Capítulo 2
Cualquier princesa normal permanecería tranquilamente en silencio disfrutando de un té, viendo un festival, siendo cortejada por diferentes hombres, pero a quien vamos a engañar. Sakura Uchiha no hacia esas cosas.
La cabeza del Clan Uchiha siempre pasaba sus tardes o en importantes reuniones o entrenando. Sus dos familiares Itachi y Sasuke, también sus protectores, la ayudaban en todo lo que suponía ser la líder de un clan tan poderoso.
Sakura Uchiha siempre había destacado en la familia. Era la única que tenía el cabello rosa, todos lo tenían ceniza azabache. Sus notas siempre habían sido altas, tenía una gran mente para la estrategia, y no temía matar.
Con 12 años el poder del clan cayó sobre ella, al ser tan joven Itachi, de 16, se ocupó hasta que la pelirrosa cumplió sus 15 años. Una vez decidida a controlar el clan sorprendió a todos. Años de mejora llegaron con su ascenso.
En la actualidad, con 19 años Sakura aún no había tenido tiempo para otra cosa que para su clan y entrenar. ¿Y el amor?
-Hime-sama creo que por hoy es suficiente –dijo Itachi bajando su katana. Sakura limpió su sudor con el dorso de su mano y sonrió.
-Gracias Itachi, una vez más –él asintió y comenzó a recoger todo lo utilizado en el entrenamiento.
-Su baño estará listo en unos segundos –Sakura le dio las gracias a la sirvienta y se sentó en el corredor, cerró sus ojos intentando alejar toda la presión que sentía.
Una cálida mano se posó en su hombro, Sakura abrió sus ojos jade, también lo únicos en todo el clan, y vio a Sasuke Uchiha sentarse a su lado en compañía de Naruto Uzumaki. Este ultimo de otra familia de clase media.
-Hime-sama –saludo Sasuke.
-¡Hola Sakura-chan! –Sasuke golpeo su cabeza- ¡Oe, no pegues no he dicho nada malo!
-¡Dirígete con educación dobe! –ambos comenzaron a pelear y discutir.
Sakura soltó una ligera risa que llamo la atención de los dos chicos. Ambos sonrieron y la pelirrosa tapó su boca para acallar su risa.
-No es necesario de verdad, solo no grites tanto –pidió la pelirrosa al rubio- Dime Naruto, ¿Cómo está tu hermano Deidara? ¿Qué tal su viaje por los áridos desiertos de Suna?
El rubio llevo sus dos brazos a su cabeza y sonrió como siempre hacia. Ese hombre había logrado traer algo de luz a esa familia. Y no es que no fueran felices, porque Sasuke y Sakura eran felices en su Clan, pero Naruto era una historia muy diferente, siempre te hacia sonreír, te hacía pensar, te hacia disfrutar.
Cosas que les habían sido privadas por las leyes del consejo. Leyes que Sakura intentaba eliminar.
¿Qué importaba si dos primos se amaban? ¿Por qué la mujer no podía votar? ¿Por qué la princesa no podía luchar?
Entre otras muchas Sakura luchaba día a día con ellas.
-¿Me estas escuchando Hime-sama? –la pelirrosa miro a sus acompañantes y negó.
-Perdonarme estoy pensando en las cosas del consejo.
-¿Ocurrió algo? –pregunto Naruto frunciendo el ceño, el rubio ya conocía las restricciones del clan.
-Hime-sama tiene ya 19 años, tendrá que casarse y aportar herederos al Clan. Pero no podemos permitir que sea un Clan inferior, tal vez podríamos hablar con el Clan Yamanaka y casarla con algún hombre de allí, eso uniría mas a ambos clanes.
-¿Y qué hay de mi amor? ¿Debo casarme por obligación?
-Las mujeres servís para eso –dijo el más veterano de todos en el Consejo Uchiha. Varios pares de ojos se posaron sobre él.
-No le falte el respeto a la princesa –advirtió Itachi, de pie al lado de Sakura. Sakura cruzó sus manos sobre la mesa y apoyo su mentón sobre estas.
-Si tu opinión es esa la respetaré, pero te recuerdo que las mujeres no somos solo objetos, si gustases podría demostrártelo en batalla.
-No dudo de su fuerza y estrategia en batalla Hime-sama, pero debe entender que fortalecer lazos con otros clanes nos vendrá bien. A veces hay que hacer sacrificios –dijo el hombre.
-A veces hay que hacer sacrificios –dijo la pelirrosa apoyando su cuerpo en una de las vigas de madera que sujetaban el tejado que protegía los corredores abiertos de la lluvia.
Itachi la miro en silencio. Ambos compartieron una mirada rápida que desapareció cuando una sirvienta apareció anunciando que su baño estaba listo.
La pelirrosa se despidió de Naruto y Sasuke.
-Si Deidara puede pasar por aquí, me encantaría verlo –Naruto asintió sonriente.
Al terminar su baño la pelirrosa entró en su habitación y se vistió con un kimono informal. Una vez lista salió para ir al salón donde se serviría la cena. Al entrar encontró que estaba sola, ni Itachi, ni Sasuke estaban. La joven supuso que cenarían con sus padres.
-Aquí tiene su cena Hime-sama –dos sirvientas entraron para comenzar a servir la cena. En efecto, cenaría sola. Solo había un plato para ella.
Al terminar la cena espero a tomar su té verde. Una de las criadas trajo su té y fue entonces cuando sintió un extraño olor, un olor fuerte pero que estuvo segura de que solo lo sintió ella, ya que su sirvienta estaba muy tranquila, cuando iba a salir la joven la detuvo.
-¿Se ha quemado algo en la cocina?
-No Hime-sama –dijo la mujer tranquila- ¿Ocurre algo?
-Saki evacua la cocina y los criados, ha empezado un incendio.
Después de decir eso las dos salieron al corredor, Saki a la cocina y Sakura hacia su habitación. Según avanzaba por la casa notó el olor a humo. Al llegar a su cuarto se quitó el yutaka y se vistió con uno de sus conjuntos de lucha, shorts, top, sandalias altas, katana atada a su espalda y una banda pasa sujetas su cabello.
Vestida con esa ropa se le hizo muchísimo más fácil correr. Subió al tejado del corredor y desde ahí pudo ver las llamas en unas cuantas casas de la aldea Uchiha. Corrió hacia el fuego mientras veía como algunos Uchiha se habían percatado del incendio y se dirigían a avisar a los demás.
-¡Necesito que se organice un grupo para sacar a la gente del interior! –ordenó Sakura a pleno grito, sus subordinados comenzaron a organizarse- ¡Traer agua o emplear jutsus, rápido!
La pelirrosa después de dar las órdenes se preparó para entrar en la casa llena de llamas, no sabía de quien era la casa pero sentía el chakra de gente atrapada en su interior. Tras activar su sharingan entro en el interior.
-¡Tenga cuidado! –grito alguien.
Sakura escapó de las llamas. Los corredores estaban llenos de humo, el jardín en llamas y varias habitaciones derrumbadas. La princesa colocó sus manos sobre su boca para poder tapar un poco el humo. No bajo el ritmo, corrió hasta encontrar a algún superviviente. El humo comenzó a afectar sus pulmones.
-¡Hime-sama! –Itachi apareció a su lado, paso uno de sus brazos por la cintura de la joven y sacó un pañuelo de su pequeña mochila- Los heridos estaban en la zona noreste, han sacado a todos.
-Entonces… -tosió e Itachi la saco hasta los tejados donde el humo no les daba de lleno. Sakura volvió a toser y cogió aire limpio, se colocó el pañuelo mientras decía- Entonces ¿Por qué he sentido chakra dentro?
Itachi miro el interior de la casa con su sharingan y negó.
-No veo a nadie Hime-sama…
Sakura abrió sus ojos y miro a Itachi. Miraron fijamente a su alrededor y vieron las llamas. No dudaron ni un instante en activar su mangekyo sharingan. Las llamas que ardían a su alrededor comenzaron a preocuparlos así que juntaron sus manos.
-¡Amaterasu!
Las llamas negras comenzaron a absorber las llamas consiguiendo que el jardín y las casas comenzaran a dejar de arder. Itachi fijo sus ojos en los ojos de la princesa. Sus ojos tenían una forma de flor de cerezo cuando activaba su mangekyo sharingan. Al igual que todos tenía un color rojizo precioso. El Uchiha quedo embobado unos segundos hasta que después ella lo observo.
-¡¿Tu hermano?! –Sakura salió corriendo hacia donde veía a un grupo de ninjas.
-Él está bien, no se preocupe Hime-sama –Itachi la alcanzó y la detuvo- Él ayudaba a los civiles.
Sakura suspiró y observó la mano del pelinegro agarrando su antebrazo con delicadeza. Un pequeño pinchazo en su pecho. Itachi la soltó con suavidad pero ella bajo un poco la mirada, según él decepcionada. Pero la realidad es que algo avergonzada.
-Hime-sama –la llamo el pelinegro, Sakura lo observo- Amaterasu.
La pelirrosa miro sus llamas negras las cuales aún ardían a pesar de que ya no había fuego. Activando su Mangekyo sharingan apago sus llamas.
Fue entonces cuando sintió que algo no iba bien. Corrió hacia su mansión seguida de Itachi. Al llegar allí vio que las criadas estaban fuera de la casa esperándola, pero ni las aviso porque sabía que había alguien ahí dentro.
-Itachi –advirtió la mujer sacando su katana roja y rosa- Ahí hay alguien.
Itachi imito su acción y los dos entraron juntos.
Caminaron en completo silencio por los diferentes pasillos y corredores, entraron a varias habitaciones hasta que pararon frente el cuarto de la princesa.
-Tsukuyomi –murmuro Itachi, el extraño se giró haciendo contacto visual con el Uchiha, lo que provoco que cayera bajo su jutsu.
Sakura observo al extraño, tenía el rostro tapado, cabello negro y vestía del mismo color. Frunció su ceño cuando comenzó a ver que sus brazos se volvían ceniza y mostraba una ceniza.
-Arderéis –fue lo último que dijo.
Itachi vio como el enemigo desaparecía, mientras la pelirrosa se dirigía ya hacia el consejo para organizar una reunión de urgencia.
