Disclaimer: Los personajes de H.P no me pertenecen
Aclaración: La historia original "Knock Three Times" pertenece a la autora Cheryl Dyson, quien muy amablemente me permitió traducirla; no obstante, éste epílogo es PURA Y EXCLUSIVAMENTE DE MI AUTORÍA; sólo como intento de darle un final feliz a la historia.
Llama tres veces
Epílogo
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Soltó un cansado bufido mientras empujaba el pesado baúl para cruzar la calle que lo separaba de la estación de King´s Cross.
— ¡Papá! ¡Dile a Remus que ya no me moleste!— chilló la niña a su lado, peinándose el largo cabello rubio a un lado mientras observaba con el ceño fruncido como un pequeño niño de enormes orejas, ojos rojos y cabello azul retozaba a su alrededor.
Ted suspiró con cansancio, ubicándose entre los andenes 9 y 10.
—Remus, ya deja en paz a tu hermana, ¿quieres?— musitó con voz calmada— y regresa a tu forma original.
El pequeño Remus dejó de correr, y mientras le sonreía a su padre, sus ojos se volvieron azules, sus orejas pequeñas y su cabello rubio, pero su nariz creció horriblemente.
— ¡Papá! ¡Está haciéndolo de nuevo!
— ¡Cállate, Nymphadora!— exclamó el niño, sacando una pequeña y rosada lengua que, de un momento para otro, duplicó su tamaño— ¡Estás celosa porque mis habilidades son mejores que las tuyas!
Las mejillas de la niña enrojecieron, al igual que su cabello.
— ¡No es cierto!
— ¡Sí lo es!
— ¡No es cierto!
— ¡Sí, sí, sí!
— ¡Papá!
Ted suspiró una vez más, pasándose una mano por el rostro con pesadez.
— ¡Ya dejen de pelear y atraviesen la pared!— ordenó, intentando sonar lo más firme posible, y para cuando lo hizo, los dos niños -que ahora eran pelirrojos- se giraron a verlo; suspiró una vez más— Nym, tú vas primero, ¿sí?
—Sí, papá— el cabello de la niña volvió a ser de color rubio mientras se posicionaba entre los andenes 9 y 10 y, asegurándose de que no hubiera nadie cerca, atravesó la pared.
—Papi, ¿me llevas?— el pequeño se sentó sobre el baúl, esperando a que Ted comenzara a empujar el carrito.
—Bien, pero sujétate con fuerza. No quiero que tu madre me regañe otra vez.
— ¡Sí!— Remus se sujetó con ambas manos al baúl mientras su cabello se volvía verde.
Ted empujó el carrito, y en menos de un parpadeo, ambos aparecieron en el andén 9 ¾, que estaba rebosante de niños empujando pesados baúles, y sus padres, quienes comenzaban a despedirse de ellos entre sollozos y sonrisas.
—Papi, allá está Eliza, ¿puedo ir con ella?— preguntó Nymphadora, jalando a su padre por la manga de su chaqueta.
—Primero debemos buscar a tu mamá— contestó con serenidad— Dijo que estaría esperándonos aquí y…
— ¡Yo la busco!— exclamó un hiperactivo Remus, intentando correr lejos, pero la mano de su padre sosteniéndolo por el cuello de la camisa se lo impidió.
—Tú no irás a ningún lado— advirtió con la expresión más seria que fue capaz de articular.
— ¡Pero…!
—No hay pero que valga.
El pequeño bufó y se cruzó de brazos mientras sus ojos y sus cabellos se volvían negros como la noche.
— ¿Puedo ir a saludar a Eliza, papi?— preguntó su pequeña con dulzura, ladeando levemente la cabeza. Ted la observó, frunciendo los labios al notar que su hija usaba el mismo método que su madre para conseguir lo que quería de él. Suspiró. Ese había sido un truco muy bajo.
—Está bien, ve— Nymphadora sonrió, radiante— Pero— advirtió su padre— sólo ve y saluda. Tendrán todo el año para hablar, y no verás a tu familia hasta navidad.
— ¡Está bien!— besó su mejilla y se alejó corriendo.
Ted la observó irse y suspiró.
No podía creer que su niñita comenzaría su primer año en Hogwarts.
—Papi, ¿puedo ir a buscar a mamá?— preguntó Remus, poniendo ojos de cachorrito también, haciéndolo fruncir el ceño.
—Olvídalo Remus, no funcionará.
El niño bufó, luchó por liberarse pero acabó por cruzarse de brazos e inflar las mejillas, rindiéndose al fin.
— ¿Al menos puedo ir a comprar unas varitas de regaliz?— pidió con las mejillas aún hinchadas. Teddy frunció los labios y suspiró.
— ¿Prometes comportarte?
—Sí.
— ¿No armarás alboroto?
—No.
— ¿No asustarás a las personas?
—No, papi.
— ¿Lo prometes?
— ¡Sí!
El mayor volvió a suspirar, con resignación esa vez.
—Bien— aceptó al fin, soltando el cuello de su camisa y sacando dos monedas doradas del bolsillo de su chaqueta color vino— Pero recuerda regresar pronto para despedirte de tu herm…
— ¡Sí!— Remus tomó las monedas y comenzó a correr entre la multitud, y de inmediato, varias exclamaciones de espanto comenzaron a oírse.
—No puede ser… ¡Remus!
— ¡Vaya! Igual de inquieto que su padre…
— ¿Perdón?— se giró de inmediato, encontrándose con una sonrisa más que conocida para él— ¿Victoire?
Victoire Weasley amplió su sonrisa, abrazándose de inmediato a él. Ted tardó unos segundos en corresponder el abrazo, hasta que lo hizo, saliendo de su estupefacción inicial.
— ¡¿Cómo has estado?!— inquirió la mujer rubia tras separarse de él, sujetándolo por los brazos.
— ¿Yo? Pues… bien, bien… ¿Y tú?— devolvió la pregunta casi de inmediato— No te he visto desde… bueno, mucho tiempo.
Ella sonrió, afirmativamente.
—Es que ahora vivimos en París.
—Ah, se me había olvidado— rió con nerviosismo, por alguna razón, sintiéndose algo incómodo debido a la presencia de su primera novia— ¿Y en dónde está…?
— ¿Mi esposo?— él asintió— Ah, pues está por allá con los mellizos, Geneviéve y Claude— señaló a su derecha, y Ted divisó a los lejos a dos niños rubios— Y este pequeño— le mostró al niño que se aferraba a su falda, escondiéndose detrás de ella— es Harry. Saluda, cariño.
El pequeño alzó una tímida manito.
— Hola, Harry, ¿me recuerdas?
El pequeño negó con la cabeza y su madre rió.
—No me sorprende. Eras muy pequeño cuando te vimos por última vez— discurrió Ted.
— ¿Y tu familia?— preguntó la mujer, dedicándole otra bonita sonrisa.
—Bueno, se supone que vería a mi esposa aquí… y mis hijos deben andar…
Unos gritos lo interrumpieron y llamaron la atención de ambos adultos. Ted resopló con resignación y rodó los ojos.
— ¿Me disculpas un momento?
Victoire asintió con la cabeza y Ted comenzó a moverse entre las personas, buscando la fuente del alboroto con la mirada, hallando a Remus asustando a una familia muggle, con el cabello de color morado y grandes y puntiagudas orejas sobresaliendo de su pequeña cabeza.
— ¡Lo siento!— se disculpó con la familia, llevándose a su hijo de allí, jalándolo por el brazo.
— ¡¿Viste sus caras, papi?!
—No le encuentro la gracia. Y desde ahora te aviso que estarás castigado en cuanto regresemos a casa.
— ¡Pero…!
—Olvídalo. Sólo espera a que tu madre se entere…
Victoire lo observó volver junto a su hijo.
—Lo siento— suspiró— Se supone que ésta cosa morada es mi hijo, Remus.
— ¡Hola!— saludó el efusivo muchacho, cambiando la forma de sus orejas— Soy Remus Evan Lupin— se presentó.
La mujer sonrió y tomó su pequeña mano.
—Mucho gusto, Remus. Yo soy Victoire. Y él es mi hijo pequeño, Harry.
— ¡Hola, Harry!— mientras lo saludaba, su cabello se volvió negro y sus ojos verdes, imitando la apariencia del pequeño frente a él.
— ¡Wow! ¡¿Viste eso, mami?!
Victoire sonrió ampliamente.
—Veo que heredaste la habilidad de matamorfomago de tu padre— observó.
Teddy inspiró profundamente y lanzó el aire de sus pulmones en un profundo suspiro.
—Sí… creímos que sólo su hermana lo había heredado, pero Remus lo descubrió éste verano, y desde entonces no ha dejado de cambiar su aspecto— comentó mientras su hijo agrandaba su nariz y encogía su boca para hacer reír al hijo de Victoire— Creo que ya no recuerdo como era su verdadera apariencia…
La mujer rió.
— ¡Es adorable!
— Pues mi esposa y yo no pensamos igual…— suspiró con algo de amargura, bajando levemente los hombros. La rubia mujer volvió a sonreír, separando los labios para decir algo, pero se vio interrumpida al último momento.
— ¿Victoire?— una voz grave llamó la atención de ambos. Victoire volteó en el acto, ampliando su hermosa sonrisa.
—Oh, cariño, ¡mira quien está aquí!
Ted sintió todos los músculos de su cuerpo tensándose de inmediato. Tragó saliva pesadamente, se forzó a sí mismo a sonreír y alzó la mirada.
—Hola, Harry. Si que ha pasado tiempo…
Harry Potter le devolvió una sonrisa incómoda.
—Teddy… ¿cómo has estado? Hace mucho no sé nada de ti.
—Sí, desde que me casé.
—Es verdad.
Un silencio incómodo reinó de pronto.
—Papá, aún no he visto a mamá por ningún… Hola.
Todas las miradas se centraron en Nymphadora Lupin, y solo en ese momento Ted pareció salir de su turbación.
—Nym, él es mi padrino, Harry Potter. ¿Lo recuerdas?— la niña asintió— y ella es su…— hizo una breve e incómoda pausa para aclararse la garganta— su esposa, Victoire.
— ¿Nymphadora? ¡Vaya! Pero como has crecido…
—Hola.
—Creo que no conocen a mis hijos menores— se giró hacia atrás y le hizo unas señas a los niños que estaban tras él, indicándoles que se aceraran— Ellos son los mellizos, Claude y Geneviéve— dos niños de cabello rubio y brillantes ojos verdes se acercaron. Ambos parecían haber heredado la belleza de su madre.
—Hola— saludó alegremente la niña— yo soy Geneviéve, y este es mi primer año en Hogwarts— sonrió— ¡espero que podamos ser amigas!
—Yo soy Claude— dijo el niño, de forma escueta, observándose las uñas con desinterés.
Ted Lupin observó de soslayo a su hija y, con horror, vio como se sonrojaba ante la presencia del hijo de Harry Potter.
Por espacio de unos minutos nadie dijo nada, y Ted podía sentir como el aire a su alrededor se hacía cada vez más pesado.
Desde que su padrino se había divorciado de Ginny Weasley no había vuelto a verlo. Aquel divorcio había sido un verdadero escándalo, sobre todo cuando se corrió la voz de que la principal responsable de aquella separación había sido la sobrina de ambos, la joven hija mayor de Bill y Fleur Weasley, su antigua novia, Victoire.
Ted tragó pesadamente y forzó otra sonrisa mientras enfocaba los ojos en Harry. Su padrino a penas si había envejecido con los años. Es más, incluso parecía haber rejuvenecido desde su divorcio. No era que Ginny no le agradara, pero Ted siempre creyó que ella era demasiado 'asfixiante' con su padrino a veces. Tal vez por eso su matrimonio llegó al fracaso.
—Cariño, creo que vi a los Wood por allá— dijo de pronto Victoire, rompiendo con la tensión del momento.
— ¿Los Wood?— Harry volteó el rostro con excesivo interés— Oh, sí. Vayamos a saludarlos— miró a Ted e hizo una leve inclinación con la cabeza— Fue un verdadero gusto volver a verte, Ted. Y a ver que día tú y tu familia nos visitan…
Ted esbozó una sonrisa irónica.
—Sí sabes que mi esposa también es parte de mi familia, ¿verdad?— inquirió sarcásticamente y con un dejo de amargura, estrechando la mano que su padrino le había ofrecido.
Harry se tensó de inmediato ante sus palabras, pero sólo emitió una sonrisa nerviosa como respuesta.
No le sorprendía que Ted aún no le hubiera perdonado por su comportamiento del pasado.
—Si… bien… fue bueno volver a verte— sonrió mientras acariciaba los cabellos verdes de Remus— Tienes una hermosa familia, tus padres estarían muy orgullosos de ti.
— ¿En serio lo crees, Potter?— inquirió una voz sarcástica a sus espaldas, provocando que Harry fruncieron los labios con disgusto.
—Parkinson— masculló después de un rato, enfocando la mirada en la elegante y hermosa dama que se había parado junto a su ahijado.
Al ver su mirada sobre ella, Pansy le sonrió de forma burlona mientras se aferraba al brazo de Ted.
—Es Lupin ahora, ¿recuerdas?— ironizó— ¡Ah! Es verdad… se me olvidaba que no asististe a la boda…
— ¡Pansy! ¡Dichosos los ojos que te ven, querida!— una oportuna y sonriente Victoire intentó disipar la tensión del momento, sujetándose al brazo de Harry— Tienes dos hijos preciosos.
Pansy la observó de soslayo, aforrándose con más fuerza al brazo de su esposo.
—Es cierto. Aunque a muchos les pese.
Victoire volvió a sonreír, ignorando por completo el mordaz comentario.
—Me alegro mucho por ti; Harry, cariño, ¿vamos con Oliver y su esposa?
Harry asintió en silencio.
—Vamos, niños— se despidió de Pansy con un movimiento de cabeza mientras que su joven esposa besó a Ted y luego a la ex Slytherin.
La tensión del ambiente se fue junto con los Potter, y una vez que estuvieron lejos, Pansy le dirigió una mirada reprobatoria a su esposo.
— ¿Qué?— inquirió Ted, intentando abrazarla por la cintura, no obstante, ella lo esquivó moviendo sus caderas, y se dirigió hacia su hija.
—Ya es hora de que subas al tren, cariño— le dijo mientras acariciaba los cabellos que habían vuelto a ser rubios— Y deberías dejar de concentrarte en cambiar el color de tu cabello o toda tu energía se irá en ello— le sonrío, y Nymphadora le devolvió el gesto mientras su largo cabello se volvía tan oscuro como el de su madre— Eso es, preciosa. Y no lo olvides, exígele a ese tonto sombrero que te coloque en Slytherin.
— ¡Oye!— protestó Ted, con aires ofendidos— ¡Hufflepuff es una excelente casa también! Y no debes olvidar que tu padre asistió a ella.
—Sí, pero su madre estuvo en Slytherin, que tiene mucho más prestigio que la casa de los tejones, así que…
—Sí, pero su abuelo fue un Gryffindor, así que…
— ¡No te atrevas siquiera a insinuarlo!— advirtió Pansy, abriendo mucho los ojos, y Ted sonrió, victorioso.
— ¿El qué?— preguntó con fingida inocencia.
— ¡Ya sabes de lo que te estoy hablando, Edward Remus Lupin!— siseó de forma amenazante, haciendo que su esposo ampliara la sonrisa de sus labios.
Nymphadora suspiró y arqueó levemente las cejas.
Todo el verano había tenido que soportar la misma discusión.
— ¡Oigan!— exclamó, llamando la atención de sus progenitores— Yo quiero ir a Ravenclaw— comentó con calma, provocando que sus padres la miraran, pasmados.
—Bueno…— habló Ted al cabo de un rato, frotándose la barbilla— A Ravenclaw asisten los más listos de la escuela, así que yo no tengo problema con eso— Nymphadora giró la mirada hacia su madre.
—Tampoco yo. Los de Ravenclaw y los Slytherin suelen llevarse bien— razonó Pansy.
—Pues yo sí quiero ir a Slytherin— canturreó el pequeño Remus, abrazándose a su madre— Tío Draco dice que esa casa tiene el mejor equipo de Quidditch, y que ha ganado la Copa de las Casas desde hace veinte años.
Pansy le dedicó una sonrisa maternal mientras acariciaba sus cabellos azules con una mano, y Ted lo observó de reojo.
—Tú no eres mi hijo— dijo, inflando levemente las mejillas. Su familia rió.
—Bueno. Creo que ya es hora— Nymphadore inspiró profundamente y volteó de cara hacia el imponente Expreso de Hogwarts.
—Recuerda escribirnos cada día, cariño— le recordó su madre, abrazándola— Nosotros también te escribiremos.
—Está bien, mamá. Lo haré.
—Y no olvides enfocarte en tus estudios y mantenerte alejada de los niños.
— ¡Papá!
—Tú solo hazlo.
La niña sonrió y se abrazó a su padre mientras este le besaba la coronilla.
—Adiós, engendro. No toques mis cosas mientras no estoy.
Remus sonrió y abrazó a su hermana, quien después comenzó a alejarse de ellos, caminando con pasos algo dudosos hacia el Expreso de Hogwarts.
—Yo también quiero ir a Hogwarts— bufó el pequeño mientras Nymphadora subía al tren.
Pansy sorió y besó sus cabellos.
—Aún te faltan cinco años, cariño.
— ¡Pero yo quiero ir ya!
Ted suspiró, abrazando a Pansy de lado. Ella le dirigió una pequeña mirada de reproche, pero acabó por suavizar sus facciones y abrazarse a él también.
—Ya llegará tu hora, Remus. Y entonces no querrás que las vacaciones terminen nunca.
La familia Lupin se quedó muy junta sobre el andén, mirando a los últimos alumnos que subían al Expreso.
El tren comenzó a andar y poco a poco se alejó del andén mientras los niños seguían saludando a sus familiares por las ventanas.
Qué tal?
Me alegra haber podido subir el epílogo al fin, aunque no fuera un lemmon, pues me lo imaginé como algo más familiar para, de ese modo, darle un final definitivo.
Espero sus rr!
Atte,
H.S
