Disclaimer: Los personajes de H.P no me pertenecen, como tampoco esta historia, la cual es de la autora Cheryl Dyson, quien muy amablemente me autorizó a traducirla.
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Llama tres veces
CUATRO
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Pansy se había ido por la mañana.
Cuando Teddy despertó, lo primero en lo que pensó fue en que todo había sido un sueño, pero el persistente olor del perfume de la morena, y la imagen de su cabeza en la almohada junto a la suya le indicó que no había sido así.
Se quedó quieto durante mucho tiempo, repasando todo lo ocurrido la noche anterior mientras se preguntaba cómo serían las cosas entre ellos ahora.
¿Ella fingiría que no lo conocía? ¿Se habría arrepentido de haber "corrido" a Connelly-cara de pantera de su casa?
Suspiró y decidió no preocuparse por ello mientras se preparaba para el trabajo. Por lo menos, tenía un recuerdo increíble al cual aferrarse. ¿Cuántas personas podían decir que habían hecho el amor con la chica de sus sueños?
Se fue a trabajar y trató de no pensar demasiado en Pansy. Afortunadamente, el trabajo fue agotador ese día y le dejó poco tiempo para soñar despierto. Estaba exhausto cuando por fin llegó a su casa -bastante tarde- y comenzó a quitarse la ropa. Había dejado caer la camisa al suelo cuando tres golpes secos sonaron en la pared de su dormitorio. Se quedó paralizado por sorpresa un momento, preguntándose si lo había soñado. Tal vez estaba más cansado de lo que había creído.
No dispuesto a correr el riesgo de aceptar que lo de la noche anterior no había sido real, Teddy se acercó rápidamente al apartamento de al lado y dio unos golpecitos en la puerta. El portal se abrió inmediatamente para revelar a Pansy usando un transparente camisón negro de encaje, zapatos de tacón alto, y nada más. La mandíbula de Ted se cayó al suelo cuando ella enganchó los dedos en la cintura de sus jeans y lo llevó hacia adentro antes de cerrar la puerta detrás de él.
Ella lo empujó contra la madera y antes de que pudiera hacer algo más que un gesto confuso, Pansy estaba de rodillas y tomando su miembro entre sus labios, el cual ya estaba despierto solo ante la mera visión que se había presentado ante él segundos antes, y sólo le tomó un momento antes de que toda la sangre de su cuerpo se concentrara en aquella zona y tuviera que contenerse para no comenzar a empujar violentamente sus caderas contra el rostro de la bruja. Las uñas de Pansy se hundieron ligeramente en sus caderas para aumentar la profundidad de las estocadas en su boca, y Ted ya no pudo contenerse. Podría haber jurado que la cabeza de su pene estaba golpeando la parte posterior de la garganta de Pansy sin su ayuda.
— ¡Oh, Merlín!— exclamó al borde del orgasmo.
Pansy lo soltó y se levantó. Envolvió una mano alrededor de su palpitante masculinidad, recorrió la longitud mojada con sus dedos y le sonrió.
—No todavía, Teddy. Te puedes venir todas las veces que quieras, pero sólo si estás dentro de mí— Con eso, se inclinó hacia delante y lo besó posesivamente; luego lo condujo llevándolo por su miembro hasta la habitación.
ooOoo
Fue así durante dos semanas.
Durante los tres primeros días, Pansy había golpeado en la pared en el momento en que él llegaba a su casa. En el cuarto día, Teddy esperó ansiosamente el golpe sin muchos resultados; se sirvió una bebida, trató infructuosamente de leer un libro, y finalmente golpeó tímidamente en la pared, preguntándose si ella estaba en casa.
Para su alivio, la respuesta llegó enseguida.
—Creí que nunca me llamarías— dijo en tono de reproche justo antes de empujarlo al suelo y bajar su cuerpo sobre el suyo para penetrarse ella misma, comenzando a cabalgarlo. Ted estaba agradecido por la nueva alfombra de la sala, que Pansy más tarde admitiría haber querido ayudarlo a "estrenarla" correctamente.
Después de eso, aquellos encuentros se convirtieron en un constante acontecimiento nocturno. Uno u otro, todas las noches, golpeaba en la pared. Una vez, cuando Teddy tenía el día libre, había dejado descaradamente su sala sólo para caminar en línea recta a su cuarto y llegar hasta la pared. Ella había estado riendo cuando llegó, con los labios todavía hinchados por sus besos de "despedida", y habían pasado casi todo el día en la cama, dejándola sólo para ir al baño, y dos veces para abrir la puerta al repartidor de comida.
Cuando Teddy no estaba con Pansy, caminaba sobre una nube, feliz debido a la saciedad sexual.
— ¿Qué te pasa?— Preguntó su mejor amigo, Robin, dándole un codazo en las costillas— Parece que podrías comenzar a cantar en cualquier momento. Y tu cabello es de color rosa.
Ted sonrió, incapaz de poner sus sentimientos en palabras.
Robin rió entre dientes mientras espolvoreaba perejil fresco sobre sus canapés.
— ¿Una mujer?
—Sí— admitió Teddy— La mujer— aclaró. La mujer con la que había estado soñando por lo que le pareció una eternidad— Ella es increíble— repentinamente se puso serio y reprendió a sí mismo, dándose cuenta de que, una vez más, volvía a ser aquel adolescente enamoradizo. De nuevo estaba enamorado de Pansy Parkinson.
—Bueno, deja de estar en la luna, arregla tu cabello, y acaba de una vez el merengue batido. Tenemos que estar en Watermeade Park en treinta minutos.
—Lo sé— dijo Teddy y sonrió antes de lanzar un bloque de mantequilla en un tazón— ¿Tú cortaste el provolone?
—Estoy en ello— dijo Robin y blandió su varita.
Veinte y siete minutos más tarde estaban en Watermeade Park y Teddy se encontró acorralado por la madre de la futura novia.
—...de las personas son alérgicas a los salmones, por lo que definitivamente no debe servir…
—Señora Riordan— dijo Teddy suavemente, ignorando a Robin, que se fue rodando sus ojos sobre el hombro de la mujer: —Hemos preparado salmón, cordero y carne de vaca, así como curry risotto para los invitados vegetarianos. Creo que somos... — Su voz se apagó cuando una figura familiar le llamó la atención, haciendo descarrilar de su mente todo pensamiento de negocios.
Merlín, ¿qué estaba haciendo ella ahí?
Repasó la lista de invitados mentalmente, tratando de recordar en qué boda estaba -había tres bodas esa semana y Robin mantenido los horarios bajo control, ya que él era el encargado de los menús-.
—... Y me di cuenta de manchas sospechosas en varios de los glaseados—, dijo la señora Riordan despectivamente, con una palmadita en la muñeca de Ted— Señor Lupin, ¿está escuchándome?
Teddy apartó la mirada de Pansy Parkinson, que brillaba como una joya entre sus ajustadas ropas de color amatista, y de nuevo la dirigió hacia la señora Riordan y su voz estridente.
—Sí, señora— musitó—Los glaseados. Me ocuparé de ellos.
Con eso, se escapó de la mujer, dejándola con la sonrisa amable de Robin, y se alejó a ver las manchas de los glaseados. Su camino justamente coincidió con Pansy y trató de parecer sorprendido cuando tropezó con ella.
De hecho, ella se quedó sin aliento cuando lo vio y rápidamente lo tomó por su túnica profesional de cocina blanca con pequeños botones dorados. Sus labios se abrieron y luego se curvan en una sonrisa cuando recobró su aplomo.
— ¿Por qué estás aqui, Teddy? ¿Estás trabajando?
Él asintió con la cabeza.
— No sabía que se trataba de un caso del Ministerio— repuso, intentando indagar sobre su presencia allí.
Pansy arrugó su respingona nariz.
—No lo es. Mi cita es un amigo del padre del novio, e insistió en hacer acto de presencia. Estoy aquí sólo por el alcohol.
— ¿Cita?— Teddy logró articular, esperando que la llamarada explosiva de celos que comenzaba a invadirlo no se mostrarse en una sola palabra.
Ella tarareaba sin comprometerse y se volvió a analizar la creciente multitud antes de señalar con el dedo meñique.
— ¿Ves esa vieja cabra por ahí? ¿El que viste un traje que debería haber sido quemado hace treinta años?
Ted asintió con la cabeza, perplejo.
—Él es mi jefe. Lo complazco asistiendo a funciones aburridas mientras finjo estar durmiendo con él a cambio de aumentos de sueldo y que me permite hacer lo que me plazca en el trabajo— Ella se volvió y le sonrió con astucia— ¿Así que trabajas para la compañía de banquetes? Nunca me dijiste lo que hacías para ganarte la vida.
—Nunca me lo pediste— casi soltó Teddy, pero se contuvo; después de todo, durante sus encuentros no intercambiaban muchas palabras, además de los usuales: sí, oh sí; o: más duro, más rápido. Y desde luego, no podía quejarse de eso.
—Trabajo para el servicio de comida, sí— respondió sin tomarse la molestia de mencionar que era el propietaria del negocio. Había empezado su compañía hacia dos años y estaba empezando a hacerse un nombre por sí mismo.
Pansy se inclinó para leer el logotipo en el lado izquierdo de su pecho.
—Casa Luna Llena— leyó en voz alta— ¿Les funciona, entonces?
Teddy sonrió astutamente.
—Prueba la comida y decide por ti misma.
Ella asintió con la cabeza.
—Lo haré. La compañía de banquetes que había contratado para el Comité de Delegación francesa para su reunión acerca de algún tipo de tratado internacional ha cancelado hace dos días. Si la comida es buena, podría llamar al propietario y proponerle ocupar su lugar. ¿Cómo se llama él?
Ted tropezó con la mentira por un momento.
—Robin Borgatti— No estaba seguro de por qué no decir la verdad, pero su suposición de que era sólo una parte del personal que presta sus servicios lo molestó un poco.
Ella suspiró, volteando parcialmente hacia atrás.
—Están llamándome. Te veré más tarde, ¿sí, Teddy?— preguntó en un ronroneo.
—Definitivamente— dijo, y ella le lanzó un beso antes de caminar hacia el hombre corpulento que lo fulminó con una mirada de advertencia.
—Sigue soñando— murmuró Teddy— Voy a ser el único en su cama esta noche— La idea leo animó mientras se apresuraba a limpiar los glaseados para la satisfacción de la señora Riordan.
Teddy estuvo ocupado casi toda la tarde, y hasta bien entrada la noche, pero en todo momento mantuvo un ojo en su amor platónico, prestando especial atención a las personas con las que hablaba. Ella tuvo la precaución de mantenerse cerca de su jefe, tocarle el brazo e inclinarse hacia él para susurrarle al oído con la frecuencia suficiente para que los espectadores creyeran que estaban juntos.
En varios momentos durante la noche, sin embargo, Pansy se mezclaba con los invitados y pasó tiempo con varios invitados masculinos. Teddy trató de mantener un firme control sobre sus celos -y sobre el color de su cabello- y no pudo evitar preguntarse, amargamente, cuánto tiempo pasaría antes de que Pansy también se cansara de él y llevara a su casa a un nuevo hombre.
Hubo un momento de calma después de la cena de la boda, mientras que el baile comenzó. Robin dirigían al personal y él se encargó de la limpieza. Teddy había convencido a Robin para sacar el pastel de bodas, en nombre de Casa Luna Llena, a pesar de que por lo general era el orgullo de Teddy. Los pasteles de boda eran su alegría y él había pasado horas decorando éste con árboles de oro y plata, adornadas con pájaros de variados colores que revoloteaban sobre él.
Durante el baile y antes de la presentación del pastel, Teddy se metió en una tienda de campaña, que se había utilizado anteriormente para la fiesta de bodas, a prepararse. Transformó su túnica de cocina en un traje formal de color azul oscuro. Cambió sus facciones por otras más suaves y delicadas antes de volver su cabello rubio y sus ojos de un tono más claro de gris.
Con su aspecto cambiado completamente e irreconocible, salió y se fue en busca de Pansy, chocando con ella cerca de la pista de baile, en compañía de su jefe.
—Disculpe— dijo Teddy. Su voz era más profunda y completamente diferente de lo normal, gracias a un hechizo que su padrino le había enseñado. Pansy volvió y lo miró y luego volvió su mirada depredadora como sólo ella sabía hacerlo.
—Está bien, hola— dijo en un tono seductor— ¿Nos conocemos?
—Definitivamente recordaría haber visto a tan hermosa joya antes— dijo Teddy sin problemas y le tendió la mano. Ella inmediatamente tendió la suya y él la levantó para colocar un beso cerca de los nudillos.
—Soy Pansy Parkinson— se presentó.
Teddy sintió un momento de pánico.
—Soy James... Dela ... ware— soltó de pronto el acaparamiento y los nombres de descarte de sus variados familiares— James Delaware.
—Encantada de conocerte, James. Mi copa de champán parece estar vacía y me doy cuenta de que tú no tienes una. ¿Te importa acompañarme a la fuente de champán? Oh, cállate, Martin, voy a estar de regreso en seguida— aclaró, enlazado su brazo con el de Teddy.
Ted la acompañó a la gran fuente cerca de la entrada de la tienda que arrojó champán en el aire de los puertos clasificados. Atrapó burbujeante líquido en un vaso y se lo dio a ella.
— ¿Así que estás con...?— Teddy hizo un gesto con la cabeza, señalando hacia su ceñudo jefe.
Ella se echó a reír.
—Por las apariencias solamente. Él es mi jefe. ¿Y tú? ¿Estás aquí...solo?
—Llegué solo, pero espero no irme de la misma forma— Ted casi se ahoga en la suave línea y se preguntó cuándo había decidido canalizar a un amante latino de un programa de televisión muggle.
Pansy tomó un sorbo de champán y sus ojos brillaron.
—Eres muy directo. Te lo agradezco— Ladeó la cabeza y reparó en su apariencia— Me recuerdas a alguien.
Ted se puso rígido, pero se obligó a relajarse y levantar una ceja en señal de duda. Había imitado intencionadamente la apariencia del rubio que había visto con ella años atrás en Hogwarts. Por un momento se quedó estático. ¿Y si la semejanza era demasiado acertada, incluso a través del filtro de la memoria imperfecta?
Ella sonrió y sacudió la cabeza con diversión.
—Podrían casi ser hermanos. Él se reiría de eso, siendo hijo único.
— ¿Él es tu...— involuntariamente, una nota de duda apareció en su voz— amante?— culminó su frase, tragando duro.
Pansy rió, sorprendiendo a Teddy, que había esperado casi cualquier cosa menos eso.
—No. No es eso, nunca— aclaró, divertida— Él es mi mejor amigo y nada más, a pesar de que lo perseguí sin piedad a lo largo de nuestros años escolares. Sus intereses estaban en otra parte— Mientras hablaba, los ojos de Pansy flotaban encima de la multitud, como si estuviera buscando a alguien. Tomó un sorbo de champán y luego lo miró intensamente— Tienes una excelente habilidad que hace que sea muy fácil hablar contigo, James, o tal vez, simplemente, he bebido demasiado.
—Tal vez deberíamos ir a un lugar más privado para... ¿hablar más?— sugirió Ted en tono seductor.
Ella volvió a sonreír, tomó otro sorbo de champán, y luego suspiró.
—Eres es muy atractivo y pareces agradable, pero la verdad es que estoy saliendo con alguien. Y creo que voy a ir a buscarlo ahora mismo. Fue un placer conocerte, James. Buenas noches.
Teddy suspiró como si todas sus ilusiones hubieran sido aplastadas en un segundo, pero su corazón dio un salto al escuchar aquellas palabras.
—Buenas noches, Pansy— dijo al fin, y observó mientras se alejaba, mirando por encima de las cabezas de los invitados, buscando a alguien.
Buscándolo a él.
Teddy se apresuró a regresar a la tienda y cambió rápidamente su apariencia antes de revertir el hechizo en su ropa. Salió al mismo tiempo que los aplausos estallaron en el pabellón cubierto. Robin había presentado el pastel. Ted hizo la nota mental de comprarle algo bonito la próxima vez que estuviera en el callejón Diagon; además, no era como que Robin le permitiría olvidar el favor.
— ¡Ahí estás, Teddy!
Levantó la vista y le sonrió a Pansy mientras caminaba hacia él. Su corazón se hinchó de satisfacción al verla, con el conocimiento de que había rechazado a un verdadero Adonis rubio por él.
— ¡Hey!—gritó, sonriendo mientras ella se acercaba.
— ¿Crees que tu jefe le importará si te vas ahora? Esta fiesta está por terminar y...— Pansy se acercó y pasó un dedo por la parte delantera de su camisa blanca mientras le dirigía una mirada coqueta a través de sus gruesas y oscuras pestañas— pensé que tal vez querrías acompañarme a casa.
—Sí— dijo Teddy en un suspiro pesado— Creo que sí. ¿Puedes…? Umm... Espera aquí mientras yo le aviso a Robin, ¿sí?
Ella asintió con la cabeza y Teddy corrió lejos para escupir una disculpa y una serie de instrucciones a Robin, quien puso los ojos en blanco, pero asintió con la cabeza y se despidió con un gesto.
—Vamos— dijo Robin— Date prisa y ve a casa a tener sexo mientras te compadeces de nosotros, los tristes mortales sin esperanza.
Teddy resopló.
—Hey, las damas de honor están bastante ebrias. ¡Puede que tengas suerte hoy!— bromeó.
Esquivó un hechizo proferido por su amigo y se apresuró a regresar con Pansy, quien lo estaba esperando con una mano extendida para que él la tomara.
Tan pronto como lo hizo, ella los apareció en su casa.
~ TBC~
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Continuará...
