Capítulo 1

Hinata suspiró incomoda. La sesión con los hombres del consejo se había alargado más de lo previsto, lo único que necesitaba ahora era un largo baño de burbujas para poder descansar su pequeño cuerpo.

Al llegar a su habitación encontró en el pasillo a su primo Neji. El vestía un traje típico, un yukata* negro, se lo solía poner para caminar por la casa cuando comenzaba a anochecer.

-Hime*-sama –saludó inclinando un poco la cabeza y acercándose a Hinata- ¿Cómo ha ido la reunión?

Hinata dejó que su primo entrase en su habitación, era el único al que dejaba que se acercara tanto a ella, él era el único que podía tratarla sin formalidades.

El joven entró detrás de la princesa. Cerró la Shōji* y ayudó a la joven a quitarse el Obi*, después poco a poco se fue quitando todo hasta quedar en la ropa interior. Y si, Neji podía verla en ropa interior, él era especial.

-Ha sido agotadora –habló la peliazul soltando el ordenado peinado que una de sus sirvientas le había hecho aquella tarde. Peinó su cabello con un pequeño peine mientras Neji dejaba el kimono colocado sobre el tatami*, alguna sirvienta lo recogería- Solo necesito un baño.

-Si gusta podría darle un masaje –ofreció el buen protector. Hinata sonrió aceptando la oferta.

Una sirvienta llamó a su puerta avisando de que el baño estaba listo, la princesa se colocó una suave bata de seda y en compañía de Neji pasó al baño.

El baño de la princesa era grande y espacioso, aparte de tener las comodidades que cualquier baño tenía, tenía una enorme bañera en la que tres personas podrían bañarse sin necesidad de tocarse.

Neji esperó detrás de un biombo hasta que su líder estuviera ya metida en el agua, escuchó el ligero chapoteo cuando ella entró delicadamente en el agua. Al ver pasar a la sirvienta, la cual abandonaba la sala, supo que podía salir y mirar.

Hinata tenía el cabello sujeto en un desordenado moño. Sus brazos estaban apoyados en el borde de la bañera. Neji no desaprovechó la ocasión para apreciar su pálida piel desnuda y su cuerpo oculto tras las nubes esponjosas de jabón.

-¡Nii-san! –gritó una joven cuando este la salpico con el agua. Aun recordaba el día en que sus padres los metieron a los dos juntos en la bañera llena de montañas de espuma de jabón, Hinata sonreía mientras jugaba a coger la espuma y se la colocaba a su primo- Ahora llevas una corona.

Neji recordó la piel lisa y sin heridas de aquella niña. Ahora observando la espalda de la princesa podía ver numerosas pequeñas y blancas cicatrices, gracias al ninjutsu muchas habían desaparecido.

La joven ladeó la cabeza dando una mejor visión de su cuello limpio y sin marcas.

-Neji –le llamo. El joven se acercó quedando de rodillas. La espalda de la joven se tensó un poco y sus brazos se ocultaron bajo el agua. Ella giró su cuerpo para quedar cara a cara. Sus ojos viajaron por el cuerpo del protector. Su protector.

Su frente libre de cualquier marca. Hacía años que Hinata había quitado ese sello de todos sus familiares, decía que solo fomentaba el odio y que todos merecían ser iguales. Algunos del consejo no estuvieron de acuerdo, pero la joven Hyuga ganó el apoyo de todo el Clan.

Sus ojos bajaron por los largos cabellos de él, llegando a sus pestañas largas, el puente de su nariz, sus labios definidos y su barbilla masculina. Uno de sus dedos recorrió el perfil de sus labios. Neji cerró los ojos ante el contacto de la mano fría de la princesa.

Notó como su dedo comenzó a bajar por su cuello causando ligeros toques eléctricos que hacían que su corazón bombeara más rápido. Pronto su dedo se enrollo en uno de sus cabellos, Hinata lo llevó hasta su nariz para poder oler su aroma dulce. Su otra mano acarició la mejilla del chico.

Al abrir los ojos Neji vio el deseo resplandeciente en su mirada. Pidiendo permiso Neji estiró su mano y cogió la pequeña barbilla de la princesa acariciándola. Con desespero Hinata agarró sus ropas y lo apegó a su cuerpo. Las ropas del chico se estaban mojando por el contacto del húmedo cuerpo de la princesa, pero nada les importaba cuando sus labios estaban unidos.

Aquellos labios que tenía prohibidos y que tantas veces había roto la ley por ellos. Lograban colmarla de miles de sensaciones y pensamientos. Una corriente eléctrica pasaba entre sus labios, llevaban mucho tiempo sin probarse, las malditas prohibiciones los estaban volviendo locos, pero esa noche no importaría nada.

Sus labios chocaron como dos fieras en una batalla, ninguno de los dos pensaba darse por vencido. Hacía años que esa batalla entre ambos había comenzado pero siempre ganaba el mismo. El oxígeno, pidiendo su entrada en sus pulmones.

Su amor era prohibido, un secreto oculto bajo sus pieles. Pero, ¿Quién puede ocultar sus sentimientos?

Las ropas de Neji no tardaron en caer en el suelo del baño, su cuerpo entró en la bañera junto el de la princesa. Los dos quedaron unos segundos en silencio hasta que la joven se acercó a su cuerpo y cogió la cara del joven entre sus manos. Rozó sus labios por toda su barbilla hasta llegar al cuello.

-No dejes marcas, Hime –susurro él acariciando el cuerpo de su amada bajo el agua.

-Espero que eso sea un recordatorio también para ti

Si no fuese por las prohibiciones podrían amarse sin ningún tipo de regla, sin tener que ser cuidadosos, sin tener que soportar las ganas de agarrarse de la mano en público, sin tener que fingir y ocultarse tras la máscara de la frialdad.

Al salir del baño Hinata volvió a cambiarse esta vez con ayuda del chico. Una vez listos los dos salieron a la habitación. Llamaron a una sirvienta para que limpiara el baño y la pareja salió a los corredores en la fresca noche.

Tal vez deberían ser más cuidadosos, tal vez debían cerrar esos sentimientos en una caja y tirar la llave. ¿Podrían vivir sin el otro?

Hinata dejó marchar a Neji, la medianoche estaba por llegar y a la mañana debían entrenar. Al volver a su habitación la princesa se vistió con su camisa de tirantes de seda blanca y su pantalón corto a juego.

No tardo en dormir sobre el tatami.

A las dos de la madrugada despertó. Su cuerpo sentía un ligero cosquilleo, le avisaba de algo, le advertía de que un extraño había entrado a la casa. Tuvo razón ya que no tardo en oír un grito de guerra.

Salió de la cama y cogió una katana* que tenia de decoración en la pared. El corredor estaba vacío, aun así a lo lejos escuchaba la batalla. Corrió a la zona Bouke, en el camino encontró a algún ninja que corría a la batalla.

En el jardín Bouke se había desatado el caos, unos treinta ninja luchaban contra todo el clan. Más lejos de allí otros dos se colaban en las habitaciones.

Hinata no dudo ni un segundo en entrar en la batalla. Corrió con su katana en la mano derecha y con su agilidad, habilidad y el Byakugan activado logró pasar entre tres enemigos rebanándoles la garganta. Los tres cuerpos cayeron sin vida al suelo. Sus camaradas se alegraron de ver a su Hime en el campo.

-Que un equipo corra a la habitación de los niños, dos se dirigen hacia allí –ordenó la joven. Uno de los intrusos se puso frente ella con katana en mano. Hinata torció su sonrisa mostrándose maquiavélica. El enemigo no tembló y se lanzó sobre ella, cuando Hinata iba a atacarlo fue empujado lejos de ella.

Hinata encontró a Neji allí, a escasos centímetros de ella. Su mano derecha se mantenía firmemente estirada hacia delante. La tranquilidad llego a ella, al menos sabía que no lo habían herido.

Compartieron una mirada rápida, como si así se aseguraban de que el otro estaba bien, como si sus ojos hablasen por si mismos.

-¡Han entrado en la sala del consejo!

Hinata saco un kunai de la bolsa de su protector y lo lanzo a través de las paredes. El kunai paso entre toda la batalla mas no golpeo a nadie de los suyos, solo al que permanecía en la sala del consejo. De repente todos los enemigos desaparecieron, todos ellos eran clones.

La cabeza del clan corrió hasta la sala del consejo donde encontró a un hombre con el kunai clavado en el cuello. Hinata lo extrajo y apretó la herida. Él grito de puro dolor.

-Dime –hablo la joven- ¡Quien te ha enviado! ¡Quién eres!

El hombre comenzó a escupir sangre de su boca, la Hyuga gruño cuando su cuerpo se convirtió en una masa de cenizas.

-Jiraiya…

Hinata se puso de pie, su mano estaba manchada de sangre pero no había cuerpo. Neji se acercó acompañado de otros del clan.

-Quitar esto de aquí –señalo las cenizas y salió de la habitación, Neji fue con ella.

-¿Se encuentra bien Hime-sama?

-Estoy bien –se giró para sonreírle- Necesito formar al consejo

-¿Ha dicho algo?

-Creo que tendremos que hacerle una visita al viejo echi de la montaña…

*Yukata: es un kimono hecho de algodón: Puede ser unos sencillo que se usa para dormir o más elaborado para ir a festivales típicos del verano.

*Hime: princesa.

*Shōji: puerta corredera hecha con papel washi.

*Obi: Tela ancha que se coloca alrededor del vientre sobre el kimono.

*Tatami: cama japonesa.

*Katana: arma japonesa parecida a una espada.