilla con su dedo índice derecho. "Más razón para sentarnos."
"De acuerdo, Pepper," él soltó su pierna. "Pero me debes un baile lento," dijo y como si hubiera sido planeado, la música movida cambió a un ritmo lento. Pepper lo vio con los ojos entrecerrados, en silencio cuestionándole si él había cambiado la canción, pero él negó con la cabeza. "No fui yo, te lo juro."
"Bueno, una última canción, pero me tengo que quitar estos zapatos."
Tony asintió con la cabeza y se arrodilló en el suelo, y a pesar de las quejas de Pepper de que este no era el lugar para hacer lo que estaba haciendo, Tony sostuvo sus pies firmemente en sus manos y le quitó los zapatos. Cuando se puso de pie de nuevo, el chico colgó los zapatos por los talones en su bolsillo derecho del pantalón, y la cara de Pepper era del mismo color que su pelo.
"Señorita Potts," comenzó con una sonrisa satisfecha. "Creo que se está ruborizando."
"Oh, cierra la boca, Tony," dijo ella tratando de controlar su enrojecido rostro. "Tienes que aprender a controlar tus impulsos. No debiste de haber hecho eso aquí."
"¿Por qué no? Dijiste que te duelen los pies, quiero otro baile contigo, y te puedo ayudar. No veo cuál es el problema."
"¡La gente nos está mirando!" Dijo ella entre dientes pero sin dejar de bailar.
"¿Y? Deja que miren que eres mía. Me ahorrará la molestia de tener que recurrir a usar mi nuevo invento – especialmente en los chicos."
"¿Tu nuevo invento? ¿Qué es?"
"Una máquina de esterilización," sonrió.
"¡Tony!" Ella le golpeó el pecho. "Dejar de marcar tu maldito territorio. Tú no eres así de posesivo y celoso."
"Tal vez si lo soy," sugirió. "Tal vez no sabía que lo era hasta que te conocí."
Ella se sonrojó de nuevo, pero esta vez no se quejó y optó por recargarse en él y cerrar los ojos, dejándolo que la guiara. Tony cerró los ojos también, puso sus brazos alrededor de su cintura y apoyó su barbilla en la parte superior de su cabeza.
"¿Qué va a pasar ahora, Tony? " Le susurró.
"¿Qué quieres decir?"
"Mañana vuelves a MIT, y yo me quedo aquí. ¿Cómo vamos a hacer que esto funcione?"
"De la misma forma que lo hemos hecho hasta ahora. Vernos cuando podemos. Utilizar el teléfono cuando no podemos. Pasar las vacaciones juntos."
"¿Por cuánto tiempo?"
"Por cuánto tiempo, ¿qué?"
"¿Hasta cuándo será esto suficiente?"
"Hasta que no se necesite más. Hasta que pueda hacerte mi…"
"Señoras y señores, es una noche preciosa, ¿no lo creen?" Dijo la voz de Daniel por los altavoces y sacó a todos de sus pensamientos. La canción lenta todavía se tocaba en el fondo, pero era obvio que el cierre del baile estaba a punto de llegar. Las parejas que estaban en la pista de baile regresaron lentamente a sus mesas, y en cuestión de segundos los ojos de todos estaban sobre el escenario.
"Esta ha sido una semana fantástica," continuó Daniel. "Soy muy afortunado de haber estado aquí en Berkeley este año. Creo que todos tuvimos un buen rato, ¿no es así?" El reportero estudiante preguntó y recibió respuestas positivas de la multitud. "¿Y tú, Janet?"
"Ha sido increíble," dijo con sinceridad. "Pero, como todos sabemos, las cosas buenas deben llegar a su fin, y esta experiencia extraordinaria no es la excepción."
"Lamentablemente, estás en lo correcto," dijo Daniel. "Pero, antes de que podamos terminar la noche, vamos a tomar un momento para agradecerles a las personas que hicieron posible estos eventos, como a la AGE, los miembros de la junta de Berkeley y de MIT, el cuerpo de estudiantes de MIT y Berkeley, Iron Man, y por supuesto, la mujer que hizo posible todo esto – nuestra Reina –la señorita Sandra Salazar," dijo Daniel y señaló hacia el lado izquierdo del escenario de donde Sandra apareció.
La atención siguió a la rubia que no se había visto durante todo el baile hasta ahora. Tomó uno de los micrófonos y saludó a sus súbditos reales con una sonrisa brillante. La multitud aplaudió y llamó su nombre sin olvidar utilizar su título real para el año. Una vez que los aplausos terminaron, Sandra se aclaró la garganta y habló.
"Gracias a todos. No olvidemos que este fue un esfuerzo en equipo, y cada uno de ustedes hizo esta semana lo que fue: un gran éxito. Al igual que Daniel ya mencionó, yo no podría estar más orgullosa de ser un miembro de la Universidad de Berkeley. Todos nos ganamos nuestros lugares aquí, y debemos disfrutar de los beneficios ¿no lo creen?"
Las masas estaban de acuerdo con la muchacha, y la pelirroja y Tony se rieron de la forma en que la rubia estaba actuando como si el título de reina fuera real.
"No puedo tomar todo el crédito, sin embargo. Tony Stark tiene mucho que ver con los acontecimientos de esta semana, incluso si él no es un estudiante de Berkeley, sus acciones ayudaron a que esto fuera un sueño convertido en realidad para nosotros. Gracias, Tony," dijo y señaló a la mesa del inventor. Un faro de luz se posó en Tony y Pepper, y él sonrió y saludó a la multitud.
"Gracias, de nuevo," dijo Sandra y chasqueó los dedos hacia la persona que manejaba el faro para que lo dejara sobre la pareja. "Me encanta cuando todo sale bien, y no hay reina que no goce de los buenos momentos con su gente, pero por desgracia no todo puede seguir siendo perfecto para siempre."
Ella dio a los presentes un momento para procesar sus palabras, y el estómago del inventor comenzó a agitarse.
"Lo que estoy tratando de decir es que, como su reina, tengo que ser el portador de buenas noticias y de malas por igual, y aunque no me gusta cerrar el día con una nota amarga, es mi responsabilidad desenmascarar la mentira que nos han hecho creer."
La sala quedó en silencio y como el faro de luz estaba todavía en Pepper y Tony, los ojos de todos se posaron en ellos.
"Como he dicho antes, todos y cada uno de nosotros aquí se ha ganado su lugar en Berkeley o en MIT. Todos tuvimos que pasar por las mismas pruebas para estar seguros que sólo los mejores llegaran a nuestra maravillosa universidad. Muchos trataron de unirse a nosotros y fracasaron porque las personas responsables del proceso de admisión decidieron que no tenían lo que hacía falta para unírsenos. Todos nosotros aquí trabajamos duro para estar aquí…todos nosotros…a excepción de una persona."
Si la pareja no había aun sentido la presión que se acumulaba con las miradas en ellos, la estaban sintiendo ahora.
"Estoy segura de que la mayoría de ustedes piensan que me estoy refiriendo a Tony Stark, pero no es así. Tony Stark no solicitó a una multitud de colegios, solo a uno, y MIT tomó la sabia decisión de aceptar su impecable solicitud. Mi preocupación no es con Tony Stark, sin embargo. Mi preocupación es Patricia Potts."
El murmullo de la gente alrededor de ellos no se hizo esperar, y Pepper podía sentir los dedos apuntándola como si estuvieran quemándole la piel.
"Pepper Potts, como todos la conocemos, ha estado diciendo que está aquí gracias a una beca que solicitó y obtuvo, por lo que todos nosotros pensamos que ella también había pasado por la misma burocracia que todos hicimos. Sin embargo, he descubierto el dia de hoy que este no es el caso." La rubia señaló con su mano a la gran pantalla detrás de ella, e inmediatamente cambió de mostrar su cara para mostrar una copia de un documento que no fue inmediatamente reconocido por nadie en el salón.
Ella sabe lo que hice, Tony tragó saliva con los ojos muy abiertos, y sintió los ojos inquisitivos de su novia en él.
"Esta es una copia de la declaración de los cargos por cuenta de la señorita Potts. Puede no estar claro a primera vista lo que estamos viendo pero puedo explicarles lo que dice, lo que se demuestra. En pocas palabras, una persona de escasos recursos como ella habría tenido que depender de un generoso benefactor para cumplir con su objetivo de obtener la mejor educación que el dinero puede comprar. Este benefactor habría exigido de ella mantener su nivel académico a uno aceptable, uno que sé que ella no habría sido capaz de mantener. Como tal, y sabiendo esto, ella recurrió a medios menos honorables para pagar su educación aquí en Berkeley: chantajeando a Tony Stark."
La pelirroja se levantó de su silla y negó con la cabeza, señalando a Sandra en el escenario mientras hablaba. "¡Eso no es cierto! ¡Tengo una beca que Berkeley me dio! ¡Una beca completa! Estás mintiendo, y yo sé por qué lo haces, Sandra."
"Oh, ¿no es cierto? ¿Estoy mintiendo, Potts? Señoras y señores, la señorita Potts y yo somos compañeras de cuarto, y como todos ustedes saben, es imposible mantener las cosas en secreto por mucho tiempo cuando se vive en lugares tan pequeños. Tengo que admitir que ella mantuvo su identidad de Rescue en secreto durante mucho tiempo, pero puedo ver cómo se justificaba esa mentira en particular. Sin embargo, ella me dijo – le dijo a todos – que ella había sido galardonada con una beca académica pero no es cierto."
"¡Ya es suficiente, Sandra!" Dijo Tony tratando de detener lo que él sabía que estaba por venir.
"Pero no he terminado, Tony. ¿Por qué no quieres que diga la verdad? ¿Te avergüenzas de ello... o... tal vez... tal vez no se lo has dicho a ella?"
Las manos de Tony se congelaron cuando Pepper lo miró con una mirada temerosa en su rostro. "¿Tony?"
"Tony Stark," Sandra siguió mientras bajaba del escenario y hacia la mesa del inventor. "Ha estado pagando por la educación de la señorita Potts. Todos los gastos en los que ha incurrido han sido amablemente cubierto por sus fondos," se detuvo frente a Pepper y le entregó un papel. "Velo por ti misma."
Pepper le arrebató el papel de sus manos, confirmó que se trataba en realidad de su propia declaración de cargos, y leyó la larga lista de transacciones en él, cada una mostrando el nombre del mismo pagado: SSINC o Stark Solutions Incorporado. Sus ojos se movieron del papel a Sandra, y luego a Tony que no podía pensar en nada que decirle a ella.
"Pero eso no es todo," dijo la rubia y volvió al escenario. "Supongo que uno podría esperar que el novio rico de Pepper Potts no tendría ningún reparo para subsidiar su educación, pero este acto no es todo lo que Tony ha hecho por su novia... incluso antes de que ella fuera su supuesta novia."
"Ella lo sabe todo," Tony murmuró, pero en el silencio a su alrededor, Pepper oyó sus palabras tan claro como el día.
"Sabe, ¿qué? Tony, ¿está diciendo la verdad?"
"La verdad los hará libres," dijo Sandra. "Y la verdad es que la señorita Potts es la única persona que no tuvo que sufrir como nosotros lo hicimos para estar aquí. No tuvo que hacerlo porque Tony Stark usó sus conexiones para que ella pudiera venir aquí sin mover un dedo. Ella no tomó el examen de admisión. Ella no tuvo que llenar los formularios. Ella no tuvo que ir a una entrevista. Ella no tuvo que cumplir con los requisitos académicos en lo absoluto. Ella está aquí porque él pagó para que el comité de admisión la dejara entrar sin hacer preguntas... y sin lugar a dudas a cambio de la única paga que ella le puede dar: la de una mujerzuela fácil y sin recato... ¿tengo que decir más? Creo que sus actividades a puerta cerrada son muy claras para nosotros."
Pepper sintió que sus ojos le ardían al mirar el papel en sus manos una vez más antes de enfrentar a Tony de nuevo. Todos los demás en el salón de eventos se quedaron en silencio y miraban a la pareja con caras de decepción, y algunos incluso empezaron a murmurar groserías dirigidas a la pelirroja.
"Tony," tragó saliva. "Esto es... ¿es esto cierto?"
Tony se tragó el nudo en la garganta y se puso de pie. No era así como él había querido que las cosas salieran a la luz. Esto no era lo que él había planeado. Esto era lo que él había temido que pasaría todo este tiempo. "Yo…" respiró profundamente. "Yo te lo iba a decir... esta noche."
La confesión del inventor fue seguido por un grito de asombro, y comentarios incluso más fuertes y más groseros se dieron a conocer. Pepper hizo todo lo posible para ignorar el rugido de las palabras acusadoras de la multitud, pero con todos los ojos puestos en ella, la prueba en sus manos, y la cara de culpabilidad de Tony, no pudo ella esconderse de la realidad de la situación.
"¿Cómo pudiste?" Se mordió el labio cuando las primeras lágrimas rodaron por sus mejillas. Arrugó el papel y se lo arrojó a la cara, y él ni siquiera trató de evitar ser golpeado.
"No creo que la señorita Potts merece estar aquí. ¿Qué piensan ustedes?" Sandra preguntó y la respuesta de la multitud enojada era lo que había esperado.
Los ojos de Pepper escanearon el lugar – o tanto como le fue posible con las lágrimas bloqueando su vista. Las caras irritadas de todos y la sonrisa de satisfacción de la rubia fue suficiente para olvidar que no tenía zapatos puestos, y ella hizo lo único que se le ocurrió hacer: corrió.
