Capítulo 3

Su melena rubia danzaba ocultando sus ojos zafiro. La tormenta de arena se ceñía ya sobre la ciudad. La arena comenzaba a hacer sus estragos haciendo que la visión se dificultara. Su coleta rubia golpeo con fuerza su rostro haciendo que sujetase su cabello incomoda.

-Hime-sama –la rubia se giro para ver ahí a su protector.

-Buenas noches Sasori-san –contesto la rubia.

-Debería entrar, la tormenta se va a hacer más fuerte –la rubia asintió y apoyándose en su criado atravesó las puertas del balcón y entró a la casa. Pasaron por el salón y salieron a los pasillos, allí la rubia se dirigió hacia su despacho.

-Estaré para la cena fuera –cerro la puerta dejando al chico fuera.

Un pelirrojo observaba la puerta en completo silencio. La doble puerta era de madera algo oscura en comparación con las paredes blancas y arenosas. Ya habían pasado casi tres horas desde que la princesa había entrado en el despacho. Unos pasos se escucharon al final del pasillo, por ahí aparecía un joven vestido con su uniforme.

-¿Aún sigue dentro?

-Así es –contesto el menor de los dos.

Con una mirada ambos pelirrojos entraron en el despacho, no sin antes golpear. Allí en su interior encontraron el despacho circular de su princesa. Tenía un escritorio grande, una butaca azul, un armario y un sofá grande con una mesilla pequeña. Además detrás del escritorio había una enorme cristalera.

Allí sentada en la butaca y apoyada contra la mesa estaba ella. Estaba dormida.

El mayor acaricio su cabeza despacio, la rubia agito sus pestañas y lo observo, cuando lo reconoció lanzó un bostezo y se estiró en su silla percatándose del menor.

-Gaara, Sasori –hablo ella y froto sus ojos- ¿qué hora es?

-Me temo que ya casi las dos de la mañana, Hime-sama –hablo Gaara.

-Por Kami… -la rubia se peinó un poco y miro a los dos chicos- Mañana tengo reunión con el consejo…

-Lo sabemos –dijo el mayor y la ayudo a levantarse- Debería ir a dormir.

-Sí, lo siento –murmuro Ino- Ir a dormir también.

Ambos pelirrojos salieron de la habitación dejando a la rubia intimidad. Ordeno un par de papeles y dejo un par de notas que debía firmar dentro de unas horas.

Al salir de la habitación no sintió a ninguno de los dos pelirrojos cerca, así que camino con tranquilidad hasta su habitación.

Una vez llego a su cuarto cerró la puerta y se desvistió, quedo en ropa interior y se tiró sobre su mullida cama de sabanas rojas y negras. Amaba ese color, le hacía recordar al cabello de sus dos chicos. Ino volvió a bostezar y esta vez apago la luz y se quedó sobre la cama.

Sobre las cinco de la mañana comenzó a escuchar un incesante golpeteo. Sin moverse concentro su chakra en sus ojos y descubrió de donde provenía el sonido. Dos ninja intentaban entrar en su biblioteca. Se sentó sobre la cama y unió sus manos formando un sello de tele transportación.

-¡Chts! –escucho cuando llego a su destino. Había quedado apoyada sobre unos de los pelirrojos, este dormía pero fruncía el ceño. Sonriendo ladinamente la princesa se inclinó y rozo sus labios, se sorprendió cuando fue cogida de la cintura y quedo entre el cuerpo del chico y el colchón- No le he advertido que no aparezca así de la nada en mi habitación, algún día puede que este con una chica –su tono era bromista pero se notaba que estaba recién despierto. Ino rio y acaricio su cabello.

-Amo aparecer en tu cuarto y además sé que soy la única en tu corazón… -él se acercó a besarla e Ino lo detuvo- No hay tiempo, dos extraños se están intentando colar en la…

El sonido de una explosión los puso en alerta. Ino no dudo en apartar al chico y salir en dirección a la biblioteca. Por el camino se percató de que tan solo iba en ropa interior, deseaba ir a ponerse algo pero un ninja enemigo apareció. Este tenía el rostro cubierto y vestía completamente de negro. Ino alzo ambas manos y el ninja fue empujado por una corriente de aire antes de que pudiese atacar. De un solo golpe corto su garganta.

-¡Hime-sama! –una voz conocida llego a sus oídos, no era ninguno de sus protectores pero señalo un pasillo.

-¡Por ahí hay más enemigos! –el chico llego a su lado, vio el cuerpo semidesnudo de la joven pero no dijo nada, solo siguió sus órdenes y desapareció por el pasillo señalado.

Ino entró entonces a la biblioteca, varios libros estaban tirados por el suelo, se notaba que habían estado buscando algo. Toda una estantería permanecía tumbada en el suelo. Gracias a su control sobre el aire pudo alzarla sin problemas.

Intento pensar en que era lo que estaban buscando hasta que recordó el pequeño secreto de la familia Yamanaka. Asustada corrió hasta una de las estanterías intacta y comenzó a tirar libros. Cuando tiro todos pudo ver la pared con un agujero, ella metió la mano pero no encontró lo que quería si no que algo la mordió.

Chilló de dolor y cayó al suelo. Pudo ver a un escorpión salir del hueco, su brazo quedo inmovilizado y sabía que si no hacía algo el resto de su cuerpo también se congelaría.

El escorpión saltó sobre la rubia pero antes de poder tocarla un montón de arena lo tragó y mato. Ino suspiro aliviada, reconocía esa arena.

-Ino –el pelirrojo llego hasta su lado y la cargo entre sus brazos- ¿Le ha mordido?

-Sí, llévame con Sasori rápido.

Gaara subido en un montón de su arena voló por los pasillos en busca del pelirrojo de ojos ceniza. Cuando por fin dieron con él lo encontraron con el enemigo muerto. Ino alzo su mano sana hacia él.

-¡Hime! –él grito al verla roja por el veneno y sudorosa.

-Un escorpión la ha picado en la mano –Gaara subió a Sasori en su arena y los tres llegaron a la habitación del chico. Una vez allí Ino fue depositada sobre la mullida cama- Si esta tan mal deberá ser un escorpión diferente…

-Lo tengo –Sasori que había estado rebuscando entre sus cosas saco una botella pequeña con un líquido amarillo. Ino gimoteo, Gaara comprobó que la fiebre le estaba subiendo con rapidez.

-Date prisa Sasori –pidió ella entre jadeos, Sasori con una jeringuilla inyecto el antibiótico en su brazo. Ella cerró los ojos. Los dos chicos esperaron algo. Entonces ella se movió hacia un lado y soltó un largo suspiro- ¿Podéis… podéis darme una camiseta?

No fue hasta ese momento en el que se percataron que ella estaba con un conjunto de lencería bastante sexy. Gaara fue el primero en quitarse la camiseta y se la paso a la chica la cual se la puso de inmediato. Sasori volvió a comprobar la fiebre.

-¿Qué paso Ino?

-Han robado la caja del pergamino –Sasori negó y señalo la caja sobre su mesa Ino lo miro frunciendo el ceño.

-Cuando detuve al enemigo se la quite…

-¿Dijo algo?

-Solo que conseguiría el poder o algo así –el pelirrojo acaricio la cabeza de la rubia. Gaara se tumbó al lado de la rubia y entrelazo sus manos. Ino sonrió y atrajo al otro pelirrojo.

Esa noche los dos chicos durmieron con la princesa Yamanaka. Lo que no sabían era que dentro unas pocas horas el sueño de poder permanecer con ella se haría añicos.

Cuando despertaron la chica ya no estaba en la cama. Ambos soltaron un suspiro hacia el techo y permanecieron un poco en la cama hasta que Gaara se levantó y se fue, sin camiseta. Al llegar a su habitación se dio una ducha y se vistió con su uniforme. Al pasar a hacer la cama encontró su camiseta junto a una pequeña nota.

Gracias amor

Gaara sonrió como un idiota y salió de la habitación hacia la de Sasori, él ya estaba también listo, así que ambos con sus trajes de ANBU se encaminaron al salón del consejo donde Ino estaba teniendo una acalorada discusión con los ancianos, de nuevo.

-¡Ya basta! –grito una anciana, al ser mujer también estaba más rechazada y sus opiniones contaban menos pero aun así su grito hizo que todos los hombres callaran. Ino sonrió- ¡Por una vez dejen hablar a la princesa y que ella elija!

-Gracias Sindia –dijo la rubia sonriendo a la mujer pelirroja. En su clan todos era pelirrojos o rubios, ella era de las pocas rubias que quedaban ya que de todo el clan solo quedaban tres- Partiré hacia Konoha y hablare con el clan Hyuga y el Uchiha para hablar de estos sucesos. Así hare que nuestra relación mejore.

-Sera acompañada, por supuesto –dijo otro hombre del consejo este era el más sabio pero no el más viejo- Pero esta vez no serán Sasori y Gaara –menciono a lo que la rubia frunció el ceño y mostro su mirada más gélida- Temo por su relación Hime-sama, son muy unidos, demasiado unidos. ¡A usted le parece normal caminar en paños menores con ellos! ¿Ese es el ejemplo que da del clan?

-Estoy de acuerdo, más que protectores parecen tus amantes, ambos serán encerrados, ¡usted misma sabe que debe llegar virgen al matrimonio! –Ino sintió que iba a estallar- No puede estar más tiempo con ellos.

-¿Os estáis dando cuenta de esas estúpidas acusaciones? –volvió a hablar Sindia- Ino ha cambiado la normativa, los matrimonios ya no son concertados, cada cual puede casarse con quien desee. ¿Por qué ella no podría hacer lo mismo? –se quejó la mujer.

-¡SILENCIO SINDIA! –la mujer de callo al ver al mayor de los ancianos alzar la voz.

Ino observo a su abuelo. Él era el hombre más mayor del clan y también su abuelo. No tenían gran relación pero Ino siempre hacia lo que fuera por complacerlo.

-Es una cuestión de unión. Esta unión fortalece lazos con otros clanes ¡NECESITAMOS QUE SE CASE CON ALGUIEN DE OTRO CLAN, NO DOS ESTÚPIDOS CHICOS! –Ino miro a su abuelo mientras apretaba sus puños.

-¡YA ES SUFICIENTE! –todos observaron a la princesa. Se había levantado de su asiento harta de esa estúpida disputa y ese maldito tema- ¡ESTAMOS AQUÍ POR OTRO TEMA, NO POR MI MATRIMONIO!

Todo el consejo guardo silencio. Ella ya tenía 19 años y necesitaban herederos para la próxima generación. Era habitual que las princesas se casaran a los 14 o inclusive antes pero Inoichi, el padre de Ino, se había negado a casarla a tan temprana edad.

Ino miro con asco a todo el consejo.

-Yo ya he elegido mi camino, no pienso casarme con un desconocido –dijo más tranquila, su abuelo iba a hablar así que lo corto- Como toquéis a Gaara o Sasori, juro por Kami-sama que os mato… -todo el consejo sabia lo letal y sanguinaria que podía ser su princesa así que todos guardaron silencio. Hasta que su abuelo se arriesgó, de nuevo.

-Las amenazas no es algo que te haya enseñado tu familia –dijo decepcionado y enfadado el hombre.

-Te equivocas, vosotros mismos amenazáis con matar a Gaara y Sasori para que así me case con un hombre –todos tragaron grueso. Otra de sus habilidades, algo que solo tenía ella, era leer la mente- Con esto hemos terminado.

La mujer se levantó y abandono la sala encontrándose a los dos pelirrojos erguidos al lado de la pared. Ino paso al lado de estos y se encamino a su despacho, ellos la siguieron como era costumbre, cuando estuvieron a solas Ino se quitó la incómoda túnica quedando con un traje de camiseta y pantalón.

-Esto es incómodo –murmuro ella y se estiro, se sentó en su silla y miro a los dos chicos- Tened cuidado con el consejo…

-¿De nuevo nos han amenazado? –ella asintió- No se deje llevar por lo que ellos digan Hime-sama

-Lo sé –miro unos papeles- Por cierto, mañana mismo partimos hacia Konoha, nosotros tres solos. Me gustaría salir a la madrugada… -miro a los dos chicos que asintieron- Sera por un largo periodo, así que llevar lo que necesitéis, podéis tomaros el resto del día libre

-Gracias Hime-sama –hablaron a la vez.