CAPITULO 21
LLEGADA
(Pov Duque)
-Chicos- la voz de Henry, pude escucharla y levanté la cabeza-.
Estaba tan jodidamente borracho que apenas podía ver algo en claro. Bree … era ella, olía como si fuese ella. Se acercó a mí y me abrazó... era ella, lo era.
La abracé todo lo fuerte que pude, estaba bien, estaba viva... mi Bree.
La tomé en brazos y no esperé más fui con ella hasta la habitación. Tenía que verla mejor, estaba algo sucia.
-¿Dónde estabas?-.
-En un sótano-.
-¿quién?-.
-No lo es, Henry nos sacó de allí-.
La besé con todas mis ganas, quería estar con ella, ahora mismo, pero tenía que ocuparme de mi hermano y de los demás... ellos no estaban bien.
-¿Quieres arreglarte?-.
-No- dijo abrazándome- quiero estar contigo, siempre-.
Asentí y la tomé en brazos, no la soltaría, no lo haría.
Fui andando otra vez al salón.
Troy tenía en brazos a Aitana, Blad a Ariadna, se murmuraban cosas que no entendía.
Jackson había dejado de cortarse y Zafrina le estaba vendando, el guitarrista ocultaba su cara en el cuello de su mujer, Atenea y V, ellos estaban besándose, casi comiéndose. Y Henry se mantenía al margen, y sabía bien porque, ahora mismo Blad le debía algo...
(Pov Bree)
Troy se llevó a Aitana, Jackson y Zafrina se quedarían esta noche en la casa pero no saldrían de la habitación ambos necesitaban reposo y estar juntos.
Blad y Ariadna estaban en una sala con Henry, no quise escuchar lo que decían, eran palabras mayores y no era apropiado.
Duque decidió cenar conmigo pero en la habitación, cosa que agradecía, estaba famélica, tenía mucha hambre.
Después de una ducha de agua caliente me metí en la cama, él se metió conmigo y esperé a que se acercase de una manera más carnal a mi, pero no lo hizo, no dejaba de mirarme, comí todo lo que pude hasta estar llena.
Y me acosté.
-Debes estar cansada-.
Asentí, y le abracé.
-No sabes lo mal que lo he pasado-.
-Lo imagino-.
-Te amo tanto Duque-.
Él no dijo nada, eso me asustó.
"Quizás él no te ama Bree... has sido una tonta al pensar que algo así pasaría"-.
-Te amo- dijo con voz baja y ronca-.
Sonreí sin quererlo.
(Pov Henry)
Y de nuevo ahí estaba hablando con mi hijo, la pequeña Ariadna se sentó y miró sus manos en el sofá.
Blad como un basilisco, se levantó y me miró fijamente, sentía miedo de mi propio hijo, se parecía tanto a su padre.
-Olvidemos lo que ha pasado- dije-.
-Será lo mejor-.
-No me debes nada-.
-No, no te debo una mierda-.
Asentí y salí de allí, era lo mejor, no me debía nada...
