Disclaimer: Harry Potter y sus personajes no me pertenecen, son de J.K Rowling.

Nota: Este fic participa en el Reto#10: "Primero de septiembre" del foro Hogwarts a través de los años.

Advertencia: ¿Además de Malfoy OoC a mi parecer? Pues que no tengo idea de para donde se encamina esto. Y ahorita, me estoy comenzando a guiar por el primer libro y tantito la primera película, aparentemente…

Palabras según Word (quitando título y demás): 1.000

Marsha llora, las musas la abrazan y las medusas observan, dándole la despedida a su pequeño bebé y es que se ha terminado todo, haciendo nacer la emoción…


Hogwarts.

Capítulo X

Ante lo dicho por el serio pelinegro tanto Malfoy, como el resto de las serpientes que se encontraban en la Sala Común – una mezcla entre los primeros años y los años restantes – pudo leer entre líneas:

Sin importar el bando que eventualmente elijan, aquí debemos cuidarnos entre nosotros porque existe un lazo especial.

—No deben de tener miedo. —aclaró Snape al mirar a los pequeños magos, con el mentón levantado. —Pero si deben ser cautelosos, y deben saber que para lo que necesiten pueden contar conmigo también. —añadió, sonriendo imperceptiblemente al ver la seguridad y el alivio pintado los rostros de los niños de 11 años.

Finalizando su breve discurso Severus dijo solemne, con la arrogancia y el orgullo notándose en su mirada: —Sean buenos Slytherin y ganen muchos puntos para su casa.

Una vez dicho esto, cada quién siguió con sus cosas, yendo la mayoría de los miembros de la Casa verde y plata hacía el Gran Comedor para desayunar. Sonriendo malicioso, movió los labios al tiempo que blandía suavemente su varita apuntando en una dirección distraídamente, antes de hacerle una señal a los grandotes y al mago italiano para salir de las mazmorras.

Cuando al poco tiempo Pansy Parkinson, dio un grito ensordecedor al notar que su preciado uniforme había sido cambiado por el de los leones, agregando los colores de la Casa rival de una forma demasiado llamativa, el culpable de su miseria se encontraba riendo divertido entre los corredores del castillo.

Y así, de a poquito, Draco Malfoy fue haciéndose fama…

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

"—Las paredes de ese castillo tienen oídos y ojos. —"

Con aquel recuerdo gravado en su mente, Zabini agitó su varita, poniendo una barrera silenciadora alrededor de ellos cuatro, ya que el que la mayoría de los magos mayores que conocía – los que estudiaron en Hogwarts, claro – dijeran eso casi como un mantra debía que significar algo.

El blondo arqueó una ceja, mirando curioso al pelinegro, Crabbe y Goyle sólo se miraron entre sí.

—¿Lo han notado? —preguntó el de orbes castañas.

—¿El que los adultos actúan extraño? —cuestionó Gregory.

—Como si estuvieran nerviosos. —añadió Vincent.

—Conocemos a nuestros padres. —dijo el blanquecino. —Aunque intenten ocultarlo, sabemos cuándo pasa algo raro. —Draco expuso seguro lo que los cuatro pensaban.

—Anoche escuche hablar a unos chicos de quinto antes de ir a dormir. —comentó el primer año italiano.

—¿Y? —apremió uno de los grandotes.

—Creo que tiene que ver con el Innombrable. —dijo Zabini, los tres magos restantes palidecieron. —Puede que regrese. —y con eso el miedo se apoderó de todos.

El heredero de Malfoy Manor, demostrando ese liderazgo que parecía poseer se ubicó al frente de sus amigos, con el mentón levantado y mirando adelante, teniendo el ceño levemente fruncido en señal de molestia.

—¿Y eso qué tiene? —dijo cortante. Ante la nula respuesta se giró, mirando a sus compañeros de Casa y notando que estos no entendían a lo que se refería. —El que el Lord vuelva o no, no nos concierne, no tiene nada que ver con nosotros. —argumentó con esa mascara de frialdad, marca Malfoy.

—Eso no es cierto. —dijeron el par de pelinegros corpulentos.

Malfoy los fulminó con la mirada.

Blaise, por su parte, negó con la cabeza, mirando serio a su mejor amigo. —Aunque nuestras familias no estén enlistadas entre las tropas de Quién-Tú-Sabes. —escalofríos. —No significa que su regreso no nos afecte. —razonó al cruzarse de brazos, apoyando la espalda contra una de las paredes del pasillo.

El dueño de las orbes plateadas crispó los labios. —Nuestros padres tuvieron la astucia suficiente para librarse de él y seguir con vida. Nosotros seguiremos sus pasos. —siseó para nada contento.

Las serpientes restantes suspiraron, mirándose entre sí.

Si había algo que conocían del primogénito de los Malfoy era lo necio que podía llegar a ser en ciertas ocasiones.

—De todas formas. —intervino Crabbe. —Es mejor ser cautelosos.

A regañadientes, el blanquecino mago asintió.

—Aunque no nos afecte. remarcó lo último. —Siempre es mejor tener cuidado con las situaciones peligrosas. finalizó para con un movimiento de varita hacer desaparecer el hechizo puesto por el chico de ojos castaños y seguir con su camino.

Sólo espero que esto realmente se innecesario. —fue lo último que el pequeño Malfoy pensó.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Una vez acomodado en el que ya sería su lugar oficial en la mesa de su Casa – en un acuerdo tácito, por supuesto –, Draco miró expectante cuando el gran número de aves entró en el Gran Comedor, dejando con su respectivo destinatario sobres, cajas y demás regalos. Dejando de lado su desayuno, el rubio sonrió de lado en cuanto Orión dejó una caja de chocolates de su marca favorita enfrente de sus ojos; con un brillo bailando en sus ojos, el único hijo de los Malfoy agarró con una de sus manos la pequeña esquela que sobresalía de la caja.

Y, ocultado su sonrisa alegre con una arrogante el niño de 11 años leyó:

Felicidades, no esperaba menos de ti, Dragón;

Tu padre también se encuentra feliz, pero ya sabes como es.

El joven mago Sangre Pura aguantó el querer soltar una risita, era como si su madre estuviese a su lado hablándole, cuando en realidad había escrito una nota corta con lo necesario.

Como regalo te envió tus chocolates favoritos, si quieres más sabes que sólo debes pedirlo.

Mamá.

En cuanto terminó de leer, el pedazo de pergamino desapareció.

Mejor prevenir…

Cuando Bulstrode Millicent – otra Slytherin de primer año – entró en la lista negra del heredero de Lucius Malfoy, el resto de la Casa de las serpientes hizo una nota mental para su propia supervivencia:

Nunca, de los nunca, tocar los chocolates – o dulces en general – de Draco Malfoy…

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Estando en el salón en el cual Snape impartía su clase, los más cercanos al blondo mago pudieron notar que aquel brillo peligroso en sus ojos desapareció en cuanto Severus comenzó con el sermón del primer día, e hizo pasar vergüenza al Potter.

Realmente estar en Hogwarts sería entretenido…


Última Nota:

Y ha llegado el final, sinceramente espero les haya gustado este fic, que se ha convertido en uno de mis bebés – aunque todos son mis bebés – y en el cual la emoción me llevó a los cielos en cada capítulo, ya que ame escribir esta historia.

Lo que si me queda algo que decir: mi idea, al escribir esto, era el poder ver cómo fue, qué sintió otro personaje, lo natural fue que escribiera de uno de mis PF de HP, y ciertamente este reto me vino "como anillo al dedo". Realmente no estoy segura de haber logrado dejar ver con claridad mi objetivo pero estoy muy feliz con el resultado.

Y tal vez que sea mi primer fic de más de cuatro capítulos seguidos terminado tenga que ver con la emoción…

Por una última vez en este fic:

Perdonen cualquier tipo de error. Gracias por los reviews y demás. Comentarios, criticas, consejos y demás [MIENTRAS SEAN DE BUENA MANERA] Bienvenidos sean.

¡Nos vemos en otra historia!