Disclaimer: Los personajes de H.P NO me pertenecen, como tampoco esta historia, la cual es de la autora Cheryl Dyson, quien me dio su autorización para traducirla.


Llama tres veces

TRES

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Más tarde, esa noche, Teddy estaba en su cama, pensando en Pansy y en aquel hombre con cara de pantera.

¿Estarían en la cama en esos momentos, justo al otro lado de la pared? ¿Por cuánto tiempo habían estado juntos? ¿Le gustaba besarlo? ¿Le gustaba la forma en que él la tocaba?

Suspiró, molesto consigo mismo. Por supuesto que a ella le gustaba. De lo contrario, no estaría viviendo con él.

Frunció el ceño ante la idea.

¿Estaba Con viviendo con ella realmente? El apartamento parecía totalmente de Pansy, sin ninguna pista de la ocupación de Con, a excepción de su presencia en el sofá y sus zapatos junto a la puerta principal.

Con quizá era sólo una aventura y ella se cansaría de él rápidamente. Luego, él podría... ¡¿Qué estaba pensando?! ¿Realmente quería una relación con una mujer mucho mayor que él? Ella tenía la misma edad que su padrino, ¿no? ¿Cuántos años había celebrado Harry en su último cumpleaños? ¿Treinta y seis? ¿Treinta y siete? Merlín, en pocos años estaría en los cuarenta y la gente comenzaría a hablar… Oh, cómo hablarían.

Sin embargo, no tenía por qué ser una relación. Podría ser una aventura. Nada serio. Pansy no parecía ser del tipo de persona amante de los formalismos de todos modos. Por supuesto, Teddy no podía estar seguro de eso, puesto que no sabía casi nada de ella, aparte de las cosas que había aprendido observándola hacia siete largos años. Por lo que sabía, podría estar buscando a casarse con ese tal Connelly cómo se llame.

Sus cavilaciones deprimentes fueron interrumpidas por un golpe contra la pared, seguido por dos más. Se sentó sobre la cama, irritado.

¡Maldición!, eran ellos de nuevo. De repente, la nota que Pansy le había dado regresó a su mente.

"No golpees la pared de mi habitación ni interrumpas mi gratificación sexual de nuevo, a no ser que estés dispuesto a tomar el lugar de mi amante actual"

Sin detenerse a pensar en lo que hacía, Teddy se dio la vuelta y golpeó la pared tres veces.

El silencio fue instantáneo. Ted se congeló en el acto, con su mano aún levantada, preguntándose internamente qué demonios había hecho. Ella probablemente había estado bromeando cuando le dio la nota. Había sido una broma y ahora estaba riendo con el hombre cara de pantera, burlándose del vecino tonto que había sido lo suficientemente estúpido como para…

Un fuerte golpe sonó en la puerta de su casa. Teddy bajó la mano y se volvió, horrorizado. Maldita sea, pensó. Probablemente era Connelly, quien iba a golpearlo en la cara. Pansy podría haber pensado que era una broma, pero el tal Con no parecía ser de los que disfrutan de una simple broma, a menos que se tratara de ver a alguien retorciéndose de dolor.

¡Maldición!

No había nada que hacer.

Con mucho cuidado se levantó de la cama y se dirigió a la otra habitación. Se detuvo a medio camino, y luego se armó de valor y se dirigió a la puerta antes de abrirla de un tirón.

Pansy estaba en el umbral, con una botella de vino y dos copas.

—Al fin— dijo su vecina— Creí que estabas pensando en dejarme toda la noche de pie frente a tu puerta— pasó junto a él y entró en la habitación, caminando hacia la cocina sin pausa. Teddy cerró la puerta y se quedó mirándola. ¿Sólo llevaba una bata? ¿Llevaría algo debajo de aquella prenda?

Llevó los ojos hacia su rostro en el preciso momento en el que ella se dio la vuelta. Él los mantenía allí en vez de dejarlos caer sobre su pecho, aunque con un inmenso esfuerzo.

— ¿Vino?— preguntó ella.

Normalmente, Teddy preferiría beber tinta de calamar antes que vino, pero sólo se limitó a asentir con la cabeza, pensando que podría necesitar un poco del coraje, que el alcohol podría inducirle, en breve.

Tragó duró, aclarándose la garganta antes de preguntar:

— ¿Dónde está umm...Con?— preguntó en un hilo de voz.

Ella extrajo el corcho de la botella con su varita y sirvió dos vasos medio llenos.

—Lo corrí de mi casa— dijo con total tranquilidad, dejando la botella a un lado y alcanzándole un vaso de vino a Teddy, sosteniendo el otro entre los dedos de su mano.

— ¿Lo…corriste?— repitió Teddy.

Pansy asintió con la cabeza y sonrió.

—Justamente después de que te fuiste. Estaba siendo un idiota, como de costumbre, pero finalmente había tenido suficiente de él. Y es bueno saber que estás dispuesto a tomar su lugar—se detuvo y lo observó fijamente, expectante— Lo estás, ¿cierto? ¿Dispuesto?

Teddy no respondió, simplemente bajó la mirada, sopesando todo lo que ella acababa de decirle.

¿Cuando él se fue? Entonces, ¿qué fueron esos golpes en la pared...? Ted se preguntó si todo podría haber sido fingido, pero la pregunta descarriló su capacidad de hablar y simplemente asintió con la cabeza.

Ella chocó su copa contra la suya.

— A tu disposición— dijo.

—Sí— susurró y levantó la copa hasta sus labios. Tomó un sorbo del desagradable líquido y trató de no estremecerse mientras se deslizaba por su garganta. El intento por ocultar su desagrado no debió de haber sido un éxito completo, porque ella se echó a reír y tomó su copa.

— Vamos— le sonrió— Yo debería haber sabido que no eras bebedor de vino— Volvió al mostrador y puso los dos vasos sobre él antes girarse velozmente y tomar su mano. Él no protestó cuando ella lo llevó a la habitación, pero su corazón latía salvajemente.

Pansy se detuvo junto a la cama y se dio la vuelta. Soltó su mano izquierda y colocó una de las suyas sobre su abdomen, donde la extendió, deslizándola suavemente.

— ¡Salazar!, tienes un cuerpo tan caliente, Teddy— musitó— ¿Duermes con esa camiseta? Estabas, obviamente, en la cama cuando golpeaste la pared.

Él movió la cabeza en un movimiento afirmativo, y entonces le preguntó:

— ¿Por qué hiciste eso?

Los dedos de Pansy tiraron sensualmente en el dobladillo de su camisa.

— Para darte una oportunidad— tiró de la camisa hacia arriba, sobre el pecho y los hombros y por último, sobre la cabeza. La prenda cayó al suelo cuando las pequeñas y habilidosas manos de la bruja regresaron a acariciar su abdomen, esta vez para presionar la piel desnuda. Las rodillas de Teddy repentinamente se sintieron débiles. Era difícil creer que todas sus fantasías estaban a punto de convertirse en realidad.

Pansy soltó el cordón de los pantalones de su pijama y tiró de ellos hasta que estuvieron lo suficientemente flojos como para deslizarse hacia abajo sobre sus caderas y caer a sus pies. Ted se las arregló para salir de ellos sin caer, lo cual fue todo un milagro, considerando lo inseguro que sentía ante tal imponente ejemplar de mujer.

Con lentitud, Teddy envolvió las manos alrededor de la pequeña cintura, sosteniéndose suavemente para no dejar marcas en su perfecta piel. Sintió una vertiginosa carrera de sensaciones en su interior cuando se dio cuenta que era la primera vez que la había tocado. Ella tomó sus manos por las muñecas y las apartó de sí, y él bufó, decepcionado; ero la decepción duró sólo un momento, hasta que ella se aflojó el cinturón y abrió su bata.

¡Merlín bendito!

Ted tragó en seco al darse cuenta de que Pansy no llevaba nada debajo. La prenda de seda cayó al suelo y Teddy se alegró mucho de haber dejado la lámpara encendida. Era impresionante. Sus pechos eran... demonios, los había imaginado mil veces en sus sueños, pero tenerlos allí, a su plena disposición... eran perfectos, del tamaño de un melón, con picos de color rosa ya en posición de firmes, rogando ser tocados. Y así lo hizo; levantó las manos con reverencia y los tocó suavemente, permitiendo que sus dedos frotaran aquellos maravillosos botones rosados.

Ella soltó un pequeño jadeo y Teddy tragó duro mientras se inclinaba hacia adelante y apartaba sus manos con el fin de tomar uno de aquellos botones de carne con la boca. Movió ligeramente la lengua sobre la piel expuesta de ella, sintiendo un escalofrío de placer ante el contacto. Merlín, los que comenzaron como movimientos suaves de su lengua se convirtieron en ansiosas lamidas, sacando sonoros gemidos de placer a su ahora amante.

Los dedos de Pansy se enroscaron en su cabello y por un momento Teddy rogó que estos aún fueran de color castaño. No había perdido el control de sus habilidades como metamorfomago con los años, pero esa situación, sin duda, podría considerarse como 'circunstancias atenuantes'.

Él chupó y lamió los pechos y luego fue descendiendo por su cuerpo, poniéndose lentamente de rodillas mientras daba húmedos besos a su abdomen. Su lengua se sumergió en su ombligo, moviéndose dentro y fuera con movimientos rápidos, mientras que él imaginaba que era algo más lo que lamía. Su miembro estaba tan duro que dolía.

Tenía las manos en las caderas de ella, apretándolas con fuerza a pesar de que trató de relajarlas. Su concentración se perdió.

Pansy se quedó sin aliento.

— La cama. Vamos a la cama, Teddy.

Él se puso de pie, más que dispuesto a obedecer, y la soltó mientras se alejaba. Ella se tumbó sobre el lecho y deslizó su cuerpo hasta que su cabeza descansó sobre la almohada. Ted miró fijamente por un momento, centrándose en la forma en que su cabello oscuro se extendía sobre la tela blanca. Su cuerpo era una maravilla pálida encima de su cobertor oscuro.

Salió de su ensimismamiento cuando ella levantó la mano, indicándole que se acercara, y rápidamente empujó su ropa interior abajo antes de subir al lecho, provocando que ella emitiera una risilla.

— Paciencia, querido. Tenemos toda la noche— Pansy se inclinó y envolvió su inhiesto miembro viril con una de sus pequeñas manos, deslizándola hacia arriba y abajo a través de toda la longitud— Merlín, Teddy— ronroneó— si hubiera sabido que estabas escondiendo 'eso' ahí, me habría abalanzado sobre ti hace dos días.

Ted sintió una llamarada de orgullo recorrerlo por un momento y luego tuvo que morderse el labio para no correrse cuando la mano de Pansy se retorció de una manera deliciosa.

— Ungh, sigue haciendo eso y el evento principal se echará a perder— advirtió en un pesado gemido.

— Lo dudo—, dijo ella y lo hizo de nuevo.

Teddy gruñó de placer.

— ¿Alguien te ha dicho que eres malvada?

—Me lo han dicho— musitó secamente.

Ted se apartó de su alcance a fin de volver a descender por toda su anatomía femenina, rozando los labios sobre su piel una vez más, pero sin besarla, teniendo solo un objetivo en mente. Su boca tocó los rizos de pelo negro que ocultaban su destino. Tiró de ellos con los labios, provocando que Pansy gruñera entre dientes:

— Mocoso— dijo con falso reproche— Eso pica.

Ted la calmó con un beso y luego se trasladó a sus piernas, repartiendo besos cortos en sus muslos, descendiendo hasta la rodilla y subiendo hacia la espalda de nuevo. La posición de ella era lánguida, pero no dijo nada. Teddy sospechaba que estaba disfrutándolo, o que, sin duda, estaba acostumbrada a eso. Ella hizo un ruido impaciente, por lo que cedió, volviendo hacia su centro y acariciando su bello púbico, una vez más.

Teddy comenzó a sentirse atormentado; gracias a Merlín por cada encuentro furtivo que había tenido hasta ese momento. Sin ellos, habría sido imposible complacer a alguien como Pansy Parkinson.

Sus labios acariciaron los bordes de los ardientes labios internos de ella, y tiraron de ellos, ganando suaves jadeos de placer. Las manos de Teddy descansaron un momento sobre los muslos de Pansy mientras sus pulgares dibujaron círculos suaves sobre su piel.

Los dedos de la mujer volvieron a enredarse en sus cabellos y tiraron de él. Ted sonrió y lo tomó como una señal para dejar de posponer lo que realmente quería hacer. Con eso en mente, metió la lengua entre los muslos de su amante y luego lamió el camino metódicamente hasta hallar su clítoris, moviendo rápidamente la lengua para cubrir la mayor parte posible de la ardiente zona y ganar un grito agudo cuando llegó a su punto más sensible.

— Salazar, Teddy— rugió Pansy.

Ted repitió el movimiento una y otra vez; los temblores en el cuerpo de la bruja y los puños fuertemente cerrados entre su cabello no le indicaban del todo si lo estaba o no haciendo bien. Pero, a juzgar de la incapacidad de la morena para hablar, pensó que debía de estar haciéndolo de maravilla. Succionó el clítoris con ansias y ella echó la cabeza hacia atrás con un grito, estremeciéndose bajo sus manos.

¡Merlin! Fue increíble mirarla deshacerse de placer y saber que era gracias a él y sus caricias.

— Teddy, tu hermosa cosa— dijo en un gemido ahogado, tirando de él hacia arriba por el cabello— ¡Hazlo ahora!

Obligado, se lanzó un hechizo de protección rápida sin la ayuda de su varita, y se deslizó con facilidad en su húmedo interior, perdiéndose en la felicidad por un momento. Las manos de Pansy soltaron su cabello para deslizarse sobre su espalda y comenzó a moverse, provocando que Ted sintiera una indescriptible emoción cada vez que ella levantaba las caderas para acompañar a sus embestidas. Se alegró internamente de haber satisfecho las necesidades de la morena en primero, porque sabía que él no duraría mucho tiempo. Era demasiado, la culminación de años de deseo reprimido.

Como era de esperar, Ted llegó rápidamente al éxtasis, derramando toda su esencia dentro de ella con un grito ahogado. Se desplomó sobre Pansy, intentando no aplastarla, pero tampoco quería salirse de su interior. Aunque no estaba seguro de lo que ella quería. ¿Querría que se saliera de inmediato?

Para su alivio, Pansy no parecía dispuesto a ir a ninguna parte. Ella acarició su espalda mientras su corazón se desaceleraba su ritmo frenético y su respiración se hizo más regular.

— Tu padre era un buen maestro— dijo finalmente, en voz baja— Nunca lo admití ante nadie, porque en la escuela yo era una niña un poco desagradable. Después de la guerra me tomó bastante tiempo para aprender a pensar por mí misma, y aún más para vivir por mí misma, en vez de depositar mis locas esperanzas en otro lugar.

Teddy escuchaba tranquilamente, esperando que continuara.

—De todos modos, tu padre parecía un buen hombre. Quiero decir, que debe de haber sido una buena persona, ya que formaba parte de la Orden del Fénix, ¿verdad? Y él estaba del lado de Potter y Dumbledore— Suspiró—. Todo lo que sé es que Draco y Blaise se burlaban de él por ser pobre, y, sin embargo, él les enseñaba a todos por igual— se quedó en silencio por un momento y añadió— Aprendí mucho de él. Aunque tal vez no capté bien las lecciones por un par de años.

Teddy la besó en el cuello, sintiendo una extraña opresión en el pecho. Una ola de ternura brotó a través de él, algo que no era desconocido, pero sí alarmante. Él ya había amado una vez. Sabía que sería estúpido para caer en esa trampa de nuevo.

Y, sin embargo, no se atrevía a dejarla ir.

Lanzando una Nox a la lámpara, se acurrucó a su alrededor, y se quedó dormido.

TBC


Continuará...

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