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Disclaimer: Harry Potter y sus personajes no me pertenecen, son de J.K Rowling.
Nota: Este fic participa en el Reto#10: "Primero de septiembre" del foro Hogwarts a través de los años.
Advertencia: ¿Además de Malfoy OoC a mi parecer? Pues que no tengo idea de para donde se encamina esto. Y ahorita, me estoy comenzando a guiar por el primer libro y tantito la primera película, aparentemente…
Palabras según Word (quitando título y demás): 800
Hogwarts.
Capítulo VIII
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En cuanto Draco entró en su habitación, la cual sólo compartía con Blaise gracias a Merlín, rápidamente supo cuál era su cama al ver su baúl a los pies de esta, pero el querer tirarse con rapidez sobre las suaves sabanas pasaron a segundo plano en cuanto detecto una jaula con un búho real sobre su mesa de noche, la sorpresa, como la curiosidad y la desconfianza se pintaron en su rostro. Acercándose con cautela al animal enjaulado lo examinó con la mirada, él no tenía un búho ya que al ir al Callejón Diagón ninguno de sus progenitores le había comprado algún compañero emplumado, asique ¿Cómo había terminado en su habitación, al lado de su cama, aquella ave?
"—Severus dijo que cuando llegues al castillo te dará tu regalo. —"
Ante ese recuerdo el mago de 11 años abrió los ojos, sonriendo al mirar al búho real, al tiempo que notaba un pedazo de pergamino debajo de la jaula. Cuando lo agarró entre sus manos, ya no tuvo dudas de cómo había llegado aquella ave a su habitación, y que ahora le pertenecía.
Bienvenido a Slytherin, Draco.
Aquí está tu regalo, sé que te gustara.
S.S
—¿Cómo le llamaras? —cuestionó el mago italiano con diversión.
Malfoy saltó en su lugar, con los cabellos de la nuca parados y maldiciendo a ciertos italianos que sin la necesidad de un hechizo parecían silenciosos fantasmas.
—¡Por Salazar, Blaise! —se quejó el chico de cejas rubias. —¿Cómo demonios le haces para no hacer ruido? —dijo enfurruñado.
El pelinegro ignoró el berrinche de su mejor amigo, acomodándose en su cama correspondiente, apoyando su espalda contra el respaldo de ésta.
—¿Entonces? —insistió el moreno, sonriendo divertido.
El blondo suspiró, mientras que el ave de oscuras alas – a la cual acaba de sacar de su jaula – miraba todo de una forma que parecía analítica, estando parada sobre uno de los hombros del pequeño mago. Con suavidad, el primer año acarició la cabeza del animal al tiempo que se daba media vuelta y miraba a la otra serpiente.
—Orión.
Fue lo único que dijo, sonriendo arrogante y con ese brillo especial, alegre, en sus ojos para luego, con un pase de varita, convocar un pedazo de pergamino, tinta y pluma, al fin de cuentas aún debía enviarle la carta que su madre le había exigido; sonrió para sí, a pesar de lo dicho por sus padres, él sabía que el haber terminado en Slytherin los haría muy felices. Una vez que el búho real se encontrase en camino hacia la mansión, llevando la carta con la buena nueva, Draco se dejó caer en su cama, mirando el techo de ésta sin mirar realmente, metido en sus profundos pensamientos.
Ah sí, es como si se encontrara en la luna…
—Es real…—escuchó susurrar a Blaise.
—¿Qué? —dijo, confundido.
El dueño de las orbes castañas se acomodó mejor en su lugar, suspirando pero sonriendo de una forma un tanto extraña.
—A partir de mañana comenzaremos las clases en el castillo, como alumnos oficiales del colegio. —explicó con simpleza, con un tono de voz suave, algo adormecido, como si tuviera miedo de hablar más fuerte. —Estamos en Hogwarts, Draco, es como un sueño hecho realidad. —añadió para luego mirar al Malfoy, quién se había sentado con las piernas cruzadas, en su cama. —¿Es real, no? —interrogó.
El otro Sangre Pura calló por unos instantes, mirando todo a su alrededor para eventual fijar sus ojos en el uniforme que se encontraba pulcramente doblado y limpio sobre los pies de su cama, con el escudo de Slytherin bordado en él. Sonrió inconscientemente.
—Claro que es real, Blaisie. —confirmó al asentir con la cabeza y volver a acostarse sobre sus suaves sabanas.
El nombrado frunció el ceño, bufando y poniendo los ojos en blanco, pero aun así no puedo evitar reír ante la afirmación de su mejor amigo.
Todo era real, genuinamente real, por Merlín.
—Somos Slytherin. —dijo el mago italiano prácticamente a la nada.
—Sí. —contestó el aristócrata de orbes color plata.
—Deberemos ser cautelosos con los miembros de las demás Casas.
Malfoy se encogió de hombros. —De haber terminado en otra Casa, igual tendríamos esa necesidad, por ser quienes somos. —dijo como quién no quiere la cosa.
El más alto suspiró.
—¿Y Potter?
El heredero de Malfoy Manor arqueó una ceja, extrañado ante el cambio de tema. —¿Qué con el Cara Rajada? —preguntó.
—¿Realmente lo consideras tu némesis? —preguntó curioso el moreno.
—Claro, aunque eventualmente reiniciaré mis planes para ser su amigo. —dijo como si nada, dejando notar ese orgullo en su voz.
Blaise rió.
—Ya me parecía. —comentó burlón. —Aunque para eso pasara mucho tiempo, cuando tu disgusto por su rechazo pase, y tu orgullo este como siempre. —picó un poco.
Draco bufó. —Duérmete ya, Zabini. —gruñó completamente enfurruñado.
Puede que este capítulo haya quedado un pelín confuso – y lo lamento – pero en el siguiente capítulo trataré de explicarme mejor…
Ya saben lo de siempre, perdonen cualquier tipo de error y gracias por los reviews y demás. Comentarios, criticas, consejos y demás [MIENTRAS SEAN DE BUENA MANERA] Bienvenidos sean.
¡Hasta luego!~
