CAPITTULO 5

CASAMIENTO

(Bree Pov)

Suspire y deje el cepillo luego de cepillarme el cabello sobre el lavamanos de aquel baño. Era todo blanco y negro, y enorme.

Me mire en el espejo.

Estaba vestida con un camisón de seda blanco que me llegaba hasta mis rodillas y mi cabello suelto negro cayéndome sobre la espalda.

Hoy me había casado, y después de la ceremonia vine a su casa.

Flash Back.

Termine de vestirme con ayuda de las sirvientas.

Tenía un vestido blanco de novia, con un velo, parecía una princesa. Las mismas que había en los cuentos que yo leía.

Baje las escaleras de aquella casa.

"La casa del castillo."

Así le había puesto.

Salí al jardín y allí estaba mi tío Blasco esperándome, fui junto a él hacia el altar donde un sacerdote nos caso.

La ceremonia fue rápida.

Y el coloco en mi dedo un anillo de oro con una piedra roja.

En la cena que habían organizo en casa de tío Blasco, todos hablaban muy animados, pero yo no había comido.

No tenía hambre.

Estaba nerviosa.

No sabía qué hacer.

No había hablado con él.

"Con Duque."

Como lo llamaban todos.

Suspire levemente.

Todos comían y bebían hablando animadamente, cada pareja estaba en lo suyo. Mire a mi tío Hakon, decían que era una estrella.

Pero no se veía como una estrella.

Miraba a su mujer, de una manera especial.

Mire hacia el plato de comida.

Estaba intacto.

Había música de fondo, unos hombres tocaban con los violines mientras la velada seguía su curso tranquilamente.

Fin del flash back.

Después de la cena, subí a cambiarme y me trajeron hacia su casa.

"Hacia mi nueva casa."

Un viejo mayordomo me condujo hacia la habitación del señor, hacia donde también sería mi habitación.

Allí ya estaban mis cosas.

Mi ropa estaba en un armario, había un tocador, que allí había algunas de mis cosas acomodadas, el resto al otro día llegarían.

Quería a mis muñecas. Mis fotos de mi padre.

Me dejo sola y me sentí perdida en la habitación. Con colores fríos, muebles victorianos, una inmensa cama.

No sabía qué hacer.

Recordé las palabras de las hermanas, indicándome que debía hacer. Así que quite mi ropa, y puse el camisón.

Ahora debía ir a la cama y tumbarme en ella esperando a mi marido.

Suspire. Camine a la cama, y me tumbe en ella tapándome con las sabanas.

Siempre pregunte porque debía hacer esto, pero las monjas me decían que mi marido sabría que hacer. No me decían nada más.

Deje mi cabeza sobre la almohada mirando la araña de cristal que colgaban del techo. Era muy bonita.

Quería cambiar los colores, tal vez, el me dejaría. O tal vez no.

No sabía que decir, o que hacer, tenía mucho tiempo. Pero en parte, sabía que mi tío Blasco no me hubiera casado con un mal hombre.

Pero aun así…

La puerta se abrió y por ella entro "Duque."

Me miro por un lago rato. Era muy grande, el cerro la puerta de un golpe y camino hacia un sofá.

No pude evitarlo, y lo seguí con la mirada.

El quito su cacheta dejándola en el sofá. Quito el arma que tenía en su cadera y la dejo sobre la mesilla que estaba frente en el sofá.

El quito su camisa dejándola caer al suelo.

Su torso…

Abrir grandes mis ojos entre abriendo mis labios y exhale un leve suspiro.

Era impresionante. De hombros anchos y su espalda… era bonito.

Nunca había visto un hombre así y desvié mi mirada por unos segundos, pero quise de ver de nuevo y él se había quitado sus pantalones.

Tuve vergüenza. Tome las mantas y me tape hasta la cabeza cerrando mis ojos. Pude sentir como rio, esa risa era ronca.

Mordí con fuerza mi labio y tome una almohada abrazándola. Sentí como alguien entro en la cama.

"Es Duque."

Okey… ahora sí. Me había puesto nerviosa del todo.