Por un viaje de vacaciones, Petunia y Handy fueron a un rustico pueblo a las afueras de la ciudad. Planeaban quedarse una semana antes de comenzar con los papeleos y apuntes en sus trabajos.

La pareja llego en la noche al hotel más lindo del lugar, aparte de ser barato claro está. Realizaron los trámites y seguido fueron a su respectiva habitación…

-me alegra que ya estemos aquí- dijo la bella peli azul- mañana tenemos mucho por hacer-

-lo sé, por eso dormiremos temprano, claro que si quieres podemos….-

-ni lo intentes, pervertido jajajaja- al momento en que ambos se reían, los golpes a la puerta los asusto- ¿Quién podrá ser?- Petunia abrió la puerta y a su sorpresa, un niño mugriento, todo su cuerpo manchado de hollín y su ropa destrozada se encontraba detrás de la puerta. al comienzo Petunia le dio un poco de miedo, pero se atrevió a hacerle frente al intruso- ¿Quién eres, qué es lo que quieres niño?- dijo firme y seria

-¿me regalas un vaso de agua?- el pequeño extendió sus manos esperando lo mencionado, más no recibió nada dado que Petunia le cerró la puerta

-¿Quién era linda?- Handy se encontraba en el baño cambiándose la pijama

-nadie, bueno era un niño todo asqueroso, pero ya se fue- dicho esto, la joven pareja se fue a la cama a descansar para un día lleno de aventuras.

El día fue muy entretenido, escalaron pequeños cerros, se refrescaron en el rio, almorzaron como nunca y por ultimo fueron a bailar a una discoteca muy popular del lugar. Llegada la noche, la pareja regreso al hotel exhausto a más no poder…

-iré a darme una ducha, fue muy extenuante el día de hoy- Handy fue a los servicios higiénicos, Petunia estaba arreglando su ropa para el siguiente día cuando de pronto, de nuevo la llamada a la puerta asusto a la peli azul

-¿qué quieres?- el niño de la noche anterior se encontraba otra vez en su enfrente- ¡ya te dije que no te daré agua, ¿no entiendes mocos?!-

-dame agua, por favor- cansada y molesta, Petunia cerró la puerta bruscamente- me tiene molesta ese niño, iré a hablar con el gerente. Salió de la habitación y fue directo a la recepción. Ahí el hombre se encontraba chequeando una lista de los clientes- disculpé señor, vengo a hacer un reclamo-

-dígame, ¿Cuál es el problema?- dijo el hombre

-hay un niño que vino ayer y hoy a pedirme agua, le dije que no pero insiste. Quiero que lo encuentre y lo saque de aquí- el hombre se quedó pálido de los nervios, cerro el cuaderno y se acercó a los oídos de Petunia

-escuche señorita, ese niño necesita tomar agua urgentemente. Hace tiempo hubo un incendio en este hotel, muchos de los clientes lograron salvarse mas no un pequeño de 8 años, dígame ¿Cuántas veces le dijo que le pidió el agua?-

-dos veces, pero eso es muy extraño-

No señorita, cuando vuelva tendrá que ofrecerle agua, es un pobre niño que tiene sed- Petunia no le tomo mucha importancia a o mencionado pro el sujeto, pero pensándolo bien tendría sentido dado a la apariencia y el olor a azufre que emitía el muchacho. Esa noche la peli azul le conto todo a su novio, este tan solo le dijo que no hiciera caso y que durmiera.

Fue otro día lleno de aventuras, navegar en canoa por las fuertes aguas del rio, adentrarse en el bosque y contemplar el atardecer en lo alto de un risco…

-fue muy emocionante este día- llegados una vez a la habitación, Petunia se desvestía para darse un refrescante baño- me limpiare el cuerpo, tú prepara todo para mañana- dicho esto se metió al baño. Handy comenzó a arreglar ciertas cosas para el evento de mañana cuando en eso

-¿hum, quien podrá ser?- fue a la puerta la cual llamaban de afuera- vaya, pero ¿Quién eres tú niño?-

-¿me da un poco de agua?- al escuchar esa petición, Handy se hizo la idea de que todo era un simple truco para ganar dinero o algo por el estilo

-muchachito, si no te vas juro que te castigare y le diré a tus padres, ¿está claro?- el niño no dijo nada, Handy cerró la puerta y cuando Petunia termino, ambos fueron a la cama a descansar.

Eran las 3 a.m. cuando de pronto tocaron la puerta. Petunia se levantó dela cama y cuando abrió la puerta, su mirada completamente petrificada y su cuerpo pálido y escarapelado

-¡¿qué es lo que…?!- el niño estaba cubierto de un líquido oscuro, pero dado al brillo de la luna se vio el tono rojizo en la sustancia

-como no me diste agua, me tome la sangre de tu novio- una sonrisa demente más un grito desgarrador fue lo último que se escuchó en aquel lugar, a esa hora. A la mañana siguiente, la policía y detectives realizaban un arduo trabajo para encontrar a la joven pareja que había desaparecido dejando todas sus pertenencias en el hotel.