Bueno... al final me he demorado más de lo previsto, gomen D: Peeeero a cambio, traigo un capítulo bastante largo, y ya tengo empezado el siguiente, así que la próxima vez no tardaré tanto :3. ¡De nuevo muchísimas gracias por vuestro apoyo! ¡Disfrutad el capítulo!

Nota: Nada en este fic a excepción de mi OC me pertenece, todo es propiedad de Eiichiro Oda y One Piece.


-¡¿Cómo dices?! ¡¿T-Tu hijo se llama Ren?!-No pude evitar gritar estas palabras debido al shock que acababa de recibir.

El hombre en frente de mí me miró perplejo, y el anciano al fondo de la habitación levantó la vista de su taza un momento al oír tal escándalo. La estancia quedó en silencio durante varios segundos, hasta que Renzo lo quebró:

-¿Hay algún problema con eso?

Mis ojos seguían abiertos como platos y algunas gotas de sudor frío comenzaban a descender por mi piel. Mi respiración estaba agitada y sentía que me ahogaba por momentos. Empecé a sacar conclusiones precipitadas, pero me obligué a detenerme, evitando perder el control, sin embargo, era incapaz de volver a hablar. Law posó una mano sobre mi hombro, lo que hizo que inmediatamente me relajara un poco. Le miré, algo entristecida y con los ojos humedecidos.

-No puede ser cierto... ¿verdad?-Le pregunté en un susurro.

Sin apartar la vista de Renzo, dijo:

-Creemos que podemos haber conocido a su hijo.

-¿Cómo?-Preguntó el hombre, sorprendido.-¿Conocéis a Ren?

-No sé si estamos hablando de la misma persona, pero conocimos a alguien con ese nombre en una isla cercana.

-¿C-Cómo era?-Exclamó un poco más alterado. Se le notaba ansioso por recibir noticias sobre su hijo.

-De esta estatura aproximadamente, piel morena, pelo castaño, ojos verdes...

Renzo se quedó inmóvil unos instantes, asimilando la información. Después se recostó lentamente en el respaldo de su silla y esbozó una leve sonrisa, a la vez que una pequeña lágrima se deslizaba por su mejilla.

Lo miré con tristeza, sabía que no sería capaz de darle la desgraciada noticia. Su expresión era de alivio, con un toque de nostalgia. Al verla, mi corazón se encogió, me dejé caer de rodillas al suelo, me llevé las manos al rostro y, sollozando, me puse a llorar desconsoladamente.

Ninguno dijo nada más. Law me miró por un momento, seguidamente se agachó y me rodeó con un brazo. Me frotó un poco la cabeza y después me ayudó a levantarme. Me abracé a él, mientras me llevaba fuera de la casa y me dejaba apoyada en la pared. Me apartó unos mechones de pelo de la cara y murmuró:

-Enseguida vuelvo...-Entró de nuevo.

Unos minutos más tarde, bastante más calmada, vi a Law salir de la cabaña. A pesar de no haber escuchado la conversación, cuando abrió la puerta pude escuchar el amargo llanto de Renzo que provenía del interior. Se me hizo un nudo en la garganta y observé a Trafalgar mientras hacía esfuerzos por no volver llorar. Éste se acercó a mí, bajó un poco la cabeza y dijo:

-Vámonos...

No pude hacer más que asentir y seguirle de vuelta al pueblo.

Llegamos al submarino y nos fuimos a dormir, pues pensábamos partir al día siguiente.


A las primeras luces del alba, ya estaba despierta. En realidad, no había conseguido dormir más de dos o tres horas seguidas esa noche, por lo que, de madrugada, me resigné y dejé de intentarlo.

-Realmente te levantas temprano.-Hacía tiempo que no escuchaba esa frase por la mañana, como siempre lo hacía, sorprendiéndome por la espalda, como una silenciosa aparición, o al menos esa fue la sensación que tuve.

-Tú también.-Volví a seguirle el hilo, como los viejos tiempos (quizás no tan viejos). Suspiré.-No he dormido muy bien. ¿Y tú?

-Deberías dejar de darle vueltas.-Dijo, ignorando mi pregunta.

-¿A qué?

-Ya lo sabes. Lo de Ren ya ha pasado, ha terminado.

-Pero no es algo que...-Traté de defenderme, pero lo dejé correr.-Olvídalo.

Me miró pensativo. Yo seguía con la vista perdida en ningún lugar. Entonces me tomó por el hombro y me giró, obligándome a encararlo, mirándome directamente a los ojos.

-Eh, Kai...-Por desgracia, no pudo decir más, puesto que alguien le interrumpió, llamándonos desde tierra.

-¡Hey! ¡Vosotros dos!

Yo, que estaba medio traspuesta por el repentino cambio de actitud de Law, reaccioné al escuchar esa voz. Él, por el contrario, y sin haber apartado la mano de mi hombro, había agachado la cabeza, con una expresión entre mosqueada y nerviosa.

-¡Renzo!-Exclamé, al ver quién nos llamaba.

Di un paso al frente, para acercarme a la borda y poder verle mejor, pero de repente me sentí mareada y perdí el equilibrio. La voz de Law me llamaba por mi nombre, pero apenas la escuchaba. Mi mirada estaba en blanco, y no podía pensar en nada, simplemente sentía una presión en mi cabeza. Por un momento noté una mano tomarme por la muñeca, sin embargo, al golpear el suelo todo se tornó negro, vacío, sin ruidos ni olores.


Un cielo completamente azul se alzaba inmenso sobre mí. "¿Dónde estoy?" Me pregunté. Estaba tumbada sobre un suelo de madera, un familiar y conocido suelo de madera. "¿La cubierta del submarino?" Me incorporé y me quedé sentada, observando cada rincón de ese escenario que tan bien conocía. No había ni un alma. Todo estaba en silencio, tan sólo podía escucharse la suave brisa al soplar, acompañada del trinar de algunos pájaros.

Me levanté y me percaté de que estábamos anclados en una isla. "Ah, claro. Estamos en Shima." Me dije. Al asegurarme de que no había nadie en el submarino, decidí bajar al pueblo a buscarlos. Tampoco había gente en las calles, aunque no me extrañó, puesto que cuando llegamos, no vimos a nadie. Entré en la primera tienda, pero ya no estaba la anciana que tan amablemente nos había atendido esa misma mañana. Pasé por muchas otras tiendas, pero no encontré a una sola persona en ninguna de ellas. Comencé a asustarme, aquello era muy extraño. Al final, decidí dirigirme al edificio del final del pueblo, donde habíamos conocido al viejo que nos llevó hasta Renzo, pero allí tampoco encontré a nadie. Como última esperanza, me encaminé hacia la caseta de Renzo, donde esperaba encontrar a alguien de una vez.

El sendero por el bosque se me hizo algo más largo que la última vez, pero finalmente alcancé a ver la cabaña a lo lejos. Corrí hacia allí, y me paré enfrente de la puerta. Agarré el mango, tragué saliva, y la abrí de un golpe.

-¿¡Law?!

Mi expresión de sorpresa y desesperación se conservó durante varios segundos. Detrás de esa puerta de madera, no solamente no había nadie, tampoco había nada. El interior de la casa no estaba, lo único que había era la continuación del bosque. A mi espalda sólo había quedado una pared de madera con una puerta, nada más.

-¿Qué está pasando...?-Me pregunté, ya con los ojos humedecidos.


No podía dejar de correr. Me estaba ahogando con mi propia respiración, y a pesar de eso, seguí corriendo. No sabía dónde estaba, ni hacia dónde iba, pero no me importaba, sólo quería huir, alejarme de... ¿de qué? Tampoco entendía de qué me estaba escapando.

A medida que me iba adentrando en el bosque, el cielo cada vez se tornaba más oscuro, cubierto por las densas copas de los árboles, y con unos grandes y negros nubarrones en él.

Poco después, empezó a llover, pero era una lluvia extraña: caía sobre las ramas y las plantas, y éstas se deshacían, se evaporaban, y sólo iban quedando estructuras de forma cúbica, formadas por los mismos restos del bosque. Entonces me di cuenta. Lo que se estaba construyendo a mi alrededor era una especie de red de 'paredes', que querían conducirme por algún tipo de camino, o más bien, hacer que me perdiese. Finalmente, se mostró claramente ante mis ojos: un laberinto.


¡Hola otra vez! En este capítulo han aparecido nuevas preguntas y misterios... ¿Qué ocurrirá? Tendréis que esperar un poco para saberlo :3. Ya sabéis que si os ha gustado, podéis darme vuestra opinión en los reviews, que siempre me animan ^^.

¡Muchas gracias por seguir esta historia!