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Disclaimer: Harry Potter y sus personajes no me pertenecen, son de J.K Rowling.
Nota: Este fic participa en el Reto#10: "Primero de septiembre" del foro Hogwarts a través de los años.
Advertencia: ¿Además de Malfoy OoC a mi parecer? Pues que no tengo idea de para donde se encamina esto. Y ahorita, me estoy comenzando a guiar por el primer libro y tantito la primera película, aparentemente…
Aclaración: Las escenas que en encuentran entre comillas – por ejemplo la del principio de este capítulo – son recuerdos.
Palabras según Word (quitando título y demás): 700
Hogwarts.
Capítulo VII
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"—Interesante, muy interesante, aquí hay mucho para elegir. —dijo el sombrero pensante, su voz retumbando en la cabeza del blondo. —En lo que se debe, tienes la valentía de un Gryffindor, la perseverancia de un Hufflepuff, la mente dispuesta de Ravenclaw y la astucia Slytherin."
El pequeño Malfoy dio un profundo suspiro, intentando no ponerse nervioso.
—Pero, tienes todo lo necesario para ser un…—volvió a hablar, con un deje de suspenso que desquició un poco al niño mago. —¡SLYTHERIN!"
Y con la elección del sombrero retumbando en sus tímpanos, este le fue quitado de la cabeza y el blanquecino no pudo evitar sonreír, irradiando la felicidad que sentía mientras se dirigía a la primera mesa a la derecha, saludando con asentimiento de cabeza a Crabbe y Goyle quienes le habían dejado un lugar libre a su lado, una vez sentado y luego de saludar a los otros miembros de su Casa, miró la mesa de los profesores, sintiéndose feliz al ver que Severus Snape, profesor de Pociones, Jefe de Slytherin y su padrino, sonreía de forma imperceptible – para quienes no lo conocían bien – mientras asentía con la cabeza.
Al tiempo que esperaba que Pansy y Blaise se les unieran – porque estaba seguro que también estarían entre las serpientes – miraba con más atención su mesa, descubriendo recién a El Barón Sanguinario, el fantasma de Slytherin.
Una vez que Minerva McDonagall enrolló el pergamino entre sus manos para ir a sentarse en su lugar correspondiente en la mesa en el fondo del salón, luego de que el italiano fuese enviado a Slytherin, el banquete de bienvenida dio comienzo finalizadas unas palabras de Albus Dumbledore, el director de Hogwarts. Y, manteniendo su compostura y elegancia, los nuevos Slytherin hablaban entre ellos entre bocado y bocado, al mismo tiempo Draco recordaba una de las tantas cosas habladas en el Expreso.
"—Entonces…—dijo la pelinegra jugando con su varita. —¿En cuál de las Casa creen que iremos a caer? —cuestionó como quién no quiere la cosa. —Slytherin, ¿Obvio, no? —se respondió ella misma.
Por su parte Crabbe comía unas ranas de chocolate, Goyle una bolsa de grageas de todos los sabores – haciendo una mueca al comer una con sabor a vomito – y Draco leía un libro nuevo, sintetizando, el único que le prestó atención fue el Zabini.
—Yo no estaría tan seguro, Pans. —dijo el moreno burlón.
Parkinson alzó una ceja. —¿A no? —preguntó perspicaz.
—No. —fue la escuálida pero maliciosa respuesta.
—Entonces, ¿En qué Casa crees que quedaremos, Blaisy? —dijo al cruzarse de brazos y mirar retadoramente a su amigo.
—Si me lo preguntas. —la chica de orbes negros puso los ojos en blanco y Draco miró con interés al moreno. —Greg y Vin irían a Hufflepuff. —los nombrados miraron incrédulos al italiano. —Draco, pues…él de seguro termina en Ravenclaw. —dijo al mirar de reojo al rubio, quién negó con la cabeza sonriendo levemente. —Tú Pans, estoy seguro que te sortean en Gryffindor con los leones. —la bruja lo miró ofendida mientras el Malfoy reía, con la diversión brillando en sus ojos.
—Bueno, Pansy, tú siempre te quejas cuando Blaise te dice Hufflepuff. —comentó burlón el heredero de Malfoy Manor.
—¿Y tú, Blaise? —preguntó Crabbe, curioso.
—Slytherin, por supuesto. —respondió creído.
Parkinson, aun cruzada de brazos pero con el ceño fruncido y los ojos brillando enojados siseó: —¿Quieres apostar?
Zabini le miró interesado.
—¿Cuánto? —preguntó al acomodarse mejor en su lugar.
—Cinco galleons. —contestó la bruja, sonriendo gatunamente.
—Acepto.
Y Draco sinceramente pensó que Blaise acababa de hacer un pacto con el demonio…"
En esos precisos momentos la chica Slytherin dijo casualmente, sonriendo victoriosa:
—¿Cuándo debo esperar mis galleons, Blaisie?
Provocando que el único rubio del quinteto casi no pudiera ocultar una carcajada que prometía, ser estridente.
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Una vez que el banquete terminó y el director los despidió, el Prefecto de Slytherin guío a todos los de primer año – que, seamos sinceros, no eran muchos – hacia las mazmorras en donde se encontraba su Casa, explicándoles lo básico como por ejemplo el evitar a Peeves, o en todo caso, y lo que era más divertido, llamar al Barón Sanguinario. Estando frente a una pared de ladrillos, el Prefecto susurró:
—Magia antigua.
Ya saben lo de siempre, perdonen cualquier tipo de error y gracias por los reviews y demás. Comentarios, criticas, consejos y demás [MIENTRAS SEAN DE BUENA MANERA] Bienvenidos sean.
¡Hasta luego!~
