Capítulo 29

"No, él está todavía dormido," susurró una voz masculina.

¿Quién está dormido?

"Sí, ha pasado una semana."

Una semana de ¿qué?

"Hemos tenido que sedarlo."

¿Quién esta sedado?

"Él debe levantarse en cualquier momento."

¿Qué está pasando?

"No, él no lo sabe. Se dará cuenta cuándo se despierte."

No saber ¿qué? ¿Quién no lo sabe? ¿Dónde estoy?

"OK. Estoy en camino. Adiós." Howard Stark terminó murmurando la llamada y se levantó de su silla. Sin molestarse en mirar a su hijo en la cama del hospital salió de la habitación, cerrando la puerta detrás de él lo más silenciosamente posible. Él no estaba contento de que su único hijo se había pegado a una cama en el Helicarrier, pero dadas las circunstancias no había habido mucha opción.

¿Papá?

El inventor reconoció la voz como la de su padre y esperó unos segundos después de que había abandonado el lugar para abrir los ojos. Lo primero que vio fue la televisión en la esquina superior de la habitación, y para su sorpresa estaba en un canal de caricaturas. Trató de hackear en ella con Extremis para saber qué día era y dónde estaba en este momento, pero se sentía como si hubiera un velo en su cerebro, previniéndolo de hacer lo que él quería hacer. La memoria de su padre diciendo que había sido sedado volvió a él, y él se dio cuenta de que había sido drogado para no dejarlo hacer las cosas a su manera.

Se volvió hacia su izquierda y se quedó mirando la bolsa de suero que estaba a su lado, y aparte de algunos dolores menores aquí y allá se sentía relativamente bien. Luego miró hacia abajo a su cuerpo y no vio yesos presentes, y la falta de equipo médico más complejo en torno a él le dijo que iba a estar bien.

Le tomó un momento para recordar cómo había terminado en el hospital en primer lugar, y después de indagar en su mente confusa le cayó la respuesta a su pregunta. Él estaba allí porque se había desmayado de agotamiento causado por su incesante búsqueda por Pepper Potts.

Pepper. Pensar en Pepper lo despertó un poco más y fue capaz de levantar la cabeza un poco. La medida, aunque lenta y calculada, había hecho que le girara todo, y se dio un momento para calmarse. Una vez que la habitación no se movía más, se levantó un poco más y más hasta que finalmente pudo sentarse. El pequeño esfuerzo había tomado mucho de él y bajó la cabeza, respirando profundamente. O todavía estaba muy cansado, o los médicos le habían estado bombeando morfina durante mucho tiempo.

Cerró los ojos por un momento, maldiciendo su lento cuerpo, y apoyó el peso de su cabeza en su mano derecha. Él gimió y se frotó la frente con los dedos, tomando respiraciones profundas para combatir la repentina urgencia de vomitar. Cuando por fin se sentía un poco más como él mismo se decidió a mirar hacia arriba y hacia la derecha, y fue entonces cuando se dio cuenta de que no estaba en una habitación privada.

Había otra cama junto a la suya y no estaba vacía.

De hecho, estaba actualmente ocupada por alguien que pensaba que había perdido. Ella estaba sentada en el borde de la cama, pies colgando y cruzados por el costado, las manos apoyadas en su regazo y una sonrisa estampada en su rostro. "Me preguntaba cuánto tiempo te tomaría verme aquí. Rhodey me debe diez dólares."

Él se quedó sin habla durante un largo minuto con los ojos parpadeantes como si no creyera lo que estaba viendo. La verdad era que no lo creía él, y al igual que antes cuando habían encontrado la armadura en las ruinas de la Universidad de Berkeley, se negó a cantar victoria con tanta rapidez. Él entrecerró los ojos hacia ella y la miró de arriba abajo, tomando nota de su estado actual, tratando de encontrar el más mínimo indicio de que no estaba viendo cosas... otra vez...

Llevaba una bata de hospital de color rosa, y dado sus pies descalzos y la pulsera en su brazo izquierdo se podía afirmar con seguridad que era un paciente igual que él. Ella tenía algunos pequeños arañazos y moretones en los brazos y las piernas, y su brazo derecho estaba cubierto por vendas y gazas. Llevaba el pelo suelto y húmedo, como si acabara de volver de la ducha, y al lado de ella sobre la cama había un Stark Pod.

Se dio cuenta la chica de que estaba mirando el dispositivo así que ella lo tomó y lo sacudió hacia él, señalando el grabado de su nombre en el aparato. "Este es el mío, me aburrí esperando a que te despertaras. El tuyo está en la bolsa de allá," señaló a su espalda a la mochila de deportes de Tony.

Apartó la mirada de ella, vio hacia la puerta un segundo y regresó a ella de nuevo, y cuando ella todavía estaba sentada allí, inclinando la cabeza hacia un lado, sólo entonces se atrevió a hablar. "¿Estamos muertos?"

Pepper se sorprendió y negó con la cabeza. "Si lo estamos entonces el cielo apesta," señaló a su brazo derecho. "No lo rompí, sólo lo disloque, pero no me dejan moverlo. Aparte de eso, estoy bien," agregó la última parte cuando vio sus ojos examinándola de nuevo. Cuando él la siguió mirando con incredulidad ella suspiró, puso los ojos en blanco y saltó de la cama. Ella tomó los dos pasos que separaban sus camas y se puso al lado de la suya a la vez que el inventor se mantuvo en silencio.

"Supongo que los sedantes no han desaparecido por completo, ¿verdad?" Preguntó con una cara de decepción. "Me tomó un día más o menos para que dejaran mi sistema, por lo que probablemente deberías volver a dormir por ahora. Le diré a tu papá que por fin despertaste."

A pesar de que sus ojos estaban viéndola a ella, sus oídos la escuchaban hablar, y su nariz reconocía el olor de su champú, aun se negaba a hablar con quién él creía firmemente no era más que un producto cruel de su imaginación. La pelirroja exhaló y lo pellizcó en el brazo derecho.

"¡OUCH!" Gritó y se frotó el brazo hacia arriba y hacia abajo con la mano izquierda, entrecerrando los ojos a la joven sonriente. "¿Por qué has hecho eso?"

"Parece que crees que estás soñando, Stark," dijo y se inclinó hacia abajo para que su cara estuviera a centímetros de la suya. "Acabo de probarte que no es un sueño."

Miró la ya irritada piel en el brazo y luego alzó la vista para mirarla a ella. Su mano lentamente se acercó hasta tocarle el rostro a la pelirroja y ella cerró los ojos cuando sus dedos corrían por su mejilla. Luego los llevó a sus labios y ella no pudo dejar de besarlos. Lentamente abrió los ojos de nuevo cuando se retractó su mano de ella para ver su cara de incredulidad desapareciéndose. "Pepper?"

"¿Así que te acuerdas de quien soy, eh? Estaba empezando a pensar que te habías olvidado de mí."

La conversación familiar volvió a él y sonrió. "¿Olvidarme de ti? Nunca, Pepper."

La joven también recordó su primera conversación telefónica y le devolvió la sonrisa a él antes de afirmar su lado esperado del diálogo. "¿Me lo prometes?"

"Yo..." tragó saliva y se humedeció los labios en anticipación. "Te lo juro," suspiró antes de acercar la cara a la suya y la besó. Pepper cambió su cuerpo de modo que ahora estaba sentada en el borde de la cama y frente al genio, y Tony ajustó sus manos para obtener un mejor agarre de su cara y cuello y siguió besándola. Sintió el ligero tirón de la línea de suero en su brazo izquierdo, por lo que detuvo el beso por un momento rápido para arrancarse la línea del brazo.

"Tony, eso es..."

"Un estorbo," dijo y la besó de nuevo. Ella se echó a reír detrás de sus labios y sus manos jalaban el frente de su bata, y a pesar de que su brazo estaba incómodo no se atrevió a dejar de hacer lo que estaban haciendo. El muchacho luego se apartó por un momento para recuperar el aliento, pero en el medio de su recuperación él la besó en cada centímetro de su cara. Ella cerró los ojos y disfrutó de todos y cada uno de sus toques, y cuando sus pulmones se habían recuperado la besó de nuevo.

Era como si ellos no se hubieran besado en mucho tiempo, y si bien era cierto y por muchas razones, ninguno de los dos quería que el momento terminara. Sin embargo, pronto se acordaron de que aún había cuestiones importantes pendientes y cuestiones todavía sin resolver, por lo que a regañadientes se alejaron el uno del otro.

Pepper se subió más a la cama y Tony se movió a un lado para darle más espacio, y antes de que pudiera comenzar la conversación, el inventor tomó sus manos y las sostuvo en la suya. "¿Qué pasó, Pepper?"

Pepper suspiró. "Demasiadas cosas. Supongo sabes la mayoría de todos modos, ¿no?"

"Creo que sí, pero... ¿cómo lograste salir? Tu último mensaje hizo parecer como si estuvieras en un gran problema, Pepper. Y luego encontré a Sandra en tu armadura. ¿Cómo sucedió eso? ¿Cómo sobreviviste?"

"Bueno," comenzó ella. "Yo había estado ayudando a la gente después del terremoto, como Rescue ya sabes, y cuando me enteré del incendio me fui de nuevo a la escuela. Saqué a la mayoría de la gente de allí, y al final había diez de nosotros que quedamos atrapados en el interior, incluyendo a Sandra y Roel que se habían quedado después del baile para pasar el rato con Daniel y Janet. Les dije a todos que había una manera que probablemente podría salvarnos, pero que había que actuar con rapidez y estuvieron de acuerdo en hacer lo que yo dije. Yo les dije que iba a usar la última parte de mi energía para hacer estallar un agujero en la pared y todos teníamos que salir corriendo antes de que se derrumbara el edificio."

"Pepper, eso es... eso fue..."

"El último recurso, Tony. Y nuestra única oportunidad. De todos modos, era morir corriendo o morir cocinados, así que me preparé y disparé mis repulsores contra el muro. Todos empezaron a correr hacia afuera y, por supuesto, el edificio comenzó a venirse abajo más rápido de lo que podíamos correr. Puse un campo de fuerza cuando vi que los últimos tres de nosotros no íbamos a alcanzar a salir y el edificio se nos cayó encima."

"¿Quién quedó?"

"Adivina."

"¿En serio?"

"En serio," respondió ella. "Me disloqué el brazo tratando de mantener el campo de fuerza activo y... bueno... cuento largo... yo estaba sosteniendo el campo, pero yo sabía que sólo podía hacerlo durante poco tiempo. Así que, poco a poco le di a Sandra mi traje porque ella iba a estar en la peor parte del desborde, y mientras yo estaba quitándome el traje que... te llamé..."

"Lo sé..." él bajó la cabeza y se quedó mirando a sus manos entrelazadas. "Escuché tu mensaje, Pepper, y yo..."

"No," ella lo interrumpió. "No vamos a hablar de eso."

"¿Por qué no?" Él la miró. "Quiero hablar de ello. Quiero dejar en claro que..."

"Yo... no tienes que decirlo, Tony. Ya lo sé... todo. Y, yo también lo siento."

"¿Cómo... cómo lo sabes?"

Se mordió el labio y apartó la mirada. "En realidad hablas mucho cuando duermes... un montón..."

Los ojos de Tony se agrandaron, y tenía la esperanza de ojala no haber hablado más de lo que él deseaba admitirle a la chica ahora. Se aclaró la garganta y tiró del cuello de la bata de hospital antes de hablar de nuevo. "Sí, tienes razón. No hay necesidad... no hay necesidad de que... sí..."

Un incómodo silencio siguió su declaración, pero luego Pepper continuó su historia. "Resulta que debajo del salón de baile hay uno de los principales sistemas de líneas de alcantarillado de la escuela, así que cuando el edificio cayó terminamos atravesando el suelo y aterrizamos en el interior de la sala de abajo. Perdí el conocimiento casi de inmediato, y Sandra se golpeó la cabeza en el camino, así que también quedó inconsciente."

"Entonces, ¿cómo le hicieron para salir?"

"Roel," respondió ella y su voz se tornó triste. "Roel todavía estaba con nosotros... él... él nos salvó. Nos arrastró por las líneas por un tiempo, y cuando estaba casi seguro de que el suelo no caería sobre nosotros se turnó para traernos a la superficie a través de una alcantarilla. Subió a Sandra y luego a mí."

"¿Roel? ¿En serio? Wow," Tony suspiró. "Supongo que le debo un gran agradecimiento después de todo, ¿eh?"

"Sí, pero," ella bajó la cabeza. "Pero... yo... no podremos darle las gracias nunca más."

Tony frunció el ceño y usó su mano derecha para sostener la barbilla de Pepper y la hizo mirar hacia él. Cuando vio que sus ojos se llenaban de lágrimas y sus labios comenzaron a temblar, suspiró. "Oh, Pepper... lo siento... yo... ¿cómo paso?"

Pepper se tragó un sollozo. "El edificio a un lado de la alcantarilla donde salimos fue dañado por el terremoto, y poco después de que él nos tenía en el suelo hubo una réplica. El lado del edificio cayó sobre nosotros, pero como Sandra estaba cubierta por el traje, eran sólo él y yo que estaban sin suerte. Yo estaba inconsciente pero él... él..." ella tomó una respiración profunda. "Rhodey nos encontró a pocos metros de donde habías encontrado a Sandra. Él estaba encima de mí... pero no... no estaba..."

Tony acercó a Pepper a él y la dejó llorar en su hombro. Ella lloró con más fuerza de lo esperado y Tony supuso que los miedos y la ansiedad causados por toda la experiencia habían estado acumulándose lentamente dentro de ella. El sentía lo mismo, de hecho, pero saber que Pepper estaba viva era suficiente para él por ahora. Podía lidiar con el resto más tarde... mucho más tarde.

A medida que su llanto disminuyó, Tony cambió su posición de modo que ambos se tiraron del lado izquierdo sobre su cama, asegurándose de que el brazo lesionado no fuera dañado más. Tony luego presionó su espalda contra su pecho y le impidió caerse de la cama pequeña al rodear su cintura con su brazo derecho. Él le dio un beso en el cuello y apoyó la barbilla en el hombro derecho antes de susurrarle al oído.

"Te amo, Pepper."

La pelirroja sonrió y movió la cabeza ligeramente hacia atrás para encontrar su rostro y lo besó. "Te amo, Tony."

El inventor le dio un beso más antes de que ambos cerraran sus ojos y se durmieran. Habría más tarde el tiempo para arreglar la transferencia normal de Pepper a MIT. Habría más tiempo después para que Sandra y Pepper arreglaran sus diferencias y a pesar de que nunca serían las mejores amigas, un entendimiento silencioso de que sus diferencias no justificaban la continuación de sus peleas surgiría. Habría más tiempo después para que Berkeley le rogara a Pepper volver a la universidad sólo para que ella declinara su invitación a favor de permanecer con su niño de ojos azules. Pero lo más importante de todo, habría más tiempo después para continuar sus vidas juntos rompiendo la distancia que los había separado.

Kilómetros.

No más.