¡Holaaa!
Perdón por no subir ayer, pero el tiempo se me echó encima, y también por hacer el capítulo anterior tan corto... Pero para compensar, esta vez os traigo uno bastante más largo! Espero que lo disfrutéis, y sin más demora, aquí lo tenéis...
Nota: Nada en este fic a excepción de mi OC me pertenece, todo es propiedad de Eiichiro Oda y One Piece.
Bajé del submarino de un salto y estiré todo mi cuerpo al tocar el suelo, feliz de volver a pisar tierra firme después de casi un mes. Así es, desde que partí de mi isla llevaba cuatro semanas sin pisar un trozo de tierra, dos de las cuales las había pasado en ese submarino amarillo.
-¡Nos vemos por la tarde, Bepo!-Le grité al oso blanco.
Me había encariñado tanto con él durante el tiempo que había pasado con ellos. Realmente se hacía querer.
-¡No vuelvas tarde, Kai! ¡Queremos irnos lo antes posible!-Me respondió él.
-¡Sí, sí, no te preocupes!
Puse rumbo al pueblo que me esperaba delante, decidida a comprar algunas provisiones y algo de ropa para mí con el dinero que me habían prestado los miembros de la tripulación.
Mi rostro lucía una sonrisa, pero por dentro había algo que no dejaba de inquietarme...
*Flashback*
Fuera, la lluvia no cesaba, así que todos nos quedamos dentro echando unas cartas sentados en el suelo de madera.
Law se mantenía al margen, observándolo todo desde la distancia en una esquina de la habitación. De vez en cuando yo le echaba un ojo para ver qué hacía.
Reíamos felices, incluida yo, quién empezaba a acostumbrarme a esa tripulación. En un momento dado y sin venir a cuenta, Penguin, cómo yo le llamaba por esa gorra que siempre vestía, me dejó caer algo que no esperaba.
-Oye Kai, vas a quedarte en la tripulación, ¿no?-Dijo con total naturalidad.
-¿Qué...?-Fue todo lo que salió de mi boca. Nunca había contemplado tal idea siquiera. Cierto era que adoraba esos chicos, pero nunca me detuve a pensar en la posibilidad de unirme a ellos.
*Fin Flashback*
Esto ocurrió ayer por la noche y desde entonces que no deja mi mente en paz. Aceleré el paso, como si de esa forma fuera a olvidarlo.
Al llegar al pueblo mis ojos brillaron por la cantidad de tiendas que había allí. Me acercaba a una y a otra, así el tiempo fue pasando y cayó la tarde.
Los últimos rayos de sol se consumían lentamente ocultándose entre las montañas de la isla.
-Ah... Los chicos se van a enfadar...-Me dije para mis adentros, consciente de las horas que eran. Suspiré y aceleré el paso.
Sumida en mis pensamientos, me metí en un estrecho callejón sin darme cuenta. Estaba oscuro y quise salir rápido de allí por las siniestras sensaciones que me producía.
Pronto empecé a escuchar pasos a mi espalda y algunos escalofríos me invadieron el cuerpo.
En el submarino...
-¡¿Dónde está Kai?!-Preguntaba molesto el capitán.-¡Pensaba que le habíais dicho que volviera pronto!
-Se lo hemos dicho, capitán Law, pero es extraño que tarde tanto...-Contestó Bepo preocupado.
-Tsk, maldita sea...
-¿Quiere que vaya a buscarla?
-No.-Cortó el peli-negro.-Nadie se mueve de aquí, ¿entendido? Si no vuelve en cinco minutos, nos vamos sin ella. No tenemos tiempo que perder.-Puntualizó con seriedad.
-¡¿QUE?!-Gritaron los demás.
-¡No podemos dejarla!-Se quejó Penguin.
-¡Callaros! Ya lo habéis escuchado.-Law cerró la discusión irritado.
En el callejón...
El negro pasillo se me hacía eterno, y ese hombre cada vez se acercaba más. Tenía miedo. Quise correr, pero mis piernas apenas respondían. Volteé mi cabeza y miré de reojo. Estaba más cerca de lo que pensaba, y cuándo me di cuenta, me había alcanzado.
-¡Dame todo lo que tengas!-Gritó el hombre y me amenazó con algo en su mano.-¡Vamos, ahora!
Temblaba asustada. Me cubrí con los brazos, temiendo que me hiciera daño.
"Mierda. Soy tan cobarde." pensé. "Ni siquiera puedo defenderme sola."
Una luz de algún sitio iluminó mi rostro, y el hombre se acercó para observarme.
-Vaya, pero si eres una chica preciosa...-Acercó su mano a mi cara y me hizo un pequeño corte en la mejilla.-Quizás prefieras complacerme con tu cuerpo...
Gemí. Mis lágrimas brotaron solas, no por el dolor, si no por el miedo.
Me caí hacia atrás, cerré los ojos y me resigné sabiendo lo que me esperaba. Cuándo, en apenas un instante, sentí un brazo pasar por mi espalda y tomarme por el hombro antes de tocar el suelo.
Mis ojos se abrieron sorprendidos y la imagen que presenciaron jamás se borrará de mi cabeza. No lo sentí llegar, sin embargo, allí estaba, agarrando al hombre por la muñeca, con una fuerza casi inhumana y dirigiéndole una terrorífica mirada de odio.
-No vuelvas a tocarla.-Le amenazó con una voz que me asustó tanto o más que el otro tipo.
Empujó el sujeto con brutalidad, haciendo que cayera al suelo, y luego me levantó y se me llevó tirando de mi brazo con fuerza.
Llegamos al puerto a una velocidad de vértigo y sin decir ni una sola palabra. Observé su rostro visiblemente enfadado, su mirada denotaba furia.
Mi brazo dolía por la fuerza con la que me seguía presionando su mano, pero su voz me distrajo de ese pensamiento.
-¡¿En qué estabas pensando?! ¡Qué entiendes por volver pronto, ¿eh?!-Me gritó.
Nunca le había visto tan alterado. Estaba tan fuera de sí que me hizo sentir culpable. Realmente me había comportado como una cría.
-Lo siento...-Fue lo único que pude decir.
-Tsk...
Bien, ¿qué te ha parecido? En mi opinión, este tipo de capítulos son bastante típicos en fics de este estilo pero, simplemente no pude evitar escribirlo /.
Por cierto, quizás alguien piense que la historia es algo lenta, y que la relación entre los personajes apenas avanza, pero quiero que vayan progresando poco a poco, ya que siempre he imaginado a Law como alguien con dificultad para las relaciones de este tipo, y tampoco quiero hacer que pierda esa personalidad fría suya que es tan característica de él.
Para quién le interese: Cómo curiosidad y para quién no lo sepa, la palabra "Kai", en japonés puede significar "mar", de ahí que le haya puesto ese nombre a la protagonista (aunque parezca nombre de chico). Si alguien no se ha fijado, a parte de en el summary de la historia, en ella no ha aparecido ninguna descripción de la chica, eso se debe a que dejé que cada lector imaginara cómo podía ser ese personaje. Yo siempre la he imaginado con el pelo bastante largo y negro, y los ojos de un azul profundo como el mar, otra de las razones por las que le puse ese nombre.
En fin, espero que sigas leyendo esta historia, y voy a dejar de escribir ya, porque las notas finales se harán más largas que el capítulo en sí.
¡Hasta pronto!
