CAPITULO 4
CENA
(Pov Bree)
Me había vestido como mi tío me dijo, un precioso vestido azul claro con volantes y no muy largo, me puse mis medias blancas y unos zapatos de charol azules como el vestido. Una de las sirvientas me peinó y me hizo rizos, algo raro ya que mi pelo era liso, pero me gustaba.
Seguí a la criada y abracé a mi muñeca.
-La muñeca puede quedarse- dijo la criada-.
Dejé la muñeca muy a mi pesar. Estaba nerviosa, supuestamente hoy conocería a mi esposo, confié en tío Blasco ya que él no me entregaría a un hombre que no me fuese a cuidar.
Bajé las escaleras dando saltitos, me gustaban esas escaleras, eran grandes.
Al bajar no me di cuenta pero todos me estaban mirando, estaba tío Hakon y a su lado una mujer vestida de negro y ojos bastante raros, era guapa, me ruboricé.
-Hola pequeña Bree- dijo con una sonrisa Hakon-.
-Hola- susurré-.
-¿Cómo estás?- volvió a decir- tu no la conoces pero ella es mi esposa Xinia -.
Asentí y miré mis zapatos.
-Podemos sentarnos- dijo Blasco mirando a todos-.
Al entrar en el salón principal había más gente, una chica de pelo rojo mientras un hombre grande todo tatuado le abrazaba... ese hombre daba miedo. A su derecha una chica rubia de mi edad estaba al lado de un hombre que tenía el cuello tatuado, la abrazaba también. Paseé mi mirada hacia otra pareja, una mujer rubia que parecía modelo de alguna revista glamurosa estaba senada sobre las piernas de un hombre muy grande de pelo negro y ojos cristalinos y brillantes.
Después estaba tío Hakon besando a esa mujer de negro, en el fondo un chico con un libro.
-Lamento el retraso- me giré y miré fijamente a ese hombre-.
Era casi tan grande como el hombre de los ojos de diamantes, me miró por un largo tiempo pero enseguida bajé mi mirada y esperé a que me hablase.
-Soy Duque Casannova-.
-Él es tu futuro esposo- aclaró Blasco-.
Tuve que morder fuerte mi labio para no decir nada.
Este hombre era mucho mayor que yo, por lo menos... diez años. Levanté un poco la vista.
"Tiene unos ojos bonitos"-.
Y su cuerpo, parecía fuerte, era lo más viril que había visto jamás.
Todos tomamos asiento, justo enfrente de mi ese hombre no dejaba de mirarme. Estaba nerviosa... el silencio reinaba en aquella sala de paredes cubiertas por madera oscura.
-¿Y estás feliz por tu futuro casamiento?- preguntó tío Hakon.
Asentí, en realidad no sabía que pensar ni como sentirme.
-Podría venirse a mi casa- dijo ese hombre grande-.
-No- sentenció tío Blasco- nada de reuniones antes de la boda, por lo menos a solas-.
(Pov Duque)
-Debes estar de broma- le dije a Blasco cuando todos se fueron-.
-¿No te gusta?-.
-Es una niña-.
-Es guapa-.
-Sí, es guapa, pero es una niña, hasta dudo que sepa lo que es un preservativo-.
-A ver Duque, tú querías mujer y yo te lo conseguí, además una mujer virgen que es lo que todo hombre quiere tener, ¿por qué tantas preguntas?-.
-No le gusto-.
-Le gustarás-.
-Bueno pero... es anti...-.
-¿Natural?, lo que es anti natural es que te pongas ahora mismo así conmigo, te he conseguido lo que querías y has hecho un pacto conmigo-.
-No me estoy haciendo atrás-.
-Entonces cuando es la boda...-.
-Mañana- siseé- así podré llevármela a mi casa-.
-Genial, mañana-.
-Aquí-.
-Mis criados lo prepararán-.
Respiré hondo... joder... que precipitado que era todo.
Necesitaba una copa y dormir y como siempre al llegar estaba mi querido Havers con esa copa que me resucitaría y me haría dormir plácidamente.
-¿Algo nuevo que decir?- le dije a Hakon, sabía que estaba en mi habitación-.
-Es una niña-.
-Joder... crees que no lo soy-.
-Pero...-.
-Oye no te pongas moralista, Xinia no era tan grande cuando te la follaste, querías tirártela en la habitación de su padre-.
-No es lo mismo-.
-Es exactamente lo mismo-.
-De verdad... esa niña es muy inocente, mucho, hasta dudo que haya visto a un hombre desnudo de camisa para arriba-.
-Bueno, pues lo descubriremos, la dejaré preñada y me dará herederos, no hay más que eso-.
-Lo que tu digas- dijo saliendo-.
Oh joder... necesitaba dormir, terminé mi copa y me metí en la cama.
-Duque- dijo V entrando en la habitación-.
-Mierda V, déjame dormir-.
-Es que...-.
-¿Qué?-.
-Es una niña...-.
-¿Os habéis puesto de acuerdo?-.
-No, si por mí está bien, solo se cuidadoso-.
-Eso no se me da bien-.
-Lo sé-.
-Entonces-.
-Nada, te dejaré dormir-
A ver si era verdad y podría dormir de una puta vez...
