Epílogo
60 años después ...
"Y entonces, tu abuelita salió del cuarto de baño y me golpeó en la cara con el destapa caños."
El niño se echó a reír histéricamente al escuchar la historia que su abuelo le decía. Nunca la había oído antes, y tuvo que preguntarse por qué nadie se había molestado en decirle lo divertido que podría ser su abuelita.
"Y, ¿qué hiciste entonces, abuelito?"
"¿Qué otra cosa podría haber hecho? ¡Me di por vencido!"
Otro ataque de risa atacó al niño, lágrimas cayendo de sus ojos verdes. "¡Eres tan gracioso! ¡Abuelita Pepper es la mejor!"
"Sí, lo es."
"¡Andy! ¡Vuelve aquí! ¡Nos vamos ahora!" El niño oyó que su madre lo llamaba y le puso mala cara. Sus ojos cambiaron de mirar fijamente a los azules de su abuelo a mirar a su madre y su padre que lo esperaba en el coche. "Andy, es hora de irse."
El niño suspiró en voz alta antes de volver su atención a su abuelo y se encogió de hombros. "Me tengo que ir, abuelito ¿Puedes contarme más historias cuando vuelva el próximo año?"
"¡Por supuesto!" Tony respondió. "Hay mucho más que te puedo decir."
"¿En serio? ¿Es cierto que hiciste un robot volador? ¿Es cierto que solías ser un superhéroe?"
"Todo eso es cierto. Especialmente la parte del héroe."
"Andy," Su madre lo llamó de nuevo.
"¡Ay, hombre! Realmente tengo que irme ahora, pero promete que me contaras todo, ¿sí?"
"Lo prometo."
"¡Yay! Bueno, adiós abuelito Tony."
"Adiós, Andy."
El niño corrió hacia sus padres y antes de llegar al coche le dio a su abuelo una sonrisa brillante. Esta era la primera vez que había visto al niño pero Tony ya podía ver que era un mini-Pepper en fabricación. Vio cómo la madre del niño se tomó el tiempo para abrocharlo a su asiento para niños pequeños y fue entonces cuando Tony oyó pasos acercarse a él.
"Me has hecho esperar mucho tiempo, Pepper." Dijo Tony y miró a su derecha para contemplar a Pepper dándole una mirada de enojo. "¿Qué?"
Pepper le dio una risa de burla sin humor. "¿Tienes el descaro de decirme eso después de que ni siquiera me dijiste adiós, Stark?"
Tony le dio una risa de pena. "Sí, lo siento por eso. No lo planee, ¿sabes? Pero, aun así, ¿por qué me has tenido esperándote por tanto tiempo?"
"Cinco años no es mucho tiempo, Tony," razonó ella antes de que sus ojos se posaran en Andy y el niño la saludó con la mano. Pepper le devolvió el saludo y le lanzó un beso, haciendo que el chico sonriera aún más. "Además, tenía que asegurarme que Andy iba a estar bien. Ya sabes que el embarazo de Laura fue uno de alto riesgo. Sólo quería ver que todo salía bien."
"Tú deberías de haber sabido que él nacería bien. ¿O te olvidas de quién es?"
"¡Por supuesto que no! Es que... se escapó de mi vieja mente por un tiempo."
"Claaaarooo."
Pepper le golpeó el hombro con la mano y él fingió ser herido por ella. Después de un momento de silencio volvió a hablar Pepper. "Entonces, ¿qué pasa ahora?"
Tony se encogió de hombros. "No mucho. Rhodey viene el próximo mes. Podríamos pasar el rato hasta que se nos una."
"Supongo que podríamos. ¿No es contra las reglas? Ya sabes, pasar el rato."
"No."
"Entonces ¿por qué no te quedaste? Me dejaste sin avisar, Tony," ella cruzó los brazos sobre el pecho. El inventor le dio un abrazo con un solo brazo y apretó la cara de Pepper contra su pecho.
"Aquí estuve, Pepper. Contigo todos los días."
"Podrías haberte anunciado, ¿sabes? Dejarme saber que estabas allí."
"Pep, no lo hice cuando te hice la broma en tu dormitorio. ¿Qué te hace pensar que iba a hacerlo de nuevo, especialmente cuando tenías uno de esos destapa caños industriales en la mano?"
Pepper se rio en voz alta. "Escuché que le dijiste a Andy la historia. Simplemente no pudiste evitar decírsela."
"Nop," él negó con la cabeza. "Alguien tiene que decirle estas cosas, ¿sabes? Laura y Kevin están tan ocupados manteniendo SI trabajando a la perfección – a veces me gustaría que se toman un descanso. La compañía no es tan importante, la familia lo es."
"Tal vez deberías hacérselos saber."
"Tal vez lo haga."
La pareja se quedó en silencio mientras uno de sus hijos, su esposa y su único hijo se preparaban para irse pero su salida se vio obstaculizada cuando un trabajador se acercó al asiento del conductor del vehículo para hacer unas preguntas.
"¿Tony?"
"¿Sí?"
"¿Tenemos que quedarnos así?"
"¿Qué quieres decir?" Él la miró con una mirada confusa.
"Quiero decir, ¿no podemos, como... no sé... cambiar?"
"¿Cambiar cómo?"
"Bueno, no me parece mucho esta ropa," tiró de su vestido negro. "Y definitivamente no me gustan estas canas."
"Ah," dijo el inventor con una sonrisa. "Yo puedo ayudarte con eso, pero te va a costar."
"Ya me lo esperaba," ella rodó los ojos. "¿Cuál es el costo?"
"El pago inicial es un beso... El resto... podemos hablar de eso más tarde."
Pepper negó con la cabeza, pero aun así giró su cuerpo hacia él. El genio de ojos azules le dio una de sus triunfadoras y encantadoras sonrisas antes de que él le tomara la cara entre las manos, se inclinó y la besó. Ambos tomaron su tiempo con el beso y cuando oyeron el coche comenzar a moverse de nuevo se separaron. Como Tony había prometido, sus cabellos rojos estaban de vuelta y ahora llevaba un traje que no había usado desde que tenía veintiún años.
"De toda la ropa que pudiste haber escogido…" comenzó Pepper.
"¡Esas son mis favoritas!"
"Oh, estoy segura de que lo son, y estoy segura de que sé por qué."
"Estoy seguro de que sí lo sabes," él movió sus cejas de un modo pícaro. "¿Te acuerdas? En el templo... sobre la mesa de trabajo..."
"Cállate, Tony," se sonrojó.
"Oh, sí," se rio entre dientes. "Claro que te acuerdas."
"Bueno, sí..." ella miró hacia otro lado. "Fue…la primera vez..."
"Bueno, al menos ahora sabes cuáles serán los otros pagos."
"¡Cielos!" Se abanicó. "¿Supongo que no va en contra de las reglas?"
Tony resopló. "¡Psh! ¡Al infierno que no!"
"¿Se puede decir la palabra 'infierno' en el cielo?"
"Este no es el cielo, Pepper."
"¿En serio?"
"No, no lo es. Pero para mí es mejor que eso," apoyó sus ahora jóvenes manos sobre la ahora joven cara de la pelirroja. "Porque por fin estamos juntos otra vez."
"Esta vez para siempre, ¿verdad?"
"Sí, Pep. Esta vez, para siempre."
De vuelta en el coche, Andros Edward Stark miraría a través de la parte trasera del coche y se reiría. Su madre entonces le preguntaría que era lo que estaba mirando, y al igual que cada vez que había visitado a su abuelo, y hoy después de dejar a su abuela aquí también, el niño sólo se encogería de hombros. Laura Stark miraría a su marido, y él como todas las veces miraría hacia atrás a través de su espejo retrovisor para ver nada fuera de lo normal más que las ahora dos tumbas pertenecientes a Anthony Edward Stark, y Patricia "Pepper" Potts-Stark.
