Aguarda calmada aunque respira tensión del aire.

No comprende en absoluto por qué se le lanza una mirada tan sulfurada. Se trata de una agresión silenciosa tal y como liquida el veneno a sus víctimas: disimulado, pero certero.

La invitación falsamente cordial la desconcertó y guiada por la intriga se permitió arrastrar a la azotea, mientras tanto la morena pensaba en qué tema tendría pendiente con ella una chica que es, básicamente, una desconocida.

Totalmente perdida, la pista de que la conversación no sería amistosa le fue dada en el cambio drástico de la expresión facial de su compañera; la sonrisa se había esfumado y leía la acusación en sus pupilas, una de naturaleza desconocida.

-¿Para qué me trajiste aquí? - Achica la mirada al lanzar la interrogante, en muestra de incomprensión.
Enseguida la castaña se lanzó contra ella, agarrándola por los hombros brutalmente.

-¡Se acabó el jueguito Tendo, no te hagas la tonta!

Y no en vano la víctima proviene de una familia dueña de un dojo. De un salto hacia atrás despejó su espacio personal, y cuando hubo aterrizado a una distancia prudencial la increpó:

-¡¿De qué demonios estás hablando, estúpida loca?!

La castaña se quedó quieta unos segundos viéndola con los ojos bien abiertos. Aquel movimiento le fue inesperado en su totalidad.

-¿No me digas, marimacho, que practicas artes marciales?

-Mi familia tiene un dojo y mi padre lo es, en todo caso no creo que hayas montado todo esto sólo para...

-¡SÓLO...SÓLO DEJA A MI PROMETIDO EN PAZ!.

Aquella frase pareció tener eco, lo cual sería ilógico porque se hallan en un espacio abierto.

Un destello se vislumbra en la mirada mas clara, una amenaza velada llega a su receptora quién no comprende del todo el contexto de la situación, por esto se obliga a preguntar:

-¿Prometido? ¿De qué demonios hablas, estás loca de verdad?

-Mi prometido...-esboza una sonrisa ladeada, en una actitud de quién sabe que domina el asunto - ...El chico con que al parecer te chocaste ayer, el chico que me acompañaba esta mañana cuando tu estúpida bicicleta por poco nos rompe el cráneo, ESE CHICO me pertenece, nos vamos a casar ¿Comprendes lo que te digo o te dibujo un esquema?

Más que ningún otro sentimiento aquello sólo le produjo una desmedida curiosidad que no escatima en saciar:

-¡¿Prometidos?! ¡¿Tan jóvenes?! Pero si apenas dieciséis años!

-¡Para concretar el amor no hay edad! - aunque enseguida se percató de su fallo, pero antes de que su interlocutora le informara sarcásticamente que SÍ HAY una edad base para el matrimonio establecida por el gobierno, agregó la castaña elevando gradualmente su tono de voz -¡Así que te prohíbo, niñita estúpida, que lo veas como un prospecto o algo así! ¡Está claro?!

Akane esboza una sonrisa como quién no le hallara gracia al presente.

Aquella chica que la increpa es la estúpida aquí, la celosa, la insegura, ¡la demente!; buscó decirlo en la oración mas educada posible:

-Deben estar muyyyy enamorados para estar comprometidos o ser lunáticos idiotas, sean lo que sean no me importan. Tu 'prometido' no me interesa para nada...aunque me halaga el hecho de que te hayas sentido...Huuummm intimidada por mi presencia ante él, ENSERIO que aportaste a mi autoestima- acaba con una sonrisa burlona.

Ukyo rueda los ojos y resopla en señal de hastío, aquella pedante mujer le resulta insoportable.

Quiso contestar, pero ella se lo impidió adelantándose.

-'Amiga', puedes estar tranquila, de verdad no me interesa. Si no tienes nada más que decir, me voy. Estoy muerta de hambre.

Surrealista catalogaría al desenlace de lo que había planeado. Esa detestable encauzó todo a su favor, ridiculizándola de paso. Con la palabra en la boca se conformó porque en un parpadear Akane ya no estaba, ágil y sigilosa se había marchado dando fin deliberadamente a la reunión que a ella le correspondería finalizar.

¡Cómo la detesta! ...¡Cómo desea desaparecerla! Con rabia acumulada, Kuonji da una furiosa patada al piso.

Continuará...